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El ombligo de Júpiter

Si uno ve la marca del impácto que dejó un asteroide hace un año en el planeta Júpiter parece que fuera la de un ombligo humano.
JÚPITER
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Según un análisis de la NASA, la posible órbita del asteroide que era tan solo de unos 500 metros de diámetro y que impactó este planeta indicaría que provino de la llamada Hilda, un cinturón de asteroides cercano a Júpiter.

Júpiter es tan grande en relación a la tierra que el impacto de este asteroide dejó sobre su superficie una cicatriz del tamaño de todo el océano Pacífico, según reveló un estudio publicado por la revista The Astrophysical Journal Letters.

Este impacto fue detectado por un astrónomo aficionado australiano en julio del 2009 y su existencia fue confirmada por otros observatorios y certificado por el telescopio espacial Hubble.

El "golpe" que sufrió Júpiter, el mayor planeta del sistema solar, fue equivalente a la explosión de varios miles de bombas atómicas de tamaño medio, indicó un comunicado difundido por la NASA en su sitio de internet.

Por primera vez los astrónomos pudieron ver los resultados de un impacto de un asteroide en un planeta y sus consecuencias a través de las imágenes transmitidas por el telescopio Hubble.

"Este solitario suceso nos tomó por sorpresa y solo podemos ver lo que ocurrió después del impacto", dijo Heidi Hammel, del Instituto de Ciencias Espaciales que encabezó el estudio sobre el impacto.

El efecto de un impacto tal es tan devastador que muchos temen lo que le podría suceder a la tierra si algo similar aconteciese. Imaginemos que un objeto Semejante a una de las torres gemelas del World Trade Center surcaría el cielo impactando en cualquier parte del globo terráqueo.

Sería literalmente el apocalipsis. Los cristianos creemos que Dios tiene el control de todas estas posibilidades pero la biblia nos advierte que en los tiempos finales "algo" impactará en la tierra.

Apocalipsis 8:10 El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas.

8:11 Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas.

No podemos vivir obsesionados por la posibilidad de que algo que nos caiga en la cabeza de esa magnitud. Hace miles de años que no sucede algo similar, creyéndose que uno de estos acontecimientos se produjo en la península de Yucatán y provocó, según algunos, la extinción de los dinosaurios.

Tampoco nada dice que pueda pasar algo precisamente ahora. Pero es posible y ya ha sucedido. ¿Por qué entonces no vivimos mejor nuestras vidas sabiendo que aún la civilización que conocemos hoy, de un día a otro podría desaparecer?

¿Por qué no ejercitar la justicia unos a otros y mostrar el amor que Dios nos pide que mostremos? Nadie vive en este mundo eternamente. Sembremos entonces para lo que es eterno.