Sanando la Tierra

Tras las rejas producen vegetales para donaciones

6 octubre, 2016 | adm | Iglesia y Ministerio

Tras las rejas producen vegetales para donaciones

Convictos tras las rejas, producen vegetales dentro de las instalaciones penitenciarias para hacer donaciones a instituciones que ayudan a los niños pobres.

Todos salen ganando en un proyecto en que aglutina a la iglesia, el gobierno y la sociedad juntos, colaborando desinteresadamente unos con otros.

Los prisioneros del Centro de Remanejamento do Sistema Prisional (Ceresp) Betim (1), en la región metropolitana en Brasil están produciendo 300 kilos de vegetales al año en el patio de su instalación. Toda la producción es donada a instituciones que ayudan a los niños vulnerables en las regiones más pobres del suroeste del país.

Según el sitio Defesa social (2), desde que el programa comenzó hace aproximadamente siete meses, el patio que rodea la prisión ha cambiado – un campo de basura y arbustos se ha transformado en un frondoso jardín de verduras, con cebollas, lechugas, tomates, yucas, repollos, brócolis, y otros alimentos orgánicos que están siendo producidos por los internos.

Los presos que trabajan de 08 a.m. – 5 p.m. – cada tres días hábiles en la huerta es un día menos de su condena en la cárcel. Cada turno se compone de dos agentes y cuatro prisioneros de bajo riesgo dispuestos en los jardines de las instalaciones.

De acuerdo con Tatiane Costa, la directora de la prisión, el campo representa un futuro mejor fuera de sus celdas. «Además de castigar, el objetivo de cualquier prisión es ampliar las perspectivas de los internos de lo que les depara el futuro para ellos. Tienen que ver una perspectiva desde aquí para asegurarse de que no vayan a volver», explicó la señora Costa a O Tempo.

Jefferson Rodrigues de Faria de 27 años, es uno de los reclusos aprobados para trabajar en el patio. Muchas cosas han cambiado en la vida del Sr. Faria después de que comenzara la producción de alimentos. «Estoy mucho más tranquilo, y siento una mayor sensación de libertad. Estar tras las rejas es deprimente, pero el campo es la terapia», dice el preso.

El proyecto cuenta con el apoyo de muchos socios. El Alcalde de Juatuba, un pueblo cercano, prestó un tractor para limpiar el campo; el alcalde de Betim permitió al agrónomo de la ciudad comprobar el estado de los cultivos cada mes; y la iglesia Bautista Betel donó las semillas y materiales necesarios a la vez que hace la distribución de la cosecha para las donaciones.

Recursos externos:
(1) (Ceresp) Betim
(2) Defesa social

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