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Pecados de los hombres de Dios

Muchas veces no es el diablo el que hace mal a nuestra propia vida sino nosotros mismos por ser insensatos y por nuestra falta de sentido común.
George Muller
George Muller

Charles Spurgeon
SALUD

Hombres de Dios murieron antes del tiempo que Dios les había establecido ya sea por desobediencia, pecado espiritual o simplemente pecado de la carne. Pero, ¿es que podemos morir antes del tiempo que Dios ha establecido? La respuesta Bíblica parece ser que sí.

En Ecl 7:17 nos dice: "No hagas mucho mal, ni seas insensato; ¿por qué habrás de morir antes de tu tiempo?"

Hubo hombres como el rey Josías, en el cual a Palabra de Dios le honra por haber sido un hombre de Dios, que de todo corazón le había servido.

2Re 23:24 Asimismo barrió Josías a los encantadores, adivinos y terafines, y todas las abominaciones que se veían en la tierra de Judá y en Jerusalén, para cumplir las palabras de la ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote Hilcías había hallado en la casa de Jehová.

2Re 23:25 No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual.

Pero la insensatez que cometió fue tener un celo desmedido para con los enemigos del Señor y hacer algo fuera de la voluntad de Dios.

2Cr 35:20 Después de todas estas cosas, luego de haber reparado Josías la casa de Jehová, Necao rey de Egipto subió para hacer guerra en Carquemis junto al Eufrates; y salió Josías contra él.

2Cr 35:21 Y Necao le envió mensajeros, diciendo: ¿Qué tengo yo contigo, rey de Judá? Yo no vengo contra ti hoy, sino contra la casa que me hace guerra; y Dios me ha dicho que me apresure. Deja de oponerte a Dios, quien está conmigo, no sea que él te destruya.

2Cr 35:22 Mas Josías no se retiró, sino que se disfrazó para darle batalla, y no atendió a las palabras de Necao, que eran de boca de Dios; y vino a darle batalla en el campo de Meguido.

2Cr 35:23 Y los flecheros tiraron contra el rey Josías. Entonces dijo el rey a sus siervos: Quitadme de aquí, porque estoy gravemente herido.

2Cr 35:24 Entonces sus siervos lo sacaron de aquel carro, y lo pusieron en un segundo carro que tenía, y lo llevaron a Jerusalén, donde murió; y lo sepultaron en los sepulcros de sus padres. Y todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por Josías.

Asi mismo cuando somos irresponsables con nuestro propio cuerpo y no lo cuidamos, no podemos culpar a Dios por nuestras enfermedades y decesos.

Hubo un hombre de Dios muy conocido a mediados del siglo XIX en Inglaterra que se llamó Charles Spurgeon, a el se lo llamó "El principe de los predicadores" porque su predicación era clara y poderosa.

Se cuentan historias de él tales como una que dice que cuando iba a probar su voz al Tabernáculo Metropolitano, cuando este estaba vacío, (ya que no había micrófonos en esa época, ahí se reunían unas 10.000 personas y que era donde él era pastor), solía recitar solamente un texto Bíblico y los obreros que trabajaban en los ventanales sentían tal convicción del Espíritu Santo que entregaban sus vidas al Señor inmediatamente.

Este hombre de Dios fue tremendamente prolífero en sus escritos y trabajo pastoral. Pero falleció relativamente jóven, a los 59 años de edad. ¿Por qué este hombre murió en la plenitud de su trabajo sin tener tiempo de preparar y dejar alguien que lo reemplace al mismo nivel en su iglesia? ¿Acaso Moisés no dejó a Josué para terminar el trabajo que el no pudo hacer?

Muchos dicen, es que "fue la voluntad de Dios". Y así llamamos y justificamos nuestros desaciertos y errores. Hubo otro contemporáneo de Spurgeon que se llamó George Muller, gran hombre de Dios también, que vivió hasta los 93 años. A edad avanzada viajaba por el mundo predicando el evangelio a pesar de lo penoso de los viajes de la época.

¿Es que hubo alguna diferencia entre los dos que motivó que uno viviese y sirviese a Dios 30 años más? Pués, pensamos que sí.

Spurgeon tenía costumbres poco saludables como ser que fumaba y comía abundantemente (ya que tenía sobrepeso). Padecía de gota (enfermedad que se relaciona siempre con la abundante ingesta de carnes rojas) y por lo que sabemos, sus caminatas las realizaba cuando se iba de descanso fuera de su ciudad por sus frecuentes problemas de salud y ya esto lo hacía al final de su vida.

Muller en cambio era delgado y su vida era más frugal y físicamente más activa.(tenía orfanatorios)

No podemos acusar de pecado en el sentido moral a un hombre de Dios de la talla de Spurgeon. Sobre todo por el relativo conocimiento de lo que era malo para la salud del cuerpo en su época. Pero el Espíritu Santo siempre nos enseña intuitivamente el balance, el equilibrio y el ser sobrios en lo que comemos, sus cantidades y los momentos para oxigenar nuestro cuerpo etc.

Hoy más que nunca con toda la información que hay a nuestra disposición tenemos alguna escusa para no cuidar todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo. Y nos transformamos en culpables de pecado si no lo hacemos.