
En los últimos años se ha visto cómo se multiplican los niños predicadores del Evangelio en todo el mundo. En EE.UU. se han levantado varios.
Como es el caso de Ezekiel Stoddard de tan solo 11 años que fue ordenado ministro de la iglesia de su familia.
La pequeña Thida (1) lleva la palabra en Camboya viajando entre los pueblos hablando de Jesús.
En Brasil también existe una seguidilla de pequeños evangelistas. Como la renombrada internacionalmente Alani Santos (2). Alani nació en Río de Janeiro y cientos van a ella en busca de oración para ser sanados y liberados de los demonios. También, la misma ciudad tiene a otro famoso, Matheus Moraes (3), que predica desde los seis años.
No solo se ha visto en el mundo anglosajón y en otras partes del mundo sino especialmente en el mundo hispano.
En Perú por ejemplo se destacó Nezareth (4) donde su fama hizo que lo entrevistaran programas de televisión.
Unos de los niños que ‘estrella’ es David Araujo Jr. (5) por su mensaje bien articulado de la Palabra de Dios. Sus videos han alcanzado decenas de miles de vistas.
Hay niños predicadores del Evangelio de todas las edades, de 8, 6 y ¡hasta de 2 años de edad!
La pregunta es: ¿Por qué lo hacen? ¿Por qué no van a jugar como otros niños? ¿Que los motiva? ¿Son los padres que los estimulan para hacerlo o tienen un real llamado de Dios? ¿Son inducidos por solamente por el Espíritu Santo?
Puede ser también que el medio de la iglesia en que se mueven los aliente a ser predicadores.
En Colombia los adventistas tuvieron el Día del ‘Talento Infantil’ (6) el cual hicieron participar a niños predicadores y cantantes. Cosa loable para despertar vocaciones.
Cualquiera sea la respuesta que usted quiera darle no hay duda que estos pequeños niños predicadores del Evangelio impactan y son escuchados.
Para los críticos estos son solo el resultado de la influencia de una iglesia ‘súper espiritualizada’.
«¿Predicación? no hay predicación ninguna del texto leído… La voz, la manera, los dejos y actitudes son solo un montón de énfasis repetidos de moralismo típico de palabreadores pentecostales.
Y sobre todo es una imitación de predicadores de estas denominaciones y los niños aprenden a imitarlos con mucha facilidad».
«¿…de donde pueden tener una lectura de los problemas de nuestros días para traer un mensaje de Dios a nuestra realidad? «… repetir o imitar como loro lo que otros dicen es muy fácil, pero eso no es predicación».
Recursos externos:
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