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Sanando la Tierra

Victoria sobre el rencor Dr. Charles Stanley

Las buenas obras no pueden quitar el rencor. El deseo de venganza.
El peligro de guardar el resentimiento.
El dolor, la enfermedad causada por el resentimiento y el dolor.
El olvido pero que permanece. Cómo el enojo nos hace daño poco a poco.
Si no lo confrontamos tenemos consecuencias.
El rencor no tiene cabida en la vida del creyente. La necesidad de perdón.

Resuelve los sentimientos de ira.

«Oísteis que fue dicho a los antiguos… pero yo os digo que…». Jesús contrasta la enseñanza anémica de los escribas y Fariseos con su ideal más alto de la ley, ya que se refiere al asesinato.

A su público le habían enseñado que mientras no derramaran sangre inocente habían cumplido con el requisito de la Ley. La enseñanza de Jesús aquí confronta al oyente acerca de permitir la mala voluntad en el corazón sin resolver.

Jesús apunta a nosotros inquietándonos con sus palabras.

El no refuerza nuestra esperanza que el único peligro de juicio es el relativo a asesinar. Él amenaza de juicio sobre el que se enoja contra su hermano sin causa. Así mismo, Amenaza de juicio sobre los que expresan la mala voluntad hacia sus semejantes a través de maliciosas palabras.

Raca, literalmente traducido es cabeza vacía, expresa el desprecio por los otros como estúpido y «¡Necio!» expresa el desprecio por su carácter.

«Pero yo os digo, que el que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio».

Jesús enumera tres niveles de juicio que escalan en seriedad. En primer lugar, advierte del peligro de ser juzgado culpable y ser merecedor de castigo. A continuación, le advierte de la Diputación, refiriéndose a ser juzgado culpable ante el Sanedrín.

Finalmente, advierte del peligro del fuego del infierno, en referencia a la combustión lenta de los fuegos del Valle de Hinom. Según leyendas judía populares era el lugar donde sería el juicio final. Su mensaje fue claro: por supuesto el asesinato trae juicio, pero el rencor trae juicio también.

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