Sanando la Tierra

¿Se les permite a las cristianas ser sexys?

14 octubre, 2013 | adm | Iglesia y Ministerio

¿Se les permite a las cristianas ser sexys?

A pesar de que las mujeres cristianas, con nuestro valor arraigado en Cristo, todavía luchamos con la belleza hasta cierto punto. Lo veo en el espejo y me veo cuando entro en las iglesias, cuando hablo con grupos de jóvenes, y cuando me desplazo a través de canales en línea de selfies sexy. Probablemente nos hemos encontrado a nosotras mismas no apoyado a ninguno de los extremos, a veces, tenemos miedo de nuestra belleza, y otras veces, nos sentimos como si nunca estamos a la altura.

«Ten cuidado», fue el primer mensaje que escuché de la iglesia acerca de la belleza.

Teniendo cuidado significaba vestirse modestamente y escuchar recordatorios constantes de la naturaleza sexual de la mente masculina. Yo no entendí la relación de esas reglas, yo disfrutaba tener buena atención, así que me quité las normas de modestia y vestí de una manera que hizo que los hombres se fijaran en mí.

A pesar de que crecí en la iglesia, yo no creí verdaderamente en Jesús hasta la universidad.

Después de mi decisión de seguirlo, mi mente pronto pensó en lo que significaba para mi armario, con lo ridículo que pueda sonar. Había leído “batalla de cada hombre”, un libro acerca de los pensamientos sexuales obsesivos de los hombres, y me dejó con una gran cantidad de miedo y el deseo desconcertante para tener un nuevo guardarropa.

Me dijeron que al ser una mujer cristiana significaba proteger las mentes de los hombres por la forma en que me vestía. Eso es lo que Jesús quería. Así que arrastré una bolsa de basura llena de faldas cortas, vestidos, camisetas recortadas y blusas de tubo hacia el basurero – decidida a vestir con modestia y respeto con mi cuerpo como un templo del Espíritu Santo.

Toma tu cruz y sigueme, ¿no?

Cambié mis «midriff baring shirts» con «hoodies.» Me mudé a China para compartir el evangelio, donde dejé de usar maquillaje y no me importaba mucho mi estilo. Pero al igual que muchas mujeres cristianas, me encontré que con vestirme con modestia no era la respuesta a todos mis problemas. No me impidió «que causara» a los hombres la lujuria o el tropezar. (Por lo tanto, díselo a la gente que una vez me recordaron que «tenga cuidado» en cómo me vestir). Y esta modestia forzada no me hizo sentir mejor conmigo misma.

No me sentía hermosa y segura llevando camisas sueltas y aumentando de peso.

Encubrirme me hizo sentir inútil, al igual que tratar de vestir «sexy» me había hecho sentir indigna. Ambos enfoques establecen nuestra visión de nosotras mismos y nuestros cuerpos de acuerdo a la respuesta de un hombre, en lugar de lo que nos permite reconocer nuestro valor inherente y la belleza como mujeres de Dios.

Ya sea que veamos nuestro cuerpo como un objeto bello que los hombres desean o uno que está sucio y necesita ser cubierto – quiere decir que estamos todavía viviendo en el miedo. Y el miedo es contrario al evangelio.

www.christianitytoday.com

¿Qué te parece?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *