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Los libros que Judas leia

La posibilidad del uso de escritos apócrifos, no es argumento válido contra la autoridad Bíblica de la epístola de Judas.
Libro de Enoch
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Los antiguos Padres de la Iglesia Clemente de Alejandría y Orígenes dijeron que el verso 9, que contiene referencias concernientes al cuerpo de Moisés, fue tomado de la "Asunción de Moisés”, la cual sin duda es un Apócrifo y es anterior a la Epístola de Judas.

En la Asunción de Moisés, que se calcula escrito varios siglos antes de Cristo, se menciona que Lucifer reclamó el cuerpo para sí, argumentando que Moisés provocó la muerte de muchos egipcios. Razón por la cual el arcángel se enfureció y luchó contra él, venciéndolo.

Probablemente Judas haya aprendido la historia de esa contienda por la tradición judía o por la lectura de estos apócrifos.

De todos modos, Judas no cita la "Asunción" como una autoridad escrita, y mucho menos como un libro canónico.

En lo concierne a la profecía de los versos 14 de Judas y subsiguientes, los eruditos creen que es una cita abreviada del libro apócrifo de Enoc I, 1, 9, el cual ya existía un siglo antes de que San Judas lo escribiera.

Veamos la comparación con el libro de Enoc que se citó, en Judas 14-15:

"Y Enoc también, el séptimo desde Adán, profetizó de estos [los hombres], diciendo: He aquí, vino el Señor con decenas de millares de sus santos, para ejecutar juicio sobre todos, y para convencer a todos los impíos de todas sus impías obras que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él".

Compare esto con Enoc 1:9, traducido del Etíope que se encuentra también en los rollos del Qumrán.

"Y he aquí que viene con las decenas de millares de sus santos para ejecutar juicio sobre todos, y para destruir a todos los impíos: ¿Y para condenar a toda la carne de todas las obras de su impiedad que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él".

Las referencias de esta clase de libros era común ya que serían los libros que familiarmente conocían los lectores y circulaban en esa época.

De la misma manera, la mención de la disputa entre Miguel y el diablo es simplemente una alusión conocida por la mayoría en ese tiempo.

En el proceso de inspiración que El Espíritu Santo tuvo sobre las Escrituras, usó hombres y mujeres normales y sus dichos y/o escritos, ya sean reyes, profetas, sacerdotes, siervos, etc., que en algún punto ellos mismos u otros reconocieron la inspiración y la recopilaron.

Con el paso de los siglos los hombres de Dios reconociendo esa inspiración, guardaron celosamente estos escritos y juntos, dieron lugar a lo que hoy es la Biblia.