Salmos para tener completa y verdadera curación

Salmos para tener completa y verdadera curación

16 Mar 2016 / ADM / IGLESIA Y MINISTERIO

Diez salmos con poder especial para tener completa y verdadera curación.

Eso es lo que dice una enseñanza judía del Rabi Najman, maestro jasídico de Breslov (1772-1810) que según él pudo identificar: Refuat HaNefesh (curación del espíritu) y Refuat HaGuf (curación del cuerpo)

El que nunca escucho salmos cantados en hebreo tendrá seguramente una especial experiencia que le servirá para meditar.

Tikkun HaKlali (Hebreo: תיקון הכללי, lit., («rectificación general»), también conocido como el remedio General, es un conjunto de diez Salmos cuyo recital sirve como teshuvah (arrepentimiento) de todos los pecados — en particular el pecado de desperdiciar semen a través de la emisión nocturna involuntaria o masturbación según esta enseñanza judía.

El Tikkun HaKlali es una innovación exclusiva de Rebbe Nachman de Breslov, y su recital es una práctica regular de Breslover Hasidim a este día.

Rabi Najman llamaría estos diez salmos el Tikun HaKlali, el Remedio Perfecto.

Los Salmos que integran este grupo son los salmos 16, 41, 32, 42, 77, 59, 90, 105, 150 y 137.

El salmo es cantado en hebreo y comienza así traducido al español:

“Preparo mi boca para dar gracias y alabar a mi Creador para unificar al santo, Bendito sea, su presencia divina (“Shejiná”) en temor y amor por medio del oculto y escondido en nombre de todo Israel”… Mijtam de David. ¡Protégeme oh Eterno porque en ti me he refugiado! “He dicho al Eterno tú eres mi Señor, mi benefactor, No hay Dios sobre ti”.

“En cuanto a los santos y a los fuertes que hay en la tierra, toda mi voluntad está con ellos.

¡Que se multipliquen los sufrimientos de aquellos que desposan otro Dios! No formaré parte de sus libaciones ni pronunciaré sus nombres con mis labios. He puesto al Eterno delante de mí siempre.

Porque él está a mi derecha siempre no caeré.

Por eso mi corazón se regocija, mi alma se alegra y también mi cuerpo está tranquilo. Porque no abandonarás mi alma en el Sehol; no dejarás que tu piadoso vea el sepulcro. Enséñame el camino de la vida, en tu presencia la felicidad es plena; las delicias están siempre a tu diestra…”

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