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Violencia en Grecia

Las violentas protestas que se viven en Grecia en los últimos días, hacen recordar al caos económico que se vivió en la Argentina en el 2001.
Grecia
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El país griego se encuentra en la virtual cesación de pagos de sus deudas y solo espera la ayuda de la Comunidad Europea.

Por otro lado la inquietud que genera esta crisis, pone en temor a los mercados europeos y del mundo por un posible contagio, consiguiendo ya sus primeros efectos en Wall Street.

Mientras se disolvían a porrazos las manifestaciones en protesta por las medidas económicas que incluyen la supresión de pagos salariales de los funcionarios con reducción del 30% del sueldo, aumento de impuesto a los combustibles, aumento del impuesto del IVA y rebaja en las pensiones de los jubilados entre otras medidas, los diputados que aprobaron estas leyes necesitaron abandonar por la puerta trasera el edificio de la legislatura con medidas de seguridad para evitar ser víctimas de las fuertes manifestaciones.

Un diario alemán, el Bild Zeitung, denunció que mientras sucedía esto, Nikitas Kaklamanis el alcalde de Atenas, cenaba con toda tranquilidad en un restaurante de lujo en el exclusivo barrio "Kolonai", vistiendo llamativamente, estando junto a tres personas y pidiendo risotto de langosta y Coca-Cola.

Cuando se le acercaron para preguntarle "¿Qué estaba haciendo para evitar la violencia en las duras protestas callejeras que, a esa misma hora, incendiaban el centro de Atenas"? Respondió a los periodistas mandando a sus guardias para que los saquen del lugar.

Este mismo funcionario en medio de la crisis compraba 303 vehículos nuevos para la limpieza, a pesar del gran déficit que el país enfrenta. Echándole la culpa de la suciedad de la ciudad entre otras cosas, a los inmigrantes ilegales.

Alemania aportará 22.400 millones de Euros durante los próximos 3 años como parte del paquete de ayuda de la Unión Europea a Grecia.

A pesar de esto, este mismo alcalde ha exigido esta semana públicamente al gobierno de Berlín que pague 70.000 millones de euros a Atenas en concepto de reparación por los daños que las dos guerras mundiales causaron en el patrimonio histórico y artístico de la Acrópolis. I Casi un siglo después de la primera guerra mundial! IPuede que nadie reparara de pedir esto antes!

A los cristianos que vivimos o hemos vivido en nuestros países hispanos, no nos asombra esta clase de situaciones. Sabemos que la maldad como una enfermedad infecciosa se expande de gran manera en los últimos tiempos. El hombre siempre ha sido igual.

Lo que ha contenido la maldad es la obra del Espíritu Santo a través de Su Iglesia. El aumento y la concentración de la población, junto con el aumento de las comunicaciones modernas, han dado como resultado lo que vemos hoy.

Pero, ¿Cuál es nuestra obligación? ¿Usar la violencia física o la violencia verbal para frenar la maldad? IDe ninguna manera! Dios nos llamó en Cristo a predicar el evangelio del Reino de Dios.

Y esto se hace primero con el ejemplo y luego con la Palabra de Dios. Sí, debemos levantar nuestra voz y ser testigos de la Justicia que Dios demanda. No podemos hablar de la Gracia de Dios solamente si la gente no sabe que la Ley de Dios demanda Santidad y que por lo tanto debe arrepentirse.

Ya hubo otros casos en que los países estuvieron devastados por la corrupción y Dios levantó hombres y mujeres para traer al arrepentimiento en su medio y con este vino la sanidad de la nación, como lo fue en el caso de Wesley.

Hermanos seamos fieles testigos, reprendamos la maldad en Nombre que es sobre todo Nombre, nuestro Señor Jesús.

Gen 6:5 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.

Efesios 6:12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

1Jn 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.