Milagro: peluquera desahuciada se cura

Milagro: peluquera desahuciada se cura

29 Abr 2016 / ADM / IGLESIA Y MINISTERIO

No es otra cosa que un Milagro: una peluquera desahuciada se cura en la médula ósea después de las oraciones.

Una peluquera que sufría de cáncer agresivo considera su recuperación como un milagro divino proporcionado por el poder de la fe y la oración.

«Estoy seguro de que fue el poder de la oración que me sanó […] De repente vida se puso de cabeza con la noticia del cáncer. Fue entonces cuando le pedí a Dios por fortaleza para vencer y ganar. Sabía que nunca podría sobrevivir por mí misma», dice la peluquera María José.

El cáncer en la médula ósea no la acobardó, y con la ayuda de una amiga y tocaya María do Amparo, colega profesional, se sobrepuso a dos años de tratamiento.

«Ella es la hermana que le pedí a Dios. Cuando oí hablar de la enfermedad, clamé a Dios por la curación. No podía aceptar que ella muriera», dijo Maria do Amparo, quien con su esposo, se dedicó a la oración por la sanación de María José.

Las dos Marías, amigas desde hace 23 años, eran aún más en el período de la quimioterapia, lo que dejó a María José debilitada. Hace unos meses, cuando la enfermedad empeoró, su vida estaba en peligro debido a la cantidad de plaquetas en la sangre que se redujeron a solamente tres mil, muy por debajo de las 40.000 mínimas necesarias para esta fase del tratamiento.

La acción médica obvia en este caso, la transfusión de sangre, no surtía efectos positivos, y los médicos han adoptado una actitud de sinceridad, diciendo que María José podría morir de hemorragia o insuficiencia de sus órganos.

En este escenario, María José se vio desanimada y lista para abandonar la lucha: «Me entregué a Dios. Estaba dispuesta a irme, pues no aguantaba más este sufrimiento». Sin embargo, María Amparo no estaba dispuesta a renunciar a la amiga, y decidió invitar a todos los miembros de la iglesia a una campaña de oración.

«Yo, mi marido y el conjunto de la iglesia oraba por María, para que ella saliera del hospital y regresara a casa. Principalmente, que Dios le ayudara a recuperar sus plaquetas», testificó.

La oración resultó en un cambio de escenario. María José fue puesta en libertad de quedarse en casa debido a que los médicos creían que no podían hacer nada en el contexto de la medicina. Sin embargo, su cuerpo empezó a emitir señales de mejora, el nivel de plaquetas subió y empezó a sentirse lista y en movimiento.

Poco después, María José decidió volver al trabajo, y contrariamente a los médicos, invirtió el escenario de la muerte cercana. Su recuperación sorprendió al responsable de su tratamiento y admitió que la curación de la peluquera fue un milagro.

«Dios nunca se rindió conmigo ni mi amiga, Maria do Amparo», resumió, haciendo hincapié en creer que la oración tiene poder.

voxlivre.com.br

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