Sanando la Tierra

Juan Carlos Alvarado – Santificado Tu Nombre Es

11 febrero, 2014 | adm | Alabanzas

Juan Carlos Alvarado

En esta canción de Juan Carlos Alvarado – Santificado Tu Nombre Es, nos lleva a la adoración recordando el Nombre de Dios que es Santo y Glorioso y que Él es único.

Recordemos los nombres de Dios en el Antiguo Testamento que nos revelan Su carácter y sobre todo el nombre Jesús, al cual toda rodilla se doblarán el cielo, la tierra y debajo de la tierra.

Explorar el significado de esta frase es un poco desconcertante. «Santificado tu nombre es» tiene que ver con la santidad de Dios.

Se argumenta que es necesario entender esta línea para entender que Dios es Santo. Cuando oramos así estamos reconociendo el carácter de Dios como Santo y distinto al nuestro. Esto nos llevará a caminar más cerca con nuestro creador desarrollando la santidad en nosotros mismos, reflejando la naturaleza del Dios:-

Las peticiones son seis en el Padre Nuestro, las tres primeras relativas más inmediatamente a Dios y a su honor, las tres últimas a las preocupaciones propias tanto espirituales como temporales; al igual que en los diez mandamientos, los cuatro primero enseñan nuestro deber hacia Dios y los últimos seis, nuestro deber hacia nuestro prójimo.

Esta oración enseña a buscar primeramente el Reino de Dios y su justicia y luego esperar que otras cosas vengan añadidas.

Santificado sea tu nombre. Puede tomarse no como una petición, sino como una adoración; para que el Señor sea magnificado o glorificado por su santidad y su grandeza y la gloria de todas sus perfecciones.

Debemos comenzar nuestra oración con alabanza a Dios, y es muy adecuado en primer lugar, porque nosotros debemos dar gloria a Dios, antes de esperar recibir misericordia y gracia de él. Después de alabar sus perfecciones entonces vamos a tener el beneficio de estas.

Al orar así fijamos nuestro objetivo, el rumbo principal de todas nuestras peticiones es que Dios sea glorificado; nuestras peticiones deben estar en subordinación a ello y en virtud de lo mismo.

«Padre, glorifícate tú en darme mi pan de cada día y perdona mis pecados». Puesto que todo es de él y a través de él, todo debe ser de él y para él.

En la oración, nuestros pensamientos y afectos deben ser realizados más para la gloria de Dios.
Los fariseos hicieron sus propio nombre la meta principal de su oración (Mt 6:5, para ser vistos de los hombres), en oposición a hacer el nombre de Dios el fin principal; que todas nuestras peticiones se centren en esto y estén reguladas por esto.

«Haz así y así por mí, para la gloria de tu nombre y para lo que es para la gloria tuya.» Que deseemos orar el nombre de Dios, es decir, Dios mismo, para que en todo él sea conocido y pueda ser santificado y glorificado por nosotros y otros y sobre todo por sí mismo.

«Padre, que tu nombre sea glorificado como un padre y un padre en el cielo; glorificando tu bondad y tu Alteza, tu majestad y tu misericordia.

Que tu nombre sea santificado, porque es un nombre Santo; no importa lo que pasa con nuestros nombres contaminados, pero, Señor, ¿qué quieres tú hacer a tu gran nombre?». Cuando oramos para que sea glorificado el nombre de Dios. Hacemos una virtud de la necesidad; para que Dios santifique su nombre.

Seré exaltado entre las Naciones, Sal 46: 10, pedimos y estamos seguros que se nos concederá; cuando nuestro Salvador oró, Padre glorifica tu nombre, su oración fue contestada inmediatamente, Lo he glorificado y lo glorificaré otra vez.

Fuente: Comentario de Matthew Henry sobre el volumen V de toda la Biblia (Mateo a Juan)

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