Sanando la Tierra

Yahweh Kari Jobe

10 octubre, 2013 | adm | Alabanzas

Kari Jobe

Esta canción habla de la grandeza y eternidad de Dios desde lo más remoto de los tiempos en toda su creación siempre ha estado allí.

Cuando nosotros vinimos al mundo en el primer llanto y el último suspiro Dios está allí y en cada circunstancia agradable y no agradable de nuestra vida.

Su grandeza no tiene principio y no tiene fin, Yahweh es mencionado.

Su amor nos traspasa y sobrepasa su compasión.

Él es grande y su santidad es un fuego que consume.

Yahweh, Deje que la grandeza de Dios lo cubra

¿Hay algo — cualquier cosa — frente a ti en la vida que sientes que no puedes manejar? ¡Deja que la grandeza de Dios se haga cargo! Deja que la grandeza de Dios libere su poder curativo, que sea la luz que te guíe, sea la relajante paz y amor reconfortante, que la grandeza de su bondad se haga cargo ahora.

Cada aspecto negativo o falta o limitación se revierte cuando centramos toda la atención sobre la realidad de la presencia y el poder de Dios. … Voltee cada pensamiento de temor o duda enfocándose en Dios.

La Grandeza de Yahweh (Dios) es más poderosa que cualquier problema y más dinámica que cualquier pensamiento, sentimiento o circunstancia preocupante.

Y Dios, tu Creador, ha puesto su propio espíritu de grandeza dentro de ti. Sí, estimado amigo, «es Dios… el que está en ti, que es mayor que el que está en el mundo» (1 Jn. 4:4).

Debido a esta grandeza, puedes ser fuerte cuando todo en ti parece hablar de incapacidad y debilidad. Tú puedes estar en tranquilidad cuando cada emoción indica malestar y confusión. Puedes ser suave, perdonar y amar cuando los sentimientos claman para una enojada reacción o respuesta amarga. A través del espíritu de Dios dentro de ti, puedes hacer todo lo que necesitas hacer y ser todo lo que verdaderamente estas hecho para ser.

¡Deje que la grandeza de Dios se haga cargo!

Empieza nuevamente a vivir y moverte dentro de esta idea. Fortaleciendo tu fe vacilante cuando sientas desaliento en tu pensamiento. Deja que su luz te guíe y te mantenga constante cuando sientas que los cimientos de la seguridad comienzan a temblar. Mantén el foco de tu fe claro y firme, repitiendo las palabras tantas veces como sea necesario, diciendo tranquilamente a ti mismo: dejo que la grandeza de Dios me cubra.

Estés donde estés en este momento, comienza a reconocer y aceptar que la grandeza de Dios está allí contigo y en todo. Esta grandeza está lista para lograr el necesario orden, armonía y sanación en todos los pueblos, en todas las situaciones y en todas las circunstancias. La grandeza de Dios está dentro de la ferviente oración de fe.

La grandeza de Dios espera su reconocimiento y aceptación en este momento, con respecto a cualquier cosa en tu vida que presenta un desafío. La sanidad de la mente, cuerpo o asuntos pretenden ser interrumpidos en todas las personas y en todas las situaciones. La plenitud de la vida está destinada a ser eternamente incesante en la expresión y la bondad. Y cuanto más te vuelvas a esta idea, más plenamente encontrarás la grandeza de Dios que se convierte en tangibles en tu vida.

Sí puedes entregar a Dios tus desafíos recibirás orientación, ayuda y sanación.

Tú puedes entregar a Dios cada angustia o dolor del cuerpo; cada lugar lastimado o sombra del alma, todos los dilemas y dudas de tu mente. Tú puede voltear a Dios todas las preocupaciones excesivas para otros, todas las demandas abrumadoras de trabajo o de la ambición, todos los preciados objetivos para el futuro y todos los deseos de tu corazón a la medida y para tener éxito.

Puedes liberarte del peso de la condena, la culpa y la autocrítica, dando gracias que no necesitas hacer nada por ti mismo. Puedes tomar aliento en tu corazón nuevamente en las palabras de Jesús, «Con Dios todas las cosas son posibles». Que la grandeza de Dios, pueda hacer más de lo que tú has pensado que podría ser.

¿Qué te parece?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *