La verdadera crisis de Jonás - la voluntad de Dios

La verdadera crisis de Jonás – la voluntad de Dios

29 mayo, 2018 | adm

Por David Mulki: Flota un interrogante cuando pensamos en Jonás: ¿Cuál fue su verdadera crisis? Hacer la voluntad de Dios. Pregunta: ¿La voluntad de Dios que es agradable y perfecta, es hacer lo que me gusta o lo que él desea? (1).

Una misión no cumplida.


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Jonás había recibido de parte de Jehová la comisión de anunciar el juicio de Dios a la pagana, impía y hostil ciudad, Nínive. Pero Jonás, en lo más íntimo de su ser, no estaba de acuerdo. No estaba de acuerdo con el deseo de Dios de predicarle a estas despreciables naciones antes que a Israel. Por este motivo él optó por huir a Tarsis.

La verdadera crisis es cuando tenemos que negarnos.

Todo va bien cuando hacemos lo que nos gusta y nos sentimos FELICES, seguros y usados. Pero… ¿Si el Señor nos pide cruzar fronteras? ¿Si nos manda a bendecir a los que nos odian y maltratan? Observando a Jonás en 2 Re.14:25 notamos cosas muy particulares en su ministerio.

Era un profeta famoso, con entrada y salida “libre” de la “Casa Blanca”.

Sus profecías se cumplían de manera acabada y gozaba, (cuidado): “De gran reputación” en todo Israel. En otras palabras, su alegría se centraba en recibir honores, respeto, etc. ¡No era cualquiera! Era el profeta más actual, el profeta “del presente”.

La verdadera crisis viene con enojo.

Tres veces se enojó con Dios y tres veces se arrepintió. Se enojó con su comisión de ir a Nínive, se quebró en el vientre del pez… Pero recién después de tres días. Se enojó por profetizar arrepentimiento al enemigo. Y si bien VEÍA quebrarse a la ciudad entera a la Palabra de Dios, se subió a un monte deseando lo opuesto.

Deseando que caiga el furor del Cielo sobre ellos y no el amor sanador de Dios.

Qué tremendo el cuadro: Ver un pueblo quebrantado a Dios y un profeta lejos. Un profeta solitario en el monte, cuando debería quedarse entre los ninivitas aconsejándoles, ¿no?

Estaba enojado.

DIOS en su amor ya no le habla sino le enseña en silencio con una planta. Una calabacera. Envía un viento cálido y un sol abrasador a tal punto que en su enojo desea la muerte misma. La calabacera lo cubre, lo bendice pero se seca.

¡Para qué! Jonás estalla al ver que ya no le es útil y allí mismo aprovecha Dios para hablar con él.

Muchas veces “somos Jonás”, ¿verdad? Mostramos una apariencia de gran siervo de Dios, pero ante ÉL solo mostramos la hilacha. Pienso y pienso en cuánto nos falta para llegar a ser el hombre o la mujer que Dios quiere y diagramó. Pero no temas querido hermano: Su paciencia es Asombrosa y su amor… Fiel. Él lo hará.

“En Nínive dios hizo milagros. Transformó una ciudad… y conquistó el corazón de un profeta”. ¡Aleluya!

Recursos externos: (1) www.facebook.com

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