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Entre pistachos y almendras

Un nuevo estudio que se dió a conocer en España revelaría algún otro beneficio para la salud de los frutos secos como nueces, avellanas y pistachos.
Pistachos y Almendras
Pistachos y Almendras

Según este estudio esta fuente natural de alimentación combatiría los niveles altos de colesterol malo en la sangre o LDL. Esta investigación, publicada en "Archives of Internal Medicine", mostraría que los que tienen un nivel alto de ese colesterol y basan su dieta en carnes rojas y "comida chatarra" serían los pincipales beneficiarios de esta dieta.

Los investigadores españoles de la Universidad Loma Linda de California y del Hospital Clínic de Barcelona que ha llevado a cabo este trabajo, han asociado la ingesta de estos productos con el mejoramiento de del nivel de lípidos (menos grasa) en la sangre, ayudando a la prevención de problemas del corazón.

El estudio lo realizaron en 583 personas en 7 países distintos, dando resultados similares en hombres y mujeres de diferentes edades, mostrando que se ha llegado a reducir un 5% la concentración total de colesterol y más de un 8% la de colesterol malo. Esta disminución en los niveles de colesterol se ha producido con una ingesta de tan solo 67 gramos diarios de cualquier fruto seco.

Esto son buenas noticias especialmente para las personas que se alimentan mal y también para los vendedores de frutos secos.

Como cristianos sabemos que existen siempre analogías en lo natural con lo espiritual.

El Señor mismo las estableció cuando por ejemplo dice en: Mat 4:4 ... Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Y cuando dice también: Mat 7:9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? Como la deficiencia del alimento natural afecta y debilita el cuerpo, asimismo la deficiencia del alimento espiritual debilita el espíritu.

Heb 5:12 Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.

También, como la mala alimentación nos intoxica, la mala alimentación espiritual intoxica nuestras almas.

La Palabra de Dios nos dice: 1Pe 2:2 desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación. Generalmente en lo natural, las comidas muy procesadas por el hombre, pierden sus propiedades nutritivas y el exceso de grasas modificadas contra la misma naturaleza, han traído esta epidemia de mala alimentación, intoxicación del hígado, de la sangre y el exceso de grasas que tapan las arterias.

Si seguimos haciendo la misma comparación en lo espiritual, veremos que La Palabra de Dios en su estado puro ha sido manipulada tantas veces por el hombre que ha perdido su valor nutritivo y se ha endulzado al gusto del consumidor, trayendole con el tiempo una intoxicación y un bloqueo de la vida de Dios en los mismos.

Hermanos, busquemos la sana y pura alimentación natural, pero sobre todo la sana alimentación de La Palabra de Dios, sin ficciones humanas. La Palabra de Dios tiene 2 filos, a veces corta lo malo y duele y otras sana, pero tanto la una como la otra son para nuestro sumo bien.

Que Dios los bendiga.