Cuando entendemos que Dios nos eligió y amó con amor santo y nos cuida tan cercanamente y cuidadosamente como la niña de sus ojos solo puede salir de nuestro corazón y nuestros labios amor. Él nos hace sentir seguros y respaldados por Él.
¡Somos la niña de los ojos de Dios!
Demasiado a menudo nos centramos en lo negativo en cada una de nuestras vidas. Siempre parece que la experiencia se centra en el caos y el drama en cada uno de nosotros cada día que vivimos.
Es durante estos momentos de caos e incertidumbre que necesitamos mantener un hecho muy importante, crucial en mente: ¡Somos la niña de los ojos de Dios! Tanto nos ama. Sólo quiere lo mejor para nosotros. Nos inunda con bendiciones cada segundo de cada día que vivimos. A veces – en medio del drama – tenemos que recordar lo mucho que Dios nos ama.
Zacarías 2:8, explica, “el que te toca, toca a la niña de sus ojos. » A veces en estos momentos, tenemos que decir a Dios lo que el salmista David pronunció en el Salmo 17:8, «mantenme como la niña de tus ojos, escóndeme bajo la sombra de tus alas».
A lo largo de toda la Biblia, vemos toda la vasta evidencia del amor interminable e infalible de Dios para cada uno de nosotros. Cada página presenta esta verdad innegable. ¡El amor que Dios tiene para nosotros no es igualado por ningún otro amor que el mundo haya visto o verá jamás!
Porque somos la niña de sus ojos, él está con nosotros cada paso del camino. Salmo 33 habla de esta verdad – «Desde el lugar de su morada Mira a todos los habitantes de la tierra».
Porque somos la niña de sus ojos, él ofrece ser el núcleo de nuestra alma, nuestra roca, nuestra Fundación. Deuteronomio 6:5 nos dice esto: «Y Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas». Cuando lo amamos como él nos ama, nuestra relación con él sólo continuará prosperando.
Por último, porque somos la niña de sus ojos, debemos demostrar respeto en mantener la luz de nuestros ojos. Proverbios 7:2 dice: «guardad mis mandamientos y vivir; «y mi derecho como la niña de tus ojos». De ninguna manera se ve obligado a amaros, cuidadnos y protegernos.
Sinceramente quiere que cada uno de nosotros a prospere en su voluntad. Él nos bendice más de lo que jamás conoceremos… porque somos la niña de los ojos del Dios del universo y de nuestro Señor y Salvador Jesucristo – lo menos que podemos hacer por él es retener en el lugar más alto posible – la luz de nuestros ojos.
https://youtu.be/_p3TnrNADxo
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