...más débiles, y esto tal vez es verdadero si esos mimos se extienden en el tiempo, acompañados con una actitud sobreprotectora.

Pero nuevos estudios revelarían que el amor maternal es la mejor arma para soportar el estrés y las tensiones de grande. Nos daría más confianza y haría a las personas menos ansiosas y hostiles.
El Journal of Epidemiology and Community Health puso a los mimos maternos en su punto más alto. Publicó un estudio que asegura que la capacidad de lidiar con el estrés en los adultos se relaciona con la cantidad de caricias y afecto recibido en los primeros meses de vida.
Haber sido muy mimado es garantía de mayor entereza y capacidad para enfrentar los momentos duros de la vida. Además, permite que las personas sean más seguras de sí mismas, menos ansiosas y hostiles.
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En la Biblia menciona el caso de Jacob que era más mimado que Esaú. Esaú era más independiente y Jacob era más “casero” y obediente a Rebeca su madre. Gracias a esta logró la bendición de su padre (no de muy buena manera) Este demostró tener un carácter perseverante y fiel a Dios cuando llegó a transformarse en “Israel”.
Génesis 27:1 Aconteció que cuando Isaac envejeció y sus ojos se oscurecieron quedando sin vista, llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo:
--¡Hijo mío!
Él respondió:
--Aquí estoy.
Gén 27:2 --Ya soy viejo --dijo Isaac-- y no sé el día de mi muerte.
Gén 27:3 Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo a cazarme algo.
Gén 27:4 Hazme un guisado como a mí me gusta; tráemelo y comeré, para que yo te bendiga antes que muera.
Gén 27:5 Rebeca estaba escuchando cuando Isaac hablaba a su hijo Esaú; y se fue Esaú al campo para buscar la caza que había de traer.
Gén 27:6 Entonces Rebeca habló a su hijo Jacob, diciendo:
--Mira, yo he oído a tu padre, que hablaba con tu hermano Esaú diciendo:
Gén 27:7 "Tráeme caza y hazme un guisado, para que coma y te bendiga en presencia de Jehová antes que me muera".
Gén 27:8 Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo que te mando.
Gén 27:9 Ve ahora al ganado y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y haré con ellos un guisado para tu padre, como a él le gusta.
Gén 27:10 Tú lo llevarás a tu padre, y él comerá, para que te bendiga antes de su muerte.
Gén 27:11 Pero Jacob dijo a Rebeca, su madre:
--Mi hermano Esaú es hombre velloso, y yo lampiño.
Gén 27:12 Quizá me palpará mi padre; me tendrá entonces por burlador y traeré sobre mí maldición y no bendición.
Gén 27:13 Su madre respondió:
--Hijo mío, sea sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz: ve y tráemelos.
Gén 27:14 Entonces él fue, los tomó y los trajo a su madre, y su madre hizo un guisado como a su padre le gustaba.
Gén 27:15 Después tomó Rebeca los vestidos de Esaú, su hijo mayor, los más preciosos que ella tenía en casa, y vistió a Jacob, su hijo menor.
Gén 27:16 Luego, con las pieles de los cabritos, cubrió sus manos y la parte de su cuello donde no tenía vello.
Gén 27:17 y puso el guisado y el pan que había preparado en manos de su hijo Jacob.
Gén 27:18 Entonces este fue a su padre y dijo:
--Padre mío.
Isaac respondió:
--Aquí estoy, ¿quién eres tú, hijo mío?
Gén 27:19 --Yo soy Esaú tu primogénito --respondió Jacob--. He hecho como me dijiste. Levántate ahora, siéntate y come de mi caza, para que me bendigas.
Gén 27:20 Entonces Isaac dijo a su hijo:
--¿Cómo es que la hallaste tan pronto, hijo mío?
Jacob respondió:
--Porque Jehová, tu Dios, hizo que la encontrara delante de mí.
Gén 27:21 Isaac dijo a Jacob:
--Acércate ahora y te palparé, hijo mío, para ver si eres o no mi hijo Esaú.
Gén 27:22 Se acercó Jacob a su padre Isaac, quien lo palpó, y dijo: “La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las de Esaú".
Gén 27:23 Y no lo reconoció, porque sus manos eran vellosas como las manos de Esaú; y lo bendijo.
Gén 27:24 Volvió a preguntar Isaac:
--¿Eres tú mi hijo Esaú?
Jacob respondió:
--Yo soy.
Gén 27:25 Dijo entonces:
--Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que yo te bendiga.
Jacob se la acercó, e Isaac comió; le trajo también vino, y bebió.
Gén 27:26 Y le dijo Isaac, su padre:
--Acércate ahora y bésame, hijo mío.
Gén 27:27 Jacob se acercó y lo besó. Olió Isaac el olor de sus vestidos, y lo bendijo, diciendo:
"Mira, el olor de mi hijo,
como el olor del campo que Jehová ha bendecido.
Gén 27:28 Dios, pues, te dé del rocío del cielo
y de los frutos de la tierra,
y abundancia de trigo y de mosto.
Gén 27:29 Sírvanle pueblos
y las naciones se inclinen delante de ti.
Sé señor de tus hermanos
y ante ti se inclinen los hijos de tu madre.
Malditos sean los que te maldigan
y benditos los que te bendigan".
Gén 27:30 Aconteció, luego que Isaac acabó de bendecir a Jacob, y apenas había salido Jacob de delante de su padre Isaac, que Esaú, su hermano, volvió de cazar.
Gén 27:31 E hizo él también un guisado, lo trajo a su padre y le dijo:
--Levántese mi padre y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga.
Gén 27:32 Entonces Isaac, su padre, le dijo:
--¿Quién eres tú?
Y él le dijo:
--Yo soy tu hijo, Esaú, tu primogénito.
Gén 27:33 Entonces se estremeció Isaac grandemente, y dijo:
--¿Quién es el que vino aquí, que trajo caza, y me dio y comí de todo antes que tú vinieras? Yo lo bendije, y será bendito.
Gén 27:34 Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, lanzó una muy grande y muy amarga exclamación, y le dijo:
--Bendíceme también a mí, padre mío.
Gén 27:35 Este le dijo:
--Vino tu hermano con engaño y tomó tu bendición.
Gén 27:36 Esaú respondió:
--Bien llamaron su nombre Jacob, pues ya me ha suplantado dos veces: se apoderó de mi primogenitura y ahora ha tomado mi bendición.
Y añadió:
--¿No has guardado bendición para mí?
Gén 27:37 Isaac respondió a Esaú, diciéndole:
--Yo lo he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus hermanos; de trigo y de vino lo he provisto; ¿qué, pues, haré por ti ahora, hijo mío?
Gén 27:38 Dijo entonces Esaú a su padre:
--¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? ¡Bendíceme también a mí, padre mío!
Y alzó Esaú la voz, y lloró.
Gén 27:39 Entonces Isaac, su padre, habló y le dijo:
"Será tu morada lejos de la tierra fértil
y del rocío que cae de los cielos.
Gén 27:40 De tu espada vivirás,
y a tu hermano servirás;
pero cuando te fortalezcas
sacudirás su yugo de tu cerviz".
Gén 27:41 Aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre lo había bendecido, y dijo en su corazón: "Llegarán los días del luto por mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob".
Gén 27:42 Fueron dichas a Rebeca las palabras de Esaú, su hijo mayor; y ella envió a llamar a Jacob, su hijo menor, y le dijo:
--Esaú, tu hermano, se consuela pensando en matarte.
Gén 27:43 Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz: levántate y huye a casa de mi hermano Labán, en Harán.
Gén 27:44 y quédate con él algunos días, hasta que el enojo de tu hermano se mitigue.
Gén 27:45 hasta que se aplaque la ira de tu hermano contra ti y olvide lo que le has hecho; entonces enviaré yo a que te traigan de allá. ¿Por qué seré privada de vosotros dos en un solo día?
Gén 27:46 Luego dijo Rebeca a Isaac:
--Fastidio tengo de mi vida a causa de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de entre las hijas de Het, como estas, de entre las hijas de esta tierra, ¿para qué quiero la vida?
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2010 Ministerio Sanando La Tierra, Houston, Texas