Atleta olímpico testifica su curación milagrosa

Atleta olímpico testifica su curación milagrosa

26 Ago 2016 / ADM / IGLESIA Y MINISTERIO

Cuarto lugar en la carrera a pie, un atleta olímpico testifica su curación milagrosa evangélica en la infancia.

Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro dieron al atleta Caio Bonfim, no sólo la oportunidad de competir, sino el de mostrar su testimonio de curación al mundo.

Ubicado cuarto en la carrera de 20 kilómetros de marcha atlética, Caio Bonfim publicó en su página de Facebook la historia de su “gran milagro”: fue curado de la meningitis en la infancia.

Reveló que en el hospital donde fue hospitalizado, compartió una habitación con otros dos niños que habían sido diagnosticados con la misma infección que afecta las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal. Uno de los niños no sobrevivió y el otro quedó sordo.

Sin embargo, Caio se recuperó sin secuelas de la meningitis, pero tuvo que hacer frente a otra adversidad: “Tan pronto como empecé a caminar, misteriosamente, mis piernas comenzaron a doblarse. Preocupada por la situación, mi madre me llevó al médico.

Dijo que el caso se resolvería solamente con cirugía y que tendría que repetir constantemente esta cirugía porque mis piernas se doblarían una vez más – poco sabía del plan de Dios en mi vida”, escribió.

Pero él así testifica su curación milagrosa: “La primera cirugía fue hecha, el tiempo de recuperación fue largo, pero después de quitar el yeso, nunca tuve problemas, me quitaron la escayola y pude tener una vida normal, no me hice otras cirugías porque al contrario del pronóstico, la piernas no se deformaron. Al crecer, fui jugador de fútbol y, a los 16 años, hice mi primera prueba en la carrera a pie. Entonces me apasionó”, dijo.

Una nueva evaluación se hizo cuando cumplió 18 años, el tiempo considerado ideal por los médicos debido a que la estructura ósea está madura. El médico responsable apenas creyó lo que veía, de acuerdo a Caio.

“Al llegar al consultorio, nosotros le contamos al doctor que me había convertido en un atleta. Irónicamente se rio y dijo: “Pero yo no hice que seas un atleta, lo máximo que hice es que seas un jugador de fichas de dominó”- de nuevo, poco sabía del plan de Dios en mi vida”, reiteró, recordando la reacción del experto “Sorprendido [él] dijo: ‘el milagro es realmente grande, su cuerpo está totalmente adaptado a su deporte’”.

“Con la gracia de Dios, aquel niño que tenía las piernas arqueadas, está completando su segunda Olimpiada como el cuarto mejor en el mundo. ¡No renuncie a sus sueños, persevere!”. Ha concluido.

El día en que concluyó la carrera en cuarto lugar, Caio concedió una entrevista a SporTV y dijo que su misión estaba más allá del podio y destacó su fe.

El evangélico así testifica su curación milagrosa: “Los juegos Olímpicos no son solo tres lugares… el cuarto lugar es espléndido. Mi misión no es haber venido aquí sólo para ganar una medalla, mi misión son varias otras… es una oportunidad para inspirar a los jóvenes, es la voluntad de Dios, es para distribuir el amor a la gente, el afecto, el amor de Jesús. Entonces mi misión fue cumplida. Solo el estar hablando en este micrófono aquí, mi misión está cumplida”.

es.wikipedia.org

¿Qué te parece?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *