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"Den gloria a Jehová, y prediquen sus loores en las islas" (Versión Reina Valera de 1569) y de cierta manera las del Dante en la "Divina Comedia" donde cuenta el espíritu afanoso de nuevos conocimientos de Ulises al emprender un viaje más allá de las columnas de Hércules atravesando las aguas del "océano de occidente" encontrando después de muchos días una gran elevación.
Y las de Séneca que profetizó que "después de muchos años llegará una época en que el océano soltaría las cadenas de las cosas y quedaría revelada una Nueva Tierra, cuando Tetis descubra nuevos mundos".
Algunos tratan de develar hasta el día de hoy la manera de pensar de Colón que se mezclaba entre un hombre moderno y práctico con un místico del Medioevo. El mismo se consideraba el cumplidor de esta profecía al ir a llevar la Palabra de Dios y la fe cristiana a las nuevas tierras.
¿Pero usted sabía que el clima que se vivía en los tiempos de Colón era el mismo clima apocalíptico que vivimos hoy?
Se percibía en el ambiente espiritual que un gran cambio para el mundo se acercaba al igual que lo percibimos en el día de hoy.
Luego que recuperaron Jerusalén después de las cruzadas, se esperaba un gobernante mundial al estilo de un "Carlomagno mesiánico" elegido por la providencia de Dios para reunificar la Europa que estaba fragmentada, vencer al Islam y reinar por mil años que era la consigna.
Su visión profética difería sustancialmente a la visión del día de hoy pero siempre figuraba Jerusalén en el medio del mensaje profético, interpretando que al volver a poseer la santa ciudad de Jerusalén sería la señal que Dios daba para la venida del Cristo Mesiánico.
Por otro lado, en España, los Reyes Católicos eran considerados como "elegidos" para recuperar Granada y expulsar a los moros y a los judíos. Para su mentalidad "El fin del mundo" del que hablaba la Biblia parecía inminente.
Los asombrosos avances a nivel intelectual fortalecían esta creencia.
En ese tiempo el cardenal Cisneros funda una nueva Universidad en Alcalá con cátedras especiales en griego y teología escolástica. Daniel, el profeta bíblico, había declarado que en el tiempo del fin serian abiertos los sellos que cerraban las mentes al entendimiento.
Esto movió a muchos eruditos a traducir y escrutar los libros sagrados.
Fue cuando se presentó la Biblia Políglota, una obra en hebreo, griego y latín. Desiderio Erasmo, con unos cuantos manuscritos medievales del Nuevo Testamento, confeccionó un texto maestro que sirvió como base para la posterior traducción de la versión Reina Valera.
Europa percibía con una perspectiva apocalíptica, y estaba preparada para la venida de un hombre que sería un símbolo que gracias a su fe traería un descubrimiento que cambaría al mundo.
¿Sabía usted que Colón era un hombre de fe y tremendamente preparado?
El era un ferviente creyente, para algunos, llegando hasta ser un místico, pero también era alguien que tenía una excepcional preparación intelectual. No solo sabía de astronomía, álgebra, geografía y naturalismo, sino que además era un asiduo lector de la Biblia y la Cábala. Para un cristiano, el acceso a las Sagradas Escrituras en la lengua que todos hablaban era algo muy difícil, esto hizo que algunos pensaran que Colón era Judío por poder leer los Escrituras.
Colón compartía las ideas milenaristas de su tiempo. Desde el siglo XII, la cristiandad había tenido oleadas de especulaciones apocalípticas, esperando el fin del mundo y un reino glorioso de mil años. Esta creencia ya había tenido su origen en el Israel antiguo y lo habían heredado los padres de la iglesia.
Había una orden cristiana que desde el siglo XIII, había mandado un grupo de misioneros a Pekín, junto con el mensaje de que ya había llegado la última época de la humanidad Teniendo como guías a San Agustín y a Pierre d’Ailly, Colón calculó que de los 6000 años que duraría el mundo, solo quedaban 155 años, un período corto que apenas le alcanzaría para convertir al cristianismo al resto de la humanidad.
El creía que tenía una misión divina
El escribió: "ya dise que para (...) la inpresa de las indias no me aprovecho razón ni mapamundi ni matemática; llanamente se cumplió Isaías" (diario, 21 de octubre de 1492). El quería encontrar al Gran Kan, ya que el diario de Marco Polo decía que "el emperador Chino mandó sabios para que se les enseñe la fe de Cristo" (Carta a los Reyes, 7 de julio de 1503).
Colón pretendía abrir el camino para que se cumplieran los sueños de Marco Polo y se llevaran a la práctica las profecías evangelistas de Mateo 24:14 de una predicación mundial antes del fin.
Profundamente Colon estaba convencido de que Dios lo había elegido con una misión divina, él veía símbolos en todas partes, el vuelo de un ave, un naufragio o el salto de un pez; todo indicaba "finalmente" su misión divina, hasta en la manera de firmar de su nombre. Esto explicaría los frecuentes cambios en su firma que se ven en los diversos documentos.
Según él, se debía cambiar el nombre para adaptarlo a determinados trabajos que le asignara la providencia. Este es un pensamiento muy antiguo. Tanto la Biblia, como la Cábala y la metafísica aristotélica, dan a entender que el nombre se debe convertir según el oficio y propiedades de las cosas. Vale decir, que cambiando el nombre, el poseedor cambia de naturaleza. Este pensamiento se fundamenta en Isaías 43:1 "te puse nombre y eres mío"(hablándole Dios a Israel).
Por ejemplo, "Cristóbal" (Chistum Ferens) significa "el traedor o llevador de Cristo", así como afirmaba algunas veces. Con este símbolo, Colón quiso justificar divinamente su misión de abrir las compuertas del océano y llevar a Cristo a zonas remotas.
Colón, significa "el poblador nuevo", fue un predicador de las almas (Las Casas. Historia, 1,2) En su nombre se conjuga el evangelizador y el poblador.
Tal como el tetragrámaton (las cuatro letras hebreas que forman el nombre de Dios), quedó oculto para siempre debido a que se perdió su pronunciación; al mejor estilo cabalista Colón trató de dar un significado esotérico a su firma. Tuvo muchos recaudos al expresar su rúbrica, tal vez guardaba un secreto; enigma que aún no pudo ser descifrado.
Cuando heredó esta firma a su descendencia escribió lo siguiente en su diario del 22 de febrero de 1498: "Don Diego, mi hijo, o cualquier otro que herede este mayorazgo (...) firme mi firma, la cual agora acostumbrado que es una X con una S ensima y una M como una A romana ensima y ensima de esta la S, y después una Y griega con la S ensima y sus rayas y vírgulas". Hasta los puntos están cuidadosamente ornamentados.
El nombrar o dar nombre fue muy importante para Colón, al igual que el Adán bíblico quiso dar nuevas denominaciones a cada una de las cosas que iba descubriendo en el nuevo mundo.
Colón pensaba encontrar el paraíso del otro lado del mundo.
Guiado por ciertos pasajes del Antiguo Testamento, pensó que del otro lado encontraría el paraíso terrenal sobre una elevación de la tierra. La inspiración la tomó del "Imago Mundi" de d’Ailly, que el paraíso quedaba del otro lado del ecuador, rodeado de aguas dulces. Génesis 2:8 cuenta "que Dios plantó un huerto en Edén al oriente". Escribió Colón de las Azores el 21 de febrero de 1493: "el paraíso terrenal esta en el fin de oriente".
Colón expresó su cosmovisión en su carta a los Reyes de España del 31 de agosto de 1498. Allí muestra que tenía la creencia que la tierra tenía forma de pera como un gran seno de mujer, y en el norte una punta como un pezón, un centro; una elevación donde se encontraba el jardín perdido. Para la forma y sostén de la Tierra, la versión del Antiguo Testamento, parecía estar más cerca de las teorías "científicas" que Colón quería apoyar. Job 26:7 dice "Extiende el alquilón sobre vacío, cuelga la Tierra sobre nada". E Isaías 40:22 agrega: "El está asentado sobre el globo de la Tierra..." (V.V.).
Más allá de su mentalidad medieval, se puede percibir que en Colón también jugaba un papel preponderante ideas más acordes a un hombre de la modernidad.
Junto con su hermano Bartolomé se dedicó en Lisboa a copiar mapas, entre ellos copió un mapamundi egipcio romanizado de Claudio Tolomeo (140 d. C.). En dacha Carta figuraban tres tierras, mejor dicho cuatro. La primera correspondía al río Indo (actual Pakistán), la segunda al Ganges y la tercera a la India transgangética. La cuarta se encontraba cruzando el "Sinus Magnus"(gran golfo) y correspondía a tierras americanas ribereñas del Pacífico desde México a Perú.
Tolomeo había tomado sus datos de Marino de Tiro, un comerciante fenicio de los tiempos apostólicos (90 d. C.). Según este después de Ceilán había una nueva tierra y una ciudad donde comerciaban los romanos, la mítica ciudad de Cattigara en el mar Sinus Magnus o el Pacífico Lo que ha llevado a algunos a teorizar que los romanos ya habían llegado a América.
La copia más antigua que existe de la carta de Tolomeo es del siglo XI o XII, hecha por Toscanelli. De ella se vale Henricus Martellus Germanus (1489) para plasmar sus nuevas observaciones, en las que ya figuraba Groenlandia y las costas sudamericanas. Colón buscaba la última India que figuraba en la carta de Tolomeo... y la encontró.
DIOS, EL HOMBRE, LOS MITOS Y LA NATURALEZA
Colón escribió al margen de la "Geografía de Tolomeo": "Admirable es lo arremetido tumultuoso mar. Admirable es Dios en las profundidades".
En su visión del mundo, no solo anhelaba predicar el evangelio, su espíritu estaba ligado a la relación con el creador por medio de observar su vasta obra. Vale decir, que sus metas se cumplían a cada paso, en el cielo, en las aguas y en las profundidades llenas de misterios. No había día que no hiciera anotaciones sobre las estrellas, los vientos y las tormentas e interpretara en ella designios del supremo; quería conocer "los secretos del mundo" (Libro de las profecías l50l).
En su concepción medieval, el océano estaba plagado de seres monstruosos, para él solo eran los que describía la Biblia en Job 41:1: "¿Sacaras tú a leviatán con anzuelo..." (V.V.). Sin faltar alusiones a los cíclopes y a los hombres con cola, en el diario del 9 de enero de 1493 dice que "vio tres sirenas que salían bien a la mar"; por supuesto, no le faltó el toque que caracterizaba a un hombre del modernismo cuando agregó: "pero no eran tan hermosas como las pintan".
Colón era un finalista, dedujo por inducción que para que exista un equilibrio en el globo debía haber una cuarta tierra, él apostó por un conocimiento a priori y ganó. No descubrió América, la encontró; en su corazón, siempre supo que estaba alli.
Colón fue movido por algo que no tuvieron los otros conquistadores posteriores, la fe.
"Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven, por ella alcanzaron testimonio los antiguos" (Epístola a los Hebreos 11:1)(V.V.)
Para el hombre moderno, las razones para viajar a América fueron, el afán de lucro y la trascendencia personal. La fe para ellos era solo una excusa, para él, un hombre medieval, a veces; fue la razón.
Bien escribió Colón en el prefacio del "Libro de las Profecías de l501": "San Pedro cuando salió a la mar anduvo sobre ella en cuanto la fe firme. Quien tuviera tanta fe (...) le obedecerían las montañas"... y descubriría nuevos mundos. (*)
(*)Basado Fuente: Sergio Fuster, "El pensamiento mítico de Colón y la simbólica del descubrimiento de las Indias".