Sanando la Tierra

Seleccionar lo verdadero de lo superficial

23 agosto, 2017 / adm / Iglesia y Ministerio

Seleccionar lo verdadero de lo superficial

La prueba se encarga de “seleccionar” lo verdadero de lo superficial -por David Mulki- (Job.6:7) Los seres humanos somos “REALMENTE HUMANOS”. Al margen de las inclinaciones personales, políticas y/o religiosas, todos somos propensos a fijar métodos o principios de vida creyendo que son de Dios.

Así lo definió el Señor al exhortar a los religiosos de Su época, diciéndoles estas palabras:

“…enseñando COMO DOCTRINAS, mandamientos de hombres”. Mt.15:9

¡El contexto de esta palabra (vs 3-7) muestra que esos religiosos lo tenían claro!! Habían ya solucionado HUMANAMENTE el tema ofrenda.

Ya no hacía falta honrar a los padres en su necesidad. “Que esperen en Dios”. El dinero… ¡que venga al alfolí! (*)

Sus creencias no le permitían ver lo importante

La cláusula era la siguiente: “Cuando los padres les pidan una ayuda, díganles: ES CORBÁN (*). Eso significa: Le doy a Dios el importe que tú necesitas. ¡Lo siento mucho!! Y lo triste de todo es que esos jóvenes “de verdad creían que se lo daban a Dios”. Es solo un ejemplo de los cientos que hay en las Escrituras.

Jesús les dice: ¿Por qué vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?

¿Cómo separar lo que es mandamiento con lo que es tradición? ¿Por qué muchas veces apelo a principios PERSONALES como si fueran bíblicos? ¿Porque me lo enseñaron de niño? ¿Porque lo hacen los demás? ¿Porque me siento bien haciéndolo? ¿Cuál es la realidad?

Las Pruebas sirven para seleccionar lo verdadero de lo superficial

La experiencia de la vida de Job nos da luz al respecto. No hay duda alguna que su vida era para “asombrar” a todos. Sabía comportarse frente a cada circunstancia de su vida e irradiaba la Presencia de Dios en cada movimiento. Pero… ¿era todo “sazonado con sal”? ¿En todo era sal? Una cosa es ser y otra es creer serlo. Es ahí mismo que La Prueba a la que fue sometido MARCÓ LA DIFERENCIA trascendente en su vida. ¡La prueba misma SELECCIONÓ lo verdadero al tiempo que ARRANCÓ lo superficial!!

Seleccionar lo verdadero ‘Duele’

Seleccionar lo verdadero de lo superficialEs como creer que “tengo una alhaja de oro en mi poder” y que luego de años un orfebre me desengaña diciéndome: ¡No David, solo es enchapado en oro!!

‘La Prueba’ es ese orfebre santo que me ayuda a SELECCIONAR lo verdadero y a desterrar lo superficial. Note usted lo que llegó a exclamar Job en medio del dolor de su prueba: (6:7)

“Las cosas que mi alma NO quería tocar…son AHORA mi alimento”.

¡Tremenda declaración!! ¡Observe gramaticalmente el texto!! ¡Lo importante no eran “las cosas” sino su actitud!! Porque dice: “no quería tocar”, y no dice: NO QUERÍAN. Está en singular porque apunta a su alma y NO a las cosas. Él tenía principios que lo llevaban a tomar sus decisiones. Pero parece que no todos esos principios que fijó eran realmente verdaderos. La prueba de fuego desentrañó el asunto, quitó lo superficial y pulió lo VERDADERO.

Él no cuenta “cuáles eran esas cosas que su alma no soportaba tocar”. No las enumera en ningún momento. Sólo por la lectura de este fascinante libro se pueden deducir algunas.

Los Preconceptos nos impiden seleccionar lo verdadero

Personalmente veo una muy importante: “Él le huía reunirse con sus hijos en esas fiestas semanales que hacían en la casa del primogénito” (1:13) Prefería “orar por las dudas” (vs 5) que ir. Ofrecía sacrificios, (escuche) “por un QUIZÁS”. Pero al mismo tiempo se perdía esa bendición de compartir con ellos. Me quiero imaginar a Dios mirándolo, y escuchando sus peticiones por cada uno de ellos (y eran diez), pero sin JUSTIFICAR caídas.

En el corazón de Job había un sueño: “Que mis hijos SALGAN a su padre”. En el corazón de Dios, el sueño era otro: “Que Job sea santo pero no SUPERMAN”.

El último capítulo, el 42, ya muestra a otro Job. ¡Allí no se lo ve ni rasgando sus vestidos, ni orando por un quizás!! Se lo ve reunido con sus otros hijos, los nuevos que Dios le dio. Ya está sentado a la mesa, sin prejuicio alguno, sin temor a ver “lo anormal, lo inmoral, lo… supuesto”.

¿Qué pasó? ¡Bueno, pasó lo que debía pasar! La prueba logró “seleccionar” lo verdadero, lo valedero, lo real, y ponerlo por encima de lo superficial, tradicional, lo humano.

 


(*) El alfolí era el lugar donde la gente depositaba las ofrendas que traían a la casa de Dios en Israel.
El concepto es: Un lugar donde se guarda.
El pasaje de 2Reyes 12:9 lo explica: “Mas el sumo sacerdote Joiada tomó un arca e hizo en la tapa un agujero, y la puso junto al altar, a la mano derecha así que se entra en el templo de Jehová; y los sacerdotes que guardaban la puerta ponían allí todo el dinero que se traía a la casa de Jehová”.
Así que el granero o Alfolí, era un lugar escogido donde no solamente se guardaba el vino, el aceite y el grano, sino también los bienes materiales.

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