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Sanando la Tierra

La dieta de los primeros cristianos

LA DIETA DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS (Homilía. 69)

Muchos se preguntan de la dieta de los primeros cristianos y hay muchas referencias escritas acerca de lo frugal y sano de sus costumbres.

Los padres de la iglesia o los escritores de la iglesia todavía conocían las fuentes y los primeros textos escritos a mano.

En aquel tiempo muchos de ellos vivieron como vegetarianos o veganos y se abstuvieron de alcohol, o recomendaron ejercer estas costumbres.

Juan Crisóstomo acerca de un grupo de cristianos ejemplares que vivió desde 354-407 dice:

«No hay ríos de sangre que fluyan en lugar; ninguna carne fue sacrificada y ni se cortó en pedazos… Uno no huele allí la terrible vapor de platos de carne… no se oye ninguna raqueta y ruido terrible. Ellos comen sólo pan, que lo ganan con su trabajo, y el agua que un puro de manantial les ofrece. Cuando quieren una comida de lujo, a continuación, la indulgencia se compone de frutas, y encuentran por lo tanto mayor disfrute que en las mesas reales».


CLEMENTE DE ALEJANDRÍA

«Porque dentro de una sencillez moderada ¿no hay una diversidad de alimentos saludables: verduras, raíces, aceitunas, hierbas, leche, queso, frutas y muchos tipos de alimentos secos? Entre los alimentos se debe favorecer a los que se pueden comer directamente sin el uso del fuego, porque ellos siempre están listos para nosotros y son los más simples. – En consecuencia, el apóstol Mateo vivió a partir de semillas, frutos de cáscara dura y verduras, y no comía carne. Y Juan, que practica la modestia en grado sumo comía los brotes de hojas y miel silvestre. – Creo que los sacrificios sangrientos fueron inventados únicamente para aquellas personas que buscaban una excusa para comer carne, que también la podrían haber tenido sin esa idolatría». (Clemente de Alejandría, paidagogos II)

En otro texto de “Comiendo”:

“Teniendo, pues, a nuestro objetivo, y la selección de las Escrituras que se apoyan sobre la utilidad de la formación para la vida, ahora debemos describir compendiosamente el hombre que se llama un cristiano debe ser durante toda su vida.

En consecuencia debemos empezar por nosotros mismos, y la forma en que debemos regularnos a nosotros mismos. Hemos, por tanto, dar la debida preservación y atención a la simetría de este trabajo, por no decir cómo cada uno de nosotros debería conducirse con respecto a su cuerpo, o más bien la forma de regular el propio organismo.

Porque siempre que cualquiera, que ha sido llevado por la palabra de las cosas externas, y de la atención al propio cuerpo a la mente, adquiere una visión clara de lo que sucede de acuerdo con la naturaleza en el hombre, él sabe que él no debe ser seriamente ocupado en cosas externas, sino de lo que es propio y peculiar al hombre-para purgar el ojo del alma y santificar también su carne.

Porque el que es limpio debe deshacerse de aquellas cosas que se constituyen todavía en polvo, lo que más servicio a uno mismo se hace es el caminar en el camino que lleva a la comprensión de Dios.

Algunos hombres, en verdad, viven para lo pueden comer, como criaturas irracionales, «cuya vida es el vientre, y nada más.» Pero el instructor nos obliga a comer para que podamos vivir. Porque ni la comida es nuestro negocio, ni el placer, nuestro objetivo; pero ambos son a cuenta de nuestra vida aquí, que la Palabra nos está entrenando hasta la inmortalidad.

Por lo cual también existe una discriminación para ser empleada en referencia a la alimentación. Y es el ser simple, realmente simple, satisfaciendo para suministrar la vida, no por el lujo precisamente, sencillos y sin arte.

Y la vida a la que conduce consiste en dos cosas: la salud y la fuerza; a la que la sencillez del viaje es la más adecuada, siendo propicio tanto para la digestión y la ligereza del cuerpo, de la que viene el crecimiento y la salud, y correcta fuerza, no la fuerza que está mal o peligrosa y miserable, como es la de los atletas producidos por la alimentación obligatoria.

Por tanto, debemos rechazar las diferentes variedades, las cuales generan diferentes males, como un hábito depravado del cuerpo y trastornos del estómago, el sabor está viciado por un arte infeliz de la cocina, y el arte inútil de hacer pasteles.

Para las personas que se atreven a llamar por el nombre de su comida escarceos en lujos, que se desliza en placeres traviesos. Antífanes, el médico de Delos, dijo que esta variedad de viandas era la causa de la enfermedad; que exista gente que no les gusta la verdad, ya través de diversas nociones absurdas abjuran de la moderación de la dieta, y se exponen a un mundo de problemas para adquirir golosinas desde más allá de los mares”. (Clemente de Alejandría en “Comiendo” Cap. 1)


QUINTO SEPTIMIO TERTULIANO QUE VIVIÓ EN 160-221

(Apololgetica. Cap. 9; citado por Robert Springer, p. 292)

Él apareció varias veces por la defensa de los cristianos cuando se les acusó de hacer sacrificios humanos. «¿Cómo voy a describirlo, que usted cree que estamos sedientos de sangre humana, porque usted sabe que nosotros detestamos la sangre de los animales.»


GREGORIO DE NACIANCENO PADRE DE LA IGLESIA DE CAPADOCIA

(Citado por Robert Springer en 1884)

«Pero la semilla de un buen padre de casa es el buen trigo, de la que hornea el pan… La indulgencia en platos de carne es una injusticia vergonzosa y deseo que se comprometan a ofrecer su alimento del alma que dura eternamente».


HIERONYMUS

(Hieronymus, Adversus Jovinanum 1:30)

«Es mejor no comer nada de carne y no beber vino. Porque el beber vino comenzó con el consumo de carne, después de la gran inundación».

«Los alimentos inocentes son alimentos adquiridos y sin derramamiento de sangre».

«El consumo de carne, beber vino y llenar demasiado el estómago son las cunas de la codicia».


AURELIUS AUGUSTINUS 354-430

(De vera Religione II, 161, 168)

Padre de la Iglesia y el profesor más grande de la iglesia latina de la Antigüedad, Augustinius también vivía exclusivamente de alimentos de origen vegetal. Atribuyó las pasiones ruinosas de hombre por el consumo de carne. En una de sus obras, citó a Pablo (Rom. 14:21), donde Pablo recomienda que uno no coma carne ni beba vino.


BASILIO EL GRANDE, ENKARPA, 1884

«El cuerpo que está cargado de alimentos a base de carne y está plagado de enfermedades; un estilo de vida moderada hace que sea más sano y más fuerte y corte la raíz del mal. Los vapores de los alimentos cárnicos oscurecen la luz del espíritu. Es difícil para uno a amar la virtud cuando uno se alegra con platos de carne y comidas festivas».


CLEMENTINE HOMILÍAS III, 45

«La carne es una contradicción a la alimentación y que pertenece al mundo del pasado».


PLINIO, EN UNA CARTA A TRAJANO, EP. LIB. X. 96

«Los cristianos se abstuvieron de todo tipo de carne».


DE LAS EPÍSTOLAS DE BASILIO EL GRANDE 329-379

«En el paraíso terrenal, no había vino, nadie sacrificaba animales y nadie comía carne».


DE LAS EPÍSTOLAS DE BASILIO EL GRANDE 329-379

«Siempre y cuando uno vive frugalmente la suerte de la casa aumentará; los animales estarán a salvo; la sangre no será derramada, y ningún animal será asesinado. El cuchillo del cocinero será inútil; la tabla sólo se establecerá con frutas que la naturaleza nos ofrece, y uno estará satisfecho con eso».


TEÓFILO DE ANTIOQUÍA

(Segunda mitad del siglo segundo)

«Los animales salvajes deben su nombre a su naturaleza salvaje, no porque fueron creados malos desde el principio…; en cambio, los pecados de los hombres les hizo que estuvieran mal. Porque desde que el hombre se desvió del camino, también lo siguieron… Si ahora el hombre se plantea de nuevo a sí mismo a una existencia ajustada a su naturaleza y que ya no hace el mal, ellos, también, volverán a su naturaleza apacible original».


PABLO EN ROM. 8:22, 19,21

La Creación espera para que el hombre se revele a sí mismo como hijo de Dios

«Sabemos que toda la creación gime con dolores de parto hasta ahora. Pero la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios… la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, obtendrá la libertad de la gloria de los hijos de Dios».


EL EMPERADOR CONSTANTINO I

El emperador Constantino I (285-337) dio un trato preferencial a la Iglesia cristiana, se lo dio la libertad de religión y en el año 324 finalmente lo hizo de hecho una religión de Estado. Por esto, la Iglesia incluso le hizo un santo.

Sin embargo, en la obsesión con el poder, el despotismo y la crueldad, Constantino dejó atrás a sus predecesores en la nada. Libró muchas guerras. Bajo la amenaza de la tortura, los primeros cristianos que querían permanecer fieles a sus ideales pacifistas estaban ahora obligados a ir a la guerra por el emperador. Se dijo que bajo las órdenes del emperador Constantino, el plomo fundido se vierte en las gargantas de los que no quieren comer carne.

Por lo tanto, el cristianismo original fue casi disuelto. «Los cristianos se vieron obligados ahora oficialmente en el servicio militar, en comer animales y beber alcohol».

En el Concilio de Nicosia (325) Constantino fuerza sus ideas del cristianismo.

(Especial de Sanando la Tierra)

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  • Publicado: 10 mayo, 2018 12:21

    lotus

    POR QUE NO AVERIGUAN BIEN, LA IGLESIA NO HA HECHO A CONSTANTINO SANTO, EL SOLO DIO LIBERTAD DE RELIGION A LOS CRISTIANOS COMO LA TENIAN OTRAS RELIGIONES Y FUE SU NIETO COSTANZO QUE HIZO A LA IGLESIA RELIGION OFICIAL. HAY QUE TENER MAS CUIDADO CON LO QUE SE INFORMA Y SOBRE TODO UTILIZAR COAS RELIGIOSAS POR INTERES. BENDICIONES