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Amor para los hijos de las presas

Historias de héroes modernos.
Niños del penal
Niños del penal

Blanca Lentino es un ejemplo de amor, se puede verla ir a la penitenciaria de mujeres al Buen Pastor en Colombia para dejar y recoger los documentos que se necesitan para llevar a los niños al médico, los papeles de colegios y mensualmente los lleva para que visiten a sus madres.

Ella conoció el drama de las reclusas y sus hijos cuando estuvo en la cárcel. Los niños que viven con ellas deben salir a los tres años y a veces no tienen quién los cuide.

Ella dijo que haría algo al salir de la cárcel y así lo hizo.

Con su billetera sin dinero y con los recibos de los servicios públicos por pagar, Blanca saca los carnés de los hijos de varias reclusas de la penitenciaría del Buen Pastor para quienes ella se transformaron en una segunda madre.

Muestra el documento de Lady, de cinco años, marcado con la palabra 'interno', con el rótulo del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).

"Tengo dos mamás: mi mamá de la cárcel y mi mamá Blanca", dice Lady, de cinco años mientras la abraza.

Hace dos años la madre de Lady, condenada en el Buen Pastor, le dio la autorización (que es un pase jurídico) para que se encargara de ella. La niña tenía que dejar a su mamá porque ya había cumplido los tres años permitidos para que los hijos de las internas estén con ellas.

La coordinadora del jardín infantil del Buen Pastor dice: "Una cárcel no es un ambiente sano para los niños", y explica porque a los tres años los niños se tienen que ir ya que son más conscientes de la realidad y deben salir para no contagiarse de la vida carcelaria.

En la actualidad unos 32 niños, de los cero a los tres años, pasan el día en el jardín, instalado por el ICBF y el Inpec. Permanecen allí de las 7:00 de la mañana a las 4:00 de la tarde, hora en la regresan a las celdas de sus mamás.

Según la coordinadora lo ideal sería que los pequeños queden a los cuidados de sus papás, de la abuela o de algún familiar. De no poder hacerlo tendrán que terminar en fundaciones del Estado.

Blanca, conoció esta situación por haber estado privada de la libertad durante seis meses, en el 2006.

Ella estuvo ahí por no pagar los impuestos de una empresa de operaciones turísticas en el Tolima, que tuvo que cerrar - en 1999 - por presiones de grupos armados.

En los 6 meses de encierro pudo conocer de cerca la hostilidad en la que viven los hijos de las reclusas.

Una segunda 'madre' para los niños del penal.

Cuando Blanca estaba en la cárcel podía oía los silbatos agudos que despertaban a las internas de madrugada, donde desde esa hora se oía el llanto de los niños en la cárcel. Así que, como madre que es - en ese momento sus tres hijos ya estaban en el colegio y la universidad, decidió ayudar a sus compañeras en la crianza.

A la primera que se acercó fue a la 'Jota', la interna más temida del patio cuatro, que tenía una niña de seis meses, a la que salvó de morir ahogada entre las cobijas mientras ella le buscaba algo de comida. Ese gesto hizo que la 'Jota' aceptara la ayuda.

Otras internas también aceptaron el apoyo de Blanca, quien se dedicó a conseguir pañales y leche, les enseñó trucos caseros para el resfriado de los niños o para el mal de estómago, pero sobre todo, les inculcaba el amor que debían tener a sus hijos. Sin embargo Blanca salió porque su caso fue archivado.

Entonces les prometió a sus amigas que regresaría. "Yo les dije: frescas que no las voy a dejar solas con esos niños, pero no me creyeron".

Una de las reclusas del Buen Pastor es Mariela que tiene un hijo. Cuando la capturaron por Ley 30 (porte o tráfico de estupefacientes), su bebé apenas tenía 3 meses. "Este no es un lugar para el niño. Aquí hay mujeres muy malas, un ambiente muy pesado, muy feo". A ella le quedan dos años de condena.

Lo más angustiante para ella es la suerte de su primer hijo de cinco años, a quien en el momento de la captura tuvo que dejar al cuidado de una vecina. Hasta el momento no sabe nada de él. Por eso, niños como los de Mariela - tanto el de adentro como el que cuida la vecina - son parte de la fundación que Blanca creó para ayudar a las reclusas desde que quedó libre.

Entonces Blanca, sin ahorros, sin trabajo, decidió armar la fundación para los llamados 'niños del penal'.

Empezó a visitar a amigos y familiares, a conocidos y desconocidos, pidiendo ayuda para comprar pañales, leche, juguetes, comida y ropa.

En esa cruzada conoció una profesional, Adriana Núñez, especialista en relaciones internacionales que se convirtió en su en su ayuda para apoyarse.

El nombre de la fundación de Blanca es Akapaná que significa, en quechua, 'joven huracán que se levanta valiente frente al Sol'.

Una de las misiones de esta fundación consiste en llevar a los hijos de las internas, el primer jueves de cada mes, a visitar a sus mamás, una labor tan ardua que las propias familias no quieren asumir en muchos casos.

Blanca se encarga de conseguir el transporte para que los niños lleguen hasta el penal y soluciona los trámites para el ingreso.

También trata de conseguir los refrigerios, porque adentro del penal no les dan nada de comer. A veces no reúne el dinero y los niños pasan hambre durante la visita.

Puro amor

Ella también les muestra su amor. "Estos niños pierden los lazos con sus mamás. Muchos se sienten rechazados y los estigmatizan en el colegio porque sus mamás están presas. El destino también los hizo prisioneros", dice Blanca.

Cuando un niño se enferma y no es suficiente la atención médica que le dan en la cárcel porque no cuentan con pediatra, ella va, lo recoge y lo lleva al médico. También dedica su tiempo a sacar de la prisión a los pequeños, para que vean lo que hay en la calle.

"Los niños lloran y gritan cuando van a un parque, o al ver un carro o un centro comercial", dice Blanca, quien vive en su casa con sus tres hijos, tres nietos, una nieta y dos hijos de internas que ya son como de la familia: Lady y Andrés, de 10 años.

Además, se toma el trabajo de ayudar a las que recobran su libertad para retomar el vínculo con sus hijos y a conseguir empleo. Todo, tocando puertas, sin recibir nada a cambio.

Blanca, quien tiene estudios de administración de negocios, idiomas y sistemas, que le daría la facilidad de tener un buen empleo, admite que ha sentido deseos de abandonar la lucha. Este trabajo le absorbe todo su tiempo; no le permite tener un empleo. "Es muy duro tener que pedirle ayuda a todo el mundo, incluso que lo lleven a uno en los buses por 500 pesos".

Su objetivo principal es conseguir un lugar donde los hijos de las internas puedan tener toda la atención necesaria. "Si no se les brinda una orientación a tiempo, nadie les podrá garantizar un buen futuro". Por eso, busca patrocinadores.

Pese a las barreras que encuentra, la sonrisa de los niños que no tienen a nadie más que a ella, en reemplazo de sus madres cautivas, es la mejor recompensa. Eso la ha hecho libre a ella.

En el artículo nunca se menciona la afiliación religiosa de Blanca, pero si alguien desea contactarse con ella, esta es su dirección: [email protected]

Fuente El Tiempo

Mat 25:33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.

Mat 25:34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

Mat 25:35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis.

Mat 25:36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.

Mat 25:37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?

Mat 25:38 ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?

Mat 25:39 ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?

Mat 25:40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.