Su padre y su hermano la golpeaban antes de que ella se convirtiera al cristianismo a los 12 y ocultó su fe 4 años.
Una ex musulmana que huyó de su familia después de su conversión dijo: “ya no vivo con miedo porque cada día le pertenece a Dios”.
Una cristiana conversa que se escapó de su familia musulmana en Ohio como adolescente dice que ella no «vive con miedo porque cada día le pertenece a Dios».
Rifqa Bary habló a Christian Today de su viaje del Islam y su libro nuevo, Hiding in the Light: por qué arriesgó todo por abandonar el Islam y seguir a Cristo.
«Miro hacia atrás y me doy cuenta de que estaba realmente traumatizada por lo ocurrido y que necesitaba tiempo para sanar», dijo.
«Hubo mucho de la información que se interpreta de alguna manera errada… la gente no comprende algunos aspectos, y así es que realmente quería hablar. Mi libro ha sido mi voz para expresar lo que pasa detrás de las puertas cerradas».
Bary nació como musulmana en Sri Lanka pero se mudó a los Estados Unidos en el 2000. Dijo que su padre y su hermano la golpearon antes de que ella se convirtiera al cristianismo a los 12 y mantuvo su fe oculta durante cuatro años.
«Me recuerdo llorando y tuve esta experiencia donde me sentí como si Dios estaba respirando en mi quebranto, y estaba respirando su gracia y misericordia y amor,» ella dijo. «Ese fue el día que todo cambió, donde sentí el amor incondicional del padre.»
Cuando se enteraron sus padres ella huyó a Florida, pasó tiempo en detención juvenil y Foster Homes mientras luchaba una batalla legal con su familia para permanecer lejos de ellos.
Cuando ella cumplió 18 su caso se decidió y comenzó a estudiar filosofía y política.
«No vivo en terror ni miedo porque cada día es suyo, y él es quien tiene la última palabra», dijo.

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