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...es la total victoria del Resucitado sobre la realidad del sufrimiento y de la muerte.
No es la sociología o la política, ni la psicología ni la cultura, sino la victoria de Jesucristo sobre toda realidad de sepulcro y de muerte debe ser el CENTRO FOCAL de la predicación (el anuncio del Kerigma) y enseñanza cristiana, así como el EPICENTRO de toda la acción pastoral de la Iglesia.
Pero, todo esto tiene sentido, si uno se deja transformar personalmente por el Resucitado o permite que su historia se "ilumine" con la transformante "luz” de "Cristo" (en la noche de la vigilia pascual hemos cantado el pregón pascual: Luz de Cristo), para irradiarla o testimoniar su iluminadora experiencia pascual a los hombres que aún viven "en las tinieblas" y, por ello, son esclavos del "temor a la muerte".
¡Felices Pascuas en el Resucitado¡