
Si muero moriré orgulloso porque yo soy un cristiano
Electrocutado y atado con alambre de púas, el hombre no negó a Cristo. «Si muero, moriré orgulloso, porque yo soy un cristiano», testificó la víctima del Estado Islámico.
Un cristiano iraquí que vivía en la ciudad de Mosul fue salvajemente torturado a causa de su fe en Jesús. En un intento de hacer que se convierta al Islam, los soldados del Estado Islámico lo colgaron cabeza abajo. Y lo golpearon con clavos, además de atarlo con alambre de púas.
Decimos ‘Yo soy un cristiano’, ¿De verdad?
Carlos (nombre cambiado por razones de seguridad), se encontraba en una celda de la prisión del grupo extremista. A pesar de todo lo que pasó, se negó a negar a Jesús. En la actualidad es un refugiado en Jordania, donde recibió el apoyo de Christian Aid Mission (1).
Se dice que cuando el EI invadió Mosul, hace dos años, los cristianos que vivían allí tenían cuatro opciones.
La primera era salir de la ciudad, la segunda convertirse al Islam. La tercera era pagar la cuota de protección (jiyza) y la cuarta era ser matado.
Cuando Carlos dijo que no obedecería a los requisitos del EI, los yihadistas lo llevaron a un lugar desconocido. Lo colgaron boca abajo, sostenido por una sola pierna.
«He recibido descargas eléctricas, me golpearon con palos llenos de clavos y me ataron con alambre de púas», dice. «Pasaron sal en mis heridas. Yo estaba llorando por el dolor intenso».
La rutinaria tortura siguió hasta que el cristiano fue llevado a un tribunal islámico.
Allí un juez le dijo que debería sí o sí convertirse en musulmán para poder vivir. «Negándome le dije, ‘Si muero, moriré orgulloso, porque yo soy un cristiano’ «, recuerda Carlos. La respuesta del juez fue «Que se ejecute a tiros el 26 de septiembre».
En esa fecha, en 2014, Carlos fue llevado a un lugar apartado en las afueras de Mosul. Sin embargo, antes de ser ejecutado, el líder del grupo de soldados dijo que recibió nuevas órdenes. Deben dejar al cristiano. Después de haber sido golpeado, Carlos fue expulsado del coche que lo conducía.
Carlos terminó desmayado y sólo recuperó la conciencia horas después en un hospital en la cercana ciudad de Kirkuk. Que está a unos 150 km. No sabe decir quien lo llevó allí.
«Los médicos iraquíes dijeron que no podían tratar a mi pierna y que iba a ser necesaria la amputación», dice. «Pero pude ir a España y pude tratar la pierna. Gracias a Dios puedo caminar ahora, aunque no tengo nada aquí, en Jordania», explica.
Para 2003, se estima que Irak tenía más de 1,5 millones de cristianos.
El país se enfrenta a una serie de guerras. Alrededor del 80% de los cristianos iraquíes huyeron o fueron asesinados. Hay menos de 275.000 seguidores de Jesús.
A pesar de las quejas constantes, las Naciones Unidas se niegan a reconocer que un genocidio de cristianos está en marcha en la región.
Recursos externos: (1) Christian Aid Mission
¿Qué te parece?