Sanando la Tierra

Año cero: tu amor

31 octubre, 2013 / adm / Alabanzas

AÑO CERO: TU AMOR

Es una obra de ficción de la última producción Fe es “Tu amor” saliendo al público después de varios meses de labor en su realización.

Totalmente filmado en exteriores, en una arbolada localidad, con el campo y la lluvia enmarcando de fondo, toma vida el primer corto hecho de Año Cero.

El Equipo de Año Cero hizo la producción junto a Pixel Produxiones, se hicieron cargode la filmacion y posterior producción.

Se filmó la naturaleza del campo y un bello Cadillac en gran parte del video.

La lluvia tomó protagonismo desde muy temprano a lo largo de la film. Las escenas se fueron repartiendo entre el Cadillac y el entorno del lugar.

El Amor de Dios por nosotros es el centro de la historia, se expresa que nuestro viaje con él no saca de un lugar a otro.

Un automóvil significa nuestras vidas y “la música” sería el camino de la Fe en que somos llevados.

Un video diferente, personas comunes, sencillez quizás como tú eres.

La fe es un viaje, no un destino

“Perseveraban en la doctrina y comunión de los Apóstoles en el partimiento del pan y en las oraciones”-(Hechos 2:42).

Así lo dice Lucas de los miles que recibieron la palabra que fueron bautizados después de la predicación de Pedro en el día de Pentecostés.

La conversión de los primeros cristianos no era un destino; fue el comienzo de un viaje. Y justo allí es donde el énfasis Bíblico difiere del nuestro.

Hoy todo se hace depender de la ley inicial de creer. En un momento dado se hace una “decisión” por Cristo, y después se dice que todo es automático. Esto no se enseña en muchas palabras, pero tal es la impresión creada inadvertidamente por nuestra incapacidad para poner un énfasis Bíblico en nuestra predicación evangelística.

Las iglesias evangélicas somos casi todos culpables de esta visión desequilibrada de la vida cristiana, y porque los fundamentos son fuera de plomada el templo de Dios se inclina peligrosamente y amenaza con derribarse a menos que se hagan algunas correcciones inmediatas.

En nuestro afán de hacer proselitismo, permitimos que nuestros oyentes absorban la idea de que puede tratarse de su entera responsabilidad una vez por todas por un acto de creer.

Esto es suponer de una manera vaga que honra la gracia y glorifica a Dios, mientras que realmente es hacer a Cristo el autor de un sistema inviable, grotesco que no tiene ninguna contrapartida en las escrituras de la verdad.

En el libro de los hechos la fe fue para cada creyente un comienzo, no un fin; fue un viaje, no una cama en la que se encuentran esperando el día del triunfo de nuestro Señor. Creyendo que no era un acto hecho de una vez; fue más que un acto, era una actitud del corazón y mente que inspiraba y permitía al creyente tomar su cruz y seguir al Cordero dondequiera que iba.

Continuaban, dice Lucas, ¿y no era normal que sólo por continuar confirmara su fe? Un día creyeron, fueron bautizados y pusieron su yugo ellos mismos a la compañía de creyente.

Muy bueno, pero mañana ¿qué? ¿Y al día siguiente? ¿Y la próxima semana? ¿Cómo podría alguien saber que su conversión había sido genuina? ¿Cómo podrían vivir a cargo de la crítica que había sido presionados a tomar una decisión? ¿Se habían roto bajo la presión psicológica por las multitudes y la emoción religiosa? Obviamente había solamente una dirección: continuaron.

No sólo siguieron, ellos perseveraron. Lo escribió Lucas y la palabra firmemente está ahí para decirnos que siguieron contra una oposición seria.

La firmeza es necesaria solamente cuando estamos bajo ataque, mental o físico, y la historia de los primeros cristianos es una historia de fe bajo fuego. La oposición era real.

Aquí una vez más es vista la discrepancia evidente entre el cristianismo bíblico y el de los evangélicos actuales, particularmente en los Estados Unidos. En algunos países, me han dicho, algunos de nuestros hermanos sufren persecuciones dolorosas y no cuentan su vida para sí mismos para ellos ganar Cristo. De estos tengo sólo suma admiración. No hablo de ellos, sino de las multitudes de debiluchos religiosos doblados dentro de nuestro evangélico mundo aquí en América.

Para hacer conversos aquí nos vemos obligados a bajar las dificultades hasta que la paz de mente y el éxito mundano sean disfrutados por aquellos que aceptan a Cristo. Debemos asegurar a nuestros oyentes que el cristianismo ahora es una cosa correcta y respetable y que Cristo vino a ser muy popular con los peces gordos de los políticos, magnates de los negocios acomodados y el conjunto de la piscina de Hollywood.

Así asegurados, los merecedores del infierno, los pecadores vienen en tropel a “aceptar a Cristo” para poder salir de él; y aunque una y otra vez se les puede caer una lágrima como prueba de su sinceridad, es difícil escapar a la conclusión de que la mayoría de ellos se agachan al Señor de la gloria como una joven pareja puede agacharse a un aburrido y rico viejo tío para ser mencionados en su testamento posteriormente.

Nunca seremos completamente honestos con nuestros oyentes hasta que nosotros les digamos la verdad contundente que como miembros de una raza de rebeldes morales estamos en un grave atasco, y que se puede salir fácilmente. Si se niegan a arrepentirse y creer en Cristo seguramente perecerán; Si vuelven a él, los mismos enemigos que lo crucificaron van a intentar crucificarles.

Una forma que solo sufren sin esperanza; la otra forma sufren con Cristo por un tiempo, pero en medio de su sufrimiento disfrutan de su consuelo amoroso y su apoyo hacia el interior y son capaces de regocijarse aun en la tribulación.

Aquellos primeros creyentes se convirtieron a Cristo con el completo entendimiento de que si defendían una causa impopular podría costarle todo. Ellos sabían que en adelante serían miembros de un grupo de minoría odiada con la vida y la libertad siempre en peligro.

Se trata de no florecer inactivo. Poco después de Pentecostés, algunos fueron encarcelados, muchos perdieron todos sus bienes terrenales, algunos fueron asesinados abiertamente y cientos “esparcidos.”

Ellos podrían haber escapado de todo esto por el simple expediente de negar su fe y volver al mundo; pero esto firmemente se negaban a hacer.

¿Visto así en comparación con el uno al otro, es el cristianismo del Evangelicalismo americano hoy igual a la del primer siglo? Me gustaría saber. Pero otra vez, creo que lo sé”.

A.W. Tozer 1959

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