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Las diferentes tribus de Israel tenían diferentes costumbres alimentarias, cambiando y adoptando con los siglos nuevas formas conforme a los pueblos extranjeros que ocupaban y controlaban de tiempo en tiempo la tierra sagrada.
Su alimentación principal era el grano para el pan, de avena, trigo ó cebada. Estos se molían a mano; o con la piedra de moler.
Al polvo logrado se le añadía agua y sal. Había otro tipo de pan que se tostaba para que dure mayor tiempo que se usaba cuando el ejército salía a la guerra.
Se ha descubierto arqueológicamente que se ponía el pan sobre piedras calientes y lo cubrían de ceniza para conservar el calor así como hoy lo siguen haciendo algunas tribus nómades en el desierto.
Los dulces los calentaban en jarros de barro con un orificio con una brasa en su interior. También se los freía en aceite de oliva o se los cocía con miel.
No conocían el azúcar de caña. Sus comidas eran condimentadas con diferentes especies aromáticas.
Las carnes no se hervían y generalmente las comían asadas.
Tomaban leche y muchos requesones por el calor del desierto.
También tomaban vino.