SUSCRIBETE AQUÍ
Para recibir "Palabras del Cielo", todos los días en tu email gratuitamente!
 

Compártelo:

Cuando se conocen nuestras verdaderas intenciones

Investigadores del Massachusetts Institute of Technology en Estados Unidos dicen haber creado un "lector" de las verdaderas intenciones de las personas.
Sociometer
Sociometer

Este artefacto no sería más grande que una tarjeta de crédito y lo denominaron "Sociometer" (Medidor social).

Con este medidor podrían detectar más precisamente deseos, inclinaciones y tendencias de las decisiones de las personas. (mejor que el famoso sexto sentido de las mujeres).

Registra funciones en una conversación como la modulación y el tono de voz, el movimiento corporal voluntario e involuntario, etc.

Como consecuencia de estos registros pudieron medir en entrevistas de trabajo y de ventas, la resolución de cada uno y las intenciones y la disposición de compra.

También se podría determinar las relaciones entre trabajadores en una compañía. Pequeñas y muy sutiles señales que nadie detecta son transferidas e interpretadas por este equipo determinado su significado.

A estas señales sutiles e inconscientes algunos la denominan "señales honestas", ya que generalmente muestran algo que no se dice con las palabras y que pocos llegan a tener en cuenta.

En las últimas campañas presidenciales, estudiosos de estos movimientos dijeron interpretar las verdaderas intenciones y pensamientos de los candidatos. Decían cuando les molestaba un tema o una pregunta de un periodista y cuando no eran totalmente honestos en lo que ellos decían.

Algunos creen haber detectado cuando en público, el ex presidente Bill Clinton, no fue totalmente honesto en su "affaire “con una joven. También dicen los expertos que el actual presidente Barac Obama controla y domina perfectamente este lenguaje invisible.

Pero hoy día muchos de nosotros podríamos tener problemas si este tipo de "lectores de las intenciones" se perfecciona.

La mentira y la hipocresía ha llenado tanto nuestra sociedad, que nosotros mismos ya no sabemos cuando somos totalmente honestos.

Los cordiales y amabilísimos vendedores del Mall o de un negocio podrían encender todas las luces rojas de estos supuestos dispositivos y dirían: "realmente no me interesa el bien del comprador y no me importa si le sirve lo que le vendo. Solo quiero mi comisión"

Pero Jesús en su paso por la tierra no tenía ese problema, el conocía profundamente la verdadera intención de cada uno.

Luc 6:8 Mas El conocía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él, levantándose, se puso en pie.

Juan 2:24 Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos.

Juan 2:25 y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre.

También los apóstoles conocían por el poder del Espíritu Santo las verdaderas intenciones de las personas, como fue el caso de Pedro y Ananías:

Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad.

Hechos 5:2 y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles.

Hechos 5:3 Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?

Hechos 5:4 Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.

Hechos 5:5 Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron.

Jesús nos recomienda que seamos claros y honestos siempre en nuestros dichos, que declaremos lo que está verdaderamente en nuestro corazón.

Mat 5:37 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

Todo lo que hacemos debemos hacerlo sabiendo que a Dios no se le puede mentir y que siempre nos está viendo, y conoce mejor que cualquier dispositivo lo que hay en nuestro corazón.

Col 3:22 Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios.