Menú

Sanando la Tierra

Un cristiano Rico en la era de los Cupones para Alimentos (Food Stamps)

El debate sobre los cupones de alimentos continúa en el Congreso este mes, y los argumentos son en rojo y azul como era de esperar.

Los rojos Republicanos que abogan por un gobierno más pequeño y por una reducción en el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, lo que haría que haya 2 millones de personas menos elegibles para el programa.

Los azules Demócratas que apoyan el gasto público, a favor de la protección de SNAP.

Lo curioso es que ambas partes están citando la Biblia, que dice por un lado: «El que no está teniendo disposición a trabajar que tampoco coma» (2 Tes.3:10) y por el otro, «Cuanto lo hicistes a uno de los más pequeños de estos… me lo hiciste a mi” (Mateo 24:40).

Un cristiano sin fuertes lealtades rojas o azules, no sabría bien de que lado ponerse, pero sí se puede prestar atención a la creciente inseguridad alimentaria definida por el USDA como la falta de «acceso consistente a lo largo del año a una alimentación adecuada», esto debe afectarnos a cada uno de nosotros.

Como la investigación continúa para revelar la creciente brecha entre ricos y pobres, muchos pobres estadounidenses luchan para superar las desigualdades sistémicas que limitan su acceso a los recursos necesarios para su rescate.

Lamentablemente muchos comienzan a preocuparse por la protección de la SNAP cuando alguien de la familia o alguien que conocemos bien sabemos que está pasando dificultades de inseguridad alimentaria.

Muchos que tienen un trabajo estable ni piensan en esto. Algunos cristianos y no cristianos son ricos cada vez más ricos, y según una frase de Ron Sider, no se suele saber cómo vivir como un «rico cristiano en una época de hambre.

Y sin embargo, algunos quieren saber el cómo hacerlo. La palabra de Dios aconseja: “Crecer en generosidad y compasión. Haciendo el bien, siendo ricos en buenas obras, siendo generosos y dispuestos a compartir,» (1 Tim. 6:18).

Uno puede ver la diferencia de algunos que crecen en pobreza con algunos otros de nuestros propios hijos que nunca la conocieron. Algunos han sido criados por una madre soltera que improvisó la existencia en puestos diferentes de trabajo – y teniendo solo el salario mínimo de bienestar.

A veces en esos casos nunca es lo suficiente para alimentar al niño cuya infancia transcurre en la ansiedad tranquila entre cheques del gobierno y algo más que viene, al mirar hacia adelante para llamar al número de la línea gratuita en la parte posterior de la tarjeta EBT de su madre para ver si la asignación mensual de 100 dólares se ha añadido.

A pesar de los estereotipos de las reinas del bienestar perezosas, 4 de cada 5 afiliados SNAP están trabajando o no pueden trabajar porque no tienen acceso al cuidado de los niños, sufren de una discapacidad o son de edad avanzada.

Las personas que critican o rechazan abiertamente el programa de cupones de alimentos cuentan las historias del vagabundo tatuado que pagan por sus alimentos con cheques de WIC (una caricatura groseramente pintada por Daniel Flynn en su artículo para The American Spectator), o alternativamente, la joven madre que da a luz para tener más de los cheques de WIC.

Pero estas personas no representan adecuadamente a los estadounidenses que pueden tener una razón legítima para depender de cupones de alimentos.

Quizás incluso podríamos decir que la mayoría de los beneficiarios de SNAP son la viuda, al huérfano y el extranjero – pueblo que Dios se levanta para defender (Sal. 68:5).

www.christianitytoday.com

Deje su comentario