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Un adolescente de 14 años provocó el terrible incendio en Israel

Un adolescente de 14 años ha admitido a la policía...

...israelí que había provocado involuntariamente el incendio que durante cuatro días asoló el norte de Israel, que costó la vida a 41 personas y ha sido el mayor de la Historia del Estado judío.

El adolescente, cuya identidad no se ha revelado y de quien lo único que precisó la policía es que reside en la región del siniestro, reconoció que dejó sin apagar una brasa que prendió de inmediato en el Monte Carmel, donde se originó el siniestro.

El joven dijo que había estado fumando una pipa en el lugar y que pese a darse cuenta de que las llamas se avivaban se fué corriendo al colegio sin avisar a nadie de la gravedad de la situación

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El Monte Carmelo fue el lugar que en otro tiempo fue Dios que encendió una llama y consumió el sacrificio como demostración de la autoridad del hombre de Dios.

1Re 18:19 Envía, pues, ahora y congrégame a todo Israel en el monte Carmelo, y los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel.

Elías y los profetas de Baal

1Re 18:20 Entonces Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió a los profetas en el monte Carmelo.

1Re 18:21 Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.

1Re 18:22 Y Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo he quedado profeta de Jehová; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres.

1Re 18:23 Dénsenos, pues, dos bueyes, y escojan ellos uno, y córtenlo en pedazos, y pónganlo sobre leña, pero no pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro buey, y lo pondré sobre leña, y ningún fuego pondré debajo.

1Re 18:24 Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por medio de fuego, ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho.

1Re 18:25 Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: Escogeos un buey, y preparadlo vosotros primero, pues que sois los más; e invocad el nombre de vuestros dioses, mas no pongáis fuego debajo.

1Re 18:26 Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: !!Baal, respóndenos! Pero no había voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho.

1Re 18:27 Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle.

1Re 18:28 Y ellos clamaban a grandes voces, y se sajaban con cuchillos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos.

1Re 18:29 Pasó el mediodía, y ellos siguieron gritando frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ninguna voz, ni quien respondiese ni escuchase.

1Re 18:30 Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se le acercó; y él arregló el altar de Jehová que estaba arruinado.

1Re 18:31 Y tomando Elías doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, al cual había sido dada palabra de Jehová diciendo, Israel será tu nombre,(A)

1Re 18:32 edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová; después hizo una zanja alrededor del altar, en que cupieran dos medidas de grano.

1Re 18:33 Preparó luego la leña, y cortó el buey en pedazos, y lo puso sobre la leña.

1Re 18:34 Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; y lo hicieron la tercera vez,

1Re 18:35 de manera que el agua corría alrededor del altar, y también se había llenado de agua la zanja.

1Re 18:36 Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.

1Re 18:37 Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos.

1Re 18:38 Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.

1Re 18:39 Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: !!Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!

1Re 18:40 Entonces Elías les dijo: Prended a los profetas de Baal, para que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y los llevó Elías al arroyo de Cisón, y allí los degolló.

Es increíble como un descuido o la falta de atención puede ser un error fatal que destruya la vida de centenares de personas. El ser humano muchas veces no considera los riesgos de sus acciones y sus consecuencias.

La Palabra de Dios nos advierte de algo que si no le ponemos freno puede al igual que este caso incendiar vidas.

Esto es la "lengua", cuando nuestra lengua no tiene control puede condenar, arrastrar al chisme o dar falso testimonio que puede perjudicar o incluso llevar a juicio a personas inocentes.

En la cacería de brujas de Salem, el testimonio descuidado de unas jóvenes llevó a la muerte gente inocente. La Palabra de Dios también dice que lo que hagamos con nuestra lengua determinará nuestra felicidad futura:

1Pe 3:10 Porque: El que quiere amar la vida -- Y ver días buenos, -- Refrene su lengua de mal, -- Y sus labios no hablen engaño;

También nos exhorta: Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.

Stg 3:2 Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

Stg 3:3 He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo.

Stg 3:4 Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.

Stg 3:5 Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, !!cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!

Stg 3:6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.

Stg 3:7 Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana;

Stg 3:8 pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

Stg 3:9 Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.(A)

Stg 3:10 De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.

Stg 3:11 ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?

Stg 3:12 Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.