SUSCRIBETE AQUÍ
Para recibir "Palabras del Cielo", todos los días en tu email gratuitamente!

 

Compártelo:


D E V O C I O N A L   D I A R I O

PENSAMIENTOS DESDE EL CORAZÓN DEL PADRE
(Pr Mario Tucci)

Seleccione el capítulo que desea!

Audio con la voz de Monica Tucci






DESCARGAR  CLIC AQUI, PARA DESCARGAR (.zip)
    --------------------------------
CAPÍTULO 1: "I N T R O D U C C I Ó N"

Un día estaba contemplando la imagen de mis dos hijos cuando estos eran pequeños en la pantalla de mi latop. En ese momento recibí como un pensamiento que no provino de mi mismo. Este pensamiento me hizo preguntarme: ¿Dónde estaba yo cuando ellos eran niños? ¿Por qué no les había brindado la atención que ellos merecían? ¿Por qué cosa supuestamente mayor me privé de disfrutarlos en plenitud?

Nunca había reflexionado profundamente en esto. Me dí cuenta que estaba tan enfocado en el trabajo de la obra de Dios y en mis propios asuntos que esos preciosos momentos se me escaparon como agua entre las manos. Pensamientos tales si bien son normales creo que nos son dados para nuestra reflexión por nuestro amoroso Padre celestial.

Cuando el Señor les preguntó a sus discípulos quién creían que El era, Pedro le contestó: ´´Tu eres Cristo el hijo del Dios viviente’’ * Entonces el Señor le contestó: ´´Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre sino mi Padre que está en los cielos’’ * Si prestamos atención podremos percibir estos pensamientos ´´reveladores’’ en infinidad de ocasiones a lo largo de nuestra vida.

Algunos de estos me han venido como una brisa fresca a mi própia mente, otros, através de la vida y actitudes de las personas que me rodearon y otros a través de sueños que hé tenido. Infinidad de veces estos pensamientos y reflexiones me hicieron cambiar de actitud y reconocer mis errores.

Es mi intención y deseo en este libro compartir algunos de estos pensamientos en que yo ví la vida de Cristo en ellos. También es mi oración que estos puedan bendecirles como a mi me han bendecido. Que el Señor ponga también sus pensamientos en cada uno de ustedes.

* Mateo 16:17

Audio con la voz de Monica Tucci






DESCARGAR  CLIC AQUI, PARA DESCARGAR (.zip)
    --------------------------------
CAPÍTULO 2: “La religión pura y sin mancha”

Es interesante que la palabra de Dios no nos menciona la religión como un sistema de creencias, sino como un acto de vida. En el libro de Santiago1: 26-27 nos da a entender que si tenemos la lengua muy activa, pero sin mostrar los frutos en la vida, esa religión no nos sirve. La religión que le agrada a nuestro Padre celestial, es ocuparse de las necesidades de los huérfanos y las viudas y conservarnos puros del mundo. Todos hechos y no palabras. Los huérfanos y viudas eran los más desprotegidos en esa época, eran los más débiles y los que no tenían respaldo ni quien los ayudara. Hoy día, los ancianos pueden tener el medicare o alguna ayuda del gobierno y quizás no tienen necesidad del techo o alimento físico, pero si la tienen en el aspecto emocional y espiritual.

Por razones de trabajo, hubo un tiempo que me tocó visitar a los ancianos, y pocas veces salí tan bendecido de un servicio en la iglesia como cuando salía de visitarlos a ellos, brindándoles solo un poco de mi tiempo y atención. Cuando le damos a los que realmente necesitan, los primeros que salimos bendecidos somos nosotros mismos. No hay nada que nos energice más que brindarnos a los huérfanos, sean estos grandes o pequeños. Cuando dedicamos un poco de nuestra vida en este servicio de amor, el orgullo humano no se vé envuelto, porque puede ser que nadie vea lo que nosotros hacemos, pero a nuestro Padre Celestial le agrada lo que hacemos en secreto y El nos recompensará en público aquí en esta vida, o allá en el cielo.

Recuerdo un caso, lamentablemente muy común, de dos ancianos que vivían solos y decían: “Nadie nos llama, y nadie nos visita” y entonces les pregunté: “¿No tienen hijos?” “Si” me respondieron, “Tenemos trece y como treinta y tantos nietos, pero muchos viven en otros estados, y los que están aquí tienen sus problemas e hijos que atender.” Decía la anciana justificando y amando a sus hijos como solo una madre sabe hacerlo. Ellos tenían techo, comida, hijos y muchísimos nietos, pero seguían siendo huérfanos de afecto, y el poco afecto que yo les brindaba en ese momento lo tomaban como una visita del cielo.

Muchos vuelven a ser como niños y vuelven a los mismos temores e inseguridades. Recuerdo a otra pareja de ancianos, ellos eran don David y doña Maria, tenían 70 años de casados, ella era bajita, gordita y de mucho carácter. Un día llegué a su casa y ví a don David sentado fuera con una temperatura de más de 100 grados, sorprendido y preocupado le dije: “don David, ¿Que está haciendo aquí sentado con este calor?” y me respondió: “Es que esa mujer no me quiere, me echó fuera”, hablando de su esposa. Lo que sucedía era que cuando don David fué joven, tuvo algunas aventuritas, y su esposa, 60 años después no lo perdonaba. Entonces les dije: “¡Por favor, pasaron más de 50 años, ya es tiempo que se perdonen!

La esposa le hacía “pagar” todavía la deuda, a pesar que don David incontables veces le había pedido perdón. Me decía como un niño: “Es que yo soy malo, la engañé cuando era jóven”. Ese anciano estaba desconsolado y cargado con la culpa, entonces le dije: Don David, Dios lo ama y lo ha perdonado, el sufrió por su pecado, no tiene que sufrir usted, no se sienta más culpable por ellos. Eso ya pasó hace mucho tiempo, perdónese a usted mismo aunque ella no lo perdone. Jesús ya lo perdonó y El lo ama”. Entonces como si fuera una luz que entró en su alma, sintió que alguien le levantaba una tonelada de peso de sobre sus hombros. Después de 60 años de tormento, había alcanzado perdón, y con el perdón la paz. Detenernos a interesarnos por los necesitados, los huérfanos de afecto, los cargados y abatidos, darles alguna palabra, tener alguna actitud de amor, eso es lo que está en el corazón del Padre, y esa es la religión pura y sin mancha que a El le agrada.

Audio con la voz de Monica Tucci






DESCARGAR  CLIC AQUI, PARA DESCARGAR (.zip)
    --------------------------------
CAPÍTULO 3: “La imagen de mi Padre”

Yo siempre sentí gran admiración por mi padre. El siempre fué un hombre luchador, fuerte y responsable, pero también muy exigente. El hacía sentir a todos los que lo rodeaban, que nunca llegarían a su medida. Un día, ya estando casado con Mónica mi señora y con mi primer hijo Esteban que tenía tres años, me dí cuenta que lo estaba maltratando, y que era muy exigente con él. Me volví en oración al Señor, y le pregunté: ¿Señor, porque razón yo maltrato a mi hijo? y El me hizo entender, que era por la imagen distorsionada que tenía de mi mismo. Yo no lo maltrataba realmente a él, sino que me maltrataba a mí en él.

¿De dónde había sacado yo esa imagen? Esa imagen la había obtenido de mi papá, cada vez que el me comparaba con otros, o con el mismo, era una pincelada que pintaba en la imagen de mi mente, cada declaración negativa, era un nuevo trazo que reforzaba esa imagen.

La imagen es un instrumento poderoso, usado para crear lo bueno, ó lo malo. Muchas veces, para cambiar nuestro comportamiento es necesario cambiar nuestra imagen mental. Esto no se puede lograr solo pensándolo. Le pedí entonces al Señor, que cambie mis imágenes erradas, y recuerdo haber tenido un sueño en el que veía a mi papá a la edad en que yo era un adolescente, lo ví distinto, lo ví “fumando” cosa que él jamás hizo, y lo ví con una actitud mas complaciente. Esa sola imagen, borró la imagen que yo tenía de él, una imagen dura e inflexible.

Lo ví como una persona que también podía tener debilidades y por lo tanto podía comprender las mías. No es que Dios tiene debilidades, ó acepta el pecado, lo que El me estaba enseñando a través de este sueño era que El siempre está dispuesto a entender y perdonar al pecador si este se arrepiente. En este caso lo que estaba haciendo, era cambiar mi imagen errada, mostrándome la suya, la imagen del Padre Celestial. Podía ver que El era justo, bueno, misericordioso y lleno de amor, que no estaba para condenarme, sino para ayudarme.

Cuando El dice de mí: “Tú eres lo que yo digo que tú eres” y yo decido creer a Su Palabra, entonces esa fé borra las líneas de mi imagen mental que están erradas, y las dibuja nuevas. Todavía El las esta pintando dentro de mí, pero yo ya puedo ver que se transforman en la imagen de mi Padre Celestial. La primera imagen que recibimos de Dios nos la dan nuestros padres. Si estas imágenes han sido erradas, entonces necesitamos pedirle a nuestro Padre Celestial que a través de la Sangre de Cristo y de su Palabra nos dé una correcta imagen de El.

* Colosenses 3:10 “La nueva naturaleza a imagen de su creador.”
* Génesis 1:26 Y dijo: “Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza”
* 2 Corintios 3:18 “…somos transformados de gloria en Gloria en su misma imagen…”

Audio con la voz de Monica Tucci






DESCARGAR  CLIC AQUI, PARA DESCARGAR (.zip)
    --------------------------------
CAPITULO 4: “Predisposición”

Enfocar en algo antes de que ocurra es predisposición. Cuando era niño había un pequeño negocio de golosinas cerca de mi casa, el dueño, el Sr. Fernández, era una persona agradable y muy sociable. El estaba retirado del trabajo activo y mantenía ese pequeño negocio para sentirse “vivo” y ocupado. Casi siempre me detenía y hablaba un poco con él. Un día él tenía que hacer una llamada y me dijo: “¿Me cuidas el negocio?”Yo le contesté que sí. Al poco tiempo de irse él yo comencé a mirar las golosinas. Las miré y me miraron, y en un breve descuido mío una de ellas se metió en mi bolsillo. Pasaron los años y nunca más me acordé del hecho, pero siempre que alguien mencionaba que se habían robado “algo”, me sentía incómodo. Cuando crecí me pregunté: ¿Porque tenía esa predisposición de pensar que me señalaban a mi cuando mencionaban un tema relacionado con el robo? y entonces recordé lo que había originado esa sensación de defraudar la confianza de alguien y la culpa. Me acuerdo haber confesado esa ofensa al Señor y “clic” esa predisposición se esfumó.

Muchas veces no es tan sencillo escapar de esa predisposición y necesitamos cambiar nuestra manera de creer lo que hemos creído mal. Un día iba de camino a otra ciudad a celebrar un casamiento y llevaba a otro hermano conmigo y este me dice:” ¿Porqué no oramos por el viaje?” Esto me pareció bien y oramos. Pasó poco más de media hora y me repite: “¿Porqué no oramos otra vez por el viaje?” Entonces lo miré con el ceño fruncido y le dije: “¿Acaso no creíste cuando oramos hace un rato?”. Lo que sucedía era que en esos tiempos yo tenía fama de correr mucho con mi auto y alguien le había dicho que ya me había puesto un auto de “sombrero”, es decir que había volcado. Su predisposición era ocasionada por el temor, por causa de lo que él había escuchado acerca de mí.

La predisposición nos hace prestar más atención y enfocar en lo que ya tenemos incorporado de antemano. ¿No es verdad que cuando compramos un auto nuevo comenzamos a ver esa misma marca por todos lados? Antes ni le prestábamos atención. También haga una experiencia: Tome un reloj digital y pase las fracciones del segundero rápidamente. Si lo vé descuidadamente lo que va a ver es un “8” porque va tan rápido que el ojo humano no puede detenerse a leer todos los números. Pero si prefija su pensamiento en un número, ese es el número que va a ver. Prefijar nuestros pensamientos con lo que Dios dice, borrar nuestros pecados y culpas a través de la sangre de Jesús y confesarlos, hace que tengamos incorporada una saludable manera de “ver” las cosas. Esto transforma nuestro modo de actuar y de vivir.

“Padre Santo, quítanos la predisposición errada y danos la objetividad que solo el ojo tuyo nos puede dar.”
*Romanos 12:1-2 “…Sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.”

Audio con la voz de Monica Tucci






DESCARGAR  CLIC AQUI, PARA DESCARGAR (.zip)
    --------------------------------
CAPITULO 5: “El Señor me ha bendecido”

Mi papá siempre fue una de esas personas poco interesadas en la religión. Su mundo consistía en su trabajo y su familia. Yo creo que había asistido a la iglesia dos veces en su vida: Una cuando era recién nacido y la otra cuando se casó, y creo que en ninguna de estas oportunidades estuvo muy consiente de Dios. Poco después de mi propio encuentro con Dios, empecé a orar por toda mi familia, especialmente por mi papá, para que ellos pudieran tener lo que yo tenía.

Recuerdo haber orado cada día por más de un año para que él tuviera un encuentro con Dios. En ese tiempo leí un texto en Isaías 59: 1, que decía así: “La mano del Señor no se ha acortado para salvar, ni se ha agravado su oído para oír.” Entonces me dije: “Mi papá es un hueso duro de roer, pero si el brazo del Señor no se ha acortado para salvar, puede llegar hasta donde está él.” Entonces en respuesta a lo que creí, compré una linda Biblia y la dediqué con anticipación y le puse: “Esta Biblia es para el día que aceptes al Señor Jesús como tu salvador personal, porque no se ha acortado la mano del Señor para salvar ni se ha agravado su oído para oír.”Y entonces la guardé orando todos los días y esperando el momento oportuno para entregársela.

Un día visitaba la ciudad el evangelista Luís Palau, que predicaría en la iglesia de la escuela en la cual yo estudié. Me dije: “Este es el momento,”y sabiendo que era casi imposible que mi papá fuera a una iglesia, oré así al Señor: “Señor haz que mi papá llegue a la iglesia y no sepa como llegó allí.” Recuerdo que lo invité, vino a la iglesia, y súbitamente comenzando la reunión me dice como despertando de un sueño: “¿Pero que estoy haciendo yo aquí? Ha todo esto yo ya llevaba la Biblia dedicada conmigo. Cuando el evangelista hizo el llamado para venir hacia Cristo, la primera persona que pasó al altar fue mi papa convicto por sus pecados, entonces con gran emoción allí mismo le entregué su Biblia. Un pastor viendo lo que sucedió con mi papá me dijo: “¡Que Dios te bendiga!”. No, le contesté: “Eso suena a futuro, Dios ya me bendijo”. Yo creo que la bendición comienza antes de la salvación, esto es cuando creemos. La bendición toma forma cuando mantenemos en el tiempo esa fé, la regamos con oración y actitudes, entonces podremos ver el fruto manifestado. En el momento que creímos, Dios ya nos ha bendecido.

El Padre celestial ama nuestras actitudes de fé, y desde el preciso momento que creemos El empieza a trabajar para que se manifieste el fruto de la semilla que plantamos.
“Padre Celestial concédenos el entendimiento que ya somos bendecidos cuando creemos y ayúdanos a perseverar en la fé, para ver el fruto a su tiempo”.

*Galatas 3:9 “…los que tienen fé son bendecidos con el creyente Abraham”.

Audio con la voz de Monica Tucci






DESCARGAR  CLIC AQUI, PARA DESCARGAR (.zip)
    --------------------------------
CAPITULO 6: “Padre de huérfanos”

Don Víctor era un hombre de mediana edad, que no había conocido a sus padres. Recién casado con una mujer que había estado viuda por muchos años, era uno de los frutos de la primera iglesia que pastoreé. El era un hombre sencillo, humilde, agradecido a Dios y a la vida. Siempre recuerdo que él traía flores recién cortadas de su pequeño jardín para ponerlas en el lugar donde celebrábamos las reuniones. Esto lo hacía en demostración de su agradecimiento y amor a Dios. El recién comenzaba a leer la Biblia, cuando un día me dijo muy entusiasmadamente:--- “¡Aquí habla de mi y de mi esposa!--- Mira, mira, el Señor lo dijo”---, y me mostró el pasaje que se encuentra en los Salmos 68:5 que dice: “El es padre de huérfanos y defensor de viudas,”--- “Yo soy huérfano y mi señora fué viuda muchos años, aquí esta hablando de nosotros--- El es nuestro papá, y tuvo misericordia de nosotros”---. Esta sencillez de corazón y fé humilde me conmovió. Dios no es complicado, El ama al sencillo de fé y corazón y los bendice. ¡Cuánto aprendí de su manera de interpretar la Biblia! Práctica, sincera, sin dudas y con amor a Aquel que lo creó. Nunca escuché de El palabras de amargura por la soledad ó por las penurias que le tocaron vivir en su vida. Nunca se preguntó: “¿Porqué yo?”. Solamente decía:-- “Dios tuvo misericordia de mí”---. Recuerdo una ocasión en que íbamos caminando con mi señora y mi hija en la ciudad donde vivíamos. Ella era pequeña, e iba de la mano a nuestro lado. Como ese lugar estaba lleno de gente, en un descuido nuestro en que le soltamos la mano, la perdimos.--- “Noelia, Noelia”---, la llamamos afligidos, no la podíamos encontrar, buscándola ansiosamente al poco tiempo que doblamos en una esquina, allí estaba. Respirando entonces aliviados, ella nos contó lo que le había sucedido:-- “Papá, cuando no los encontré, me asusté, pero me acordé que en la escuela dominical me dijeron que Dios era mi papá, que aunque no lo veía, El siempre estaba conmigo y me cuidaba. Entonces me puse a orar y le dije:-- Dios, si tú eres mi papá y me amas, haz que cuando abra los ojos encuentre a mi familia--. Entonces fué cuando los abrí y los vi venir a ustedes hacia mí. Ahora sé que El también es mi papá.”---

Dios conoce en nuestra vida cuando sufrimos y somos huérfanos de papá en algún área o por algún período de tiempo, El desea fervientemente que le conozcamos y tengamos una relación con El como nuestro Papá celestial.

Ismael fue el hijo de un error de Abraham, él no lo tuvo con su mujer, sino con una esclava. Cuando nació Isaac, el hijo de la promesa, comenzaron los conflictos. Toda la atención ya no la tenía Ismael sino su hermanastro. A tal punto llegaron los problemas que Abraham decidió echar del campamento a Ismael y a su mamá. En ese momento de desesperación y abandono, Ismael se sintió totalmente huérfano, no había nada peor que ser huérfano por el rechazo de su propio papá. Sin agua ni comida, en el camino lloró desconsoladamente y fue ahí que conoció la voz del Padre celestial y supo que Dios no lo había rechazado sino que lo amaba y quería que lo conozca y fuera hacia El. En Jeremías 33:3 dice el Señor: “Clama a mi y yo te responderé”. Cuando no tenemos la paternidad en algún área de la vida podemos ir a El, que nos cuida, nos ama y nunca nos rechaza.

El padre celestial no necesita un análisis de ADN para comprobar que es nuestro padre. El siempre nos responde, solo necesita que clamemos como un niño y le digamos simplemente:--“Papá, papito”—y El nos abrazará con Su amor. • “Padre celestial, que podamos recibir tu paternidad en aquellas áreas que no la hemos tenido. Si nos faltó la presencia de nuestro padre ó el afecto ó la provisión de él, ó si nos trataron rudamente ó si nos ignoraron, sabemos: Oh! Padre que en ti tenemos el consuelo y todo lo que nos faltó en la vida. Ayúdanos a conocerte.”—

San Juan 1:12 “A todos los que le recibieron les dio el poder de ser hechos hijos de Dios”.

Audio con la voz de Monica Tucci






DESCARGAR  CLIC AQUI, PARA DESCARGAR (.zip)
    --------------------------------
Capitulo 7: “Tres veces y basta”

Yo personalmente aborrezco pensar que el Padre Celestial desee que suframos, que busque mandarnos males para que nos vengan bienes. El es bueno, bondadoso y justo, y nunca su voluntad es perversa, pero tengo que reconocer que analizar esto en blanco y negro no funciona. Si no funciona, es simplemente porque analizamos mal y hacemos las preguntas erradas, entonces, obtenemos las respuestas erradas.

El apóstol Pablo le pidió tres veces al Señor que le sacara el aguijón en la carne, y tres veces Dios le contestó:-- “Bástate mi gracia porque mi poder se perfecciona en la debilidad—”. Hay una diferencia entre pedir nuestra voluntad o pedir Su voluntad para nosotros. Muchas veces pedimos y la respuesta es—“Sí, quiero, pero no puedo”--. Lo que realmente le contestó el Señor al apóstol Pablo cuando le pidió que saque el aguijón de su carne es—“Quiero, pero no puedo por causa tuya.—” El apóstol Pablo nos revela la causa: Esta era el orgullo que el tenía por las revelaciones que Dios le había dado. Es como si el ladrón le dijera al juez: “Déjeme libre” y el juez le contestara: “Quiero, pero no puedo”, ó si el ladrón dijera: “El juez me impuso este castigo porque es malo.” Esto no es así, el juez le impuso ese castigo, no porque el es arbitrario, sino porque el ladrón hizo lo malo. ¿Que hubiera sucedido si el apóstol Pablo no hubiese tenido ese orgullo?, ¿Hubiera tenido el aguijón?, Por supuesto que no.

Cuando pedimos y no recibimos, culpamos a Dios ó a alguien más. Muchas veces no nos detenemos a escuchar la respuesta y los motivos que Dios nos dá. Creemos que si pedimos insistentemente Dios nos responderá conforme a lo que nosotros queremos, pero no nos detenemos a escuchar cual es el impedimento para recibirlo.

La mujer Siró Fenicia le insistía al Señor por su hija que estaba endemoniada. El Señor le respondió que no podía y que el impedimento era básicamente que ellos no eran hijos de Dios porque no estaban bajo pacto. Pero la fé de la mujer hizo que insistiera y esa fé resumió la confesión, la humillación y todos los elementos necesarios para la salvación.

Tres veces pedirle al Señor tendría que ser suficientes para que escuchemos claro el impedimento, y desde ahí comenzar “a trabajar” el impedimento ó aceptar su gracia. Recuerdo que una mujer estaba desesperada por la enfermedad de su hijo, él estaba en una situación crítica. Ella fué a todos los lugares cristianos a pedir oración por él. Continuamente entraba al hospital y todo el mundo oraba por el muchacho. El salía de las garras de la muerte por un tiempo, y otra vez empezaba el círculo: Sufrimiento, convalecencia, hospital, oración, así durante años.

Un día esa mujer me llamó para que visitara a su hijo que había entrado al hospital para que orase por él. Ese día fuí dirigido a hablar con la mamá y a tratar de entender las motivaciones de su oración. Cuando pude discernir sus motivaciones, le dije seriamente—“Usted tiene una motivación errada, quiere a su hijo para sí, porque se siente sola. Usted se lleva mal con su marido y su hijo es su único consuelo. No está realmente pensando en su hijo y no está viendo lo que él esta sufriendo. Usted muestra que tiene una gran fé para que su hijo sane, pero lo que tiene realmente es un gran deseo de que él le siga haciendo compañía”-- Eso “la impactó,” entonces le aconsejé que orara entregándoselo en las manos del Señor y que la motivación de su oración no fuera solo retenerlo para sí misma. Me fuí y una hora mas tarde me llamó y me dijo:-- “Hice esa oración y por primera vez no pensé en mi solamente, sino en él, y después de esto una paz inundó mi alma. Pasaron unos pocos minutos y me dieron la noticia de que él había pasado a estar con el Señor.”—

No siempre podemos superar los impedimentos para obtener en esta vida la plenitud de todas Sus promesas, así como el apóstol Pablo no los pudo superar, pero siempre podemos aceptar la gracia de Dios y su consuelo. También he descubierto que el Padre celestial se maneja por propósitos y llamados. Al apóstol Pablo Dios lo llamó con una gran comisión, que era predicar el evangelio a los gentiles, pero debemos entender que grandes llamados exigen grandes responsabilidades. El Señor le dijo al apóstol cuanto tenía que sufrir por causa del evangelio. Cuando le preguntaron al Señor si el enfermo estaba así por sus pecados o por el pecado de sus padres, el Señor le contestó que el estaba así para mostrar la gloria de Dios. El problema no era el pecado en si, detrás de cada situación hay un propósito. El padre no desea nuestro sufrimiento pero si desea nuestro sumo bien, y ese es primeramente el bien eterno de nuestras almas. A veces para perfeccionarnos deja que la cáscara sufra aquí en esta vida a través de circunstancias diversas.

A veces el sufrimiento viene por causa del amor a otros teniendo simpatía del que sufre, y muchas veces solo podemos tener simpatía y consolar a otros cuando nosotros fuimos consolados primero.
Si no estamos sufriendo por la causa del pecado ó de ser disciplinados por Dios, entonces levantemos nuestras almas al Padre y démosle gracias y aceptemos su consolación y esperemos en fé siempre el cumplimiento completo de sus promesas.

*II Corintios 12:7

Audio con la voz de Monica Tucci






DESCARGAR  CLIC AQUI, PARA DESCARGAR (.zip)
    --------------------------------
Capitulo 8: “Jamón con huevos”

En un campo se reunieron los animales y disertaron como podrían agasajar al señor de la tierra que vendría pronto a visitarlos. Unos decían de una manera y otros de otra, hasta que la gallina dijo:-- “Ya sé, le prepararemos un lindo desayuno de jamón con huevos”—“¡Que va!”—Respondió el cerdo—Eso para ti es fácil, es solo una ofrenda, pero para mí significaría un sacrificio”—

Dios juzga de diferente manera al hombre dependiendo cuanto de su personalidad esta comprometida. Cuando Jesús miraba a la gente dar sus ofrendas para Dios en el templo, así juzgaba, no por la cantidad, sino por lo que representaba para las personas.

En el caso de la viuda pobre, representaba su vida entera porque ella no tenía ni para comprar comida.*

Cuando aplicamos esto no solo en lo material, nos damos cuenta el valor real que cada uno entrega a Dios. Muchas veces es más fácil entregar lo que no se tiene.

. Le decimos al Señor—“Si me das esto o aquello te lo entrego de vuelta”--, pero cuando lo tenemos somos como dos amigos que uno le pregunta al otro—“Oye Juan: ¿Tu me aprecias?--” “Claro, por supuesto”--, responde Juan-- “Si necesitara algo, ¿Tu me lo darías?”—Pregunta otra vez—“Por supuesto, eres mi amigo, ¿no?”--, responde Juan—“Si tu ganaras 5 millones en el loto, ¿me darías la mitad?”—“Por supuesto”, responde Juan.-- “Y si te sacaras 2 millones, ¿me darías un millón?”--, ¡Claro que si!--, Contesta, pasa un minuto y le vuelve a preguntar—“Juan, ¿Si tuvieras dos cerdos, me darías uno?”—“¡Ah, no!--” contesta Juan,--“¡Tu sabes que yo tengo dos cerdos”!—

Así es el ser humano, entrega más fácil lo que no le cuesta.

Cuando era pequeña mi mamá tenía empleada a una señora que la ayudaba en los quehaceres de la casa. Esta señora era muy humilde y vivía en un barrio de casas precarias. Ella era una excelente mujer.

El ambiente de ese barrio estaba plagado de mal vivientes. Siempre se escuchaban discusiones y era frecuente oír los disparos de armas por la noche y oír a los borrachos peleándose.

Un día, esta mujer, encontró en ese lugar en la calle a un niño desamparado, lleno de hambre, y entonces le preguntó:--“¿Y tus padres donde están?”--, “No sé,” dijo el niño, “Se pelearon, se fueron y me dejaron solo hace varios días”.

Esta mujer hizo pasar a este niño en su humilde casa y le dió de comer mientras se preguntaba a sí misma--: “¿Qué hago yo con este niño?--, Mi casa es pequeña y ya tengo otros hijos”--, pero su corazón se conmovió por el pequeño y lo adoptó. Con el tiempo este niño aceptó al Señor y comenzó a estudiar una carrera y trabajar para costearse los estudios. Mientras servía al Señor en la iglesia conoció a otro muchacho de su misma edad, este era de buena familia, con amorosos padres y de buena posición social pero con una mala relación con ellos y siempre se quejaba de su suerte. El no tenía necesidad de trabajar pero a duras penas terminó su carrera. Los dos servían a Dios en la iglesia, los dos a veces llegaban tarde a los servicios, uno porque no le daba el tiempo después de trabajar y estudiar, y el otro por pasar demasiado tiempo con sus amigos. Uno le ofrecía a Dios lo que le costaba, en amor y agradecimiento, el otro solo le ofrecía lo que le sobraba.

Ustedes pueden contestar lo que cada uno le ofreció a Dios. ¿Quién puso el huevo y quién puso el jamón?
El Padre Celestial nos pesa con balanza precisa. El pesa el alma y el corazón y conoce nuestras motivaciones y el real esfuerzo que nos cuesta hacer el bien y así servir a Dios en nuestras vidas.

*San Lucas 21:2

Audio con la voz de Monica Tucci






DESCARGAR  CLIC AQUI, PARA DESCARGAR (.zip)
    --------------------------------
Capitulo 9: “El piojito de matías”

Matías era un niño que tenía una mamá que siempre aprovechaba toda ocasión para enseñarle algo positivo a su hijo. Un día, este vino frustrado de la escuela y le dijo:--“Mamá, no puedo pasar de grado, los otros niños son mas inteligentes que yo y se burlan de mi”--. Entonces la mamá con mucho amor le explicó que él debía confiar en Dios, que el Señor lo iba a ayudar y que también debía tener confianza en sí mismo, que no debía temer los nuevos desafíos. Mientras le cepillaba el cabello, un piojito les salió al encuentro, entonces la mama le contó una historia: “Había una vez un piojito muy valiente y atrevido que vivía con su familia en una pequeña cajita. En una ocasión, este le preguntó a su papá porqué ellos no podían salir de la cajita. El padre entonces le explicó que las veces que trató de hacerlo se golpeaba la cabeza con la tapa de la caja y así se lastimaba. Por eso, creía que tenían que quedarse en la caja y saltar solo hasta antes de llegar a la tapa.

El piojito le respondió muy resuelto a su papá: “Pero papá, yo veo por este agujerito que otros piojitos afuera saltan libres, debe de haber una manera de salir de esta cajita”. Y fue entonces que comenzó a saltar y a decir: “Dios nos va a ayudar a salir de la cajita”, y cada vez que saltaba fortalecía más y más sus patitas, cada vez podía saltar más y más alto. En eso que estaba por llegar a la tapa, un fuerte viento se levantó y la voló justo cuando el salto era tan grande que rebasó la caja y pudo salir de ella.

La enseñanza de la mamá de Matías era que Matías no tuviera temor de enfrentar nuevos desafíos, que debía esforzarse y confiar que el Señor lo iba a ayudar. Nuestro Padre celestial es bueno y quiere darnos cosas mejores para que crezcamos como personas y como cristianos. Pero para crecer debemos poner nuestra fé en acción*1. Debemos esforzarnos hasta lo que podemos y Dios hará a su tiempo lo que nosotros no podemos.

El temor y la falta de fé no agradan a Dios. La valentía y la fé es lo que lo agrada. Salgamos de la cajita y no limitemos el poder de nuestro Dios y no hagamos como los antiguos que le pusieron limite al Santo de Israel*2.

*1- Hebreos 11:6
*2- Salmos capitulo 78

Audio con la voz de Monica Tucci






DESCARGAR  CLIC AQUI, PARA DESCARGAR (.zip)
    --------------------------------
Capitulo 10: “Charlas con Esteban 1” (Vida Extratarrestre)

Esteban es mi primer hijo, al tiempo que escribo esto tiene 27 años. Siempre ha sido muy maduro, inteligente y con un espíritu inquisitivo. Frecuentemente tenemos charlas largas de temas profundos como por ejemplo: En cuanto tiempo podemos cazar una mosca con la mano, y otros bien sencillos como ser: ¡Dilucidar como fué la creación del universo! Hace varios años atrás vimos la película “Independence Day” y él me preguntaba si yo pensaba que había seres inteligentes en otros planetas. Yo le contesté que era posible, que todo el universo de Dios tiene vida y esta movido por leyes que El dispuso--. Si de hecho hay otros seres en la tierra y en el cielo como los ángeles, también podría haberlos en otros planetas--. Entonces me preguntó:

• “Si estos existieran, ¿Necesitarían un salvador como nosotros, conocerán a Jesucristo”? --Mira--, le dije:-- hay cosas que nosotros desconocemos, pero en la antigüedad, los descubridores del tiempo de Cristóbal Colón sabían de Cristo, pero llegando al nuevo mundo encontraron otras culturas que no lo conocían, entonces, ¿Qué es lo que hicieron?: Les predicaron a Cristo. Las buenas noticias son para toda la creación*, y si en el día de mañana viajamos a otros mundos y encontramos a seres inteligentes, yo les preguntaría: ¿Conocen a Cristo?” y si no lo conocen les predicaría el evangelio. Si pueden creer le diría que lo acepten con la boca. Si no pueden hablar haría que levanten una mano en testimonio y si no tienen mano les haría que levanten un tentáculo o lo que tuviesen como manifestación de su fé. Porque ellos, si existieran, serían parte de la creación de Dios, y si el apóstol Pedro en la visión que tuvo vió a diferentes animales inmundos que Dios los limpió*, también puede limpiar a cualquiera que necesite limpieza, aquí, en la China o en el confín del universo--.

• Colosenses 1:15-20 “…y por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están el en cielo haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”.

*San Marcos 16:15 “...predicad el evangelio a toda la creación”.
*Hechos 10. “...lo que Dios limpio, no llames tu, impuro”.

Capitulo 11 “Charlas con Esteban: 2 (Creación Vs. Evolución)”

En unas de las charlas con mi hijo, tratamos el tema de la creación vs. La evolución.
El había ido a una escuela primaria cristiana donde le enseñaron los principios de la creación, más tarde en la escuela secundaria, que era secular, le hablaron desde el punto de vista de la evolución.
El me decía de algunos descubrimientos científicos que respaldarían la creación de Dios. Entonces yo le dije:

• “Hijo, no puedes basar tu fé en los descubrimientos científicos, si así lo haces, cada cincuenta años tendrías que cambiar tu fé”--. Nuestra fé no puede estar basada en lo que el hombre descubra, sino en la palabra de Dios. Dios no nos dió respuestas científicas, sino respuestas “trascendentes”.

Le conté la historia de una colonia de hormiguitas que vivían en un jardín. El dueño de la casa era un científico que simpatizaba con la colonia de hormiguitas y quería comunicarse con las hormiguitas y deseaba decirles que él las veía de arriba y que les simpatizaban a pesar que ellas no lo veían. Entonces desarrolló una hormiguita y la plantó en la colonia para que pudiera hablarles en el idioma hormiga.

Les dijo a través de ella que les simpatizaban, que el jardín donde estaban le pertenecía a él y les explicó como lo había hecho de la manera que lo entendieran.

Algunas hormigas malvadas, al escuchar esto se levantaron y le dijeron:-- “Estas loca, nosotros somos la dueñas de este jardín—”, y la golpearon hasta matarla. Pero otras creyeron lo que esta había dicho porque reflexionaban, diciéndose:--“Esta hormiguita no tiene ningún motivo de mentir—”, y así les enseñaron al resto de la colonia conforme al mensaje de esta hormiguita.

Pasaron algunas generaciones y la colonia se agrandó y mandaron algunas hormigas exploradoras a reconocer territorios más lejanos del jardín. En eso encontraron una alberca y quedaron asombradas, era diferente a todo lo que habían visto hasta ahora. Entonces enviaron los reportes y algunas hormigas científicas dedujeron que esa alberca estuvo allí mucho antes que ellas fueran una colonia. Otras analizando los ladrillos, dedujeron que estos evolucionaron, que algunos tuvieron que ser puestos primero para que apoyen arriba los otros. De esa manera discutían sin ponerse de acuerdo. Llegando a la conclusión que al no poder ver al dueño del jardín, esa hormiguita que mataron estaba errada y que la alberca y el jardín se habían hecho solos, porque con sus métodos científicos no podía confirmarse que el hombre lo había hecho.

Hoy día se discute lo que humanamente no se puede terminar de comprobar. Por más que se descubra siempre va a ver una causa primaria que “puso la pelota en movimiento”, que para lo que creemos, esa causa es Dios.

San Juan 1:3 “Todas las cosas por medio de El fueron hechas, y sin El, nada de lo que ha sido hecho fué hecho”.



Capitulo 12 “Charlas con Esteban: 3 (La Doctrina)”

Un día mi hijo me preguntó:-- “Papá, cuál es la doctrina verdadera? púes yo veo tantas denominaciones que me confunden”--. Entonces le contesté:-- “Por el fruto que produce en la vida de las personas.”—

La doctrina es como un guía o tutor que se le pone a un arbolito para que crezca derecho. Este lo ayuda a desarrollarse y a tener fruto. Le conté una historia que había oído de dos vecinos que habían plantado árboles frutales. La tierra que ellos tenían era la misma, las semillas e injertos eran los mismos, pero uno tenía mucho fruto y el otro no. Entonces, el que no tenía mucho fruto le pregunta al otro: --“¿Que hice mal que no tuve mucho fruto”?-- El vecino le contestó:-- “Es que le pones más atención al tutor que al árbol. Algunos tutores que les pones son muy rígidos y no sirven para esos árboles, y otros los ajustas tanto que ahogas la savia y el nutriente no fluye hacia las ramas”--.

A veces prestamos más atención a la doctrina que a la vida que necesita crecer.

El buen fruticultor sabe esto y usa las guías de la manera que ayude a crecer el árbol.

La verdadera doctrina es la que ayuda a desarrollar la imagen de nuestro Padre celestial en nosotros, no la que pone énfasis en si misma.

Jesucristo dijo que los judíos estudiaban la Palabra porque creían que alcanzarían la vida eterna de esa manera, pero ellos estaban equivocados porque la Palabra lo que hacía era señalarlo a El*. Jesucristo es la vida, y si señalamos a El y a lo que produce verdadera vida espiritual, estaremos aplicando correctamente la doctrina. Le dije:-- “Si ves un lugar que se predica una doctrina vacía, llena de muerte y ves que salen murciélagos y ratas ¡Escapa por tu vida!-- Algunas doctrinas son como una lapida que dice:-- “Tal y tal vivió en tal tiempo y murió en tal otro”--, solo hablan del pasado cuando el difunto tenía vida.

Si a la doctrina se le escapó la vida busca a otro grupo que la aplique correctamente. Muchas veces no es el tutor que esta mal, sino como lo usamos. A veces la gente busca doctrinas insensatas y que no tienen sentido común. Solamente lo hacen porque ven un poco de vida.

Muchas veces la doctrina se asemeja a un sueño que tuve en que ví cientos de cayados de pastor que se inclinaban y eran plantados acostados en la tierra. Entonces brotaban, cobraban vida y florecían. Estos callados pueden representar la autoridad y la doctrina, a veces es mejor humillarnos y rendir la doctrina a favor de la vida. La doctrina es un siervo, no un señor, y así desea el Padre Celestial que la veamos.

*San Juan 5:39



Capitulo 13 “Charlas con Esteban: 4 (La Interpretación)”

Un día mi hijo me preguntó:-- “¿Cómo sé que lo que interpreto de la Biblia está correcto?”—y no le quise dar una respuesta teológica ó doctrinal, porque a mí mismo no me satisfacen ese tipo de respuestas. Entonces le hablé de una experiencia cuando yo era muchacho y le dije:-- “Cuando tú no habías nacido, tu abuelo tenía una florería, y de tanto en tanto tenía que ausentarse para comprar flores, entonces dejaba encargado en el negocio a unos de los empleados. Para instruirlo en las tareas del día dejaba un cuaderno con las órdenes de trabajo. De pronto noté que este empleado realizó algo que ví incorrecto, se lo dije y me contestó:-- “Eso es lo que tu padre dejó escrito—’, lo leo y le digo—“No, yo conozco a mi: papá y no dijo lo que tu interpretas que dijo--.

Para poder interpretar correctamente a una persona ó a sus escritos, hay que conocerla y conocer su carácter. Algunas veces mis hijos me mandan un email que para el lector casual podría interpretarse de muchas maneras, pero yo entiendo lo que me quieren decir porque los conozco a ellos. Sé lo que les agrada, lo que les disgusta, conozco su personalidad y sé como reaccionan en diferentes contextos.

Una vez había un rey que era conocido por su honor y lealtad. El siempre honraba su palabra por sobre toda las cosas. Un día en el campo de batalla un soldado se interpuso con gran valor a una flecha que iba dirigida al corazón del rey. Este fue malherido y estando moribundo el rey le preguntó que podía hacer por él en agradecimiento, y este le dijo:-- “Que su majestad siempre tenga misericordia de mis dos hijos”--.

Pasó el tiempo y la corona capturó a un grupo de bandidos a la cual le esperaba la horca. Llegando al pié de la ejecución, dos de los condenados gritaban a viva voz diciendo una y otra vez:-- “Si nos matan el rey faltaría a su palabra”--. Llegando el rumor del dicho de ellos a oídos del rey, este fué y les preguntó porque se habían atrevido a decir esto, entonces respondieron:--“Nosotros somos los hijos del soldado que le salvó la vida y si nos mata no cumpliría su promesa”--.Entonces el rey escuchando esto les perdonó inmediatamente la vida, honrando así lo que había prometido.

Conocer el carácter de Dios nos asegura que interpretemos correctamente su palabra. Los bandidos sabían que según la ley estaban condenados, pero conociendo la personalidad del rey podían confiar en sus promesas. Son pocos los que están en el “Secreto de Dios” y lo conocen profundamente en la intimidad de la oración. “¿Eres tú, uno de ellos?”*

*Jeremías 23:18 “¿…pero quién estuvo en el secreto de Jehová y vió y oyó su palabra?



Capitulo 14: “Charlas con Esteban: 5 (Diferencias)”

En una ocasión mi hijo me preguntó: --“Papá, que me puedes decir de las diferencias de algunos relatos bíblicos. —”Entonces le contesté: --“La Biblia es un libro inspirado por Dios en el cual El usó hombres comunes con personalidades diferentes.

Todos vemos la realidad de distinta manera. No es que haya dos realidades pero los tiempos en que prestamos atención y el lugar en que estamos reflejan en nuestras mentes sucesos diferentes. Por ejemplo: Hubo un accidente de tránsito donde habían tres automóviles envueltos y cinco testigos. Cada uno daba una versión diferente de los hechos, uno decía que la culpa era de un auto que frenó bruscamente, otro dijo que la culpa era de otro auto porque vió al conductor hablar en el celular y este se distrajo, otro dijo que un perro se había cruzado y ocasionó la distracción del conductor, otro vió que unos de los autos había cruzado la luz en rojo, otro más decía que la luz del freno de uno de los autos no funcionaba y que eso no le dió tiempo al otro conductor a reaccionar. Finalmente el último testigo dijo:-- “Ninguno de estos ha sido la causa, sino que un borracho se cruzó sin mirar y produjo todo esto.”—Entonces le preguntaron: --“¿Y usted como lo sabe?--”. “Es que yo era el borracho,--”contestó. En este caso todos los testimonios eran verdaderos y todos formaron parte de la causa, todos fueron veraces, pero solo la autoridad policial y la justicia como observador imparcial juntando todos los testimonios podían dar un veredicto final.

Así es el Señor con los hombres que escribieron la Palabra, El respetó su personalidad y la manera que ellos observaron la realidad. Dios enriquece la verdad con la diversidad y esa misma diferencia nos habla de la veracidad de la palabra de Dios. Los escritores bíblicos y los copistas no eran tontos, ellos podían retocar los relatos para que hubiera una sola versión, pero no lo hicieron así. En el caso de que hubiera algún copista “descarriado” y este tratara de agregar o quitar algo, el torrente de copias existentes se lo impediría.

Hoy en día hay cientos de versiones bíblicas, pero a nadie se le ocurriría cambiar los relatos bíblicos por otros. Sería algo fuera de la realidad, y estarían los millones de copias anteriores como testimonio que mostrarían el fraude. Las aparentes discrepancias nos aseguran la veracidad del relato bíblico. Hace poco escuché la historia real de un famoso líder histórico de otro país.

Los textos de historia hablan solo de sus hazañas militares. Pero los documentos de la época mostraban sus errores y sus pasiones desordenadas con muchas mujeres. Cuando el hombre hace un relato para la gente sobre un líder histórico, por ejemplo, generalmente lo idealiza y le quita todos los errores, ó los suaviza.

En la palabra de Dios no es así. Podemos ver los errores de David, Sansón, Pedro, Juan, etc. No los minimiza en absoluto y a veces el relato es crudo y muchas veces esos mismos errores son en definitiva las enseñazas para no caer en un pecado igual que el de ellos. El padre de mentira siempre ha tratado de apuntar contra la palabra de Dios. Cuidémonos del espíritu de duda porque eso es lo que el diablo hizo en un principio con Eva y causó la caída del hombre.*

*Génesis 3:1 “...conque Dios os ha dicho?”

Capitulo 15: “Charlas con Esteban: 6 (La Historicidad y Definición de la Biblia)”

En una de las tantas charlas con mi hijo hablamos de la historicidad de la Biblia. Yo le decía:--“La Biblia es un libro atípico, no hay otro igual”--. Tiene elementos históricos pero no sigue le secuencia histórica tradicional. La Biblia es un libro que tiene poemas pero no es un libro de poemas. La Biblia es un libro que habla de la vida de muchas personas pero no es una biografía. Ella tiene elementos científicos pero no es un libro de ciencias.

Ella contiene leyes pero no es solo un libro de leyes. Ella contiene hechos de Dios pero también contiene hechos de los hombres. Ella contiene alegorías pero no es un libro de alegorías. La Palabra de Dios tiene registros de muchos nacimientos y muertes pero no es un libro de certificados de nacimientos y muertes, y así podríamos seguir y seguir y no encontrar una definición exacta de acuerdo a los conceptos humanos. La Biblia es mucho más que todo esto, no se la puede encerrar en una cajita y definirla, ni tampoco se puede contener en la mente del hombre, sea este cristiano o ateo.

La Biblia es un regalo de Dios para el hombre, no fué dada a las bestias, ya que estas no la pueden entender. La Biblia fué dada al hombre para su bien, pero imaginarse que descendió del cielo toda junta en un paquete de regalo, es mucho pedir. Dios es espíritu y de esa manera principalmente se manifestó al hombre, --“Mis palabras son espíritu y son vida”—dijo Jesús.* La Biblia es como todo lo que hace Dios, tiene vida en si misma, es como una semilla que se planta y se hace árbol que dá ramas, hojas y en un momento determinado dá fruto. El fruto es la aparición de nuestro Señor Jesucristo. La Biblia es como el pan, que necesita agua, harina, amasado y tiempo.

La harina, en este caso, representa la acción del hombre y el agua representa la acción de Dios junto con el amasado que representa la interacción de los dos y el tiempo. Así como el pan está para que el hombre lo coma, la palabra está para que la comamos, uno alimenta el cuerpo y la otra al espíritu. Como no pondríamos un pan en un altar para adorarlo, así tampoco la Biblia está para ser adorada en si misma como algunos piensan. Sí, adoramos al que la Biblia señala, y ese es Cristo.

La Biblia es perfecta desde el punto de vista de Dios, no de los hombres. Los japoneses desarrollaron sandías cuadradas. Esto para ellos es perfecto porque las pueden encajonar y cortar a medida, pero no creo que lo sea para la naturaleza. Así el hombre preferiría una Biblia cuadrada que pueda calzar en la caja de sus razonamientos de manera exacta. Pero lo exacto del hombre no es lo perfecto de Dios.

Un día salió una noticia en un diario que contaba la historia de un hombre de campo que en determinado momento fué a la ciudad para hacer un trámite legal, al llegar a la dependencia judicial, le dijeron:-- “Lo lamentamos, no podemos hacer el trámite que nos pide porque usted no existe”--, le señaló el funcionario. Lo que querían decirle era que por algún error el hombre no aparecía en los registros. ¡Legalmente él no existía!

A la vista de todo el mundo eso era un absurdo, como es un absurdo negar la influencia y poder de la Palabra de Dios escrita en millones de personas durante cientos de años. Entonces le dije a mi hijo—“Hijo, no le hagas caso a los críticos y no te enredes en sus pensamientos, ellos no encuentran el certificado de nacimiento de la Biblia según sus criterios, pero ellos mismos van a tener el certificado de nacimiento y un certificado de defunción, pero la palabra de Dios seguirá viviendo y lo hará por siempre”--.

* Juan 6:63

Capitulo 16: “Don José el mecánico”

Don José era un hombre nacido en España. El era un hombre bueno y trabajador que había aprendido el oficio de mecánico de automóviles por experiencia propia arreglando primero carretas en su pueblo natal y luego automóviles.

El era una persona tremendamente práctica, no existían las palabras: “No se puede” en su vocabulario. Un día un amigo mío tenía un gran problema con una pieza en su automóvil nuevo que tenía que reemplazar. Él siendo ingeniero acostumbraba a reparar su propio auto, pero a esta pieza no había forma de ensamblarla porque no coincidía el micrónaje.

No sabiendo que hacer, se me ocurrió la idea de llevarlo de Don José. Cuando este vió la pieza y el lugar donde iba, dijo:-- “Esto es fácil”--, y tomando un martillo de herrero puso la pieza en el yunque y lo golpeó dos veces.

Mi amigo, al ver esto casi se desmaya. Entonces Don José fué al auto y como un preciso médico cirujano colocó la pieza perfectamente. Mi amigo, con asombro me dijo:-- “¡Esto, nadie me lo enseñó!”— Este humilde hombre a fuerza de múltiples intentos, sin saber nada de cálculos y fórmulas había llegado a conocer los secretos que en la práctica hacía que las cosas funcionaran.

Este hecho me recordó a un texto en Santiago 1: 22 que dice: “Sed hacedores de la palabra y no tan solamente oidores”. Muchos sabemos en teoría la palabra de Dios pero no sabemos como ponerla en práctica. Elijamos poner en obra la Palabra de Dios y no solo querer conocerla intelectualmente. Al Padre Celestial le agrada más que tratemos de hacer su voluntad, que solo querer conocer acerca de su voluntad.

Capitulo 17: “Se te volverá a pagar”

Juan era un inmigrante de Polonia que fué a Sudamérica a vivir con su familia. Ellos eran muy buenos cristianos, trabajadores, perseverantes y hospitalarios. Un día recibieron en su hogar a un muchacho, inmigrante también, que tenía necesidad de ayuda y le brindaron techo y alimento por algún tiempo.

Luego, este se fué y no supieron más nada de él. Pasaron los años y el hijo menor de Juan viendo que la situación económica y social del país donde vivían se estaba poniendo difícil, decidió probar suerte y emigrar al país del norte. Llegó así a la ciudad de Los Angeles, y estando sin saber bien lo que hacer, sin oficio, decidió buscar algún trabajo que le permitiera vivir.

Pasando un tiempo, él se encontró con alguien que aseguró conocerlo, el cual le preguntó:-- “¿No eres tú el hijo de Juan?--”, “Sí”, le respondió, --“¿Qué haces tan lejos de tu tierra, y de tu familia?--” le preguntó. Entonces este le explicó como había decidido buscar un mejor porvenir. El hombre en ese momento le dijo:--“¿Sabes? Yo soy aquél a quién tu papá recibió en Sudamérica, él me ayudó a mí mucho, y ahora yo te voy a ayudar a ti”--, Y así fué que le enseñó un oficio casi único, que muy pocas personas conocían.

Pasaron los años y el muchacho prosperó y se desarrolló en gran manera, al punto que pudo traer junto a él a sus padres y bendecirlos. La palabra de Dios dice: “Bienaventurado el que tiene misericordia del pobre”.* Y también dice: “a Dios presta al que dá al pobre, y el bien que ha hecho se le volverá a pagar”*.

Siempre tenemos que hacer el bien, porque sin saberlo estaremos sembrando para nuestro futuro. Quizás no recojamos nosotros, quizás recojan nuestros hijos o nuestros nietos. Pero sea inmediatamente ó no, sabemos que lo que Dios promete, se cumplirá .Siempre es bueno sembrar a diestra y a siniestra porque no sabemos cuando viene el mal tiempo.*

Como José de Egipto, nuestra siembra se cosecha y se guarda en los graneros de Dios para el día que lo necesitemos. El mejor seguro que podemos tener, no es el país donde vivimos, ni tampoco es el trabajo que tenemos, menos lo es el dinero. Nuestro seguro es la confianza en Dios teniendo un corazón limpio y generoso.

*Proverbios 14:21
*Proverbios 19:17
*Eclesiastés 11:1-2

Capitulo 18: “El tío vinagre”

Cuando yo era jóven estudié en un instituto bíblico, mi carácter en ese tiempo era bien diferente. Algunos amigos me habían puesto el apodo de “Tío vinagre” porque tenía una personalidad opaca, un poco melancólica y severa. No participaba en las actividades comunes de los jóvenes, ya sea en sus chistes o risas. Era agrio y amargo como el vinagre. ¿Cuál era la causa de esto? La causa de esto era el contexto familiar en que vivía, especialmente en la imagen de mi papá. Mi papá siempre fue un buen hijo, hombre proveedor de su casa y esforzado.

Nacido en Italia se embarcó con su mamá y sus dos hermanitas rumbo al nuevo mundo donde los esperaba su padre. Para todos los inmigrantes, los comienzos son muy duros. A ellos les sorprendió el tiempo de la gran depresión y a mi papá le tocó ver a su mamá trabajando día y noche en una máquina de coser, y también le tocó ver a su papá regresando tarde a casa tratando de traer algunos centavos.

Desde chico se impuso a si mismo que tenía que salir adelante y ayudar a su mamá. Siendo niño salía de casa en casa a pedir las cenizas de las estufas que se vendían es ese tiempo para algún tipo de esmerilado, luego iba a una barbería de la zona y se ofrecía para barrer el piso. De esta manera podía traer algunas monedas para su mamá. Un día apareció con una suma de dinero mayor a la habitual. El padre, primero lo regañó y luego le preguntó de donde lo había sacado. Él le dijo que un hombre le había pedido que le llevara un paquete a un negocio y que por ese servicio le daría un dinero. Más tarde se supo que este hombre era un corredor de apuestas clandestinas. El padre, al oír esto, le dió una fuerte paliza y le advirtió que nunca más hiciera eso. Y él obedeció.

Así era como vivían en esos tiempos, a veces muy rectos en algunas cosas y carentes de afecto en otras. La dura realidad mandaba. Nadie les había dado un curso de como criar a sus hijos. Y la motivación principal era la supervivencia. Mi papá solía contar que cuando el era niño, vió a un compañero de colegio comer un sandwich de jamón, y como él nunca lo había probado porque no lo podía comprar, le pidió al otro niño que se lo dejara probar, como este no le quiso dar, mi papá le propinó una fuerte tunda y se lo arrebató. Así él entendió que en la jungla de la vida solo el más fuerte prevalece. Su vida siempre ha sido lucha, esfuerzo y trabajo.

Unas de las pocas oportunidades que sintió el amor y la gracia de niño, nos recordaba, era cuando un misionero inglés llamado William Morris, que había fundado muchas escuelas, le había regalado un par de botas nuevas y luego oró por él, todo esto sin pedirle nada a cambio. Mi abuela, “la Nona” para mí, tampoco la pasó muy bien. Viendo los estragos que dejó la primera guerra mundial, y casándose a los dieciséis años, con tres hijos, quedó viuda siendo jóven. Cuando yo era niño, me mandaron a vivir a la casa de la “Nona”, porque ella estaba sola. Ella era una buena persona pero tenía un carácter duro y seco. Si yo debía levantarme temprano y no salía de la cama al primer llamado, ella me tiraba a la cara un vaso de agua fría sin más ni más.

Su amor me lo demostraba sirviéndome la comida y esas increíbles sopas, que cuando las recuerdo, se me hace agua la boca. En toda mi familia, no ha habido un estereotipo de abrazos y besos. De chico entendía que la única manera de estar cerca de mi papá era estar en el trabajo con él. El se iba a trabajar a las 3 de la mañana y regresaba a las 9 de la noche, por supuesto que cuando yo lo acompañaba siendo niño, no resistía el cansancio y a las pocas horas caía rendido de sueño dentro de algún canasto de flores sin que nadie me pudiera encontrar. Así es como crecí, no teniendo fines de semanas libres porque tenía que trabajar.

En este contexto, la imagen de Dios estaba muy distorsionada por la realidad que le tocó vivir a mi familia. No conociendo nada mejor, los valores estaban limitados a lo esencial. “Tío vinagre” no fué el resultado del capricho de un mal momento de un muchacho, sino de la sávia que bebía hasta ese momento.

Cuando me puse de novio, con la que hoy es mi esposa, yo era demasiado serio. Cuando yo iba a su casa a visitarla, se acababa la risa instantáneamente, porque todos se sentían acusados y juzgados por mi personalidad. Esa personalidad era una “Máscara” que yo tenía para ocultar mis debilidades. Siendo muy jóven yo no había madurado lo suficiente para los desafíos que tenía que enfrentar. Lo que sentía era la responsabilidad de muchas obligaciones que tenía que asumir. A cada cosa le ponía la importancia de vida o muerte y no me daba el lujo de mostrar debilidad. Rellenaba una personalidad que no tenía, imitando la imagen de mi padre. ¿Qué fue entonces lo que me hizo cambiar?

Lo que me hizo cambiar fué la imagen del Padre celestial. Esa imagen la conocí buscándolo a Él y sabiéndola ver en la vida de hombres y mujeres que Dios ponía en mi camino. Por ejemplo, un día ví a una mujer de Dios que comenzó a reír con gozo y alegría, y yo en ese momento pude ver la luz de Dios en su rostro. Entonces me dije asombrado:-- “Dios también ríe”--. En otros ví el tierno amor que algunos padres transmitían a sus hijos y me dije:-- “Así es el amor del Padre Celestial—”, y de esta manera comencé a ver los ojos del Padre en la vida de diferentes personas.

A través de estas experiencias y con su Palabra conocí su verdadero rostro y aprendí que es lo que lo hace enojar, que es lo que lo hace reír y que es lo que lo hace sufrir. Aprendí cuando es que Él tiene misericordia, y cuando no la tiene. Nosotros nos transformaremos en la imagen de lo que amamos y perseguimos. ¿Lo amas tú a Él?*

*II Corintios 3:18 “por tanto nosotros…somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor.”

Capitulo 19: “Cuando es mejor no dar que dar”

Una de las principales características de nuestra iglesia es la de “dar”. Esta es práctica en el área espiritual y social, poniendo bastante atención en los más necesitados. Un día vino una hermana que estaba muy preocupada. Ella vivía sola y con una hija discapacitada. Nos contó que tenía que entregar su departamento y no podía trabajar por cuidar a su hija. No tenía dinero y se dijo:--¿Que voy a hacer?--.

Siendo ya cristiana, nosotros consideramos aconsejarla que no ponga su confianza en las personas.* Ella había puesto a su hija como suma prioridad creando una dependencia mutua que no era muy sana. En ese momento entendió que ella tenía que probar por sí misma que Dios la amaba y que le iba a dar respuesta a sus necesidades. Le tratamos de explicar a ella que el mundo de dependencias humanas no es bueno y que no nos permite crecer en la fé.

Le dijimos que probara confiar en Dios totalmente que El no la iba a desamparar. En ese corto tiempo, donde su mundo parecía que se venía abajo, ella tomó conciencia que estaba sobreprotegiendo a su hija. También llegó a la conclusión que no era bueno que su hija dependiera sólo de ella, y que sería mucho mejor que ella socializara con otras personas. En este tiempo, de una manera sobrenatural, le ofrecieron otro apartamento. La iglesia le prestó un camión para la mudanza, pero con muy poco gas. Entonces ella se dijo a si misma:-- “Le voy a cargar los únicos 20 dólares que tengo y confiar totalmente en Dios”--. Estando en la estación de gas, una persona que no conocía que también estaba allí, la comienza a mirar. Esta actitud la hizo sentir incómoda, entonces la otra persona la saludó cortésmente y le dijo—Siento de parte de Dios que tengo que darle este dinero--.

Entonces sacó de su bolsillo 200 dólares y se los dió, y no solo esto, sino que también le llenó el tanque de combustible. ¡Nunca le había pasado nada parecido en su vida! En ese momento se dió cuenta realmente que Dios está en total control cuando confiamos en El. Algunos días después Dios le concedió a su hija un magnífico lugar cristiano para personas con las mismas necesidades de ella, donde viviría de lunes a viernes, pudiendo así interactuar con otras personas. Su vida cambió en unos pocos días, pero sobretodo cambió su confianza en el Padre celestial. —Hay pocas veces que es más bienaventurado “no dar que dar”—y esta era una de ellas.

Si las personas son guiadas a depender solo del hombre, habremos fracasamos en transmitir el mensaje verdadero. Nuestra actitud y mensaje deben ser:-- “Ve a Jesús y confía en él. El te ama y nunca te dejará”-- Conocer esto es mejor que tener un millón de dólares en el banco y que confiar en cualquier persona.*

*Isaías 36:4 “…que confianza es esta en que te apoyas?”
*Jeremías 17:17 “bendito el hombre que confía en Jehová, cuya confianza esta puesta en Jehová”.

Capitulo 20: “Sal y luz. todos influenciamos”

Alguna vez me he puesto a pensar de como nuestra vida ejerce influencia en otros. Esa influencia puede ser negativa o positiva. La mayor influencia siempre es la de nuestros padres, ya sea que los hayamos conocidos ó no. Tantos los buenos como los malos ejercieron influencia en nosotros, de hecho no estaríamos aquí sin ellos. Soy consciente de que no siempre he sido buena influencia, ni la he tenido tanta en otras vidas como otros la han tenido. Pero sí puedo decir que la he tenido para bien en la vida de muchos.

Si fuéramos conscientes de nuestra influencia en otros seríamos más cuidadosos y esforzados para sembrar lo positivo. La influencia que ejercemos es eterna, e insospechadas son sus ramificaciones. Nuestros hijos son nuestra primera responsabilidad donde debemos ejercer correctamente nuestra influencia. Me digo a mi mismo:-- “Sin mí, ellos no estarían, ni tampoco estarían sus hijos, ni los hijos de sus hijos en el futuro”--. Pequeñas acciones o palabras ayudan al cambio de miles de vidas.

Una vez siendo jóven, acostumbraba visitar a un ministro cristiano para aprender más de Dios. En una oportunidad, el tenía que organizar un evento masivo donde se predicaría el evangelio. El había decidido no hacerlo porque creía que no era el tiempo adecuado. Cuando el me compartió esto, en mi ingenuidad de mis primeros años de cristiano, le dije:-- “Pero la palabra de Dios dice que hay que predicar en tiempo y fuera de tiempo”*--, entonces recibiéndolo como una señal de Dios, me miró fijo y me contestó:-- “Tienes razón—”, y cambió de idea y siguió con su proyecto.

El resultado fueron decenas de personas salvadas, mucho de ellos siguieron fieles al Señor, y se casaron y formaron familias cristianas y le enseñaron a sus hijos, y así sucesivamente (de hecho, conozco algunas familias). Aquí podemos ver la gran influencia que pueden hacer unas pocas palabras correctas en el tiempo correcto. Recuerdo un día, en mi juventud, encontré a un muchacho en la calle que estaba bien perdido, adicto a muchas cosas. Traté de hablarle del Señor, y el muchacho no me quiso prestar atención y decidió irse. Lo detengo bruscamente y le digo:-- “Si te vas ahora te vas a perder para siempre—”. Eso lo impactó, y entonces decidió escucharme, y luego le entregó su vida al Señor.

Pasaron los años, tuvo hijos que también aceptaron al Señor y trabajaron fielmente en la iglesia, y ellos también se casaron con buenos cristianos, formando buenas familias e influenciaron a muchas otras personas con la luz del evangelio. Por supuesto no podemos medir la cantidad de almas tocadas y transformadas por nuestras palabras o acciónes, pero si estas son buenas, buenos serán lo resultados de su influencia. La obediencia de un humilde discípulo, Ananías, trajo la recuperación de la vista del apóstol Pablo y con su sanidad trajo la salvación del mundo conocido.

Pequeñas actitudes pueden influenciar al mundo entero.* Hoy día se cree que para influenciar a muchos hay que ser famoso o importante, y esto no es necesariamente así. Muchos artistas y famosos tienen éxito con un disco y por un tiempo miles cantan esa canción, pero poco después la olvidan. Influenciaron a miles, sí, pero no influenciaron mucho más que esto. Los reales cambios son los que influencian a cambios estructurales en la vida y conducta de las personas. El mayor cambio se realiza cuando una persona acepta a Cristo en su corazón y es transformada a la imagen de nuestro Padre celestial.

*Hechos 9:10-19

Capitulo 21: “Mônica”

Mónica es la persona mas linda que he conocido. Ella es sabia e inteligente, de buenos sentimientos, responsable y de un tremendo sentido común. Ella es muy sufrida por los que ama y siempre esta dispuesta a darse totalmente a si misma por ellos. Una característica que quiero resaltar de ella, es su diligencia para el orden y la limpieza. Nunca encontré su casa sucia ó desordenada, siempre estaba en orden limpia y lista para recibir visitas. Un día le pregunté a Mónica cuál era el secreto para tener todo organizado y limpio.

Ella me contestó que no se debe permitir que se apilen las cosas, que cuando alguien vé un vaso sucio, tiene que lavarlo y no tiene que dejar que se amontonen. También me dijo que cuando alguien se quita una prenda de vestir, esta tiene que ponerla en su lugar inmediatamente y no juntar dos o tres en una silla. También ella me dijo que cuando alguien vé algo sucio tiene que limpiarlo en el momento y no esperar a la limpieza general.

El tener todo ordenado nos permite tener claridad en buscar las cosas y encontrarlas fácilmente. Así también es en la vida espiritual. Hacer un recorrido a través de nuestras emociones, pensamientos y acciones, nos permite reconocer lo sucio, lo desordenado y lo que está fuera de lugar. La confesión diaria de nuestros pecados y el poner orden a nuestra vida espiritual nos permite vivir una vida clara y transparente.* Ese principio de vida, Mónica lo utiliza para lo espiritual, y por causa de su ejemplo ví decenas de mujeres pedirle consejos.

Ella usa la claridad y sencillez de su vida para aplicarla en cualquier circunstancia. Hermano, no permitas que los pecados se te apilen, busca cada día en tu interior los malos deseos, las maldades, las envidias, los odios, y todo lo que te contamine. Preséntalos delante del Padre celestial con arrepentimiento y vivirás una vida clara y limpia como la de Mónica. Ah! olvidaba decirte. Mónica es mi mujer. *I San Juan 1:8-9 “Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad. Si confesamos nuestros pecados, Dios que es fiel y justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad. Si afirmamos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no habita en nosotros”. Capitulo 21 “Todo es prestado”

El otro día se cortó la energía de mi casa. Un desperfecto técnico dejó sin luz a muchas casas en la redonda. Hacía como 100 grados de calor. ¡Ni les cuento como extrañaba el aire acondicionado! En una circunstancia como esta, nuestra tendencia es malhumorarnos y fastidiarnos. Pero pronto en mi vida comencé a aprender, que tengo que considerar que todo es prestado. No importa si pagué ó no la energía, ni cuánto dinero tengo en el bolsillo.

Las cosas realmente no las puedo comprar ni retener para siempre. La mejor actitud cuando súbitamente perdemos el control de algo, es humillarnos delante del Padre celestial y agradecerle por habernos prestado lo que perdimos, ya sea que lo tuviéramos por un momento o por toda la vida. Esto se aplica a la energía eléctrica como a un ser querido. Creer que nosotros podemos poseer realmente algo, es una vana ilusión. Hace poco tiempo recibimos un e-mail de nuestro hijo que decía:-- “Papá me prestó una moto”--. Cuando leí esto, no lo entendí, pero después comprendí que hablaba que había comprado una motocicleta y que la consideraba un préstamo de Dios.

Yo me regocijé que él vea las cosas de esa manera, de que todo lo que tenemos es prestado por un Padre celestial amoroso que quiere que le agradezcamos por lo que nos ha dado. Lo que le agrada a Dios, es que lo consideremos a El en todas las cosas como lo más importante, y que veamos que todo y todos le pertenecemos a El. Cuando maduramos y entendemos esto, también comprendemos que en Cristo no solo somos de El, sino también que El es nuestro. Y con El también todas las cosas. En el cielo no pagamos por la energía, ni por la renta ni por la hipoteca.

En la casa del Padre hay muchas moradas que El preparó para nosotros.* Todo lo creado es para administrarlo correctamente y disfrutarlo con acción de gracias. Cuando por un momento perdemos ó se nos quita algo, esa se transforma en la oportunidad de agradecer por lo que tuvimos. Mi hija ama a los animales, no le importa si son feos ó no, ella los ve lindos a todos. Una vez vió un perrito que estaba descuidado y decidió adoptarlo diciéndose para si misma: --“Voy hacer que los últimos años de vida de este pobre animalito sea feliz—”. Y así le dió atención, amor y cariño.

Ella se apegó mucho a él hasta el día en que enfermó gravemente y el veterinario nos dijo que no podía hacer nada, que para que este estuviera en agonía, era mejor ponerlo a dormir. Recuerdo toda esa noche como ella lloró y estuvo acostada a un lado del pobre animalito, acompañándolo hasta que sus ojitos se apagaron. Esa fué una de sus primeras grandes perdidas. Yo creo que el Padre celestial le dice a Noelia: -- te presté mi creación por un cortito tiempo y la administraste muy bien.

Gracias hija— Lo que tiene que importarnos es que hicimos con lo que el Padre celestial nos prestó, y preguntarnos: --“¿Lo administramos bien? ¿Hemos sido agradecidos? ¿Lo que hice con lo que tuve fue con amor?”—Si es así, entonces tendremos una recompensa en el cielo que nadie nos puede robar y que no se puede perder. Si somos fieles en lo poco de esta vida, realmente tendremos lo que nos pertenece eternamente en el cielo.

*San Lucas 16:10

Capitulo 22: “Todo es prestado”

El otro día se cortó la energía de mi casa. Un desperfecto técnico dejó sin luz a muchas casas en la redonda. Hacía como 100 grados de calor. ¡Ni les cuento como extrañaba el aire acondicionado! En una circunstancia como esta, nuestra tendencia es malhumorarnos y fastidiarnos. Pero pronto en mi vida comencé a aprender, que tengo que considerar que todo es prestado. No importa si pagué ó no la energía, ni cuánto dinero tengo en el bolsillo.

Las cosas realmente no las puedo comprar ni retener para siempre. La mejor actitud cuando súbitamente perdemos el control de algo, es humillarnos delante del Padre celestial y agradecerle por habernos prestado lo que perdimos, ya sea que lo tuviéramos por un momento o por toda la vida. Esto se aplica a la energía eléctrica como a un ser querido. Creer que nosotros podemos poseer realmente algo, es una vana ilusión.

Hace poco tiempo recibimos un e-mail de nuestro hijo que decía:-- “Papá me prestó una moto”--. Cuando leí esto, no lo entendí, pero después comprendí que hablaba que había comprado una motocicleta y que la consideraba un préstamo de Dios. Yo me regocijé que él vea las cosas de esa manera, de que todo lo que tenemos es prestado por un Padre celestial amoroso que quiere que le agradezcamos por lo que nos ha dado.

Lo que le agrada a Dios, es que lo consideremos a El en todas las cosas como lo más importante, y que veamos que todo y todos le pertenecemos a El. Cuando maduramos y entendemos esto, también comprendemos que en Cristo no solo somos de El, sino también que El es nuestro. Y con El también todas las cosas. En el cielo no pagamos por la energía, ni por la renta ni por la hipoteca. En la casa del Padre hay muchas moradas que El preparó para nosotros.*

Todo lo creado es para administrarlo correctamente y disfrutarlo con acción de gracias. Cuando por un momento perdemos ó se nos quita algo, esa se transforma en la oportunidad de agradecer por lo que tuvimos. Mi hija ama a los animales, no le importa si son feos ó no, ella los ve lindos a todos. Una vez vió un perrito que estaba descuidado y decidió adoptarlo diciéndose para si misma: --“Voy hacer que los últimos años de vida de este pobre animalito sea feliz—”. Y así le dió atención, amor y cariño.

Ella se apegó mucho a él hasta el día en que enfermó gravemente y el veterinario nos dijo que no podía hacer nada, que para que este estuviera en agonía, era mejor ponerlo a dormir. Recuerdo toda esa noche como ella lloró y estuvo acostada a un lado del pobre animalito, acompañándolo hasta que sus ojitos se apagaron. Esa fué una de sus primeras grandes perdidas. Yo creo que el Padre celestial le dice a Noelia: -- te presté mi creación por un cortito tiempo y la administraste muy bien. Gracias hija—

Lo que tiene que importarnos es que hicimos con lo que el Padre celestial nos prestó, y preguntarnos: --“¿Lo administramos bien? ¿Hemos sido agradecidos? ¿Lo que hice con lo que tuve fue con amor?”—Si es así, entonces tendremos una recompensa en el cielo que nadie nos puede robar y que no se puede perder. Si somos fieles en lo poco de esta vida, realmente tendremos lo que nos pertenece eternamente en el cielo.

*San Lucas 16:10

Capitulo 23: “La influencia. Juancito”

Juancito era un hombre que me llevaba unos 30 años. Lo conocí a él siendo jóven y lo consideré por muchos años mi pastor. El era un hombre tan sabio como sencillo. El podía tener la misma comunicación tanto con el rico como con el pobre, sabía ver lo que nadie veía y con un don de misericordia y discernimiento notables podía juzgar infinitas cosas.

El era un hombre que tuvo suceso en el negocio de la construcción, tuvo malos y buenos tiempos, y en todos ellos, siempre fue igual. El era poco interesado por el dinero, pero sí se interesaba mucho por las personas. Nunca le preocupó a él en lo más mínimo el reconocimiento y la definición de suceso como la mayoría de nosotros la podíamos ver. Siempre el tenía una paz muy grande en todas las circunstancias, tanto buenas como malas, y en todas ellas se apoyaba en el Señor.

El disfrutaba la vida con sencillez. El poseía un rancho y una casa de veraneo que a todos hacía participar, nunca fué egoísta y no tenía una pizca de ostentosidad, demasiado poco le interesaba la apariencia propia. El llegaba a ver las intenciones detrás de lo visible en las personas, y apuntaba bastante acertadamente en la raíz de los problemas.

El sembró en muchos de nosotros una semilla de entendimiento del corazón del Padre celestial. Pastoreó por muchos años a una iglesia que nunca fue demasiado grande, donde salieron de allí pastores y lideres, algunos de ellos a todo el mundo. Muchos líderes reconocidos le pedían consejos, y muchos miembros de otras iglesias lo reconocían como “Mi pastor”. “Juancito”, como lo llamábamos cariñosamente, no era perfecto, tenía áreas débiles pero estas mismas, son lo que lo hacían más accesible, porque tenía una personalidad que no juzgaba al pecador.

No poseía un carisma que atrajera a las multitudes. Calmo y sereno, él influenciaba por su ejemplo y por la sabiduría de sus palabras. A mi me agradaba hablar horas enteras con él por lo enriquecedor de sus charlas. Algunas de las debilidades de Juancito eran los asados y la buena comida que sabía disfrutar con todo el mundo y tampoco podían faltar los “prohibidos dulces”, cosa que no podía evitar a pesar de tener tendencia diabética.

Su personalidad nos producía simpatía, ternura y respeto. No era una personalidad que se imponía, sino una personalidad que se quería. Nunca olvidaremos sus recorridos para visitar a las familias con problemas y a los que tenían carencias materiales. El les llenaba el carro del supermercado con lo mejor que pudiera encontrar y se los daba pagándolo todo enteramente de su bolsillo.

El era bastante distraído y cuando manejaba su camioneta los ángeles tenían trabajo extra. Un día esperábamos que saliera de ducharse. Cuando vino dijo que le molestaba algo en la espalda, para nuestra sorpresa ¡Se trataba del jabón que se le había quedado pegado! .Nos reímos a más no poder. En otra ocasión salió de su casa a tirar unas ramas de los árboles y los vecinos al verlo, le dijeron: -- “¡Hey Juancito, se olvidó de ponerse los pantalones!”--¡Había cortado las ramas y salido a tirarlas en calzoncillos! Así era él, un “personaje” pero que les hizo muchísimo bien a muchísimas personas.

Hoy se ha perdido un poco este tipo de contacto pastoral por muchas causas, algunas válidas y otras no. Yo creo que la solución sería la multiplicación de miles de Juancitos en nuestras iglesias, mostrándo a todos el corazón del Padre. Yo doy gracias a Dios por la influencia de Juancito en mi vida, bendigo su memoria y bendigo a toda su familia.

Capitulo 24: “ El Lugar de la Fidelidad. Don Antonio, la jirafa, el ratón y otros animales.”

El lugar donde mis hijos estudiaron en la primaria, era en una hermosa iglesia cristiana. Maestros, trabajadores y celadores, imprimieron un poco de ellos mismos en la vida de nuestros hijos. Yo recuerdo con especial cariño a don Antonio, hombre mayor y con cierto impedimento físico, que desarrollaba el trabajo de portero.

El vigilaba la entrada y salida de los niños, y abría y cerraba las puertas del colegio a su debido horario. La función de don Antonio excedía grandemente su humilde responsabilidad de portero. El trataba con amor, respeto y dulzura a todos por igual, tanto padres, madres y niños. El conocía el nombre de la mayoría de ellos. El oraba por los pequeños y los guiaba y los retenía hasta entregarlos en la mano de cada padre, y así lo hacía todos los días durante años.

La cantidad de personas afectadas por su trabajo, lo desconozco. Pero creo que muchos vinieron al conocimiento del Señor a través de sus oraciones y por el testimonio de su vida. La vida de Dios en él. No creo que hubiera en el mundo una persona que encajara mejor en ese trabajo, es como si hubiera nacido para hacer eso. Asimismo conocí varias personas que ejercitaron con excelencia la función que tenían en la vida. Yo creo firmemente la capacidad que Dios nos dá en mejorar.

Nosotros ponemos nuestro esfuerzo, y Dios pone su gracia.* Asimismo creo que no debemos limitarnos y no debemos limitar a Dios en nosotros, pero hay un error en este mundo que nos dá a entender que si nos esforzamos lo suficiente podemos hacer todo lo que queramos, y que todos podemos obtener cualquier posición en esta vida. Eso no es verdad, y ese principio puede estar basado en la codicia o envidia de querer tener la posición de otro porque nos parece más importante que la nuestra. Nuestro verdadero lugar en la vida es el que responde mejor a la vocación interior y al que desarrolle mejor nuestro potencial. Eso lo vamos a saber por el fruto que produce en la vida de otros.

Sea cual sea nuestro lugar en la vida, el mejor será el que mejor sirva a nuestro prójimo. Este lugar será el lugar que nos trae mayor felicidad. Lugar, vocación, fidelidad, servicio y fruto están todos relacionados para obtener la verdadera felicidad. Un día en la selva, los animales empezaron a envidiar las características que tenían unos de otros. La gallina envidiaba al ruiseñor como cantaba. El ruiseñor envidiaba los huevos tan grandes que ponía la gallina. La jirafa envidiaba a la tortuga por la casa que ésta llevaba puesta, y la tortuga envidiaba la jirafa por el cuello tan largo que tenía porque podía mirar muy lejos. El águila envidiaba los colores del plumaje del pavo real, y el pavo real envidiaba el vuelo majestuoso del águila, y así todos envidiaban algo de los que los otros tenían.

Entonces al ver todo esto, al león se le ocurrió una idea. Un día convocó a todos lo animales y los invitó a jugar un juego. Cada uno iba a tratar de tomar el lugar de otro animal. Al elefante le tocó ser ratón y al ratón elefante. A la jirafa le tocó ser tortuga, y a la tortuga jirafa. Al ruiseñor le tocó ser gallina y a la gallina ruiseñor. Al pavo real le tocó ser águila, y al águila pavo real. Y así sucesivamente. Cuando al elefante le toco ser ratón, se dió cuenta que era demasiado grande para entrar en los huecos que entraba el ratón, y cuando trató de comerse un queso aspirándolo para ponérselo en la boca, se le quedó atorado adentro de la trompa y le tuvieron que hacer respiración trompa a trompa para poder sacarle el queso.

El ratón trato de ponerse los zapatos del elefante y los usó para viajar como crucero. La jirafa trató de ser tortuga y al querer esconder su cabeza se contracturó las vértebras del cuello y le tuvieron que poner un yeso rígido por 60 días. La tortuga, queriendo ser jirafa, se estiró tanto que se quedó en ropa interior porque perdió el caparazón. La gallina trató de cantar como el ruiseñor, y todos la abuchearon y le tiraron tomates. El ruiseñor trató de poner huevos como la gallina y casi se muere.

Todos empezaron entonces a discutir y se armó un gran revuelo, algunos decían que sí, se podía cambiar, y otros decían que no se podía, e hicieron un escándalo tal que llegó al punto que el león tuvo que poner orden. Lanzó un gran rugido y todos se paralizaron de miedo, y entonces les dijo:-- “El propósito de este juego es que entiendan que a cada uno Dios los hizo distintos, que lo que quiere es que sean fieles, que acepten lo que son y su lugar en la vida y así glorifiquen al que los creó”. El propósito de este juego es también que se entienda quien es el que manda en esta selva. — Ser lo que somos y cumplir nuestra vocación en la vida, es el propósito de Dios.

Ser fieles y buscar la excelencia en lo que fuimos llamados a ser, es lo que honra y agrada al corazón del Padre. Por eso El nos hizo diferentes, para honrarlo por la diversidad en su creación. Luchar para ser lo que nosotros no somos es un desgaste innecesario de energía. Cada uno de nosotros tiene su don de Dios, cada uno tiene su diferente honra y cada uno tiene su diferente capacidad. Si nosotros todavía no hemos descubierto nuestro talento ó don, pídamosle al Padre Celestial que nos lo muestre y El seguramente lo va a hacer, porque el quiere ver su gloria manifestada en todos los hombres.*

*I Corintios 12:6 “…y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo”.

Capitulo 25: “El corazón del Padre”

Un día estaba orando a la madrugada meditando en el carácter del Padre celestial. Yo le pedía a El conocerlo más. Leyendo la historia de Jonás me llamó la atención la orden que Dios le dió a Jonás, El le dijo: “levántate, ve a Nínive y predica que en cuarenta días será destruida”. Todos sabemos lo que sucedió con Jonás, que él no quería ir, pero al final lo hizo. El mensaje no tenía una posibilidad de que Ninive no sea destruida.

Este no decía: “Si se arrepienten, no los voy a destruir”, pero la señal que dió Jonás fué lo suficientemente grande para que todos creyeran la advertencia del profeta. Ellos se dijeron: “Si nos arrepentimos, quizás Dios cambie de parecer”. Es interesante ver que este pueblo era enemigo de los escogidos de Dios, o sea Israel, y era perverso en gran manera. Jonás, justamente, no quería ir porque sabía que tenía un Dios misericordioso, lleno de amor que los podía perdonar. Jonás quería que los destruyera. Se sentó enfurecido afuera de la ciudad, y esperó. Dios quiso darle un ejemplo a través de una planta que hizo crecer y le dió sombra. Luego permitió que un gusano la secara.

El estaba tan malhumorado por la misericordia que Dios había tenido por los que se habían arrepentido y por el sol abrasador y el viento, que Jonás deseaba morirse. Dios, entonces, le dijo: “¿Tienes tu razón de estar tan deprimido y enojado, que quieres morirte por una planta que nació y murió en un día?, y yo no voy a tener misericordia de la gran ciudad de Nínive, con más de 120,000 hombres y mujeres que no pueden discernir lo bueno y lo malo, y también con una gran cantidad de animales? ”*

Al leer esto me impactó, entendí que Dios no amaba solo a Israel, sino que Dios ama a todo el mundo, a los buenos a los malos y a los perversos también. Entonces comprendí que El no hace distinción de personas. El tiene misericordia de sus cuerpos y también de sus almas eternas, y no solamente esto, también le interesan los animales.

Ellos no tenían pacto con Dios, no lo conocían, no sabían nada de El, pero no obstante ellos le creyeron. Y meditando en esto, como Dios se les había presentado a Si mismo como un Dios que juzga severamente, entendí que la intención real detrás de esto era el amor y el perdón. Orando entonces, le dije al Señor: “Señor, me parece que tu te presentas muchas veces con una mascara de severidad extrema, de juicio, pero detrás de esa mascara eres tierno y amoroso, que lo único que buscas es nuestro bien. Que esa mascara es solo un instrumento de justicia para que el hombre se arrepienta”.

Súbitamente cuando termino de decirle esto, vino a mi una fuerte impresión en mi espíritu como si fuera un rayo que me decía: “¡Me descubriste!”. Recuerdo en otra oportunidad que orando le pregunté: “Padre, dime como eres”, y otra vez con una fuerte impresión en el espíritu, escuché que me decía: “¡Como un niño!”.

“¿Cómo un niño?” me dije un poco sorprendido por esta respuesta, pero meditando entendí que tenía sentido. Para entrar en el reino de los cielos hay que ser como un niño, y si hay que ser como un niño para entrar a este reino, será porque el Rey del Reino de Dios es como un niño. Los niños son humildes y sencillos, honestos y sin dobleces. Como son poderosos en la imaginación, así el Padre Celestial es poderoso en los hechos. Los niños son tiernos, se hieren fáciles con lo malo y así mismo el corazón del Padre se hiere con la maldad.

Para los niños “Todo es posible”, para Dios también “Todo es posible”. Los niños juegan y nuestro Padre celestial también juega como un niño. Los niños tienen juguetes y se alegran y ríen con ellos, los aman y le expresan su amor, como las niñas con sus muñecas, ó como los niños que expresan su fiereza con sus juguetes de soldaditos.

Los juguetes sirven para expresar sus emociones y sentimientos, asimismo el Padre a través de su creación muestra su amor y sentimientos, y muestra aún hasta su enojo. Dios se reprodujo asimismo en el hombre. El hombre teniendo voluntad propia lo puede amar ó no. El Padre celestial busca que lo amemos y lo conozcamos, y siempre busca nuestro sumo bien.

* Jonás 4:10-11Capitulo 24 “El corazón del Padre”

Capitulo 26: “El corazón del Padre II”

Medido con la Misma Medida que Medimos. Mi imagen del Padre celestial fue cambiando con los años. Cuando recién conocí al Señor yo tenía más la imagen de mi papá en la tierra que la del Señor. Nadie me había enseñado la imagen del Padre celestial, yo la veía en la figura de Cristo pero todavía no sabía como aplicarla en la práctica. Para mí, la figura de mi papá y la de Dios se mezclaban.

Generalmente observaba que la imagen y relación con Dios en muchas personas dependía de la figura de la persona fuerte que los habían criado. Por ejemplo, si la persona había tenido una madre con buena comunicación y esta era una madre protectora y consentidora, esta iba a ser la imagen de Dios para esa persona, la imagen de un padre celestial un poco más gracioso y consentidor. También noté que esas personas tenían un poco mas de dificultad en abandonar pecados, porque su imagen era que sus padres siempre los perdonarían fácilmente.

Asimismo observe que otros, teniendo figura paternas dictatoriales, no tenían la capacidad de manejarse por leyes y principios, como la personalidad fuerte no se sujeta a ningún tipo de palabra o patrón, los hijos de estos, lo mismo podían recibir un beso, como un regaño sin explicación.

Estas personas, al no saber el actuar totalmente caprichoso de sus padres, se encuentran dominadas por la inseguridad y el temor. Ellos creen que Dios es igual que sus padres y tampoco tienen idea como El puede reaccionar. He visto que absorbidos por la figura fuerte que los crió, no tienen personalidad propia. Estos buscan para sentirse seguros el tipo de pastor o líder que asemeje la figura de sus padres. Así la figura de Dios se transforma en la figura del pastor o líder.

Estos cristianos no conocen la imagen verdadera y completa del Padre celestial. Estas personas generalmente reaccionan de dos maneras diferentes: o se revelan ante el estereotipo fuerte y dictatorial, o al contrario, si su personalidad es débil, no tienen voluntad propia, y les gustan que le digan todo lo que tienen o no que hacer. Peor aún es cuando se mezclan el amor y el odio. Encontré muchos que refrenaban en su mente consciente el reconocer que odiaban a sus padres.

Esto por supuesto porque ellos amaban a sus padres y darían sus vidas por ellos, pero al mismo tiempo la dureza sin razón que vivieron en la niñez y juventud, plagadas de injusticias hacen que tengan odio guardado. Cuando una persona odia a sus padres, realmente se esta odiando a si misma. No llega a aceptarse, o tiene una gran insastifacción porque crée que tiene que lograr algo que no sabe lo que es. Muchas veces, es solo recibir amor y aceptación incondicional, y trata de conseguirla a través de varias realizaciones que no terminan de satisfacerla.

La imagen interior que tenemos de nuestros padres nos condiciona la imagen que tenemos de nosotros mismos. Otras personas rechazan totalmente la imagen paterna, especialmente si estos han sido débiles, pobres, borrachos, etc. y actúan en la vida solo en oposición a todas las debilidades de sus padres. No actúan por reflejo de una imagen, sino por oposición a la imagen que tienen. Por ejemplo, si los padres han sido avaros y egoístas, los hijos reaccionan con odio, siendo mezquinos y egoístas también, o hacen lo opuesto en respuesta al dolor que les causaba el egoísmo de sus padres.

Hay personas que toman la imagen prestada de un padre por necesidad. Conocí a una mujer que siempre estaba ansiosa y se sentía responsable por los demás. Me puse a escudriñar cuál era la imagen que tenía de su padre y ví que el problema era que cuando tenia 11 años, murió su mamá y se quedó encargada al cuidado de 5 hermanitos menores. El papá le dijo que el tenía que trabajar y que ella era ahora la responsable de cuidarlos. Ella asumió la figura paterna a la fuerza.

Ella no tenía, realmente la imagen de un padre, ella tenía que ser padre. Cuando ella entendió que todavía seguía cargando esa responsabilidad con todas las personas, le entregó al Padre celestial esa falsa figura y entendió que El era el responsable por los otros, y no ella. Al hacerlo, su vida cambio, dejó de sentirse presionada por la responsabilidad, y pudo tener paz.

Otro hombre que conocí, de setenta años de edad, tenía cincuenta años de ministerio, se lo veía muy espiritual pero vino a pedir ayuda porque me confesaba que no podía entrar a ningún lugar sin robarse alguna cosa, por supuesto sin necesidad alguna de hacerlo. Hablando cual era la imagen de su padre me confesó que cuando era niño, sus padres se separaron. El padre hizo que le robara algunas cosas a la madre porque le decía que le pertenecían al él.

Esa falsa imagen que le transmitió de que podía robar algo con justicia abrió una puerta al mal en su vida. Al entregar al Señor esa falsa imagen y confesar el pecado hizo que cambiara su actitud y se librara de esa tendencia. Lo mismo podría hablar de decenas de casos que los padres transmitieron una mala imagen a sus hijos ya sea en el sexo, drogas, etc. El problema es que muchos no son malos padres, se desviven por sus hijos, pero en algún área están desbalanceados, cosa que nosotros llamamos pecado.

Transmitir la imagen correcta del Padre celestial es urgente. La primera etapa para hacerlo es desprogramar los que esta programado erradamente. El Señor dice que el es Padre de huérfanos, entonces nosotros necesitamos ser huérfanos en el sentido de estar libre de las figuras paternas erróneas para que El nos pueda programar con su imagen correcta.

La Crítica, La Culpa. Otra imagen que ví es la del enjuiciamiento. Un padre que crítica constantemente y juzga todo trae a la imagen de la persona un Padre celestial que condena todo. Veo que ese tipo de personas buscan iglesias condenatorias, o como rechazo, iglesias que nunca hablan del pecado, demasiado suaves, esto por el dolor que sentían cuando sus padres los condenaban. Otros no quieren un cristianismo con un Padre celestial, prefieren una relación con Cristo, porque al Padre siempre lo ven alejado, muy exigente y tremendamente duro, por la imagen que sus propios padres les han dado o porque ven una imagen distorsionada de Jehová en el antiguo testamento.

Es verdad que la imagen de Dios parece ser más exigente o legalista en el Antiguo Testamento, pero tenemos que entender que el hombre estaba totalmente viciado, y no tenían ninguna imagen del Padre celestial. Dios tenía que poner las cosas en blanco y negro, y mostrar lo que era bueno y malo. Para hacerlo, lo hizo de una forma más severa. Recuerdo un pastor que me dijo: “Prefiero ser un poco duro cuando mis niños pequeños desobedecen y corren hacia la calle, les doy una nalgada para que vean la gravedad y el peligro en sus vidas. El lo hacía a modo de fijación a través de la disciplina física, no por razonamiento porque todavía no eran capaces sus niños de razonar el peligro. Esto es lo que alguna manera hizo Dios en el pasado.

Eligió a un pueblo en Abraham y sentó las bases de los principios que mostrarían su imagen. Siendo completada esa imagen con la aparición de nuestro Señor Jesucristo, que es la revelación completa de la imagen del Padre. Sociedades y creencias que tienen una imagen de Dios errada, se llamen estas cristianas o no, pueden hacer que se sacrifiquen sus propios niños por amor a ese Dios. Si tienen la imagen de un Dios cruel y vengador, así van a ser ellos. Podemos ver sociedades y grupos o hasta naciones enteras que pueden tener una distorsión tan grande de la figura de Dios, que son capaz de realizar cualquier cosa, como considerar a los niños instrumentos y a las mujeres como esclavas personales.

Un día escuché a un pastor, un hombre de cierto reconocimiento en su país, hablar del Padre celestial como si fuera un déspota, el decía que Dios lo hacía levantar a orar a la madrugada como si fuera un dictador y muchas cosas por el estilo. Entonces yo me dije: “Este no es mi Padre celestial”, en ese momento entendí otro principio: Dios se refleja en nosotros como nosotros somos.

El Padre Celestial se refleja en nosotros como nosotros somos. “Con la misma medida que medimos somos medidos”* Fíjense que esta medida nace de la visión, pero no de la visión ocular, sino de la imagen interior que tenemos del Padre. La vara o medida que dice el Señor Jesús en este texto es el patrón base que toman como referencia todas las otras medidas. Hay una vara o patrón que alguien tiene que poner como base para medir otras medidas. Todo tiene medida, no podríamos comprar o vender o construir una casa sin estas.

Si nuestra medida fuese errada, por ejemplo si una cinta métrica fuese más corta, lo que yo mida con esa cinta va tener menos material, va a tener menos tela, menos madera, etc. Todo lo que construya con esa medida se achica. Una casa por ejemplo, sería más pequeña. El Señor dice en su Palabra que “El es fiél con quien es fiél, e irreprochable con quien es irreprochable, sincero El es con el sincero, pero sagaz con el que es tramposo”* Nuestra medida del Padre celestial es la que vamos a recibir de vuelta. El único que tiene el poder de corregir la medida distorsionada en el mundo es el cristiano con una adecuada imagen del Padre celestial, es como cuando la Palabra dice: “Si pierde la sal su sabor”* que es decir como el cristiano si perdiera su medida. Si esto sucediera, no quedarían más medidas justas.

El primer responsable de poner la imagen del Padre celestial correcta es el padre de familia, después es la iglesia, el gobierno, las escuelas y los medios de comunicación. Pero algunos dirán: “No, nuestras escuelas y gobierno no son religiosos”, decir esto es no ver con claridad. Todavía muchos no maduramos para entender este principio: Ser religioso es el que tiene una regla o patrón. Si nuestro medio no da ninguna regla ó patrón, todo sería un caos. No importa si el estereotipo que transmitimos luzca religioso o no, lo que transmitimos será la imagen del Padre que la gente va a tener. Todo lo que recibimos en el medio en que nos movemos es la imagen del Padre.

Por ejemplo, un jóven que vé en la televisión programas violentos, súper héroes que hacen justicia por sus propias manos, sexo, desesperación, algo bueno por aquí y por allá, todo esto hace un promedio de la imagen del Padre. Inconscientemente fija un patrón o un Padre que nos iremos asemejando con el tiempo, que nos pondrá interiormente la vara que mediremos. Sin guías claras, este se transforma en un Padre caprichoso que se va moviendo y transformando en una gigantesca gelatina sin forma, conforme a la corriente de este mundo, siguiendo al padre de mentira que lleva a la destrucción. Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre si no es por mí”*

Jesús es la encarnación misma de la verdad, todo lo que se aleje de él y de la vida, es mentira. Digámonos unos a otros: “Señores, hay camino, el camino al Padre es Cristo”. Si las personas no quisieran pensar de la manera tradicional y pensarían de la forma conceptual acerca de Cristo también llegarían a la misma conclusión que el cristianismo tradicional. Todos buscan un padre ó sea un patrón especialmente los jóvenes, ellos están tratando de tener esa imagen, y al estar tan difusa y confusa se consuelan con el disfrute de la vida a como dé lugar, ya sea con drogas, sexo o alcohol, o la ilusión de alcanzar algún éxito, por el éxito en si. Hay una desesperada soledad por no encontrar a su padre. El patrón, la Realidad y la imagen del Padre Celestial.

A veces he hablado con mis hijos u otras personas de esa falsa imagen del Padre celestial en los medios de comunicación. Lo que se ha hecho es llegar a una leve protección, censurando en televisión abierta algunas malas palabras o imagines explícitas sexuales. Cuando hablo de la necesidad del patrón y mostrar esos principios, algunos lo ven como mostrar un cuento de hadas y no la realidad en el que vive en el mundo de hoy. La realidad que se vive es el resultado de aflojar el patrón y cambiar las medidas constantemente. Si cambiamos las medidas constantemente significa que no hay patrón, “¿Quien sabe entonces dónde ira a para la imagen del Padre?”, sería la enajenación total. Se habla hoy de la necesidad urgente de hacer algo con el medio ambiente por el cambio climático, asimismo también nos tendríamos que dar cuenta de la necesidad de tomar consciencia en lo moral y espiritual ya que navegamos sin timón y sin patrón y sin una imagen a seguir.

Muchos no tejieron las ideas lo suficiente para comprender las causas y los efectos de lo que aquí tratamos. Si no reaccionamos, la supervivencia del hombre no estará amenazada por el cambio climático solamente, sino por el juicio final que el hombre mismo se esta trayendo perdiéndose toda imagen de Dios.

Si uno quiere copiar un billete de un dólar tiene que copiar el original como modelo, pero si ponemos como modelo una mala falsificación, cada copia subsiguiente será peor. Tenemos que mostrar la esencia del Padre celestial en todas las cosas y esa es la única opción para mejorar, si no la decadencia será un barril sin fondo. Algunos solo esperan la venida del Señor y el juicio de Dios en la tierra y no hacen nada, yo digo que es nuestra responsabilidad ahora y siempre hacer lo mejor para nosotros y nuestros hijos hasta que el Señor lo permita.

* San mateo 7:2
* Lucas 14:34
* Salmos 18:26-26
* San Juan 14:6

Capitulo 27: “El Seguro de Retiro”

Si no eres Cristiano o eres un Cristiano no comprometido. Un día me invitaron a hablar para un grupo de personas que tenían negocios en común. La idea era desarrollar al grupo en el negocio y en otras áreas de sus vidas. Cuando empecé a hablar, nadie sabía lo que iba a disertar. Comencé hablando del mejor plan de retiro que existe, todos entonces enfocaron interesados en el tema, al hablar les dije que no era inteligente desarrollar un trabajo y vivir muy bien por un tiempo pero luego al encontrarse retirado, estar muy mal.

Todos, por supuesto, asintieron. Luego les hablé de una historia hipotética donde había algunos consejeros para los accionistas que defendían la inversión en algunas compañías tradicionales. Pero otros pocos decían que en verdad el futuro lo tenían solo compañías visionarias y estas serían las que tendrían oportunidad de tener éxito y de cobrar gran valor en el futuro. La mayoría no creía y preferían las inversiones tradicionales, que si bien no era mucho lo que ganaban, les daban más seguridad. No consideraban el cómo estas compañías podían perder.

Pero he aquí, que algo inesperado sucedió en la atmósfera terrestre por unos días, debido a una inusual explosión solar, todas las comunicaciones satelitales quedaros paralizadas por un tiempo. Por supuesto, ante el caos en el comercio mundial todas las acciones de todas las empresas bajaron escandalosamente, menos, he aquí la de las empresas que algunos pocos recomendaban, que tenían que ver con el desarrollo de comunicaciones privadas sin el uso del satélite. Estas se dispararon en su valor tremendamente y los que apuntaron siempre a lo seguro, según sus criterios, perdieron desmesuradamente, pero los pocos que pusieron los “huevos en varias canastas”, siendo un poco mas atrevidos, se salvaron del desplome.

Entonces les pregunté a la audiencia: “¿No es cierto que es sabio poner los huevos en varias canastas?”, “Si”, contestaron todos como niños de escuela. También les dije: “No sería muy inteligente que usted se retire con poco o sin un centavo”. Usted debe tener un buen plan de retiro para el futuro, tiene que invertir ahora con parte de sus actuales ingresos. Todos asintieron y preguntaron: “¿Cómo lo hacemos?”, y entonces les contesté: “El plan de seguro que hoy les ofrezco sirve para la vida eterna, entrar en ese plan es grátis y te asegura la pensión. Este plan, según tus inversiones aquí en la tierra, se transformara en la calidad de los servicios allá en el cielo”.

No es sabio pensar en esta vida aquí solamente, invierte para la vida eternal, todos entramos en este plan a través de la confianza en Cristo, y nuestra fé en las acciones en el reino de Dios nos garantiza la estadía allá. Tampoco es inteligente disfrutar para unos pocos años aquí, y sufrir una eternidad allá. Sea inteligente, aunque su fé sea poca, invierta en el futuro, invierta en Cristo. Si un día ha decidido enrolarse en el plan de seguro de Cristo, y ha invertido muy poco ó nada, le desafío a que empiece a hacerlo de inmediato y en gran manera. Comience a pensar diferente, piense en el futuro lejano.

En una película de la Segunda guerra mundial, un empresario alemán pagaba por la vida de los judíos. Terminada la Guerra, se lamentaba con gran dolor pensando en algunos pocos bienes que le quedaba y se decía a si mismo: “Si los hubiera vendido podría haber comprado la vida de alguien más”. Cuando todo termina en este mundo, ¿cuál será la mejor siembra y cuál será la mejor inversión que hayamos hecho en esta vida? La mejor inversión son nuestras vidas incondicionales en las manos del Padre celestial. Que Cristo viva a través de nosotros en la tierra es lo que nos asegura una amplia entrada en el otro lado.*

*San Mateo 16:26 *Segunda Pedro 1:5-11

Capitulo 28: “Ver con los ojos del Padre Celestial”

Su Mirada.

El Padre celestial no vé como nosotros vemos. El siempre enfoca en los corazones de los hombres y en sus verdaderas intenciones. Para El no hay cáscaras que cubran a las personas. Nuestra imagen de las cosas cambia cuando podemos ver con sus ojos, en cual es su actitud y hacia donde miran, a que ó a quién les prestan atención. Ver que le agrada y que es lo que le hace feliz ó lo hace enojar.

Conocer si muestran dolor ó son ojos de amor. Si estos tienen misericordia, paciencia ó tristeza. Siempre sus manos y sus ojos nos señalan algo que debemos ver o aprender. El niño sabe cuando su papá lo mira y responde a su mirada con sus acciones. El sabe que tiene el patrón de su comportamiento en los ojos de su padre. Cuando yo era niño sabía con sólo una mirada de mi papá si estaba haciendo algo bueno o malo.

Cuando mis hijos eran pequeños y hacían algo dudoso primero miraban al papá y si veían que no tenía cara de ¨ buenos amigos’’ miraban entonces a la mamá y si la mamá miraba como papá, se decían: “¡estamos perdidos!”, si no hacían caso a esta primera señal de alerta, vendría la advertencia verbal de la mamá, y si continuaban con la misma actitud, le diría al papá, y esa sería la advertencia final para que papá ejerciera la disciplina.

Entender quien tiene la autoridad y la ejerce, también es importante. Cuando no vemos los ojos del Padre celestial por estar distraídos, no veremos donde esta la autoridad y donde esta el patrón o guía para dirigir nuestras vidas y así nos confundimos y sacamos conclusiones erradas por enfocar en otras cosas. En la iglesia y en la vida, tendríamos que enfocar más en la mirada de nuestro Padre porque así nos lo enseñó nuestro Señor Jesús.

El conocía la mirada de su Padre y Jesús hacía lo que le veía hacer a El, y así cuando El decía: “El que me ha visto a mi, ha visto al Padre”*, significaba que El era la viva imagen del Padre, El era su reflejo. Nosotros podríamos ser como Marta que lo servía, ó como María que observaba atenta a su mirada. Las dos escuchaban su voz, pero una entendía mejor el corazón de Jesús por estar enfocada en su mirada.* Tenemos que transformarnos en el reflejo del Padre y eso solamente se logrará prestándole atención a su mirada. Hubo una oportunidad que supimos ver la mirada del Padre celestial como iglesia.

Una mujer vino con muchos problemas, estaba haciendo un tratamiento siquiátrico y debía tomar diariamente 19 pastillas para tratar de controlar su problema. Ella estaba muy bloqueada y tardó algunos años para que pudiera ver esa imagen de amor y aceptación del Padre celestial a través de sus hermanos espirituales. Poco a poco se fue soltando, y un día, ella se levantó por su propia voluntad en el medio de la iglesia y nosotros no lo podíamos creer, agarró el micrófono y alabó a su Padre celestial por su salvación.

Todos estábamos enfocados en la mirada del Padre, todos veíamos como al Padre le agradaba esta actitud que su atribulada hijita pudiera expresarle su gratitud. Ese día todos nos gozamos con el Padre celestial. A los ojos del mundo, este suceso no era gran cosa porque estamos acostumbrados a que si algo no se vé espectacular no lo consideramos importante, y cuando sucede realmente algo, lo adornamos con estrellas y luces de colores, porque enfocamos mucho en lo que ven nuestros ojos naturales.

A esta mujer le llegó el día en que el siquiátra le dijo: “Usted no necesita más estas pastillas”, y eso fue un motivo de gozo para todos, pero la celebración real fue junto con el Padre celestial cuando ella le ofreció su corazón en agradecimiento. Miremos con los ojos de la fé al Padre celestial para aprender a ver lo que le agrada y así transformarnos a su imagen.

*San Juan 14:9
*San Lucas 10:38-42

Capitulo 29: “Mi Suegro”

“Ahora comprendo que en realidad, para Dios no hay favoritismos, sino que en toda nación El vé con agrado a los que le temen y actúan con justicia”*. En mis primeros años de cristiano yo creía que las formas eran más importantes que las intenciones. Yo le daba más importancia al envase que al contenido. Para mi una persona era cristiana cuando levantaba la mano y hacía la oración del pecador. Recuerdo como quería imponer a mis compañeros de escuela secundaria que levantaran sus manos y acepten a Cristo como su Salvador.

Poco tiempo después comprendí que no todos los que “levantaban la mano” eran cristianos, ni todos los que no lo hacían no lo eran. Yo mismo había creído en el Señor leyendo un Nuevo Testamento que me habían regalado, donde Jesús decía: “Yo soy el camino, la verdad y la vida y nadie viene al Padre si no es por mi”*. Eso fue suficiente para mi salvación.

El primer día que conocí a mi suegro le dije que si no hacia la oración de arrepentimiento como yo le decía que lo hiciera se iría al infierno. Los años pasaron y un día que estaba estudiando al “hombre justo” en el libro de proverbios, me dije a mi mismo: “¡Pero este es mi suegro!”. Mi suegro creía en el Señor y basaba su vida en lo que creía, pero el no era una persona religiosa. Nacido en España vino de inmigrante a los 16 años.

Siempre recuerdo que lo veía trabajar mucho, especialmente los fines de semana porque el era el dueño de un restaurante. No tenía mucho tiempo para ir a la iglesia. El era un hombre de bien, nunca acusaba a nadie, era extremadamente responsable y no le debía nada a nadie. Tenía una conducta irreprochable, nunca conocí a nadie que le haya señalado algo malo, por supuesto que tenía debilidades, pero tenía más exceso de virtudes. Sabio, prudente y con mucha paciencia, no le agradaba hacer sentir mal a nadie.

El decía todas las verdades que tenía que decir pero no de una manera condenatoria. Bondadoso y justo, no permitía que a su familia le faltara nada. Siempre tenía una actitud de gracia, comprensión y perdón. No era mentiroso y prefería ser reservado. Era un hombre satisfecho con su vida, siempre agradecía a Dios por lo que tenía, especialmente por su familia. Continuamente tenía un trato humilde con todas las personas, no obstante podía hablar con la dignidad del rey de España. Cuando veía alguien necesitado sabía como tener compasión. El podía dejar pasar las ofensas.

No era un hombre que discriminara al pobre por ser pobre o al rico por ser rico. El decía lo que debía decir a cada uno conforme a sus acciones. Tenía un corazón puro y no era hipócrita. Siempre estaba lejos de la venganza y su confianza en el Señor era sencilla. Siempre decía: “Yo hago mi parte y el Señor hace la suya”. Nunca tuvo temor de la muerte y de su destino final. Confiaba en Dios y decía: “El sabe donde voy a ir, y yo también”. El no podía precisar el día exacto que puso su fé en el Señor, pero toda su vida mostraba su confianza en El. Al fin de cada día su consciencia estaba tranquila y siempre lo ví con mucha paz.

No tenía temor de nadie. Un día vinieron contra el unos bandidos y los ahuyentó como si tuviera un pelotón de soldados detrás de él. Así era él, tenía una fé práctica y viva que hablaba por si sola. No tenía muchas palabras bíblicas en su boca, pero las vivía con su corazón. José Luís no pasó en vano por esta vida, nosotros le amamos y el Padre celestial también.

*Hechos 10:34
*San Juan 14:6

Capitulo 30: “Tu voluntad sea hecha”

“Padre nuestro: Tu voluntad sea hecha”. Un día encontré una hermana que me contó como encontró descanso en Dios después de la muerte de su hijo en la guerra. Ella no podía encontrar consuelo y ninguna explicación le convencía. El amor de su esposo y del resto de su familia no le era suficiente para que tuviera paz.

Ella no entendía por que Dios dejó que esto pasara, le había entregado su hijo a Dios al nacer y siempre oraba por su protección, ¿Porqué había sucedido esto?, ¿Es que Dios no la escuchaba?- Como si fuera poco conoció los testimonios de otros jóvenes en la guerra que habían sido librados sobrenaturalmente de morir – ¿Sería que ella no le era suficientemente fiel a Dios?, ¿Le estaría El cobrando algún pecado?, y así seguía atormentada meses y meses con un agudo dolor en el pecho.

Hasta que un día leyó en la Biblia la oración del Padre nuestro y sus ojos se fijaron en la parte que dice: “Tu voluntad sea hecha”, y entonces dijo orando: “Sí,´ Señor, tu voluntad sea hecha, yo ya no puedo cargar mas esto, te lo dejo a ti”, y desde ese momento empezó a experimentar el alivio y consuelo en su vida.

Yo no creo que nuestro Señor quiera el mal para nosotros, que su voluntad sea hacernos sufrir, pero el nos dijo que en el mundo tendríamos aflicción.* El compromiso del Señor es darnos su fortaleza para superar la aflicción. El dice: “No teman a los que matan el cuerpo”*, y también nos dice:“Todos los cabellos de nuestra cabeza están contados”*.

Al Señor nada se le escapa. También se menciona en otro lugar de la Biblia: “…viene la hora que cualquiera que os mate pensara que rinde servicio a Dios”*. Realmente las injusticias y el mal tocan al cristiano muchas veces, y cuando esto sucede, no tenemos explicación. El Señor a Pedro lo salvó milagrosamente de la cárcel, hasta que llegó el tiempo que siendo viejo fue crucificado.

Esteban murió apedreado siendo jóven. No conocemos los designios del Padre y sus intervenciones sobrenaturales, lo único que podemos decir es “Sea hecha tu voluntad” como una forma de rendir la nuestra en los brazos de El y así confiar, porque su justicia dura mas allá de la muerte.

*San Mateo 6:10
*San Mateo 10:18
*San Mateo 10:30
*San Juan 16:2

Capitulo 31: “Los benditos del padre”

“Vengan ustedes benditos de mi padre, reciban su herencia, el reino preparado para ustedes antes de la fundación del mundo, porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, fui forastero y me dieron alojamiento, necesite ropa y me vestiste, estuve enfermo y me atendieron, estuve en la cárcel y me visitaste. ¿Cuando te vimos?, y el Señor le contesta: por cuando lo hiciste a estos pequeños, me lo hiciste a mi”.*

El padre nos conoce, no importa si nosotros lo conocemos a El conscientemente o no. El conocimiento que le agrada a Dios no es el intelectual como el que tenían los fariseos que decían pero no hacían las obras de Dios.* el verdadero conocimento de Dios es interior y se manifiesta por los frutos. Quizás no estemos totalmente conscientes de ello, pero el Padre prueba todas nuestras obras. Aquellas obras que se hicieron por amor y misericordia sin pensar en la recompensa, estas serán las verdaderas obras de fé.

La bendición del Padre siempre esta relacionada con la actitud que tenemos hacia su Hijo. En este texto, su “hijo Jesucristo” son las vidas necesitadas que Dios pone en nuestro camino, ellos si bien no son Jesucristo en el sentido literal, lo representan aquí en la tierra. Nuestra actitud hacia nuestro prójimo necesitado muestra nuestro verdadero conocimiento de Dios en nuestro interior.

No importa si nosotros somos religiosos como los fariseos y estamos todo el día en la iglesia. Lo que importa es que tengamos el espíritu de Cristo y lo demostremos con nuestros frutos. Es interesante que si bien el Señor nos dice que oremos y hagamos todo en su nombre, algunos que lo hacen les va decir: “apartaos de mi nunca os conocí hacedores de maldad”*.

El se fija más en nuestros hechos que en la invocación de su nombre. Podemos hacer milagros y aún disfrutar de su poder y creer así que lo conocemos pero podemos no tener el corazón de Cristo en nosotros. Es más importante que El nos conozca a nosotros que creer que nosotros lo conocemos a El. “Padre celestial concédenos la gracia de tener tu Corazón para conocerte realmente y poder honrarte en hechos y palabras”.

* Mateo 25:34
* Mateo 23:3
* Mateo 7:23

Capitulo 32: “La casa de los Espejos”

Nuestras vidas son como esas casas en los parques de diversiones que están llenas de espejos con efectos especiales. Cada habitación tiene un espejo que nos hace ver más altos ó más bajos, más gordos ó más delgados. Así también nosotros tenemos dentro nuestro un espejo que nos reflejamos conforme a la imagen que tenemos de nosotros mismos. Como las personas que tienen bulimia o anorexia, por más que estén delgados se ven gordos, y no hay explicación que les diga lo contrario.

En esos espejos interiores nos podemos ver algo tontos ó débiles ó malos ó incapaces ó temerosos porque nuestros espejos mentales están con una falsa imagen. ¿Cuál será entonces la solución para arreglar esta distorsión? La solución es enfocar en la Palabra de Dios y vernos reflejados en ella*. Nosotros necesitamos cambiar esos espejos falsos que tenemos de nosotros mismos. Sabremos que los espejos de nuestra vida estan bien cuando veamos a Cristo reflejados en ellos.

Todo lo que nos muestra algo impuro o malo lo necesitamos arreglar. A veces nosotros nos vemos culpables y perseguidos porque realmente pecamos. La solución para vernos sin culpa es ir al Señor y decirle: “Señor, pequé. Perdóname, ya no quiero llevar esa culpa, ¿ la puedes cargar tú?”, y El te vá a contestar: “Por supuesto, hijo, porque para eso vine en la cruz” Si tenemos diferentes miedos entonces le podemos decir: “Señor, tengo miedo, de tál y tál cosa, ¿P uedes Tú llevar mi miedo?”, y El te contestará con amor: “Sí hijo, porque para eso he venido, para llevar tu miedo en la cruz”

Si nosotros tenemos dolor por una injusticia o una pérdida le podemos decir: “querido Señor Jesús, tengo dolor por esta perdida o por esta injusticia, no la quiero llevar más yo, ¿Tu me puedes ayudar?, El te dirá: “Claro que si, hijo, para eso he venido, para llevar tu dolor en la cruz”. El nos ama y siempre esta dispuesto a ayudarnos a limpiar nuestros pecados y la falsa imagen que podemos tener de nosotros mismos. Si nuestros padres nos transmitieron una imagen errada y nos dijeron que éramos malos, que no servíamos, que no podíamos, o si el medio donde hemos vivido nos creó una falsa imagen interior, el Padre celestial puede y quiere ayudarnos a darnos su propia imagen.

Este dirá: “velo a mi hijo, continúalo viendo, síguelo viendo más, y tu imagen se transformara a la de El por asimilación”. Cuando el Señor nos dice que “aquel que ama a padre o madre más que a mi, no es digno de mi*, se puede aplicar a la imagen que tengo de mi mismo transmitida por mis propios padres. Esta imagen no puede ser mayor que la imagen de Cristo en nosotros.

Si pongo la imagen del hijo de Dios en mi corazón, cuando vea los espejos de mi vida voy a ver al hombre perfecto, que es Cristo y voy a ser transformado conforme a lo que veo de El. El Padre celestial se goza con los hijos que lo buscan con humildad y les abren con sinceridad su corazón, nunca los rechazará y le mostrará su propia imagen. *San Mateo 10:37

*Santiago 1:23

Capitulo 33: “El mayor pecado”

Un reo condenado a muerte recibió a último momento el indulto del presidente, y este lo rechazó por su orgullo y así murió en la horca. También de esta manera, el mayor pecado en el mundo es rechazar la gracia de Dios por orgullo.* Si peco contra la gracia de Dios ya no habrá solución para mis pecados. Nadie se puede salvar a si mismo. Todos nosotros estamos en un rió profundo que nos lleva en sus brazos a la muerte. Hubo una vez un eximio nadador que pensó que podía nadar contra las corrientes impetuosas de un río y así mostrar su capacidad y experiencia.

Al tratar de lograr este prodigio, los organizadores del evento se dieron cuenta que este nadador no podía vencer a la corriente, entonces le enviaron un helicóptero y le arrojaron un salvavidas para ayudarlo. Pero este no lo quiso aceptar por orgullo. Con mucho esfuerzo, este nadador avanzó cien metros, y otra vez le arrojaron el salvavidas gritándole por los altavoces insistentemente para que lo sujetara, le dijeron que él estaba en peligro, pero obstinadamente lo volvió a rechazar. Este nadó unos pocos metros más y quedó entonces exhausto y sin fuerzas. Al arrojarle por tercera vez el salvavidas el nadador ya no lo pudo sostener y se ahogó. Muchos de nosotros no aceptamos la gracia de Dios como este nadador no aceptó el salvavidas por orgullo ó porque pensamos que podemos solos.*

Todos nosotros necesitamos depender de Dios y necesitamos humillarnos y reconocer que nuestra fuerza es insuficiente.* Nadie puede agradar a Dios por si mismo, como nadie es perfecto por si mismo. Si pensamos que el mayor pecado, por ejemplo, es una violación o un asesinato, nos engañamos. Quizás estos lo sean para el mundo, pero no lo son para Dios. El mayor pecado no es el pecado en si, sino rechazar la gracia que emana de la cruz de Cristo, gracia que nos perdona de todo pecado ya sean estos grandes o pequeños.

El error del cristiano es pensar en los pecados como si estos tuvieran poder condenatorios sobre ellos. El real pecado es no entender como recibir la gracia de Dios y el pago que Jesús hizo en la cruz. Es ahí donde fallamos en comprender su amor y así le damos lugar al Diablo. Por ejemplo: Pecado es si la palabra de Dios nos dice “que El sufrió todos nuestros dolores en la cruz* y en vez de entregárselos a Cristo los queremos llevar nosotros, o también si la palabra de Dios nos dice: “que El llevó nuestras culpas en el madero”*, y las quiero seguir cargando yo, ó también si nos dice: “no temas”*, porque El anulo todos los temores en la cruz y yo leyendo esto no confió y sigo abrazando estos temores, ese entonces se transforma en el verdadero pecado.

También cuando dice el Señor en Su palabra: “voy a estar con ustedes todos los días hasta el fin” y nosotros no lo creemos y seguimos sintiéndonos solos*, estámos negando la provisión de Dios para nuestras vidas. Un día aconsejaba a una hermana y ella me contaba lo mucho que había sufrido, de como había quedado sola, de como la habían abusado de niña, la injusticias que estaba recibiendo en ese momento, y el cáncer que la estaba consumiendo. Yo me dije a mi mismo: “pobre mujer”, y me decidí a darle una palabra de consuelo, pero en ese momento una fuerte convicción del Señor me decía que el mayor problema de esa mujer no era los que había padecido sino la autocompasión que ella sentía hacia si misma.

Ella buscaba que la compadecieran. Si cualquier persona busca la autocompasión o la compasión de los hombres, Dios no puede darnos su compasión, simplemente porque El ya tuvo compasión de nosotros en la cruz. Otro pecado del cristiano es no andar en gracia con si mismo ni con otros. Si una persona es condenatoria y juzga siempre a los otros*, estas personas vuelven a la ley antigua, y esa ley vuelve a tener poder en contra de la persona porque al juzgar condenatoriamente a otros, está diciendo sin darse cuenta que el sacrificio de Cristo es insuficiente para la otra persona.

Lo mismo se aplica con la falta de perdón, el Padre nuestro nos dice que si no perdonamos no somos perdonados*. Si no perdonamos le estamos dando poder al diablo, el es legalista, y al no perdonar a nuestros hermanos él nos dice: “ahá, si no perdonas a tu hermano, lo que estas diciendo es que el sacrificio de Cristo no es suficiente para él, y si no es suficiente para él tampoco lo es para ti, así que ahora tengo autoridad legal de molestarte’’

No significa todo esto que los pecados de la ley no sean pecados, sino que si cometo estos pecados ya no soy condenado por la ley de Moisés, sino por la ley de Cristo*, la nueva ley es la ley del amor “un Nuevo mandamiento os doy, que os améis unos a otros como yo os he amado’’*. Si pecamos somos responsables de rebeldía y de falta de amor por quebrantar esta ley, no es que el Señor nos condena, sino simplemente que el diablo vá a tener autoridad de fastidiarnos. El corazón del Padre celestial quiere que aceptemos su gracia, que andemos en amor sin juzgarnos los unos a los otros. El quiere que obedezcamos sus mandamientos, ya que sus mandamientos no son gravosos (difíciles)*.

*Hebreos 10:29
*Efesios 2:8
*Santiago 4:8
*Isaías 53:4
*I Pedro 2:24
*Josué 1:9
*San Mateo 28:20
*Santiago 4:11
*San Lucas 11:4
*Galatas 6:2
*San Juan 13:34

Capitulo 34: "Perdonen pero ¨No creo que soy la última coca cola del desierto"

Si hubo una vez un hombre lleno del Espíritu Santo, este fue Juan el Bautista. La Biblia dice que él fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre *. Cuando empezó su ministerio multitudes llegaron a él a escuchar la palabra de justicia y verdad que salía de su boca *. El fue uno de los hombres más humildes que existieron. No iba a los palacios, ni se vestía espléndidamente *. No necesitaba del dinero de los ricos y poderosos *. Así, totalmente libre de compromisos no le debía nada a nadie, y su palabra era pura y justa.

Aún el rey Herodes, que más tarde lo mandaría a matar, lo escuchaba de buena gana *. Los fariseos mismos venían a bautizarse porque eran lo suficientemente inteligentes para entender que el mensaje de Juan era verdadero *. Cuando Juan el Bautista tenía que exaltar a alguien señalandolo, este sólo apuntaba al Cordero de Dios *. No creció tanto como para señalarse a si mismo. Cuando fue el tiempo cumplido entendió que tenía que cederle el paso al escogido de Dios: ¨Conviene que yo mengue y que él crezca¨, confesó *. También confesó que al lado de Cristo él no merecía ni desatarle los cordones de las sandalias *.

Un pastor mayor siempre nos decía: ¨Si ustedes ven que yo me quedo en mi búsqueda de la plenitud de Cristo, olvídense de mí y síganlo a El¨. Así era Juan el Bautista. Su misión era brillar por un momento, pero no para si mismo, sino para señalar a Jesús el Cristo. Un día le preguntaron los enviados de los sacerdotes si él era el Cristo. El contestó:´´ No lo soy’’. También le preguntaron si era el gran profeta que esperaban *, y les contestó que no. Nuevamente le preguntaron si el era el Elías que había de venir, y el nuevamente respondió que no.

Solamente dijo que era una voz en el desierto *. Realmente él era un hombre lleno de Dios que profetizaba del Cristo que había de venir. El era un hombre integro, justo y según el testimonio de Cristo mismo el mayor nacido de mujer hasta el momento. No dijo solamente esto sino también dijo que era el profeta Elías que vendría, si lo recibían *. Juan el Bautista podía haber dicho que él era lo que el Señor dijo sobre él, y no mentiría en esto. Sin embargo dijo: ¨Muchachos perdonen pero yo no soy la última coca cola del desierto ¨. El Padre Celestial ama la humildad, él amó a Juan el Bautista porque al igual que el Señor no se dió la estima a sí mismo. Nuestro Padre Celestial nos conceda esta humildad y que sepamos reconocer cuando y como debemos humillarnos a nosotros mismos para exaltarlo más a El.

*San Mateo 3:4, San Mateo 11:8
*San Lucas 1:44
*San Marcos 6:20
*San Mateo 3:1-4
*San Juan 1:29
*San Mateo 3:11
*San Juan 1:19-23
*San Mateo 11:11-14

Capitulo 35: “Conociendo el amor del Padre”

El ser humano no entiende muchas veces la gracia del Padre celestial. El siempre nos mira con amor a través de Cristo. Cuando el Espíritu Santo en forma de paloma reposó sobre Jesucristo, vino una voz del cielo que dijo: Este es mi hijo amado con quien me complazco*. Cuando el Padre nos vé, siempre lo hace a través de Cristo. El vé la sangre inocente de su Hijo derramada voluntariamente.

El siendo puro y sin mancha, pagó la condenación justa que nosotros merecíamos. El Padre celestial pagó su reclamo de justicia a través de Jesucristo. Nosotros, seres humanos, nunca podremos entender lo que le costó a la Trinidad este paso de amor. El podría haber aniquilado a todo ser humano por su corrupción y maldad. Pero el no lo hizo así. En cambio decidió salvarlo entregándose a si mismo y sufriendo hasta la muerte.

Una noche tuve un sueño en que el Señor decía: ¨Me duele, me duele¨, con una expresión de gran sufrimiento. Yo le preguntaba en el sueño: ¨ ¿Qué te duele Señor? Y fue como si el Padre dijera: ¨Me duele cuando lo traspasan¨ Y junto con su Hijo decían: ¨Me duelen los clavos y las espinas¨. Entonces yo le dije: ¨ Señor, querrás decir:´´ Me dolió’’ en tiempo pasado, porque eso ya sucedió hace 2000 años¨. ¨No entiendes¨ interrumpió el Señor mis pensamientos, ¨El tiempo esta hecho para el hombre, el tiempo no lo es para mi Padre y para mí. Nosotros no tenemos tiempo. Siempre estamos en todo lugar y en todo momento. Me duelen todavía los clavos y las espinas y a mi Padre le duele cuando me traspasan. Cada uno de estos dolores ha sido por causa de un pecado diferente. Me duelen las mentiras, las injusticias, la murmuración, el odio, la maldad. Me duele grandemente la actitud de mis hijos que se olvidan de mí y de lo que he hecho por ellos. Estos ponen dolor a mis heridas y al corazón del Padre¨.

Después de este sueño quedé todo el día sobrecogido por el gran amor del Señor. Yo pensaba que el mayor dolor del Señor era espritual y que físicamente solo había sufrido como muchos de los reos que murieron el la cruz. Pero me dí cuenta que el Señor ¨Es¨ por siempre. El vive en un presente continuo. En una oportunidad Jesús dijo de si mismo estando en la tierra: ¨El hijo del hombre que está en el cielo¨*. Nosotros no podemos entender que para El, no existe tiempo ni espacio. El está en todo tiempo y en todo lugar a la vez. En Isaías 53 dice en pasado, como algo ya marcado en la eternidad, que el Cristo fue despreciado y desechado y que no lo estimamos. Dice que llevó nuestros dolores y que fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. Dice también que por su llaga fuimos nosotros curados. Y dice que Jehová lo sujetó a padecimientos. Pero también menciona en futuro ´´Verá el fruto de su aflicción y quedará satisfecho’’ Todo esto lo dijo varios siglos antes de Cristo. El Es continuamente, es El que era, El que es, y El que será.*

Si pensamos que al Padre no le duele nuestra indiferencia cuando lo olvidamos a El, y cuando nos olvidamos lo que sufrió en la cruz por amor, y a nuestros pecados los vemos como algo sin mucha importancia, nos equivocamos. El Señor quiere que recordemos en todo tiempo su sacrificio y su sangre derramada por nosotros. Y como resultado de ese amor quiere que no pequemos.

El sacrificio que El hizo es más grande que lo que nosotros podemos imaginar. El lo guarda en un presente continuo en su corazón. Todo lo que El sufrió con ese amor eterno es con el propósito de gozarse viendo a sus criaturas rescatadas. Ayúdanos Padre a valorar tu sacrificio, a amarte, a devolverte un corazón agradecido y a recordar que Tu amor es un sacrificio eterno. Padre Santo te damos gracias eternas.

¨

* San Mateo 16:5
* San Juan 3:13
* Apocalipsis 1:8

Capitulo 36: “Mi Amigo Pepe”

Pepe es un buen amigo mió a pesar de no verlo muy frecuentemente. Cuando nos encontramos podemos pasar horas enteras de conversaciones profundas. El es un hombre de buena posición, culto y poseedor de una amplia inteligencia. Es ingeniero, graduado de filosofía y letras, y profesor de historia en una escuela especial. Uno de los mejores atributos de mi amigo es su amplio conocimiento, pero también es su talón de Aquiles.

Un día conversando sobre un sermón que habíamos escuchado, él me decía que lo rechazaba completamente. Entonces le pregunté: ¿Porqué rechazaba todo el sermón? y este me contestó: ¨ Porque los datos históricos y científicos son inexáctos y yo no puedo confiar en nada de lo que haya dicho el predicador’’. Nuevamente le pregunté: ¿Qué clase de espíritu te há trasmitido el mensaje? ¨ ¿Te ha transmitido un espíritu de fé en Dios?¨-Sí, me contestó. ¨ ¿Te ha transmitido fé en la Palabra de Dios?-Sí, volvió a decirme. ¿También te ha trasmitido amor, esperanza y perdón, no?¨. Sí, respondió Pepe.

Entonces quiere decir que lo único malo es la inexactitud de algunos datos, pero el espíritu que te há trasmitido es verdadero, repliqué. Y le hice notar que hay sermones doctrinalmente correctos e históricamente exáctos, pero en vez de trasmitir un espíritu de fé, trasmiten un espíritu de justicia propia ó de desesperanza y temor. Tal sermón, a pesar de ser a la mente humana correcto, transmite un espíritu errado.

El Padre Celestial quiere que entendamos que el conocimiento de sus verdades pasa por otro canal que el del conocimiento humano. No podemos poner ¨todo¨ en el laboratorio de nuestra mente. Las palabras de Dios son espíritu y son vida en sí mismas. Si no nos transmiten vida y fé en Dios es porque son especulaciones humanas.

No siempre todo lo que se dice es bueno, ni todo es malo. La medida de la verdad no es el conocimiento humano, sino donde apunta la palabra que há sido dicha. Si señala hacia Cristo entonces esta bien. Si me da paz, me trae convicción de pecado con arrepentimiento entonces esta bien. Si no me condena, pero me muestra el camino de la salvación entonces esta bien. Si me estimula al amor a Dios y a mis hermanos, entonces esta bien. La verdad produce siempre buenos frutos de justicia y siempre nos lleva a la comunión con nuestro Padre Celestial a través de Cristo por el poder del Espíritu Santo.

¨Padre querido, concédenos la virtud de reconocer el espíritu de verdad y el espíritu de error. De todo lo que veamos y escuchemos que podamos tener la capacidad de quedarnos con lo bueno.*¨

* I Tesalonicenses 5:21

Capitulo 37: “El jarrón con flores”

Hoy día nos cuesta mucho discernir lo falso de lo verdadero. Las invenciones de los hombres han imitado a tal punto la creación de Dios, que tiene que ser un especialista quien nos diga si una perla es original ó no, y si el oro es verdadero ó no Así también la mentira está tan bien envuelta que a simple vista no podemos ver la diferencia. Estas son como esas alhajas de oro que poseen un enchapado real pero adentro están vacías. El diablo ha logrado introducir la mentira mezclándola con la verdad de tal manera que luzca como la verdad.

Un día estaba meditando en unos de esos mensajes muy "inspirados" que había escuchado y si bien podía reconocer la presencia de Dios en ellos, había "algo"que me decía que no estaban del todo bien. Entonces me puse a orar y le supliqué al Padre celestial que me diera discernimiento. Por ese tiempo teníamos unos arreglos florales que habían quedado de una celebración anterior y viendo que algunas de las flores se habían secado, decidimos sacarlas y poner flores artificiales en su lugar en el mismo jarrón. Quedaron tan bonitas que no se podía ver la diferencia entre las artificiales y las naturales.

En ese momento recuerdo haber abierto los ventanales del lugar y ví como algunas abejas entraban y se posaban en el jarrón. En ese momento entendí que el Padre celestial me daba iluminación acerca de lo que le había pedido. A simple vista las abejas van a todo el jarrón pero realmente ellas se posan sólo en las flores verdaderas. Así es el Espíritu Santo, el siempre va a reconocer lo que es verdadero y se va a posar allí, a pesar de haber elementos en el mensaje que no son verdaderos. La primera impresión es que el Espíritu Santo certificara todo el mensaje y no es así.

La Vida vá a la vida, y así es Dios con lo verdadero. El Espíritu del Señor siempre respaldará la verdad esté donde esta esté, aunque esta esté mezclada con aquello que no tiene vida. Nosotros tenemos la tendencia a pensar que como Dios se hace presente en un mensaje ó en determinada situación, que El convalida todo lo que se expresa. Así como el observador preciso sabe ver la diferencia entre flor y flor y sabe en cual se posa la abeja, también el cristiano instruido en el discernimiento de La Palabra de Dios conoce lo que tiene la vida de Dios y lo que no .Las verdades son como flores, las que vienen de Dios, son como las flores naturales que tienen vida en si, las que no, son invenciones del hombre, lucen naturales pero no tienen vida própia.

El principio del Padre celestial es el mismo, El no destruye la vida cuando esta acompañada con lo que no es vida. El siempre va a acompañar a lo que es bueno. Si El no actuaría así, puede que nosotros no estaríamos aquí. Esta es su naturaleza. Su Palabra dice: ´´El no apagará la lámpara que humeare’* Muchas veces nuestras vidas´´ humean’’y casi se apagan, y pareciera que las tinieblas nos dominaran. Pero podemos confiar en Su Palabra que El no va a ser la causa que se termine de apagar nuestra lámpara, sino al contrario, vá a tratar de impulsar lo poco que ¨arde¨ dentro nuestro para que toda nuestra vida brille con Su luz.

Tampoco debemos preocuparnos en medio de Su reino por el falso trigo, o sea la cizaña que esta mezclada con nosotros, a veces no vemos la diferencia, pero el Padre celestial la conoce y sus ángeles también. No debemos dejar de dar nuestro grano al Señor por causa de la cizaña que nos puede rodear. El Señor sabe quién es quién, y cada uno dará cuenta a Dios de si mismo. Para todo hay un día de ´´verdad’’ y un día de ´´juicio’’.No sigamos las apariencias, ni para bien ni para mal, solo hagamos como nuestro Padre celestial hace, y respetemos la vida en lo poco ó mucho verdadero que encontremos, y lo que veamos que es falso El se va a encargar a Su tiempo.

´´Padre Santo, danos la sabiduría y el discernimiento de obrar como Tu obras, que no nos dejemos llevar por las apariencias, sean estas buenas o malas, sino siempre alentar todo lo bueno, puro y verdadero donde se encuentre, y no destruir todo por causa de lo que vemos mal. Que podamos dejarte el resto a Ti’’Amén.

* Isaías 42:3

Capitulo 38: “Los mandamientos son para servir al hombre Y el hombre para honrar a Dios”

El error que el ser humano comete muchas veces es poner los mandamientos de Dios antes que a las personas. Si los mandamientos de Dios en ciertas circunstancias perjudican al hombre más que bendecirlos, entonces significa que los estamos aplicando mal. Por ejemplo: El Señor Jesús habló que El era el Señor del sábado, la ley judía que ordenaba que el hombre no trabajase el día de descanso.

Pero aclaraba que mediando una necesidad mayor, esta se podía romper. El Señor lo explicó con una pregunta: ´´¿Si a alguien se le cae un animal en un pozo en día sábado, acaso no lo rescata a pesar de ser el día de reposo?’’* y les dijo: Que era licito hacer el bien en día sábado. Las leyes de Dios están para nuestra protección y nuestra bendición. Estas no son necesariamente inflexibles. Si aplicar la ley en determinada situación perjudica al hombre entonces tenemos que saber que debemos aplicar otra ley mayor.

Lo que los fariseos no entendían es que habían leyes que estaban sobre otras leyes. Así como en un país hay leyes federales que están sobre las leyes locales, así también lo es con la Palabra de Dios. Es como en nuestro país que la Constitución es la Suprema ley de la Nación y todas las otras leyes deben estar regidas bajo el espíritu de esa ley. Por ejemplo: El derecho de vida esta sobre las regulaciones municipales (leyes de la ciudad) Si alguien estuviera siendo llevado a un hospital de urgencia en una ambulancia, esta no estaría regulada por las ordenanzas de tránsito normales, y a ningún policía se le ocurriría extenderle un ticket de tránsito al chofer de una ambulancia por ir fuera de los limites de velocidad por querer salvar una vida.

Asimismo nuestro Padre celestial piensa de todas sus ordenanzas. Los fariseos se habían olvidado de lo más importante de la ley, que era: la justicia, la misericordia y sobre todo el amor. Si estamos conducidos por el amor y la misericordia.Vamos a aplicar correctamente las leyes de Dios. Un día me llamó la atención el razonamiento de un pastor mayor cuando una pareja le pidió la bendición para casarse. Ella tenía 4 hijos, y el otros tantos. Sus antiguos matrimonios fueron un fracaso por causa de abuso en uno y de abandono en el otro. No se podía ver el compromiso cristiano claramente en ellos.

Yo pensé en ese momento que este pastor se negaría a bendecir esta pareja. Pero el pastor que era un hombre lleno de misericordia razonó de la siguiente manera: ´´A cada uno de ellos se le hace muy difícil criar solos a sus hijos, la mujer que esta sola siempre es presa de varios individuos y esos niños tienen el derecho de tener un padre y una madre. Además ellos vienen a pedir sinceramente la bendición por sus hijos y no vienen a convalidar algún pecado’’ Entonces decidió darles la bendición.

El tiempo con los años le dieron la razón de su acertada decisión. Ellos fueron una familia con muchas dificultades pero fieles al Señor, sus hijos conocieron los caminos del Señor y lo siguieron. Este matrimonio siempre fue fiel al Señor porque decían: ´´Dios tuvo misericordia de nosotros’’ La ley del Señor siempre es flexible en diferentes casos y situaciones. Y se rinde ante leyes mayores cuando hay corazones arrepentidos y necesitados.

El Padre siempre quiere bendecirnos y siempre quiere recibirnos. No es el exterior lo que le preocupa sino las intenciones de nuestro corazón. Debemos preguntarnos: ¿Estamos aplicando alguna ley menor primero que una ley fundamental? ´´Padre Santo, estamos aquí para honrarte, y lo hacemos si sabemos aplicar el amor la misericordia y la justicia con nuestro prójimo en la forma que te agrade. Enséñanos a hacerlo correctamente y a poder interpretar justamente las intenciones de los corazones’’. En el nombre de Tu Hijo Jesús te lo pedimos, Amén.

Capitulo 39: “La Imagen”

Muchas veces sin darnos cuenta nos movemos por ¨la imagen’’ que damos a otros. Nos interesa mucho la opinión que otros tienen de nosotros. Queremos sentirnos aceptados, admirados y amados. Esta manera de conducirse nunca ha sido el propósito del Padre celestial. El quiere que demos un ejemplo que salga de nuestro real ser interior y no que demos una¨imagen¨. Hace varios años atrás estaba reunido con un proveedor de mi negocio y le pregunté como le estaba yendo. Este me contestó maravillas de sus logros comerciales, me habló de sus proyectos e ideas, etc. Luego me preguntó a mi como me iba, y le dije con honestidad que muy bien, ya que estaba poniendo toda mi confianza en Dios. Pero también le confesé que mi negocio estaba atravesando un problema de liquidez por el retraso de las cobranzas.

Al terminar de decirle esto, y viendo él que yo había sido sincero con él, él se sincero conmigo. Y me dijo que también estaba pasando un difícil momento. A veces nuestro tipo de trabajo esta basado en la imagen que damos a otros. Esta puede ser de salud, de buena posición económica, moral ó espiritual. En nuestras iglesias cometemos el mismo error, mostramos una imagen positiva, victoriosa ó de santidad creyendo que esto es ser ejemplo. Sin entrar en un espíritu de crítica, he visto algunos líderes religiosos que lucen radiantes en el púlpito que predican de la paz del Señor y sus bendiciones pero luego que van a sus casas tienen que tomar píldoras para los nervios. Esto nos muestra que ¨algo¨ anda mal.

El Padre celestial no espera que mostremos una imagen de superhéroes. Nosotros creemos que le hacemos bien a la gente si nos conducimos así, y esto no es necesariamente así. Generalmente en el mundo a la gente le gusta ¨comprar ¨ suceso. Si nos conducimos para satisfacer esto, lo que hacemos es en algunos casos es satisfacer el sueño del ídolo. Es decir levantamos a alguien de tal manera y lo adornamos de tanta perfección que se transforma en nuestro modelo de Dios. He visto que cuando este tipo de personas caen, caen también sus seguidores.

Conocí un pastor de una gran iglesia con muchos ministerios, una persona buena, que enseñaba de vida cristiana y de la familia. El era muy escuchado y seguido. Pero cometió un pequeño error, él se puso como ejemplo de lo que enseñaba y no dejó puertas abiertas para los errores propios. Hasta que llegó el día que él mismo cayó en pecado. El no sabía que hacer porque siempre había puesto su imagen como intachable y nunca mostró que podía ser débil. Y como era un hombre honesto lo mejor que pensó que podía hacer fue renunciar, y así lo hizo. Pero lo que logró es que cientos de personas se alejaran de Dios.

Si hubiera tenido la confianza de compartir sus debilidades con algunos y no se hubiera mostrado a si mismo como intachable, quizás otro hubiera sido el desenlace. En otra oportunidad ví a un líder religioso que lo habían acusado de infidelidad. El tenía un don que atraía mucha gente. Viéndolo en televisión el Señor me dice: ¨Yo no le reclamo por su infidelidad como tú estas pensando, él ya se arrepintió de ese pecado, lo que Yo le reclamo es que sigue atrayendo la gente hacia él, y si bien él ha sido el instrumento que utilicé para ayudar a la gente en un momento, ahora tendría que conducir al pueblo hacia mi’’

Si conducimos a la gente hacia la imagen de Cristo, no tendríamos que ponernos en una postura ó imagen que no tenemos. Diríamos: ¨Hasta aquí llegué yo, ahora síganlo a El’’ También tendríamos que entender que la imagen de Cristo la hacemos entre todos los cristianos aquí en la tierra. Cuando resaltamos solamente a uno, lo ponemos a ese uno en una gran presión. Cuando decimos la iglesia de ¨ fulano¨ o la iglesia de ¨mengano¨, algo no está del todo bien. La Palabra de Dios dice la iglesia de Cristo que está en tal o cual localidad. Nunca dijo la iglesia de Pedro ó la iglesia de Pablo. Si bien eran estos dignos de imitar en muchas áreas, ellos en si solos no eran la expresión total de Cristo en la tierra. ¨Padre celestial, enséñanos a buscar y mostrar la imagen de Cristo. Que podamos ser ejemplos pero que también podamos reconocer nuestras debilidades. Y que siempre, siempre Señor señalemos a Ti. ’’

Capitulo 40: “La dirección del Padre celestial”

Una de las tareas más difíciles del cristiano es tomar decisiones acerca del camino a seguir. Muchas veces nos encontramos en una encrucijada y no sabemos por donde ir. Decisiones acerca del camino de nuestra vocación, elección de pareja, estudios ó trabajo, lugar donde vivir, son solo algunos de los muchos desafíos que tenemos por delante. ¿Cómo podemos entonces encontrar claridad en cuanto a la dirección de nuestro Padre celestial en nuestras vidas? Yo, por supuesto no tengo todas las respuestas, pero puedo compartir algunas de estas respuestas conforme a mi propia experiencia:

PRIMERO. Cuando tenemos 2 ó más opciones a seguir en nuestra vida, debemos seguir la opción que se acerca más a lo bueno.

Con esto quiero decir que si tenemos alguna duda que el camino a tomar encierra lo bueno, puro, noble ó es de buen nombre, entonces debemos elegir otro camino que no tenga dudas. Y si en todas las opciones a tomar albergamos dudas en nuestro corazón entonces debemos esperar.

SEGUNDO. Debemos prestar atención a lo que el Padre celestial esta ¨tocando¨.

Es decir, miremos los sucesos que nosotros no podemos controlar ni podemos influenciar. Puertas que se abren, oportunidades que nos vienen a ¨la mano¨ debemos considerarlas seriamente para tomar una decisión.

TERCERO. Saque a Dios de la ecuación.

¡Sí, como leyó! He descubierto que cuando saco a Dios de las circunstancias puedo ver el cuadro más claramente. Me pregunto: ¿Cómo puedo justificar toda esta serie de eventos de una forma natural? Y todo lo que no sigue un patrón lógico ó una forma natural, me doy cuenta que está envuelta la mano de Dios. Esto muchas veces lo he visto desde el aspecto negativo. Por ejemplo: He tratado de comprar una casa en un área particular, todo naturalmente parecía perfecto. Cerca de unos amigos, clave para mi trabajo, el precio, la zona, la forma de pago, etc. Pero al tratar de cerrar la operación algo siempre sucedía.

A veces cosas legales mínimas. Después de 2 ó 3 intentos más, desistí. Busqué en la misma área y lo mismo. Hasta que el Señor me dirigió al lugar exacto, lugar que antes no hubiera pensado, y todo corrió maravillosamente como aceite. Es más, en esta había un impedimento importante, ya que habían rechazado un crédito de tasas preferenciales, y cuando esto sucedió me dije tranquilamente: ´´ Será de otra manera y en otro lugar’’, pero he aquí alguien intercedió por mí al presidente del banco y me aprobaron ese crédito. Yo prácticamente no hice nada.

Solo me dejé guiar. El Señor sabía que por ciertas razones externas mis ingresos se restringirían y que esta casa tenía muchísimos menos gastos que la que pensaba comprar anteriormente. Pero lo más importante es que esta casa sirvió para influenciar en la vida de varias personas, incluida la mía misma. Puertas cerradas fuera del orden natural, también se constituyen en una guía para nuestras vidas. Si estamos sometidos a Dios, resistiendo al diablo, podemos confiar que El Señor dirija las puertas que se cierran. El profeta Elías entendió que se tenía que mover de lugar, cuando el arroyo donde estaba se secó.*

* I Reyes 17:7-9

CUARTO. Use el sentido común.

Uno de los mayores enemigos del cristiano es el idealismo, que confundimos a veces con espiritualidad. Ví por ejemplo mujeres que no se casaban porque se hicieron una idea ¨adolescente del príncipe azul’’. También, sucede esto con los hombres. Una cosa es buscar una pareja cristiana de buenos valores y principios cristianos, y otra es idealizar a alguien con una estrella de película. Lo mismo sucede con servir a Dios. El nos pone un servicio a la mano y a veces no lo hacemos porque esperamos el ideal de nuestro ministerio.

Sobre todo Dios quiere que seamos prácticos. Si vemos una necesidad y nosotros tenemos la capacidad de suplirla, entonces debemos hacerlo. Conocí un jóven que su gran deseo y llamado era ser predicador. Pero llegado recién a la iglesia, el único servicio que podía hacer era limpiar los baños de la iglesia. Aceptando el desafío comenzó a limpiar los baños con humildad y fidelidad, no por eso dejando de lado su sueño. Hasta que un día al pastor se le ocurrió pedirle que dijera su testimonio en público.

Así lo hizo y todos vieron que este jóven tenía ¨algo¨ distinto. Pasó un breve tiempo y le pidieron que compartiera un testimonio en una reunión de jóvenes. Cando comenzó a compartir la Palabra de Dios, todos quedaron convictos y afectados poderosamente por su mensaje. Y así se siguieron abriendo oportunidades en su vida hasta llegar a ser un predicador muy reconocido. El sentido común, la fé práctica, la humildad siempre nos llevará a buen puerto para seguir el camino del Señor. El Salmo 25:9 dice que el Padre celestial enseña a los humildes lo que es bueno y les enseña su camino.

SEXTO. Identifique la oportunidad del momento en que vive.

En Eclesiastés capitulo 3 nos dice que todo tiene su momento oportuno. Hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo. Hay un tiempo para nacer y un tiempo para morir. Hay un tiempo para plantar y hay un tiempo para cosechar. Hay un tiempo para destruir y hay un tiempo para construir. Hay un tiempo para intentar y un tiempo para desistir. Discernir cual es el momento oportuno que vivimos, con la ayuda del Espíritu Santo, nos ayuda poderosamente para tomar decisiones correctas. Años atrás visitábamos a mi suegro todas las semanas. En ese entonces yo trataba de llevarle siempre su comida predilecta. Mi esposa me preguntaba porqué hacia yo esto, entonces le contesté: ¨Porque este es el tiempo de hacerlo, más adelante no sé si le podré demostrar mi afecto de esta manera¨

Más adelante comprendí que había interpretado correctamente ese tiempo. Poco después nos tocó movernos a otro país y un par de años después mi suegro pasó a estar con el Señor. Otro suceso parecido sucedió con mi mamá: Yo siempre había tenido poca comunicación con ella. En sus años maduros enfermó y por causa de su enfermedad no podía estar sola en la casa. Mi papá siempre la cuidaba, pero a veces no lo podía hacer. En ese tiempo decidí llevarla conmigo en mi auto mientras yo viajaba para visitar algunos clientes. Descubrí que ese era el tiempo que el Padre celestial tenía para nosotros para que hablásemos muchas cosas que no habíamos hablado nunca antes. Fue un tiempo corto pero muy bueno y de gran sanidad mutua. Poco después ella empeoró mucho y ya no podía hablar.

Agradecí mucho al Señor por ese tiempo. Si bien en ese momento me distrajo bastante de mis ocupaciones, el reconocer ese tiempo ha sido una de las pocas cosas que pude hacer por ella y por mí también. Es difícil escapar de la tiranía de lo urgente. Pero si nos sometemos a la guía del Espíritu Santo nos dará plenitud de vida en los tiempos de Dios. Muchas veces nos cuesta reconocer el tiempo de nuestros seres queridos: Nuestras esposas, nuestros hijos, nuestros padres. El dilatar el tiempo oportuno de Dios para nosotros y los nuestros puede ser muy perjudicial porque el tiempo nunca vuelve atrás. Recuerdo como mi mamá anhelaba tener la casa de sus sueños. Mi papá entonces compró un terreno y se la empezó a construir, pero muchas veces quedaba postergada por otros ¨urgentes¨ no siempre necesarios. Recuerdo como se había postergado muchas veces su terminación, que cuando finalmente llegó a la etapa final, mi mamá entró en un empeoramiento de su enfermedad a tal punto que nunca la pudo estrenar. Había pasado ya su tiempo.

Un día hace no mucho miraba una foto de mis hijos cuando eran pequeños en el desktop de mi computadora, entonces me pregunté: ¿Dónde estaba yo en ese tiempo? ¿Porqué no les di toda la atención que necesitaban mis hijos en ese momento?’ Es que estaba tan ocupado con la actividad de la iglesia y mi trabajo secular que se me escapó totalmente esa temporada de mi vida. Muchas veces no reconocemos el tiempo para sembrar para los nuestros y para nuestro propio futuro. Hermano mió, pregúntate: ¿Cuál es mí tiempo?

SÉPTIMO. Pide confirmación al Padre celestial.

Algo que ha servido mucho en mi vida es pedirle confirmación al Señor acerca de cualquier decisión que necesite tomar en mi vida, sea esta una decisión grande ó pequeña. He entendido que nosotros podemos entrar en un ¨acuerdo¨ con Dios. Si nosotros somos totalmente honestos, tenemos fé, y decididos a dejarnos guiar cualquiera sea Su consejo, tendremos Su dirección sin ninguna duda. El Señor es como un amigo, como lo fue David con Jonatán. Estos habían acordado una señal para determinar la animosidad del rey Saúl hacia David.

Si Jonatán declaraba en el campo que las flechas que el tiraba estaban más cercanas del blanco, serían señal de que Saúl no tenía mal ánimo hacia David. Pero si el declaraba que las flechas estaban más allá del blanco, sería señal de la mala disposición de Saúl hacia David. Ellos habían acordado de antemano una señal. No cambiaron las reglas de esa señal y se ajustaron y tomaron decisiones de acuerdo a ella.* Así también lo hizo Gedeón para corroborar el llamado de Dios en su vida: El le dijo al Señor: ¨Sí esto es tuyo, que se moje solo la piel de oveja y todo quede seco’’ Y así lo hizo el Señor. La señal la puso Gedeón y Dios concordó con ella.* Yo entiendo que ahora tenemos el Espíritu Santo dentro de nosotros y es mucho más sencillo y no es necesario pedirle a Dios este tipo de señales. Pero podemos pedirle confirmación.

Unas pocas reglas que debemos considerar para pedirle confirmación al Señor son que usted crea que puede suceder lo que le pide como señal. También es necesario que usted cumpla su parte. Si el Señor le confirma algo y no le hace caso, no creo que El le vuelva a confirmar nada. No está mal pedirle que le reasegure algo, así lo hizo también Gedeón, pero después de esto es necesario obedecer. Por ejemplo: Con mi esposa tomamos muchas decisiones en la cual tenemos convicción de Dios y las hacemos de una y sin dudar. Pero hay algunas cosas que no estamos seguros. Tenemos, por ejemplo un presupuesto básico y queremos hacer cosas que insumen dinero para nosotros ó para otros. Y de todas ellas no sabemos cuál es la prioridad de Dios.

Entonces establecemos un importe por cada cosa que oramos y lo establecemos dentro de un lapso de tiempo. Seguimos orando y el monto que reconocemos que viene ¨extra¨, y coincide con algunas de las prioridades es entonces señal para satisfacer la misma. También, por ejemplo si no sabemos si es el tiempo de contactar a alguna persona, oramos y si el mismo día que estamos orando esa persona nos llama ó la encontramos ¨casualmente en la calle¨, ahí sabemos que tenemos la contestación y la confirmación de Dios. La oración, la fé, y el esperar en Dios, son clave para entender Su guianza. Sobre todo debemos ser sencillos como niños y no dudar, entonces veremos la mano del Padre celestial.

* I Samuel 20:21
* Jueces 6:37

OCTAVO. Esté en posición neutral.

Cuando un automóvil tiene su marcha en posición ¨neutral¨ significa que ninguna presión ó bloqueo ejerce alguna fuerza sobre el mismo. Cuando el automóvil tiene la marcha automática en ¨drive¨ significa movimiento hacia adelante. Así como ¨reverse¨ significa movimiento hacia atrás. Cuando el vehículo tiene la marcha en posición ¨Parking¨ significa que el vehículo está estacionado y sus movimientos están bloqueados. El cristiano pude estar en alguna de estas posiciones sin darse cuenta. Siendo la mejor posición la ¨neutral¨. Debemos estar sensibles a la guía del Espíritu Santo en una forma que nuestra voluntad y la voluntad de otros no ejerza influencia en nuestras decisiones. Es decir: no debemos tener decisiones pre-tomadas en nuestros corazones, ni inclinaciones personales inconmovibles. El estar predeterminados en alguna decisión bloquea la acción y libertad del Espíritu Santo.

Conocí a una jóven, hija de pastor, que esperaba ver con ansiedad la persona que Dios le traería para casarse. Pero pasaba el tiempo y esta persona no venía. Al hablar mi esposa con ella, quiso ver si había algún impedimento que hiciera que la voluntad de Dios no se manifestase. Compartiendo con ella, la jóven le confesó que estaba esperando a cualquier persona que reconociera que Dios le pusiera en el camino, pero eso sí, que no fuera pastor. Ella estaba blockeada a una posibilidad, en este caso quizás por lo que sufrió de niña con las ausencias de su papá por causa del ministerio. Mi esposa le hizo entender entonces que el no estar ¨neutral¨ delante de Dios impedía Su manifestación en su vida. Entonces le hizo reconciliar con Dios los sentimientos adversos que tenía, le pidió perdón al Padre celestial por su errada predispocisión y se dispuso a la posibilidad de aceptar un esposo pastor. En la misma semana se le ¨abrieron¨ los ojos hacia un jóven pastor. Lo conocía hacía tiempo, pero lo descubrió en esa precisa hora.

A todo esto este pastor en la misma semana había comenzado a ver algo especial en la muchacha y decidió comenzar a orar por ella. Está demás decir que el Señor les confirmó sus sentimientos y ahora están felizmente casados. Si estamos en una posición ¨neutral¨ es más fácil que Dios nos empuje. En el Salmo Capítulo 32 nos dice que Dios nos enseñará el camino a seguir. Pero también nos dice que no seamos como el caballo ó como el mulo. Uno, desbocado y sin control, y el otro empecinado en no moverse. Nuestro paso no debe ser ni el uno ni el otro, sino al lado del Señor, junto con El. El Padre celestial nos ama y nos quiere enseñar el mejor camino para cada uno de nosotros. Pero debemos ser ¨neutros¨ y dóciles ante Su guía.

NOVENO. Elija lo que le ayude a cumplir el propósito de Dios en su vida y la vida de sus familiares.

Muchos han tenido un llamado de Dios en algún momento de sus vidas ó hicieron alguna dedicación al Señor y luego se olvidaron. Escuché el testimonio de una persona que de jóven quería ser medico para dedicar su vida en el servicio en las misiones. El tenía muchas limitaciones económicas. Entonces decidió hacerle un voto a Dios y le dijo: ¨Si me concedes que sea médico, dedicaré mi profesión para ayudar a la gente en las misiones’’

Entonces se desencadenaron una serie de eventos que hicieron que sobrenaturalmente él tuviese la oportunidad de estudiar esa carrera. Pasó el tiempo y consiguió graduarse, pero lo tentaron las oportunidades y olvidó del voto que le había hecho al Señor. Llegó entonces a tener renombre y una buena posición. Pero interiormente pasaba cada día sintiéndose infeliz. En una oportunidad le solicitaron si podría dedicar unos pocos días al servicio misionero en otro país. Este sintiéndose aburrido de su trabajo, canceló unas actividades y decidió ir.

Al estar ayudando esos días a los más desprotegidos y darles el mensaje de esperanza del evangelio, se empezó a llenar de gran gozo y alegría. Y entonces pensó: ¨Yo no disfrutaba de este gozo y alegría desde que había decidido darle mi vida al Señor’’ Y en ese momento recordó la promesa que le había dado al Señor. Poco después decidió cumplirla dedicando mucho de su tiempo para las misiones. Siendo de gran bendición a cientos de personas.

No se deje guiar solo por lo que otros piensen que usted debe hacer. Busque en su interior y dígase la verdad a sí mismo. Determine a que fue llamado por Dios y que lo hace realmente feliz. Siempre el llamado verdadero de Dios en su vida, hará que fluya la vida de Dios en usted y generalmente también, en la vida de los suyos. Esto no significa que usted esté metido en una iglesia ó en las misiones.

Lo que significa que su decisión tiene que ayudar a desarrollar el potencial de sus dones y talentos en usted y en los suyos. Estos dones y talentos siempre serán para honrar a Dios en primer lugar y bendecir al prójimo. No piense que se honra a Dios solo de una manera religiosa y dentro de alguna iglesia. Todo lo que honre la vida es honrar a Jesús. Porque él dijo que El era la vida*.

*San Juan 14:6

DÉCIMO. No tome decisiones solo basadas en buenos sentimientos ó en la necesidad.

A veces los buenos sentimientos son contrarios a la voluntad de Dios. Manejarse sólo por los buenos afectos nos puede dirigir mal. Cuándo Jesús decía en la sinagoga que ¨el Espíritu Santo lo había ungido para anunciar las buenas nuevas a los pobres y a proclamar libertad a los cautivos, etc. ’’* Todos hasta ese momento lo admiraban y daban su aprobación impresionados por las palabras de gracia que salían de Su boca.*

Pero ellos solo lo veían como el hijo del carpintero. Ellos tenían un buen sentimiento humano pero no tenían una fé verdadera. Cuando el los confrontó con su verdadero problema, ellos se enfurecieron. Porque básicamente lo que les decía es que ellos no creían en la misión divina de El. Por eso luego lo quisieron matar. Toda decisión que esté basada solo en buenos sentimientos no puede sostenerse por sí sola. Porque nace de lo humano, y el sentir humano es siempre cambiante.

Cuando cambia el ¨sentir¨, entonces cambia la decisión. Las decisiones basadas en la fé en la Palabra de Dios pueden sostenerse a través del tiempo. Coincidan estos con nuestros buenos sentimientos ó no. Abraham tuvo que decidir entre sus dos hijos. Uno era el hijo de la promesa de Dios, Isaac, y el otro el hijo de su propia fuerza, Ismael. Cada uno representaba algo distinto. Cuando llegó el momento que tenía que elegir a uno se le quebró el corazón. Pero Abraham obedeció el consejo de Dios. Porque, espiritualmente hablando, la herencia de Dios solo se alcanza por Sus promesas y no por la fuerza del hombre.*

Recuerdo como en múltiples oportunidades me ha tocado aconsejar gente que desde el punto de vista humano yo sentía compasión por las adversidades que estas personas habían pasado. Tuve que refrenar mi sentimiento humano, que tendía a compadecerse de ellos. Y obedecer la guía del Espíritu Santo y exhortarlos duramente para que ellos pudieran salirse de su autocompasión, que era en si el propósito del Señor para ayudarlos realmente. Hace un tiempo atrás vi el reportaje de una personalidad donde a todas luces estaba llamando a la autocompasión.

Explicaba como había pasado múltiples calamidades en el pasado: muertes, abusos, infidelidades, divorcios, crisis económicas, enfermedades, etc. El sentimiento que dejaba, apelaba a la compasión y a la admiración ya que a pesar de todas las circunstancias había salido adelante y triunfado en la vida. Considerando este testimonio el Señor me dijo claramente ¨esto yo lo aborrezco¨ y me dio 3 razones: la primera es que ese tipo de personas quieren que todos tengan compasión de ellas.

Si una persona llama a la compasión de otros, quiere decir que esta persona no acepta la compasión que Cristo le ha ofrecido en la cruz, y eso en sí es pecado. Segundo, este tipo de personas hacen del dolor su consuelo y compañía. No aceptan la obra del Espíritu Santo que es el Consolador*, llevan el dolor a cuestas para dar lástima a los demás. No aceptando que el Señor Jesús llevó nuestros dolores en la cruz.* Tercero: Si bien humanamente es loable que estas personas hayan salido adelante a pesar de las adversidades, enorgullecerse de esto aún encubiertamente es pecado, porque se enorgullecen de vencer ellas mismas el dolor y no reconocen la obra de Cristo que El llevó nuestros dolores en el madero.*

También, tomar decisiones solo para satisfacer alguna necesidad no es bueno. El Señor cuando fue llevado al desierto para ser tentado por el diablo, tuvo hambre. El diablo le dijo que convierta la piedra en pan. Entonces El le contestó que no solo de pan viviría el hombre.* El tener una necesidad no significa que tratemos de resolverla de cualquier manera. El poder solucionar una necesidad no siempre significa que es el camino, el tiempo y la manera que Dios quiere para nuestras vidas. Especialmente cuando reconocemos que es el tiempo de ¨tentación¨. Si reconocemos adecuadamente el tiempo que vivimos, vamos ha estar ¨alertas¨ y discernir de donde vienen las sugerencias a nuestras mentes. Nuestro Padre celestial siempre quiere que lo miremos a El en toda circunstancia primero antes que a nuestros sentimientos y necesidades y no nos dirijamos solo por nuestras emociones por buenas que estas nos parezcan.

* Lucas 4:18
* Lucas 4:28
* Génesis 21:11-12
* San Juan 14:15
* Isaías 53:4
* Lucas 4:4

Capitulo 41: “La santidad que el Padre celestial entiende”

La santidad que el hombre entiende no es necesariamente la que Dios entiende. Al Señor Jesús siendo el Santo de los Santos, los fariseos lo consideraban un pecador.*Decían que El estaba poseído por un espíritu inmundo, no reconociendo la obra del Espíritu Santo en El. Lo que ellos veían era que Jesús no se comportaba como ninguno de ellos. Ellos entendían la santidad de una manera religiosa y ceremonial.

Muchos de nosotros podemos cometer el mismo error y mirar las apariencias y juzgar de acuerdo a ellas. Los fariseos consideraban que Jesús no era santo porque El comía con los pecadores y se relacionaba con los de peor fama en ese tiempo. Sus mismos discípulos se asombraron cuando El estaba hablando solo con una mujer en el pozo de agua que para peor era samaritana, cosa que los judíos no admitían ya que no se trataban con ellos por considerarlos contaminados. La falsa santidad de los fariseos se reconocía por no tener vida en sí y ser presuntuosa y orgullosa.

El ciego que había sido sanado por Jesús fue cuestionado por los fariseos ya que le decían que el que lo sanó era pecador. Y este entonces confesó: ¨Si este hombre es pecador no lo sé, lo único que sé es que antes había sido yo ciego y ahora veo’’.Lo que les estaba diciendo a los fariseos era que la santidad de ellos no le sirvió a él para que recobrase la vista. Que el concepto de santidad que ellos manejaban no tenía vida en sí. Era tan solo un formalismo humano que exaltaba solo el orgullo propio. La santidad de los fariseos ponía pesadas cargas, pero la santidad de Jesús estaba certificada por la vida y la salud que transmitían.

Un día le pregunté al Padre celestial acerca de la verdadera santidad y me contestó: ¨Está conmigo’’y me llevó a pasar horas cada día delante de Su presencia. Recuerdo que pasaban 10 minutos y yo le preguntaba: ¨ ¿Señor, qué quieres que ore?¨, ¨Nada¨, me contestaba. Entonces pasaba una hora y le preguntaba: ¿Señor, qué quieres que lea?, ¨Nada¨, contestaba. Así pasaban las horas y yo no entendía nada. Para mi no hacer algo era una perdida de tiempo. Yo estaba acostumbrado que todo debía cumplir una función, y que todo debía producir algo.

Pero a medida que pasaban las horas y los días, empecé a darme cuenta que sí producía algo en mi vida. A medida que pasaba el tiempo mi espíritu, mi alma, mi mente se comenzaron a aquietar. Su Presencia en mi comenzaba a transformarme sin darme cuenta. Recuerdo una oportunidad haber pasado varias horas quieto en Su Presencia estando en la oficina de la iglesia. Había fallecido un familiar de un miembro de nuestra congregación y me dirigí al servicio funerario. Como mi auto se había descompuesto decidí tomar un transporte público.

Al entrar en ese bus recibí un impacto que me estremeció. La presencia de Dios me había sensibilizado a tal punto que podía discernir el estado de cada pasajero. Podía ver el sufrimiento, el pecado, las angustias y preocupaciones de cada uno. Más de una persona incrédula me preguntaba en ese tiempo: ¿Qué era lo que tenía mi rostro que brillaba? En varias oportunidades encontré personas que no conocía que empezaban a confesar sus pecados y se ponían a llorar. Luego como despertando me decían: ¿Pero, porqué le cuento a usted estas cosas que nunca le conté a nadie?

El Señor me hizo entender a través de estas circunstancias, que nosotros no producimos nuestra propia santificación. El estar continuamente en la presencia del Señor es lo que nos santifica conjuntamente con el guardar Su palabra en nuestros corazones. Es como estar en un cuarto encerrado lleno de perfume por mucho tiempo. El aroma se nos ¨pega¨. Asimismo, el mal aroma se nos pega cuando estamos mucho tiempo encerrados en un lugar viciado. Nosotros debemos pasar suficiente tiempo con Jesús, como para ser saturados por el aroma del Señor, que es Su santidad. No somos nosotros, ni lo producimos nosotros. Es El, y sólo El.

Padre Santo, ayúdanos a habitar en Tu presencia de tal manera, que llevemos a todo lugar el perfume de Cristo¨ Amén.

*San Juan 9:25-26

Capitulo 42: “Ni tan buenos ni tan malos”

Mi hija piensa que no hay personas totalmente malas, que todos tienen posibilidad de ser rescatados. Si bien la Palabra de Dios nos dice: ´´Que todos nos apartamos como ovejas’’* y que ´´Todos estamos destituidos de la gloria de Dios’’ por causa de nuestro pecado. Hay algo de cierto en esta declaración en el sentido que la gracia de Dios puede alcanzar a cualquier hombre. Tiempo atrás, escuché hablar del trabajo de un hombre de Dios que tenía un orfanatorio donde pasaron miles de niños. El pensaba que no había niño inrrescatable, que todos podían cambiar.

El tiempo, los hechos y las estadísticas le dieron la razón. La mayoría de los niños que pasaron por su institución fueron impregnados con fuerte instrucción Bíblica y muchísima oración. La mayoría de ellos siendo adultos fueron buenos cristianos y personas de bien. También la Palabra de Dios nos dice que si instruimos a los niños en el camino de Dios de grandes no se apartarán de el. * Conocemos que hay casos de personas que han sido bien criadas, educadas cuidadas e instruidas en la Palabra de Dios, que han elegido obstinadamente el camino del pecado y han rechazado el evangelio. Estos son algunos casos extremos pero reales. Salvo estos extremos todas las personas tienen algo bueno y algo malo, especialmente hablando de los cristianos. Si pensamos que por ser cristianos somos impecables y siempre ejemplo en todas las áreas, nos equivocamos. El mismo apóstol Pablo se equivocó con Bernabé.

Bernabé había sido un guía, un maestro, un defensor de Pablo ante los apóstoles. Pero a pesar del amor y padrinazgo que le brindó, cuando llegó el momento de tomar una decisión con el jóven discípulo Juan Marcos se pelearon entre ellos severamente al punto de separarse. En la ancianidad el apóstol Pablo reconoció su error admitiendo a Juan Marcos.* Pero también los apóstoles Pedro y Bernabé se equivocaron y entraron en un momento a identificarse con la hipocresía de los judaizantes.* El Señor me concedió la gracia de discipular varios hermanos y entrenarlos para el ministerio. Uno de mis primeros discípulos se llamaba Elizur. Lo empecé a discipular en la ciudad donde estaba realizando mis estudios bíblicos. Yo no sabía que pensar de él. No lo veía muy interesado en las cosas de Dios y siempre él batallaba con su carne. Realmente pensé que estaba perdiendo mi tiempo con él. Terminando mis estudios en esa temporada me moví de ciudad y no supe más nada de él.

No obstante continué orando por él todos los días por más de un año. Pasaron los años y yo estaba de visita en una de las ciudades cercanas en donde había hecho mis estudios. El pastor con quien estaba me invitó a comer en una pizzería de la ciudad. En ese lugar encuentro un grupo de muchachos, bien vestidos, de repente uno empieza a gritar diciéndole a los otros: ¨Ese es mi padre espiritual, ese es mi padre espiritual’’ ¡Para mi asombro ese que gritaba era Elizur! Le pregunté que estaba haciendo allí. Me dijo que él estaba con sus compañeros del último año del Instituto Bíblico saliendo de ministerio. Para mi mayor asombro me dijo que el próximo año pastorearía una iglesia que lo estaba esperando. Al escuchar esto casi caigo de espaldas. ¿Elizur, pastor? No lo podía creer. En ese momento entendí claramente que la obra es de Dios, que nada bueno procede de nosotros que no provenga primero del corazón de Dios. ¨Hay uno solo bueno’’ dijo Jesús. Y ese sólo es Dios.*

Un día, cuando era joven y esperaba en la parada para tomar el microómnibus de madrugada, veo brillar en el suelo algo que me pareció una joya de gran valor. Me inclino para agarrarla y me doy cuenta que solo era un pedazo de vidrio sucio. Lo que sucedió era que los rayos del sol que salían reflejaban de tal manera el vidrio que lo hacía destellar en gran manera. En ese momento escucho la voz del Padre decirme: ¨Ese trozo de vidrio eres tu en mis manos’’Me dió a entender que lo bueno no procede de nosotros sino que es El en nosotros. El vidrio en la correcta posición hacia el sol lo hacía brillar. Nosotros también, si estamos en la correcta posición a través de Cristo hacia el Padre celestial brillaremos también. Si alguien nos dice: ¨Hey, hoy te veo como un pedazo de vidrio sucio, contéstale: ¡Ah! Si, ¡Ese soy yo!.´´ Pero espera un poco, que el Padre se refleje en mí y me verás de otra manera’’

Capitulo 43: “La fé que al Padre celestial le agrada”

Suele haber una gran equivocación el lo que significa la fé. Especialmente cuando se considera a la fé que salva. Un día le pregunté al Padre celestial: ¿Papá, cuál es la fé que salva? Entonces El me contestó: ´´Si la fé tendría que ser perfecta para salvar, nadie sería salvo’’

Me extrañó esa respuesta, pero poco después comprendí el sentido. Tenemos un concepto muy doctrinal acerca de la fé. Tendemos a pensar que el conocimiento intelectual de Dios es el que sirve para la salvación. Nada es más alejado de la realidad, así también cuando pensamos en el conocimiento intelectual de la Palabra nos garantiza la salvación. Conocí algunos teólogos, eruditos en la Palabra, que estaban más perdidos que los incrédulos, sin fé, y totalmente confundidos.

Los fariseos daban por entendido que ellos eran salvos automáticamente por ser descendientes de Abraham, y por tener la marca del pacto en sus cuerpos a través de la circunsición. Es más, algunos como los Saduceos en la época de Jesús, ubicaban la salvación solo dentro del ámbito terrenal, y ellos no creían en la vida futura. Otros, que estaban ´´doctrinalmente’’ correctos, creían en la resurrección y en la vida después de la muerte, como los fariseos. Estos, a pesar de creer lo correcto, no eran salvos.

El Señor les dijo que eran doblemente hijos del infierno*. Así que entonces el creer la doctrina correcta no es garantía de la salvación. Nosotros, muchas veces como ellos podemos cometer el mismo error. Creemos que si asistimos regularmente a un servicio religioso y creemos intelectualmente en Cristo, y obedecemos algunas obras de fé, seremos salvos. Esta es una de las mayores mentiras del diablo.

Es más, algunos hasta podemos predicar y ver resultados de nuestra predicación. Pero quizás en Aquel día, el Señor nos diga: ´´Nunca os conocí, hacedores de maldad’’* El conocimiento de Dios y la fé en Jesucristo no es intelectual, aunque nuestro intelecto forma parte de ese conocimiento. La fé verdadera siempre dará buenos frutos en la vida a pesar que el conocimiento intelectual esté limitado.

Algunos simplemente están limitados físicamente. Otros por circunstancias culturales ó sociales. Pero Dios no esta limitado a estas carencias. Yo mismo cuando recibí al Señor en mi corazón, no sabía que existía el Espíritu Santo, ni sabía que era una persona. Yo no sabía que había una resurrección de los muertos. Ni siquiera sabía que era la vida eterna. Yo solo creí un versículo cuando lo leí que Jesús decía: ¨Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre si no es por mí’’* Creí y eso para mi fue suficiente.

Por supuesto que también es necesaria la confesión de nuestra boca, pero no necesita serlo de forma automática y religiosa.* Cuando alguien cree algo profundamente, él ó ella va a actuar conforme a lo que cree y confesará de acuerdo a lo que ha creído. No puede ser de otra manera. Los únicos que decían lo que no estaba en su corazón eran los fariseos, y Dios aborrecía esto. Seguramente nos sorprenderemos en el cielo al ver como a muchos no religiosos Dios les dará una amplia bienvenida, y otros que se jactan de serlo, Dios les dirá apártense de Mi.*

La planta dará fruto conforme a lo que la planta es. Cuando el Señor le dijo al paralítico: ¨Tus pecados te son perdonados’’* Este no sabía intelectualmente que Jesús era el Mesías. Que El moriría y resucitaría en la cruz. Y seguramente no sabría que Jesús era el Hijo de Dios. Solo sabría que El venía de parte de Dios y que El era bueno. No tenemos que saber ¨todo¨ para la salvación. Es sencillo, Las ovejas del Señor reconocen Su voz y le siguen.* Pero: ¿Cómo habla Dios?, ¿Cuál es Su voz?, ¿Cuál es Su lenguaje?, ¿Hablará El arameo?, ¿Cómo puedo reconocer yo que El me habla? Por supuesto la Palabra escrita de Dios es algo evidente.

Pero cada ser humano recibe la voz de Dios de diferente manera. Cuando el Señor le ordenó a los cuervos que alimenten a su siervo Elías: ¿Con qué lenguaje le habló al cuervo?*, Cuando el Señor le dio la orden a una mujer viuda que alimentase a su siervo Eliseo*: ¿Cómo Dios le habló a esta mujer? Le dijo a Eliseo antes de este ir a verla que El ya le había ordenado a la mujer hacerlo. Si prestamos atención en el texto bíblico, veremos que ella no recibió el mandato de Dios en una forma intelectual. Le habrá hablado seguramente dándole una especie de convicción en su espíritu. El hecho de ella recibir al profeta, mostraba su fé, su confesión, y su salvación a pesar de estar ella fuera del pacto de Dios por ser extranjera.

Cuando la Biblia dice que: ¨Los leoncillos reclaman a Dios por su comida’’* ¿Cómo los entiende Dios? Dios los entiende porque El los creó. El entiende todas las expresiones de la creación. El entiende lo que es voz para cada criatura y su lenguaje. El mejor canal para recibir la voz del Señor que tiene el ser humano es la Palabra de Dios escrita. Pero cada uno mostrará su fé, su confesión y su reacción a Jesucristo conforme a lo que haya recibido. El que recibió mucho de la Palabra de Dios, muy responsable será delante de El.

El que recibió menos, menos lo será. Cuando era niño mi madre me mandó a comprar unos botones de un saco a la peletería. Para este propósito me dió un botón de muestra. Yo entonces le pregunté: ´´ ¿Acaso no necesito todos los botones del saco para mostrárselos?´´ No’’, me contestó. ´´Para muestra hace falta solamente un botón’’ Dios, también se conduce de la misma manera con nosotros. El no necesita que sepamos ´´todo’’ Para cumplir Su justicia legal no necesita que le mostremos todos los ´´botones’’ sino, El quiere que demostremos que hemos creído por nuestras actitudes, en fidelidad, amor y obediencia.

Los judíos antes de Cristo eran salvos por la fé en el pacto que tenían con Dios, el cumplimiento de la ley, y en la esperanza del Mesías por venir. Lo que ellos creían era solamente la imagen de lo que vendría. No conocían a Jesucristo como tál, pero lo aceptaban en obediencia a la revelación que tenían en ese momento. Ellos al creer en las promesas de Dios estaban abrazando también a Cristo.

Las Escrituras dicen: Qué Abraham vió el día que vendría Jesús y se alegró’* yo pregunto: ¿Cómo lo vió? ¿En persona? No, lo vió por la fé. Cuando él obedecía lo que Dios le mandaba estaba aceptando a Cristo en su corazón. Cuando la Escritura también dice: ¨Que Moisés eligió el oprobio de Cristo, antes que los placeres del mundo’’* ¿Qué significa? El no lo conocía como nosotros ahora. Pero al creer en el Señor y Su Palabra en ese tiempo y al obedecerlo y sufrir por El, ahí estaba aceptándolo y participando de Sus propios sufrimientos, no nos ´´encajonemos’’ en doctrinas. Dios vé nuestro espíritu y corazón. Al Padre celestial ´´para muestra le basta un botón’’

* Mateo 7:23
* Mateo 23:15
* San Juan 14:6
* Romanos 10:10
* Mateo 7:23
* Mateos 9:2
* San Juan 10:27
* I Reyes 17:4
* I Reyes 17:9
* Salmos 104:21
* San Juan 8:56
* Hebreos 11:26

Capitulo 44: “En posición de gracia. Un gatito y un pajarito atrevidos”

¿Qué es la gracia? La gracia es muy difícil definirla. La Escritura dice que Jesús crecía en gracia ante los ojos de Dios y de los hombres.* También la gracia para el hombre es un favor inmerecido de parte de Dios. Tener gracia y tener el favor de Dios es similar. Pero: ¿De dónde proviene?, ¿Quién la tiene? y ¿Porqué la tiene?

Hace algunos días atrás ví un concurso de canto por televisión. Había muy buenos competidores, pero eligieron ganador a alguien que no tenía tan buena voz. Al explicar los jueces porqué tomaron esa decisión, dijeron que ese concursante tenía ´´algo’’que hacía que transmitiese su canto de una manera especial y a ese ´´algo’’ lo llamaron ´´gracia’’ La gracia tiene que ver con ´´algo’’ que se posee. Pero también tiene que ver con algo que se cree. El hijo ¨pródigo¨ volviendo a la casa de su padre creía en la gracia y el amor de su padre que él lo recibiría y volvería a aceptar.

Así también, algunos tienen la capacidad de ver de manera especial la mano de bendición de Dios antes que la de castigo. Dice la Palabra. ´´Que el temor lleva en sí castigo’’* Muchos vamos a Dios con temor a ofenderlo más bien que confiando en Su gracia y amor. La mujer con flujo de sangre no fué a Jesús con el temor que según la Ley le advertía que estaba impura*, sino confió en la virtud de ´´Aquel que sanaba’’y de ´´Aquel que a los pecadores recibe’’*

Cuando era niño, la maestra me sorprendió una vez jugando de una manera impropia y fuera del lugar establecido. Cuando la ví me quedé paralizado de temor, se podía ver la palabra ´´culpable’’ en mi rostro, entonces viéndome me regaño. Pero pronto me dí cuenta que le había prestado más atención a que estaba ´´jugando fuera de lugar’’ que a la buena disposición y gracia de la maestra. La próxima vez que fuí sorprendido por ella jugando fuera de lugar, le hice una sonrisa cómplice y le dije: ´´Estoy sólo jugando, maestra’’

Entonces me devolvió un gesto amistoso y me dijo: ´´Está bien, solo cuídate’’y se fué. La Palabra de Dios nos dice: ´´Si no sentimos culpa, quiere decir que confianza tenemos en Dios’’* Las personas que tienen gracia en sí mismas así lo saben transmitir a otras y asimismo lo reciben devuelta. Esto lo voy a tratar de explicar con un sueño que Dios me dió una noche. En el sueño vi un gatito y un pajarito. El gatito estaba recostado encima del zapato de su amo cómodamente desparramado y totalmente confiado y relajado.

Por el otro lado el pajarito, muy bonito y de muchos colores se había parado en el borde de una copa muy fina de alguien que estaba bebiendo. A nadie normal se le ocurriría patear al gatito y espantar al pajarito por estar en una posición incorrecta. Al contrario estos en sí apelan a nuestra ternura y gracia al verlos totalmente confiados e intrépidos de que no les harían ningún daño.

Es más, si nosotros podríamos, le sacaríamos una foto para recordar ese inusual momento, en esa incorrecta posición. Muchas veces, desde el punto de vista de la Ley de Dios, estamos en una incorrecta posición. Pero Dios ama la confianza en Su gracia. Y El ama la intrepidez de fé. Así como la reina Ester para poder salvar su pueblo, decidió tocar el cetro del rey siendo esto contrario a la Ley y así puso en peligro su vida, fue que dijo: ´´Si perezco que perezca’’, nosotros también deberíamos confiar en la gracia y buena voluntad de Dios hacia nosotros en todo momento.

Muchas veces esa actitud de fé hace que nuestro Padre celestial ´´nos saque una foto’’ y diga: ¿No han visto a mis hijitos?, ¿No es lindo ver como confían en Mi y descansan en mi gracia? Estemos siempre en posición de gracia, esperando lo mejor de nuestro Padre celestial. ´´Padre querido, ayúdanos a ser siempre agraciables en Tu divina Presencia. Que rápido reconozcamos nuestros errores y no nos basemos en la Ley que mata, sino en Tu favor. Y que también así lo hagamos con los demás’’Amén.

* Lucas 2:52
* I Juan 4:18
* Lucas 8:44, Levíticos 15:17
* Lucas 15:2
* I Juan 3:21
* Ester 4:16

Capitulo 45: “Un mundo de dependencias”

Todos dependemos de algo ó de alguien en algún momento. El bebé depende de la madre para recibir el alimento. Todos dependemos de la provisión material que nos traen nuestros padres ó los que nos criaron de pequeños. También dependemos de la seguridad espiritual ó emotiva que nos dan ellos.

Siendo yá mayores dependemos de nuestro trabajo para vivir y nuestras familias dependen de nosotros. Todos dependemos muchas veces del amor de nuestra familia, de la amistad ó de alguien que consideremos ´´fuerte’’ que nos traiga seguridad. Hay gente que depende de su propia fortaleza física ó mental. Otros dependen más de sus bienes materiales y en ellos descansan.

Algunos dependen de su propio conocimiento y otros dependen del conocimiento de otros. Dependemos de la economía de nuestro país, dependemos de la naturaleza para lograr las cosechas, etc. Conocí gente también, que me decían que ellos no dependían de nada ni de nadie. Esta gente vivía en la calle y dependían de lo que les daba la gente para vivir y muchos de ellos dependían de la droga que conseguían.

Todos nos podemos sentir seguros, si la fuente de nuestra dependencia permanece estable. Si tenemos a la persona amada, si tenemos el dinero, salud ó una buena posición, si tenemos a nuestros padres ó a nuestros amigos. Si esto es así nos sentimos que estamos completos. ¿Pero, que sucede cuando desaparece la fuente de lo que dependemos? ¿Nos quedamos destruidos y no servimos más para nada?

Incontables son los casos que he visto que la gente queda destruida cuando la fuente de su dependencia desaparece. Vi personas mayores que al morir sus padres quedaron desamparados como niños. Aquellos padres que ejercían una dependencia tal de sus hijos hacia ellos, que a pesar de estos ser ancianos al irse estos de esta vida, quedaban sus hijos totalmente inseguros. Y doblemente destructivo el resultado cuando estos padres ejercían una dependencia emocional y material. Hay un momento en la vida que tenemos que aprender a trasladar estas fuentes de nuestras dependencias naturales a la Fuente eterna que es Cristo. Jesús nos dió un ejemplo cuando por un momento se separó de sus padres teniendo 12 años. El se quedó en el templo disertando con los ancianos.

Cuándo José y su madre natural le preguntaron ¿Porqué había El hecho esto? Contestó: ´´En los negocios de mi Padre me conviene estar’’* En un momento en Su vida cobró conciencia ó así lo manifestó, que El Padre celestial era Su Padre y que su obediencia y dependencia era a El en primer lugar. Eso motivó que El a pesar de ser niño, tomara una decisión por Si mismo independientemente de sus padres por primera vez. La verdadera independencia no es la que se proclama sino la que se vive interiormente.

Y solo es El Padre celestial el que nos la puede dar. Así como mi hija cuando era pequeñita y se extravió de nuestras manos y recordó que cuando no estaba papá y mamá estaba Su Padre celestial, y que podía ir con confianza a El, y El le contestaría. Así nosotros deberíamos ir cortando lazos, dependencias y ´´cordones umbilicales’’ y aprender a poner nuestra confianza solo en El. Las cosas ó personas que dependemos en esta vida son pasajeras. Pero Dios es eterno. Echemos nuestras inseguridades, temores, carencias y dolores sobre el Señor, porque El tiene cuidado de nosotros.*

* Lucas 2:49
* I Pedro 5:7

Capitulo 46: “No pretendo yo haberlo alcanzado”

El apóstol Pablo reconoció que todavía no había alcanzado la plenitud de la imagen de Cristo en su vida.* Pero también admitió que en muchas áreas él podía ser imitado por otros. Deberíamos ser como Cristo en carácter y vida, completos y maduros, pero no lo somos en todas las áreas. Siempre habrá algo más en que ser probados, enseñados y perfeccionados, así como lo fue el apóstol Pablo. Si bien personalmente puedo hablar y dar testimonio como el Señor a través de muchos quebrantos y pruebas El me perfeccionó y como El me ha reconstruido en mi interior infinidad de veces.

También debo reconocer que El sigue trabajando en mí. Mostrarnos perfectos y no reconocer nuestras debilidades no es honesto. Puedo enseñar y ser maestro de gentes en muchas áreas de mi vida. Y en esas áreas que fui transformado por el Señor puedo hablar con autoridad y no condenarme a mi mismo.* Si tapamos nuestros agujeros de personalidad con presunción ó arrogancia para justificarnos a nosotros mismos no agrada al Padre celestial.

Cuando nos mostramos ´´completos’’ hacia los demás, damos una falsa imagen que logra atraer a las personas a nosotros mismos. Cuando estas personas se acercan lo suficiente a nosotros y nos ven como realmente somos, tropiezan porque no les mostramos la ´´verdad’’ de nosotros mismos, ni los conducimos hacia Cristo. Cuando somos honestos con los demás acerca de nosotros, entonces logramos conducir a la gente hacia la imagen que realmente vale que es la imagen del Señor.

En el mismo momento que escribo esto estoy pasando algo que no he pasado en mis 35 años anteriores de cristiano. Normalmente no he tenido grandes problemas con mis hermanos en la fé. Siempre he tratado de seguir la paz, y a veces he decidido perder para lograrlo. Pero he aquí un querido hermano, considerado casi un padre para mí se sintió afectado directamente por una decisión que tomé y esto logró quebrantar una relación hermanable de casi 30 años. El se sintió traicionado y herido y cuando he querido explicarle que no había sido mi intención herirlo no me creyó. Esa reacción creó dolor en mi mismo.

Es muy difícil cuando dos personas piensan diferente y llegan a conclusiones diferentes, no se pueden poner de acuerdo. Solamente el tiempo y la ayuda del Señor puede borrar las heridas. He aprendido que por más que haya buena voluntad, hay situaciones que necesitan un proceso y este proceso lleva tiempo. Sí, todavía cometo muchos errores. La mayoría de ellos de forma inconsciente. Todavía sigo sometido a pasiones y deseos como Elías. Eso sí, cada día son menores y menos frecuentes. Pero sigo avanzando mirando hacia delante al premio del supremo llamamiento de Dios, en Cristo Jesús.* No pretendo haberlo yo alcanzado. Estoy en el proceso. Si alguien ve algo bueno en mi, ese es Dios en mí. Si ven algo malo, ese sigo siendo yo.

´´Padre celestial, te damos gracias por lo que hemos alcanzado, te suplicamos nos sigas perfeccionando, que puedas extender Tu gracia sobre nosotros y los nuestros. También extiende Tu amor y Tu misericordia y enséñanos a caminar por el buen camino y que solamente Tu Nombre pueda ser exaltado’’Amén.

* Filipenses 3:13
* Santiago 3:1
* Filipenses 3:14

Capitulo 47: “La sed del Padre celestial”

Estoy convencido firmemente, que nuestro Padre celestial quiere lo mejor de nosotros.El no envió a Su Hijo a morir de balde. Su propósito es salvar al hombre eternamente y esa salvación abarca todos los aspectos de la persona en nuestra vida. Pero no entender el propósito principal del corazón de Dios, nos pueden llevar a conclusiones extremas. Una de estas conclusiones puede llegar a ser que interpretemos que todo lo que hace Dios lo hace sólo para el beneficio del hombre. Cuando ponemos al hombre en el centro del universo y le decimos a Dios: ´´Aquí estamos Dios, ahora sírvenos, nos equivocamos grandemente. Esto es como creer que la tierra es el centro del sistema solar.

Cuando así pensamos, el resultado pasa a ser un humanismo religioso basado en la presunción de que el ´´hombre’’ es lo más importante del universo, incluido Dios mismo. Muchas veces queremos ´´atrapar’’ a Dios y obligarlo a que haga nuestra voluntad como nosotros la queremos y a nuestro tiempo. Para este propósito muchas veces usamos las propias leyes de Dios y sus propias promesas. Cuando lo que queremos entonces no viene como lo pensamos, buscamos un culpable, que pueden ser: nuestra falta de fé, las promesas de Dios que no se cumplen ó culpamos al mismísimo Señor de no ser fiél y a veces hasta le decimos: Tu no existes.

Por supuesto que el Señor honra a Su Palabra sobre todas las cosas, pero de ahí a usarla para manipular a Dios es algo totalmente diferente. Es como un niño de 10 años que su padre le dijo: ´´Un día te compraré un carro nuevo¨, y este confiando en la palabra de su padre le exigió cada día que cumpla su palabra. El propósito del padre del niño era que cuando este tuviera 16 años, darle una sorpresa y regalare su carro nuevo. Pero el niño insistió tanto todos los días que el padre quiso darle una lección. Entonces el padre decidió comprarle el carro nuevo. El chico lo vió se emocionó, lloró de alegría, pero al momento de querer usarlo el padre le dijo:

El auto es tuyo pero solo lo podrás usar cuando tengas tu licencia de conducir’’ el niño abrió grandemente los ojos y dijo exclamando: ´´¡Pero eso no será sino dentro de 6 años!’’ Ese carro nuevo cuando lo pudiera usar ya no sería nuevo. Ya no tendría la misma ilusión y la misma sorpresa. Así también el propósito del Padre celestial es que lo conozcamos a El y que conozcamos de Su amor. El es una persona que tiene emociones y deseos, y usa de sus dones y regalos para que sepamos como El nos ama. El quiere que le retribuyamos voluntariamente ese amor. Ese niño de la historia, si no se hubiera encaprichado en que se haga su voluntad y hubiera tenido un corazón agradecido, hubiera comenzado a darle gracias a su papá, viviendo esperanzado en el cumplimiento de su promesa .Entonces en el tiempo oportuno hubiera tenido mucha mayor alegría.

Un amigo mío tuvo un sueño particular. En este se vió a si mismo con su papá cuando él era un niño. Su papá venía muy cansado de trabajar la tierra y justo en ese momento el niño abría el refrigerador para tomar una soda fría. Cuando vió al papá muy transpirado se dijo a si mismo: ´´Mi papá me ama tanto que trabaja todo el día por mí y mi mamá¨. Entonces como una forma de retribuirle su amor con agradecimiento, le ofreció la soda que tenía en la mano. El padre le retribuyó ese gesto con una sonrisa y un gran abrazo de amor. No era que el padre no pudiera él mismo buscarse el refresco, sino que su corazón se gozaba con la actitud del niño. Así es también nuestro Padre celestial. Su corazón tiene ´´sed’’ de ver nuestras actitudes de amor. El quiere que las mostremos directamente hacia El, ó a través de personas como hombres, mujeres y niños que El pone en nuestro camino para que les sirvamos. El espera y tiene sed. ¿Saciaremos la sed del Señor?

Capitulo 48: “Lo que el Padre celestial "toca""

El capítulo 11 de Hebreos es un ejemplo de los hombres y mujeres que al Padre celestial le agrada. Todos tenían algo en común, su fé en Dios. No todos ellos consiguieron evidenciar su fé en todas las áreas de sus vidas. Pero todos ellos honraron al Padre celestial con sus obras de fé. La actitud de ellos resumía sus personalidades ya que dejaron ´´algo’’para dejar en beneficio a la generación que les tocó vivir. Es como el padre que se junta con sus amigos para ver correr una carrera de cartings de su hijo.

Cuando lo ve llegar victorioso este explota en ovaciones y exclamaciones de júbilo y les dice entonces a sus amigos: ¨ ¡Vean ese es mi hijo, ese es mi hijo!’’mientras los ojos del padre y del hijo se juntan en una mirada cómplice de mutuo contentamiento y silenciosamente se dicen: ´´Lo hicimos’’ No necesitamos ser completamente perfectos en todas las áreas para que agrademos al Padre celestial. Solo El quiere ver nuestro carácter y fidelidad.

Hay muchas maneras de honrarlo, y esto lo podemos ver en las cosas que El toca. En Hebreos vemos que cada héroe de la fé mostró de diferente manera su fidelidad. Enoc lo hizo por su manera de caminar con Dios. Abel lo hizo por medio del sacrificio que le ofreció a Dios. Noé lo hizo por su obediencia en construir el arca. Abraham por ir a donde no sabía y saber esperar en la promesa de Dios más allá de cualquiera, esperando para el futuro una ciudad hecha por Dios. Algunos otros conquistaron reinos, otros alcanzaron las promesas en esta vida. Otros como Daniel fueron librados de las fieras.

Otros dominaron la naturaleza, vencieron ejércitos siendo pocos y débiles y otros recibieron a sus muertos resucitados. Otros más, fueron muertos a golpes por su fé, otros soportaron toda clase de humillación y burlas. Otros sufrieron ser encarcelados, los encadenaron, fueron fugitivos de sus perseguidores y otros pasaron gran necesidad. El elemento común de todos ellos era que ninguno abandonó su fé. Todos con sus acciones confesaban que el objetivo final no era esta tierra, sino la vida venidera.

Nosotros como cristianos tenemos un mejor pacto y mejores promesas y debemos esperar recibirlas en esta misma vida. Pero debemos tener paciencia y estar dispuestos a recibirlas totalmente cumplidas en la eternidad. Nos equivocamos cuando pensamos que el objetivo cumplido de nuestra fé es el cumplimiento total de las promesas en esta tierra.

El objetivo cumplido de nuestra vida es la permanencia de la fé, sea que veamos cumplidas sus promesas ó no. Debemos creer que todas las promesas serán cumplidas, algunas ahora y otras en la eternidad. Los que piensan diferente tienen la vista corta. De hecho, el deterioro de nuestro cuerpo físico con los años, la vejez y la muerte son ejemplos indiscutibles de que la promesa de la resurrección de la carne es un evento futuro. Todas las promesas de Dios son fieles, y todas se cumplirán. Algunas las poseemos ahora conforme a Su Palabra, a nuestra fé y al propósito del Padre celestial. Pero otras las veremos cumplidas en la resurrección.

Ver las cosas desde el punto de vista del Padre celestial nos ayuda a poder ver Su ´´toque’’, y al ver Su ´´toque’’ podemos ver Su gloria. No es lo mucho ni lo poco que lo honra. No es lo perfecto desde el punto de vista humano, tampoco lo es lo imperfecto. El puede mostrar Su gloria en cualquier cosa que El ´´toca’’. Hace muchos años pude ver esto en una reunión. Estábamos con la iglesia en el campo y celebrábamos un bautismo.

En ella había dos matrimonios muy disímiles entre sí. Cada uno tenía características muy diferentes. Uno era un matrimonio de misioneros muy humildes y el otro era un matrimonio de buena posición. Los dos pertenecían a grupos sociales muy diferentes. Los dos matrimonios eran buenos cristianos y tenían algo en común. Los dos matrimonios no podían tener niños. El matrimonio de buena posición había esperado largos años para poder tener la oportunidad de adoptar. Pero los dos matrimonios en esa ocasión dieron testimonio mostrando al bebé que a cada uno le pudo dar el Señor. Ellos milagrosamente pudieron adoptar un bebé. Los misioneros adoptaron una bebé con ´´síndrome de Dawn’’ y el matrimonio de buena posición adoptó un bebé normal.

También estaba presente un matrimonio con un niño donde la mujer anteriormente no quedaba embarazada y oraron al Señor, y El les concedió que ella pudiera concebir ese maravilloso niño. Estando en ese servicio bautismal pude ver el amor de Dios en cada pareja y el agradecimiento profundo al Señor de cada uno. Ví al Señor glorificado. No importaba lo pobre ó lo rico, la posición social, ó si los bebes eran perfectos ó no. Claramente todos ellos glorificaban a Dios.

En momentos como ese podemos ver lo que Dios ´´toca’’. Y lo que Dios toca no tiene nada que ver con lo que el hombre considera oportuno ó perfecto. Si no limitamos nuestro criterio humano, y no limitamos las promesas de Dios relegándolas solo a esta vida, podremos ver por todos lados el toque del amor del Padre celestial. ¿Ese toque lo puedes ver tú?

Capitulo 49: “¿Por qué te preocupas?”

Varios años atrás tuve un sueño muy especial e enriquecedor. Soné que yo era muy pequeñito y que estaba sentado en un trono inmenso en las rodillas del Padre celestial. Allí yo veía coros de ángeles que se desplazaban de derecha a izquierda sobre plataformas móviles cantando alabanzas sublimes. Cada uno que pasaba era más excelente que el anterior. Cuando yo creía que sería imposible que alguna ejecución de adoración más excelente pudiera venir, e aquí esta era superada por el próximo coro de ángeles.

Cuando se aproximaban los coros de ángeles, estos pasaban exactamente delante del Trono de Dios. Cuando estaban acercándose se intensificaba el volumen de su canto llegando a su clímax cuando estaban justo enfrente del Trono. Cuando se alejaban, disminuía la intensidad del canto, y comenzaba a escucharse el nuevo coro de ángeles que se acercaba por la derecha, realizando el mismo proceso. Todos se dirigían hacia Aquel que estaba sentado en el Trono .Nunca ví ni escuché algo semejante en esta tierra. Cuando estaba sentado en el regazo del Padre yo no llegaba a verle el rostro. Pero veía su mano extendida con un movimiento abarcativo señalandome todos los coros, preguntándome:´´ ¿Hijo, porqué te preocupas?, Todo esto también es tuyo’’

El Padre celestial llamaba mi atención, señalando mi torpe actitud. Es que yo en ese tiempo en mi vida estaba participando espiritualmente de Su gloria, pero no la disfrutaba por estar mal enfocado, preocupado con varias cosas materiales. Si podríamos tener conciencia que estamos ´´sentados con Cristo en las alturas’’* disfrutando las mismas glorias del Padre celestial, nuestra vida aquí perdería la mayoría de sus preocupaciones. En otra oportunidad he tenido un sueño en que estaba en el cielo con otras personas y junto a los ángeles de Dios.

Lo que me asombró allí es poder ver la diferencia con la injusticia de la tierra. Para mí era asombroso respirar la justicia del cielo, no había nada oculto .Podía ver claramente las intenciones de todos ahí, nadie ocultaba nada porque no había nada que ocultar. No había ningún tipo de necesidad, apremios económicos, sufrimientos ó dolor. Veía que si deseaba algo eso estaba allí con solo pensarlo. Mencionaba el nombre del Señor y ahí estaba automáticamente con El. No había nada más precioso que Su presencia. Allí reinaba un ambiente de plenitud alabanza y paz.

Si realmente pondríamos poner´´cada día los ojos en las cosas de arriba’’* teniendo los pies en esta tierra, nuestra actitud completa hacia la vida cambiaría. Nos quejaríamos menos, agradeceríamos más y viviríamos llenos de la ´´gozosa esperanza’’*que nos espera. Nuestra relación con las personas sería diferente. Tendríamos más amor los unos por los otros y no lucharíamos en la carne por los logros terrenales basados en la envidia, los celos y el orgullo. No necesitaríamos ´´Tener´´ para ´´Ser’’. Nos daríamos cuenta que ya ´´Tenemos’’ y ´´Somos´´ y estamos ´´Completos’’ en Cristo.

También comprenderíamos que todo es nuestro, que nosotros somos de Cristo y que él es nuestro.* Tendríamos la seguridad que al ser de Cristo somos del Padre y que el Padre también es nuestro. ¿Por qué entonces trabajamos y nos afanamos por tener una gloria terrenal, la cual es pasajera, cuando ya poseemos la eterna? ¿Qué es realmente lo que nos tiene que preocupar en esta tierra? ¿Qué nos llevamos de ella? Lo único que nos llevamos al cielo son las vidas ganadas para Dios, el amor que tuvimos por todos los que nos rodean, y el bien sembrado mientras caminamos en esta tierra. Como dice la Palabra de Dios: ´´A los justos sus obras los siguen’’* Caminemos en amor y justicia aquí, así nos seguirán nuestras obras allá. Y así, tendremos algo que presentarle al Señor de regalo a Sus pies en aquel día que le veamos.

Cuando era jóven tuve otro sueño en que era levantado hacia el cielo e iba con mis manos extendidas, pero estas estaban vacías. Entonces me dije: ´´ ¿Qué le estoy llevando al Señor, no tengo nada, no le llevo nada, no tengo ningún fruto para El?’’Este sueño entonces me conmovió y oré diciendo: ´´Señor, permite que te lleve mucho fruto de regalo en ese día en agradecimiento de lo que hiciste por mí’’ Si Cristo ha brillado a través nuestro en esta vida, es eso y sólo eso que le podremos presentar al Padre de regreso. Mi hermano y amigo: ¿Porque te preocupas?, todo es nuestro en Cristo Jesús’’

* Efesios 2:6
* Colosenses 3:1-3
* Tito 2:3
* Apocalipsis 14:13

Capitulo 50: “El Padre celestial ama la fidelidad”

Los seres humanos siempre nos equivocamos en nuestra apreciación de lo que a Dios le agrada. Suponemos que El es como nosotros y que lo ´´mueven’’ los mismos sentimientosy apariencias que al ser humano. En una oportunidad un hermano me habló acerca de la iglesia primitiva. El estaba fascinado de lo pujante y poderosa que esta era. El me hablaba como nosotros deberíamos de volver a ser como ellos en el día de hoy considerando la iglesia primitiva como perfecta.

El hermano estaba enfocado en el poder y los milagros que allí se veían. El daba a entender que por causa de las personas eso sucedió antaño. Por causa de su búsqueda de Dios y Su santidad. También él me daba a entender que las manifestaciones de poder era lo que el Padre celestial quería y quiere. Yo le respondí en ese momento que para mí su apreciación no era del todo correcta. Nosotros cuando leemos de la iglesia primitiva vemos lo que nos llama la atención como seres humanos que somos. Prestamos atención a los milagros y maravillas que allí sucedieron. Pero no es solo eso lo que al Padre celestial le agrada. Esas eran manifestaciones para la fé de la gente y para corroborar el mensaje del evangelio.

Si observamos bien, ellos tuvieron los mismos problemas entre personas y tuvieron las mismas debilidades que otros movimientos del cristianismo en la historia. En el mismo momento del inicio de la Iglesia, ya tuvieron problemas con cuestiones materiales cuando repartían el pan ó cuando los hermanos vendían sus bienes y los compartían en común.* Algunos querían hacerse ver, como Ananías y Safira. Otros se quejaban unos contra otros por la distribución del pan. Habían quejas raciales dando ha entender que algunos grupos eran desatendidos.* Hubieron en esos tiempos grandes discusiones y divisiones. El apóstol Pablo se separó de Bernabé mediando una gran pelea.* Más adelante el apóstol Pablo reprendió duramente al apóstol Pedro y Bernabé por asuntos de doctrina. Las divisiones de la iglesia estaban a la moda. Cientos de herejías surgieron y miles las seguían.

Prácticamente la mayoría de las cartas apostólicas del momento eran escritas para advertir a la iglesia de las mismas. Por ejemplo la carta de los Corintios fue escrita a una iglesia con muchos dones espirituales pero esta era una iglesia inmadura y carnal. No es verdad que todos eran puros ni que todos estuvieran sanos ni que la iglesia fuera un paraíso terrenal. Cuando se veía santidad, consagración y amor puro generalmente era resultado de las persecuciones y martirios. Cosa que en la edad moderna se ha repetido muchas veces con las iglesias perseguidas. Todas las iglesias tuvieron grandes problemas y dificultades.

Habían individuos extraños que iban y venían. Habían falsos profetas, falsos apóstoles y falsos maestros.*Muchos querían el poder, otros querían enriquecerse y otros eran autoritarios como Diótefres* A las personas que quieren volver a la iglesia primitiva podemos hacerles una pregunta: ´´¿Qué hay de nuevo con lo viejo?, ¿En que ha cambiado realmente el hombre?’’ Podemos reconocer el poder y la inspiración que nos da la iglesia primitiva en el día de hoy. Pero también tenemos que reconocer que no era perfecta, como tampoco es perfecta en el día de hoy. Ellos no estaban viviendo como en el cielo ni nosotros tampoco.

El hombre en sí no ha cambiado mucho. Es verdad que se ha multiplicado más la maldad como se ha multiplicado también el hombre. Pero en sí mismo el ser humano tiende a reaccionar de la misma manera cuando le tocan las mismas circunstancias. Solo la mano de Dios, Su asombrosa gracia es digna de exaltar. El Señor siempre se abre paso en medio de un río de maldad. Es por Su gracia y solo por Su gracia que prevalece hasta el día de hoy La Iglesia, Su Iglesia, a pesar de la iniquidad del hombre. Ese es el verdadero milagro. Es como le sucedió a un gran violinista en un concierto. Al empezar a tocar comenzaron a romperse las cuerdas de a una.

A pesar de esto su maravilloso talento hacía que fluyera una música excepcional. Hasta que le quedó una sola cuerda, todo el público quedó pendiente de lo que haría el gran maestro. Entonces al empezar a tocar con una sola cuerda logró darle un brillo único despertando así una gran ovación del público. Así también es nuestro Padre celestial, solo necesita una sola persona que esté en su lugar, que le sea fiel, que no se rompa ante la presión del diablo y del mundo, para que El toque Su excepcional música. Las cuerdas somos nosotros, la música es la obra de Dios. Si permanecemos firmes en nuestro lugar, El podrá usarnos cuando así lo requiera.

Lo que Dios quiere de nosotros no es que seamos perfectos desde el punto de vista humano. El quiere que seamos perfectos en carácter, fidelidad y constancia. La obediencia a El es lo que Dios más busca. Como un padre que tenía un negocio familiar. en el que tenía dos hijos, el primero expresivo y amoroso, el otro parco y de carácter seco. Pero cuando el padre le decía al primero: ´´Depositame estos cheques en el banco’’, este decía: ´´Claro que sí, ya voy papá’’, pero pasaban las horas y no iba. Entonces le pedía lo mismo a su otro hijo, y este si bien no le contestaba tan amorosamente, al poco rápidamente obedecía a su padre. Al tiempo que tendría que escoger quien administraría su negocio: ¿Quién cree usted que el padre elegiría de sus dos hijos? Por supuesto aquél que hiciera diligentemente el trabajo requerido. El Padre celestial ama la fidelidad, y en sus negocios solo pone a cargo aquellos que le son fieles.*

* Hechos 6:1
* I Corintios 4:2

Capitulo 51: “La imagen de Jesús”

Todo ser humano se transforma en lo que vé y anhela. Todo lo que evoca en su corazón eso atrae hacia sí mismo. Es decir uno atrae lo que realmente cree. Por lo tanto si creemos lo bueno, eso atraemos, y si creemos lo malo, eso también atraemos. Esto lo podemos aplicar a un ídolo ó a la imagen de Jesús que recibimos. En el antiguo testamento nos dice: ´´Los idólatras son iguales que sus ídolos’’* Más de una vez hemos visto un cantante ser imitado por los jóvenes de su generación. Imitan la manera de vestirse, su corte de pelo, ó la manera de cantar y bailar. Esto mismo no escapa a la iglesia. Nosotros muchas veces imitamos a los pastores ó lideres religiosos y repetimos todo lo que estos dicen sin hacer una evaluación con discernimiento. Pareciera que todos nos olvidamos las Escrituras que dicen: ´´Escudriñarlo todo y retened lo bueno’’*

Nosotros tendríamos que ser como aquellos griegos que se acercaron a Felipe y le dijeron: ´´Quisiéramos ver a Jesús’’ Si queremos ser como nuestro Padre celestial necesitamos ver y anhelar ser como Jesús. En una oportunidad tuve un sueño que ví a Jesús entrar en una habitación. Pude ver su rostro y también lo pude ver de cuerpo entero. Lo que realmente me llamó la atención es lo que no esperaba ver.

Siempre pensé en Jesús en su forma resucitada y gloriosa, lleno de luz y rodeado de un gran poder. Lo imaginaba con una santidad que no se pudiera ni siquiera tocar. Pero en ese sueño lo ví totalmente distinto. El me pareció la persona más común de todas. Yo estaba sentado con otros discípulos en una mesa redonda. Todos vestíamos túnicas blancas. Entrando en la habitación, El se sentó en la mesa con nosotros. Lo interesante que la mesa al ser redonda no tenía cabecera. Pero todos sabíamos sin necesidad de decirlo, que la cabecera estaba donde se sentó Jesús. No porque era un lugar especial, sino porque El se sentó allí.

Me impresionó verlo. El era la misma representación de la humildad y de la autoridad a la vez. Es algo que no puedo explicar. Nunca ví nadie tan humilde, pero al mismo tiempo nunca ví nadie con tanta autoridad. Sencillo como el más sencillo, no tenía necesidad de apelar a nada externo para afirmar Su autoridad. No necesitaba una posición especial, actitudes ó vestidos deslumbrantes. La verdad de El simplemente ´´era’’. No lo veía hablar sino lo veía bastante callado. Pero su actitud nos enseñaba más que miles de palabras. Estando en la mesa, de repente dos de los discípulos comenzaron a discutir, y El levantando levemente la mano dijo: ´´No’’ y ese NO, fué suficiente para parar toda discusión.

Era como si el universo mismo se parara cuando El dijo esto. En ese momento me dí cuenta que Su Palabra ES poder en sí misma. Y debe haber sido con la misma autoridad que El reprendió y calmó a los vientos y a las olas.* El no necesita como los profetas de Baal sajarse la piel con cuchillos para que suceda ¨algo¨ * Una palabra de El es suficiente. Dice y Es. Solo una vez basta. Yo creo que este sueño me amplió mi criterio sobre Jesús. No es que no lo conociera por Las Escrituras, solo que Su imagen está desvirtuada por nosotros los hombres. El Espíritu Santo, si somos sensibles a El, siempre nos llevará a Jesús, y nos recordará las Palabras que El nos dijo de la manera que la entendamos y nos demostrará como realmente El es.

´´Padre celestial, continúa mostrándonos a Jesús, porque si lo vemos correctamente a El, te veremos correctamente a Ti’’ Amén.

* Salmos 115:4-8
* I Tesalonicenses 5:21
* San Juan 12:21
* San Mateo 8:26
* I Reyes 18:28

Capitulo 52: “La capsula del tiempo”

Hace poco tiempo tuve un sueño algo extraño. Me veía a mi mismo como transportado en el pasado. Allí vivía varios momentos con diferentes personas. Yo podía verlos a ellos y podía participar de sus vidas, pero ellos no me veían a mí. A todas estas personas también las veía en el presente y todas tenían también algo en común. Todas ellas estaban atadas a un tiempo diferente del que vivían. Cuando las ví en el pasado era como unos 30 años atrás. Todas estas personas no estaban muy concientes de lo que las rodeaban.

Ví algunos con sus hijos pequeños, otros los ví con sus respectivos esposos y a otros los ví siendo jóvenes. Todos estaban muy envueltos en las actividades diarias. Ví un padre trabajando en un negocio familiar muy ocupado y distraído que tenía a su hijo que era ya mayor trabajando con él, pero el padre estaba solamente sobreenfocado en los quehaceres de su tienda. Ví una madre y su hija atendiendo su pequeño negocio, allí la jóven estaba con sus amigas y habían risas y alegría, pero a la madre la veía triste y ausente. También ví a otra mujer sola en la casa, esperando a su hijo largas horas, pero este nunca volvía, cuando al fin llegaba, este no le prestaba ninguna atención a su madre, era como si no estuviera conciente de su presencia.

Ví también a un líder religioso enfocado solo en su futuro, en su propio progreso espiritual y en su propio reconocimiento. En todos estos casos los unía el hecho que en todos hubo una distracción del tiempo que les tocaba vivir y del amor que tenían que dedicarles a las personas que les rodeaban. Estas también en el presente estaban atadas al pasado por los momentos perdidos que no vivieron adecuadamente. En el caso de la madre y la hija que tenían un pequeño negocio en el pasado, la madre no disfrutaba del tiempo y las risas de su hija porque recordaba el fallecimiento del padre cuando esta era pequeñita, estaba atada a ese recuerdo y pensaba en lo feliz que podrían haber sido juntos. En el presente, siendo una persona anciana, se lamentaba de no tener a su hija que se había casado y se había ido a vivir a otro estado, y recordaba con tristeza el pasado, dándose cuenta que había desaprovechado el tiempo de su hija.

Pero he aquí en el presente ella seguía desaprovechando la gracia de Dios en su vida, no sabiendo ver amigos y vecinos que Dios ponía en su camino para disfrutar y honrar a Dios y a la vida. En el caso del hijo que no le daba tiempo a su mamá en el pasado, lo veía en el presente descorazonado y destruido porque ella había fallecido y él se daba cuenta que no le había dedicado nada de tiempo. Pero he aquí él repetía lo mismo en el presente con su mujer. Tratando de olvidar el dolor por su madre, quería volver a vivir el pasado con sus amigos y abandonaba largas horas a su mujer. En el caso del padre que tenía un negocio familiar, él pensaba que si enfocaba lo suficiente en el negocio este iba a servir para el futuro de su mujer é hijo y podían todos disfrutar y ser felices. Pero he aquí en el presente siendo el ya mayor, su mujer había enfermado y pasado a estar con el Señor. Su hijo que tanto amaba, había tenido un accidente automovilístico y también había fallecido.

A este sólo lo confortaba pensar en los poquísimos momentos que había hecho feliz a su mujer e hijo. Vivía obsesionado y atado al pasado, y para colmo no tenía el consuelo de su tienda ya que habían llegado a la ciudad grandes compañías y él se vió forzado a cerrarla por no poder competir. El líder religioso había perdido cientos de oportunidades de servir a las personas que lo necesitaban en su momento por estar muy enfocado en sí mismo y en su propio futuro. Cuando se dió cuenta que su verdadera realización era servir al prójimo, ya había pasado mucho tiempo y ya no tenía las fuerzas de la juventud para hacerlo. Todos estos tuvieron oportunidad de hacer lo correcto. Todos perdieron esta oportunidad por no saber vivir el tiempo que le correspondía a ellos y a los suyos. Algunos de ellos tuvieron una nueva oportunidad de vivirlo en el presente y la rechazaron. Todos estaban atados a un tiempo fuera de su tiempo.* En el pasado, estaban atados al futuro, y en el presente estaban atados al pasado. Esta es la mejor garantía de ser infelices.

Si reconocemos que este puede ser nuestro caso, vayamos humildemente al Señor y digámosle: Señor Jesús, me he equivocado, he vivido fuera del tiempo y no les dí la atención que debía darles a los que me rodeaban. Perdóname por favor y concédeme de alguna manera tener una nueva oportunidad’’ Dejemos los errores del pasado, el tiempo ya no vuelve. Pongamos nuestra atención en el presente para vivirlo en plenitud y darnos a nosotros mismos en el amor de Dios, y así poder honrar la vida. Y al honrar la vida, honraremos al Señor Jesús, porque la Escritura dice que ´´El es la vida’’*

* Salmo 118:24
* San Juan 14:6

Capitulo 53: “¡Bofetéame un poco más!”

Cuando de pequeño mi abuela me tiraba un vaso de agua fría en la cara, esta era como una bofetada que hacía que me incorporase inmediatamente de la cama. Hoy en día también, como cristianos estamos un poco dormidos deleitándonos en nuestros sueños. Nuestros sueños son tan placenteros que muchas veces no despertamos a la realidad hasta que algo ó alguien nos bofetée.

Estamos muy absorbidos con pensamientos y actividades que tienen como foco solamente nuestras propias necesidades. Si saldríamos de nuestros sueños, podríamos ver que estos muchas veces son la respuesta de nuestro escape a la realidad haciéndonos ser muy idealistas ó son estos los que nos hacen huir de nuestros temores infundados.

Cuando yo despertaba de esa ´´bofetada’’ de agua fría, inmediatamente reconocía que estaba dormido, y venía a mi conciencia el deber de cumplir con mis responsabilidades, fuesen estas trabajar ó estudiar. Cuando el cristiano está despierto, rápidamente entiende sus responsabilidades y misión en la vida y pone su mente, cuerpo y esfuerzos en desarrollarlas.

También comprende que él es la sal y luz en la tierra y entiende que su deber es alcanzar al mundo perdido. Entiende también que es su obligación velar por los más débiles y desamparados mostrándoles así el amor de Cristo. Puedo confesar que he tenido algunas experiencias con no autonombrados cristianos, que han avergonzado mi actitud como cristiano. Estas fueron como una bofetada que me han despertado. Recuerdo al encargado de un negocio que yo conocí que era una de esas personas bastante genuinas.

El era uno de esos tipos que no le interesaba lo que otros pensaban de ellos. El siempre hacía lo que creía era correcto y no trabajaba para el ojo del dueño. Cuando había mucho trabajo lo hacía a destajo, con mucha responsabilidad, poniendo todo de sí mismo. Cuando no lo había, descansaba, aún estando el dueño al lado de él. Un día, él me contaba de una persona que conocíamos en común, y me decía como esta le había hecho mucho daño. Lo había estafado, lo había engañado y le había hecho muchos males. Y mientras me decía esto yo me decía a mi mismo: ´´Este hombre no debe querer ver ni la sombra del tal ´´Fulano’’.

Pero he aquí que sonó el teléfono en esos instantes y era ´´el Fulano’’ que invitaba al encargado a una fiesta. Cuando le dije: ´´Seguramente no va usted a ir’’Entonces él me contestó: ¡Cómo no voy a ir si él es mi amigo! Yo lo acepto a él como él es. Yo lo perdono y siempre espero que él cambie’’ Me contestó. Terminó él de decir esto y yo sentí una bofetada. Me dije: ´´Por mucho menos yo no perdono a mis hermanos en la fé, y este hombre que ni conoce a Cristo, está dispuesto siempre a perdonar a su amigo y no tenerle ningún resentimiento’’.En otra oportunidad conocí a una mujer que vivía en un humilde lugar de la ciudad que comenzó a ver la necesidad de la gente que la rodeaba.

Esta había estado invitado a cenar a algunos amiguitos de sus hijos en su casa y cada vez que lo hacía venían y se incorporaban otros nuevos. Se dió cuenta que estos tenían hambre, no estaban comiendo en sus casas. Decidió seguir invitándolos pero al poco tiempo estos ya no entraban en el lugar. Entonces le dijo a su marido: ´´Tu sabes que el sueño de toda mi vida es visitar otras partes del mundo y para esto he ahorrado dinero en todo este tiempo. Pero no puedo dejar a todos estos niños con hambre. ¿Porqué no usamos ese dinero para rentar un lugar más grande y les damos de comer?—El marido muy comprensivamente asintió, entonces rentaron un galpón. Cuando yo los conocí ellos les daban de comer a unas 1500 personas por día.

La mayoría eran niños, mujeres y ancianos. ¡Y este matrimonio lo hacía por la fé de que los recursos llegarían cada día para alimentarlos! Ella creía en Dios, pero no decía pertenecer a ninguna iglesia. Cuando se acercaron algunas iglesias y gente del gobierno para tener algún rédito político, ella les dijo: ¿Dónde estaban ustedes cuando estos niños los necesitaban? Y así nos abofeteaba en nuestra cara con nuestra propia vergüenza. Otro día que fui a visitarlos ví que algunos no respetaban las reglas y se ´´infiltraban’’ más de una vez a buscar comida. Entonces yo le dije: ´´¿No les dices nada a estos que no respetan las reglas?’’ Entonces me contestó: ´´Es sólo comida, tienen hambre, si no la tuvieran no lo harían’’ ¡Otra bofetada para mí! Yo pensaba más en las reglas que en la necesidad de la gente. Otro día que estaba allí, ví como los niños aprendían por la enseñanza que en la práctica les daba esta mujer.

En ese momento yo les traía una bolsa de dulces para los niños. Cuando saco algunos pocos para uno de los niños que estaba ahí, este para mi asombro los agarra, y en vez de guardárselos se los lleva corriendo para compartirlo inmediatamente con los otros niños. Ellos habían aprendido por el ejemplo a ser solidarios y a no pensar en ellos mismos primero. La actitud de ellos enseñaban por la práctica lo que yo apenas les hubiese enseñado por la teoría. Como alguien dijo una vez: ´´Muestrame tu cristianismo por tus palabras que yo te lo demostraré por mis obras’’ Muchas iglesias fueron inspiradas por esta mujer y realizaron obras semejante en ese tiempo. Poco tiempo atrás escuché de un periodista español que visitó una ciudad de la India.

Cuando estuvo allí le llamó la atención los niños mendigando y la pobreza. El se enteró que por causa de la pobreza muchos vendían a estos niños para ser usados sexualmente. A otros, sus propios padres les cercenaban un miembro de sus cuerpos para que estos mendigasen por las calles. Poco antes de que este periodista se fuese a su país, conoció un orfanatorio de unos 40 niños que estaba por cerrar sus puertas por falta de recursos. Conmovido por esta situación decidió que debía hacer algo al respecto.

Entonces inmediatamente vendió algunas cosas de valor de su propiedad y decidió impedir que el orfanatorio se cerrase. Más tarde decidió renunciar a su próspera profesión, y se movió de España para ir a vivir entre esos niños desamparados. En estos momentos él abrió otros orfanatorios que tienen internados a más de 2000 niños. No lo escuché hablar de ninguna convicción religiosa sólo habló del amor que sentía por esos niños.

Yo personalmente reconozco que no estoy muy dispuesto a hacer una entrega semejante e ir a predicar el evangelio a un lugar así. ¿Qué motivó a estas personas hacer lo que hicieron? ¿Por qué lo hicieron? De alguna manera sintieron amor y compasión de tal manera que se ofrecieron a sí mismos. Muchas veces siento que mi evangelio es pequeño en mi corazón. ¿Qué pensará el Padre celestial de estas personas? Creo que les dirá que aunque no conocieron su Nombre, al hacer algo por estos Sus pequeñitos se lo hicieron a El.* Conocer a Dios es también defender la causa del pobre y del necesitado.* Pidámosle al Señor que nos abofetée un poco más como cristianos. Que podamos exaltar Su Nombre, y Su salvación con hechos y palabras.

* Mateo 25:34-40
* Jeremías 22:16

Capitulo 54: “¿Quién arregla este desorden?”

Toda la preciosa creación de Dios en este mundo está afectada de alguna manera por el pecado del hombre. Esta está gimiendo por la contaminación de los desorganizados usos de los recursos naturales y por la ceguera que tiene el hombre para saber como lidiar con estos problemas. Dios siempre ha hecho provisión para lo que El ha bendecido. Aquel que nos aconseja no construir una torre sin antes calcular los recursos no se puede contradecirse a Sí mismo*.

Cuando Dios creó al hombre en esta tierra lo dotó de todos los recursos fuera, y dentro de él mismo. Dios dejó a cargo del ser humano la administración de este planeta. Pero el hombre al apartarse de Dios lo comenzó a administrar incorrectamente Hace un tiempo tuve un sueño revelador. En el mismo ví el mar, que a pesar de estar claro, por algún motivo este no tenía vida en sí. Súbitamente ví la imagen del rostro del Señor. Nunca la había visto antes así. Vi muy claro en Su frente la las marcas de la corona de espinas.

Y escuché que me decía: ´´Profetiza vida’’ Mientras El decía esto en mi mente pasaban las palabras del Salmo que dicen: ´´Envías tu Espíritu, son creados y renuevas la faz de la tierra’’*. En ese momento comprendí que la obra de la redención abarca también toda la creación. Para mí el ver las marcas en la frente del Señor en esa situación significa que hay algo que tiene que sanar en nuestra comprensión.

Solamente volviéndonos a El, hace que nuestra mente bloqueada por el pecado y la corrupción se ilumine. Así como en momentos claves para la humanidad, el hombre ha descubierto medicamentos y vacunas, así también hoy día con la ayuda de la iluminación de Dios también el hombre puede sanear y organizar la creación de Dios que El mismo puso a su cuidado. No se trata de un esfuerzo mental, sino de un cambio de corazón.

Muchas veces el ser humano no vé la salida de sus problemas tanto individualmente como en sociedad por causa de su falta de arrepentimiento y búsqueda de Dios. Como dice la Escritura: ´´Si se humillare mi pueblo, sobre la cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra’’*

Cuando el ser humano no busca a Dios, no se arrepiente ó cuando su alma esta cerrada por la amargura y la falta de perdón, éste ahoga su fé y su esperanza. Sus ojos empiezan a ver sólo lo negativo y no ve la salida que está a la mano. Una y otra vez ví que cuando el hombre se arregla con Dios y se arrepiente, perdonando a los que le hicieron mal, se ilumina su rostro, se llena de esperanza y empieza a ver soluciones donde antes no la había. Uno de estos ejemplos que ví fue una mujer que vino desesperada a pedir oración.

Ella estaba totalmente deprimida y sin ganas de seguir adelante. Ella estaba por perder su casa y por varios meses había estado sin trabajo. No tenía dinero para comprar comida para sus hijos. Su rostro estaba totalmente ensombrecido y no encontraba ninguna salida por ningún lado. Al hablar con ella entendí claramente que su problema principal no era el económico (realmente nunca lo es), sino era la falta de perdón por algo que alguien le había hecho anteriormente. La conduje para ayudarla a que perdone a los que le hicieron mal y le dije: ´´ahora verá las cosas diferentes’’, y así sucedió. Ella regresó a la semana siguiente y era totalmente otra persona. Yo casi no la reconocí, no era la misma.

Con una sonrisa en su rostro me contó su historia. Después de perdonar a los que le hicieron daño fue como si se le abrieran sus ojos. En un lugar encontró a una persona que jamás había visto antes y entabló una amable conversación, cosa que no podía hacerlo antes por la amargura que tenía, ésta al compartir que estaba buscando trabajo la otra persona le contestó: ´´Casualmente hay una posición en mi empresa para usted’’ y así se presentó y consiguió inmediatamente un buen trabajo. Poco después en la misma semana pensando que ya perdería su casa, un pensamiento positivo la iluminó y se dijo a sí misma: ´´¿Porqué no llamó a la compañía de hipotecas y hablo con ellos?, y así fue que llamó esperando lo bueno de Dios.

Al hablar con ellos entendieron inmediatamente su situación y le dijeron: ´´No se preocupe, lo que nos debe se lo agregamos al final de la hipoteca y empiécenos a pagar cuando usted puede’’, ella no lo podía creer. Dios en sólo una semana había cambiado toda su vida, sus esperanzas y expectativas. Todo esto sólo por arreglar las cosas con Dios y perdonar a los que la habían ofendido. Dios está más que dispuesto a bendecirnos y a traernos redención por Cristo. El quiere nuestro arrepentimiento, que cambiemos en nuestra mente y que perdonemos a otros. Este principio funciona con un individuo, una familia ó toda una nación.

Un día, el dueño de unos campos se fue a otro país a conseguir nuevas tecnologías y semillas más resistentes para sus cosechas. El dejó encargado de todo a su administrador. El administrador al no ver al patrón cerca comenzó a irse de juergas y a despilfarrar los recursos que le había dejado y comenzó a emborracharse. Este no cumplió con los ciclos de riego ni con los tiempos específicos de siembra y de cosecha. Cuando volvió el dueño todo estaba cabeza abajo, y dijo: ´´¿Quién arregla ahora este desorden?’’

Entonces, el hijo del administrador avergonzado por la actitud de su padre, le pidió perdón y le dijo: ´´Señor, mi padre ha actuado muy mal, pero si usted no nos hecha de sus campos, yo le prometo que haré mi mejor esfuerzo y pondré orden a todo este descontrol’’ Al dueño le agradó la actitud del jóven y le dió una oportunidad. Este, con la ayuda del dueño y con el conocimiento de la nueva tecnología logró no sólo restablecer el campo, sino también logró mejorar considerablemente el rendimiento del mismo.

Nosotros también como cristianos y descendientes de las generaciones que permitieron este desarreglo tenemos la oportunidad de restaurar lo que está mal, si nos arrepentimos y estamos decididos en buscar la ayuda del Señor, veremos al Padre celestial que ya tiene la bendición para nosotros, veremos que El ya tiene nuestras ´´nuevas semillas’’, la nueva tecnología y también la nuevas ideas que necesitamos. Vayamos confiadamente al Trono de la gracia, el está más que dispuesto a recibirnos y a ayudarnos.

* Lucas 14:28
* II Crónicas 7:14

Capitulo 55: “Bajando el escudo”

Hubo dos reyes en Israel que siempre tuvieron enemistad entre ellos y sus descendientes. Estos eran Saúl y David. David tenía el corazón de Dios pero no así Saúl. A pesar de esto Dios consideraba a todo Israel debajo de su pacto y potencialmente a todos consideraba sus hijos.

En un momento que ya Saúl y su hijo Jonatan habían muerto sus familiares le seguían disputando el poder a David. David en sí mismo nunca quería luchar contra sus propios hermanos y siempre confiaba que Dios hiciera justicia. Sus propios generales tampoco lo entendían como él y continuaban luchando unos contra otros. En una oportunidad se enfrentaron Abner, general de parte de la familia de Saúl contra Joab, general que respondía a la familia de David. Estos se dispusieron a la batalla en el estanque de Gabaón. Los dos ejércitos tomaron posiciones en lados opuestos.

Comenzaron midiéndose 12 jóvenes de cada bando entre sí. Cada uno agarró al otro por la cabeza y le clavó la espada por el costado. Todos murieron al mismo tiempo. Arreció entonces la batalla y pudieron comprobar que no había vencedores. Todos estaban muriendo entre sí. Todos tenían la misma fuerza, todos tenían el mismo entrenamiento y todos tenían las mismas armas. Hasta que el general de la familia de Saúl le dijo a su par: ´´¿Qué ganamos con todo esto? ¿La victoria no sería amarga si la hubiera? Y en ese momento dejaron de pelear.* Muchas veces luchamos contra nuestros propios hermanos y no nos damos cuenta que ´´ganar’’ es perder.

En diferentes oportunidades buscamos en sentido figurado ´´matar’’a nuestros hermanos solamente porque no nos agradan ó porque son diferentes a nosotros. Es por ejemplo querer que el hermano que no nos gusta se vaya de la iglesia, que pierda algún privilegio ó querer que se humille su persona. Muchas otras veces creemos que la manera de ser de nuestro hermano pudiera afectar nuestra autoridad ó pudiera opacar nuestra imagen.

Pensamos que nuestra posición pudiera estar amenazada. Otras veces sólo porque no piensa igual que nosotros lo consideramos un enemigo. Otras lo que hacemos es transformarnos en defensores de la justicia de Dios, haciendo esto es como si nos pusiéramos en una posición de autoridad. Cuando juzgamos así, lo que pensamos es que el otro que juzgamos es menor que nosotros.

La característica es el orgullo y no el amor de Dios. Cuando exhortamos a un hermano debería ser para buscar su bien verdadero, no para que nosotros nos sintamos bien. A veces enmascaramos el orgullo con esa actitud de piedad. Recuerdo cuando era jóven había un hermano que no me caía bien. Siempre yo lo criticaba y siempre veía claramente sus errores. Hasta que un día le pregunté al Señor: ´´Señor, ¿Porqué critico a este hermano tan duramente? ¿El no comete más errores que los que yo cometo? ¿Porqué me molesta tanto?’’ Al poco tiempo el Espíritu Santo me trajo convicción y entendí la raíz de mis críticas. Yo le tenía envidia.

El había demostrado ser más eficiente y capaz que yo y delante de él y de otros me sentía menos. Mi orgullo me impulsaba a ´´ bajarlo’’ a través de la crítica. El orgullo por sentirnos menos, el temor a perder el control de una situación, el pensar que el afecto y la estima de otros hermanos pudiera ser desplazado por álguien mejor que nosotros, nos hacen querer ´´matar’’ con palabras y críticas a nuestros hermanos. Cuando nos contaminamos matándonos unos a otros’’ nadie gana. Si somos víctima de una injusticia confrontemos al hermano con amor y confiemos en el Señor pero no luchemos unos contra otros.

Un día conocí 2 hermanos, uno de ellos hacía sentir siempre al otro inferior. Siempre hablaba de sus logros personales y de las victorias de su fé. No creo que lo hiciera por orgullo sino para animar a los otros. El otro hermano se sentía acusado por no poder llegar al nivel que el otro hermano decía poseer. Como este siempre se sentía herido por la fuerte personalidad del otro, se creó a sí mismo un escudo invisible donde pudiera esconderse de su hermano. Con esto ya no sentía el dolor que le producía la presencia del otro. Cada vez que venía el otro levantaba un escudo protector y lo esquivaba.

Hasta que el pastor observando esto le dijo: ´´Un problema oculto es un problema no resuelto, por favor baja el escudo’’Al percibir su problema, decidió hablar con su hermano y abrirle el corazón, le expresó que su propio orgullo le impedía confrontarlo. También le explicó como se sentía cada vez que se encontraba con él y como este lo hacía sentir. El otro hermano al escuchar esto se dió cuenta de su poca sensibilidad y también reconoció su orgullo y falta de amor al no pensar en lo que producía en los demás su actitud. Los dos acordaron cambiar de actitud y ambos desplegaron un escudo protector pero esta vez en contra del diablo. Identifiquemos nuestros verdaderos enemigos, porque uno está dentro de nosotros mismos, la carne, y otro fuera y este es el diablo.

Capitulo 56: “El servicio religioso que a Dios le agrada”

A mi me gustan los servicios religiosos que tienen calidad en la adoración y en los mensajes. Pero me dí cuenta que había comenzado a comparar y a calificar a diferentes iglesias locales por la características de su servicio. Inconcientemente estaba formando parte del grupo de personas que menciona la Escritura donde cada uno elige lo que más le agrada escuchar.* Realmente en la iglesia primitiva muchos no podían darse el lujo de elegir a quién escuchar.

Simplemente porque había solo una iglesia en cada ciudad. Muchos cristianos buscamos asistir a un culto que llene nuestras expectativas pero sin envolvernos mucho en el servicio cristiano. Las fricciones, desilusiones, carnalidades, y las manipulaciones que encontramos en algunas iglesias nos hacen pensar de esta manera. Pero lo que no llegamos a entender es que son estas mismas aflicciones que nos hacen crecer y madurar en la carrera cristiana.

Nosotros quisiéramos estar en ´´el cielo’’ en la tierra cuando nos congregamos en una iglesia. Sentir a Dios ´´bonito’’en una reunión no debería ser nuestra comprobación de que Dios quiere que asistamos a esa iglesia, sino la convicción que Dios quiere que estemos allí para servir a otros y recibir crecimiento hasta llegar a la ´´estatura de Cristo’’.

En una oportunidad el Señor me hizo comprender esta verdad cuando me dijo: ´´Tu buscas un servicio religioso exitoso, Yo busco una relación con mis hijos’’Entonces me dí cuenta que el servicio religioso que nosotros buscamos son una forma de aproximarnos a Dios para adorarlo y servirlo. Los servicios religiosos son maneras necesarias que el hombre dispuso para adorar, acercarse y hacer el trabajo de Dios. El Señor me mostró que algunos servicios en que El estuvo, fueron desde el punto de vista humano ´´desastrosos’’. Si entendemos que una definición de un servicio religioso sería el congregarse para estar en comunión con el Señor y adorarlo, entonces estos servicios religiosos entrarían en esta categoría.

Sabemos que el servicio religioso que al Señor le agrada no es el lugar donde vamos, porque El dijo que al Padre no le interesa el lugar sino que buscan que lo adoren en Espíritu y Verdad.* Cuando el Señor comenzó su ministerio fue a su ciudad de Nazareth. Allí le tocó leer las Escrituras y todos se maravillaron de las palabras de gracia que salían de su boca. Hasta ahí fue todo bien, y si sólo consideramos esto, llegaríamos a la conclusión que el servicio religioso que haga sentir bien a la gente con palabras de gracia son suficientes para agradar a Dios.

Pero cuando Jesús los confrontó con su falta de fé, no les agradó en absoluto a tal punto que quisieron matarlo echándolo por el precipicio.* Tampoco existe una forma exterior en que El prefiera los cultos. Cuando Jesús estaba reunido en casa de Simón el fariseo con los discípulos, vino una mujer pecadora que rompiendo un frasco costoso de perfume le ungía cabeza y pies, y llorando le secaba sus lágrimas con sus cabellos. Los discípulos lo consideraban un desperdicio, pero el Señor lo consideraba un acto de adoración.

En otra oportunidad el Señor estaba enseñando a la multitud y les trajeron unos niños para que los bendijese, los discípulos lo consideraron inadecuado porque ´´interrumpían el servicio’’y se lo impidieron. Pero el Señor se indignó y les dijo ´´Dejad a los niños venir a mi’’Para nosotros el orden es primero, para el Señor es primero bendecir al que esta dispuesto a recibir la bendición.* Nosotros consideramos cuando se retira alguien de un servicio de la iglesia ó de la iglesia misma como un fracaso.

Pero en una oportunidad en que Jesús estaba reunido, muchos le habían seguido por causa de los milagros y de la multiplicación del pan que El había hecho, entonces Jesús les reprochó diciendo: ´´Trabajen por la comida que no perece’’* Cuando terminaron de escuchar las demandas de Dios, muchos discípulos le dieron la espalda y se fueron. También solemos considerar una reunión que tiene pocas personas como un fracaso total.

El Señor tuvo de ese tipo de reuniones. No siempre multitudes le seguían. En el tiempo de prueba, en el ´´Servicio Religioso del Calvario’’ muy pocos lo siguieron. Algunos pocos discípulos entre ellos Juan el apóstol y Maria Magdalena estaban allí.

Todos habían querido la Gloria pero pocos querían participar de los sufrimientos de Cristo. Hoy en día hay tiempo para toda clase de reuniones y sólo debemos discernir dónde está El Señor y allí seguirlo. El carácter de nuestras reuniones debería estar guiado por el Espíritu Santo de tal manera que podamos entender dónde está el espíritu de Cristo y que El está tocando y participar con El. El servicio religioso que a Dios le agrada es donde hay fé, donde hay un corazón humilde y quebrantado y donde Cristo es el centro y el Padre celestial es adorado en Espíritu y Verdad.

* II Timoteo 4:3
* Juan 4:21-24
* Lucas 7:37, Mateo 26:7
* Mateo 19:13-15, Marcos 10:14
* Juan 6:26-70

Capitulo 57: “Integración versus Disolución”

Siglos atrás hubo un ejército que tenía como misión llegar a una locación para pelear con el enemigo. Como este enemigo era muy poderoso, este ejército debía tener las suficientes fuerzas para tener oportunidad de ganar el combate. Para lograrlo, el rey convocó a todas sus tropas disponibles dispersas alrededor de su reino para reunirse en uno en el lugar de combate. Por razones climáticas gran parte del ejército convocado no pudo llegar a tiempo.

El ejército restante que sí había llegado no pudo hacer frente al enemigo y perdieron la batalla. El rey no tuvo un problema de fuerzas, sino tuvo un problema de integración. Asimismo el cristiano debiendo tener toda su persona integrada en una fé y un espíritu, si su mente emociones ó voluntad están dispersos y enfocados en varios intereses opuestos al reino de Dios, lo debilita, al punto de hacerlo ineficiente como cristiano.

Cuando como hijos de Dios desviamos el enfoque correcto y apartamos nuestra mente de la meta que es ser a la imagen de Cristo, nos transformamos en inconstantes y mediocres. No en vano la Palabra de Dios nos dice: ´´el hombre de doble mente es inconstante en todos sus caminos’’*

Hace poco visité a mi hijo que vive en una ciudad netamente turística. Lo que pude ver es que ha pesar de ser un lugar de belleza natural inigualable, no producía en la mayoría de los turistas una ´´evocación’’ de Dios como yo había pensado. Al contrario, su gran mayoría estaban dominados por un espíritu de distracción y goce desenfrenados de la carne. Realmente lo que produce integración en la persona del hombre es la fé en nuestro Padre creador. Esto es lo que le trae verdadera felicidad, paz, gozo, esperanza y motivación transcendental de la vida.

Lo que el sistema del mundo ofrece en cambio, es la apelación irrestringida de nuestros deseos, y estos son todos carnales. Estos nos llevan a un proceso de desintegración de nuestra persona llevándonos cada vez más lejos de Dios. El cristiano, como el resto de las personas, puede llegar a estar desnorteado por haber puesto su atención en las cosas del mundo. Comienza a estar entonces borracho de estas pasiones y deseos a tal punto que comienza a desintegrar su fuerza espiritual.

Este ofrecimiento es una especie de droga que lo adormece con su fragancia. La Palabra de Dios dice: ´´Despiertate tu que duermes y te iluminará Cristo’’* Todos los cristianos tenemos la fuerza que el Padre celestial nos ha regalado a través de Cristo, si no la disfrutamos es sencillamente porque no estamos enfocados con todo nuestro ser a obedecerle, en espíritu, alma y cuerpo. Podemos ´´recoger’’ ó ´´desparramar’’ como dijo el Señor.* No hay puntos medios. Integración ó desintegración. ¿Hacia cuál de estas dos nos estamos moviendo?

* Santiago 1:8, 4:8
* Efesios 5:14
* Mateo 12:30

PENSAMIENTOS DESDE EL CORAZÓN DEL PADRE II

Capitulo 1: “¿A quién debemos ayudar primero?”

Días pasados surgió una pregunta en la reunión de discipulado que teníamos. Esta consistía en como deberíamos hacer para determinar cuando, cómo y a quién ayudar primero. En nuestra vida como cristianos entendemos que estamos en esta tierra para hacer el bien y dar testimonio de nuestro Señor que nos salvó. Esto lo hacemos con hechos y palabras. En esta reunión se contestó a esta pregunta de diferentes formas En el caso hipotético que hubiese 10 personas con necesidad de ser ayudadas ¿A cuál le ayudaríamos primero? También si solo pudiéramos ayudar a 4 de ellas ¿A cuál de esas 10 ayudaríamos? Estas parecen preguntas sencillas, pero cuando estamos tratando con vidas que sufren, no es tan fácil.

Uno contestó que deberíamos ir primero al más necesitado, otro dijo que deberíamos ir primero al más cercano. A estas contestaciones les dije que estaban muy bien, pero que eran incompletas. María, una de las líderes que estaba allí es una mujer muy dispuesta y entusiasta. A pesar de tener varios niños siempre se ofrece para servir a otros y ayudarlos. Cualquiera que está en necesidad ella y su esposo son los primeros que se ofrecen para ir.

Ella va todas las semanas a cortarles el cabello gratuitamente a decenas de personas de bajos recursos y es fabuloso verla a ellas y todos sus niños visitar a sus vecinos y ofrecerles siempre ayuda. Pero ella se encontraba en ese momento cargada por una situación que no podía controlar. Sabiendo la gente que ella es tan dispuesta, siempre la buscan para que les solucione sus problemas. Una mamá con serias dificultades le había dejado su niña para que María la cuidase. Ella la cuidó un tiempo de buena gana, pero con los días se transformó en una carga.

Ella se sentía culpable de sentirse así, se sentía responsable por ser cristiana y no se atrevía decirle a la mamá de la niña que ya no la podía cuidar. Muchos de nosotros cristianos ó no, hacemos cosas motivados por la culpa y por el que dirán. Muchos pueden alabar nuestra actitud bondadosa y tenemos miedo de perder nuestra imagen de buenas personas. En el caso especial de María ella tenía la tendencia de sentirse responsable por los demás porque cuando ella era niña su padre la hacia responsable de sus otros hermanos.

La necesidad, la cercanía y la culpa, no son medidores exactos para decidir ayudar o no a alguien. Para el cristiano, la forma de conducirnos debe ser siempre como el Señor se condujo. El vivió 33 años en esta tierra, y si fuera por la necesidad de la gente hubiera predicado desde que tuvo uso de razón. Pero para el Padre Celestial hay un tiempo perfecto y una forma perfecta. El solo predicó y sanó a los enfermos cuando el Espíritu Santo lo ungió para hacerlo, en los últimos 3 años de su vida terrenal. Tampoco El recorrió todo el mundo conocido. El solo se limitó a predicar a unas escasas 100 millas a la redonda .El no sanó en su momento a todo el mundo ni le predicó a todo el mundo. El Padre celestial tiene sus estrategias, y El no ve la necesidad como nosotros la vemos.

Jesús hacía lo que le veía hacer al Padre, El tocaba lo que el Padre tocaba, ni más ni menos. Eso era más que suficiente y completo. Porque era la voluntad del Padre celestial, y esta es perfecta. Este principio me lo ha demostrado claramente el Señor en como debo orar por los demás. Cuando era joven yo escribía largas listas de oración por las personas y más ó menos decidía lo que necesitaban y me imponía la pesada carga de tratar de torcer el brazo de Dios a favor de lo que le pedía.

Hasta que un día tuve un sueño. En este me vi llenando botellas de aceite y acumulándolas una encima de otras de modo que ya no podían sostenerse y se caían. Entonces escuché la voz del Señor que me dijo: ¿Qué estás haciendo? No es esta la manera correcta de orar.´ Tú estas queriendo acumular el Espíritu Santo y dirigirlo de acuerdo a tu entendimiento y tu estructura mental’.

Esto me lo hizo entender cuando oraba por una persona. Decidí ayunar y mi petición era que esta persona venga a la iglesia. Yo no la llamaba pero cuando oraba y ayunaba esta aparecía por si misma en la iglesia. Pero dejaba de orar y esta no volvía hasta que me cansé de orar, ya que era una pesada carga. El Señor me dijo: ´ Es que tú no entiendes, Tú oras para que esta persona asista a la iglesia, porque te parece que esa es mi principal voluntad para ella, pero no es así. Yo lo que quiero que ores es por los problemas de su casa y por la influencia negativa que tiene sus malos amigos en ella, estas cosas son las que lo atan y lo atrapan.

Dejarnos guiar por el Espíritu Santo y rendirnos a Su guía nos asegura interpretar correctamente a quien, como y cuando ayudar. El mismo Señor dijo que hubo muchas viudas y leprosos en Israel en tiempos de los profetas Elías y Eliseo, pero ellos no fueron enviados sino solo a una viuda y un general extranjeros y enemigos del pueblo de Dios.* ¿Porqué no sanó a los de su propio pueblo? La respuesta es que el Padre tenía sus propósitos. Israel estaba en pecado y estaba endurecido. La aflicción era un instrumento para quebrantarlos.

Cuando el profeta fue para sanar a Naamán el Sirio, el Señor engrandecía Su gracia, mostraba a Siria que el era el verdadero Dios y lograba que en todo ese tiempo no le hicieran la guerra a Israel. Los designios de Dios son inescrutables, no los podemos entender. Si enfocamos en la necesidad solamente nos vamos a equivocar, eso sería como estar enfocados solo en los hombres. Pero enfocar en Dios, y en su maravillosa Gracia nos guía a Su perfecta voluntad. Que siempre es mejor, tiene más bastos alcances, es siempre benigna, pura y llena de amor.

Alguien pude preguntar: ¿Pero como puedo saber en la práctica a quien debo ayudar? Entonces les respondo: Usa la ley del diapasón. El diapasón es como esos pequeños pianos de aprendizaje que cuando tocas la nota correcta se enciende una luz. Así también, cuando oras por algo ó alguien, y Dios quiere hacer algo, allí también se enciende en tu corazón una luz. Vuelves a orar y cuando tocas la tecla correcta, pop, vuelve a encenderse la luz. Es así que aprendemos la confirmación de Dios para hacer ó no algo. Oramos y tratamos desde el punto de vista humano estar neutrales y todo lo que el Espíritu de Dios toca y nos trae convicción, sabemos que viene de El.

La oración continua, la comunión con Dios, y el estar rendidos a El, nos sensibilizan para reconocer el suave toque de Su dirección ´ La .verdadera ayuda a los demás es obedecerte y seguirte a Ti, Señor’

* Lucas 4:25-27

PENSAMIENTOS DESDE EL CORAZÓN DEL PADRE II

Capitulo 2: “Hablándole al alma”

Siempre escuché y entendí que se le podía hablar a una persona moribunda en su estado de inconciencia, que esta de alguna manera podía recibir la Palabra de Dios en su propia alma. Pero nunca para mi fue esto tan real como cuando me llamaron de la ciudad en donde nací para notificarme que mi padre estaba internado grave en terapia intensiva. Sin perdida de tiempo tomé un avión y fui a verle. Pasando lo más peligroso de su estado, pasé muchas horas cuidándole en su propia habitación.

El no podía bastarse por si mismo, casi no abría sus ojos y si llegaba a decir algunas palabras, estas eran totalmente incoherentes. En el silencio de la noche fui guiado a leer en voz alta un texto del evangelio. Este era San Juan capítulo 11. Cuando lo leo llego a la parte que dice Jesús: ¨ Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque este muerto vivirá. Y todo el que cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?¨ Estando distraídamente leyendo esto escucho una voz inesperada que me sobresaltó. Era la voz de mi papá, estando con sus ojos totalmente cerrados.

El decía contestándole al Señor: Sí, Señor. Yo creo.¨ El estaba incapacitado para procesar lo que escuchaba con su mente, él contestaba directamente desde su alma. Mi papá había aceptado al Señor cuando yo era joven, pero nunca había llegado a bautizarse. Cuando entendí que lo suyo era una confesión de bautismo, no perdí tiempo y tomé un agua mineral de la mesa y derramándola en su cabeza le dije en presencia de otro paciente convaleciente: ¨ Por la confesión de tu fe yo te bautizo en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

Después de esto continué leyéndole otros textos bíblicos y para mi asombro, su alma respondía a la Palabra de Dios trayéndole llanto y convicción de pecado. Siempre todo esto en un estado mental totalmente desconectado. Muchos otros acontecimientos sobrenaturales pasaron durante ese tiempo. Uno de ellos fue que poco después de este episodio mi papá comenzó a recuperarse rápidamente. En pocos días se encontraba caminando con muy poca ayuda.

En ese tiempo también entendí claramente dos textos bíblicos, uno el que dice: ¨ Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, yo estoy allí en medio de ellos ¨*y el otro que relata la sanidad de la hija de Jairo, el principal de la sinagoga, en el cual su hija había enfermado y muerto.*

Estando yo cuidando a mi padre en la clínica pude percibir un ambiente muy pesado. El paciente de la cama continua estaba muy molesto de dolor. Mi padre también estaba molesto y la persona que acompañaba en ese momento tenía una actitud negativa. En ese momento llega Gladis, una hermana mayor de la iglesia, una mujer de oración y fe, nunca encontré en ella palabras negativas ó depresivas. Esta, con un gran entusiasmo entró a la habitación alabando a Dios y bendiciendo a las personas allí reunidas.

Al instante toda esa pesadez comenzó a retirarse, mi padre comenzó a reírse y el paciente de la cama continua cuando se oró por él, su dolor desapareció instantáneamente. Lo que había sucedido que al reunirse dos hermanos en la fe teniendo el mismo espíritu, lograron quebrar las tinieblas y el espíritu de depresión. También como en el caso de la hija de Jairo, el Señor hizo a todos que se retirasen y se quedó en la habitación solo con los que tenían fe. Cuando la mayoría de ellos lamentaban y lloraban mostraban claramente que no tenían fe en Jesús, y eso es un impedimento para la manifestación del poder de Dios, porque todo lo que realmente creemos, eso atraemos.

Nuestra alma percibe muchas veces antes que nuestra mente. Si transmitimos a Dios, Su Palabra y Su poder, podremos ver reflejado en las vidas de los que creen la Gloria de Dios. Lo que transmitimos es espíritu, no palabras a las mentes de los hombres. Si nuestro espíritu es correcto lo que transmitamos será correcto también. En San Juan 6:63 dice: ¨ El Espíritu es el que da vida, la carne para nada aprovecha, las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.’ Esa Palabra es espíritu y ese espíritu es el que transforma el alma de los hombres.´ Querido Señor Jesús, concédenos vivir, hablar y movernos en el espíritu que emana de Tu Palabra para así influenciar y cambiar el corazón de los hombres y enséñanos también a hacerlo estando con otros hermanos en el mismo espíritu para que al mencionar Tu nombre Tu puedas estar allí presente.’Amén.

* Mateo 18:20
* Marcos 5:21-43

PENSAMIENTOS DESDE EL CORAZÓN DEL PADRE II

Capitulo 3: “La Pizza de Nanni”

Cuando yo era niño conocí a Nanni. El era el dueño de una pequeña pizzería que vendía pizza para llevar. Siempre íbamos los fines de semana a comprar varias pizzas y nos apurábamos en llegar temprano porque siempre se terminaban pronto. Es que las pizzas de don Nanni eran de premio Nobel. El mismo las amasaba y las ponía en crudo en su horno con productos frescos y de primerísima calidad.

El hacía determinada cantidad y cuando las vendía todas, cerraba su negocio. Siempre nos agolpábamos en el mostrador y suplicábamos no escuchar las palabras: ¡Estas son las últimas! En todo lugar yo le hacía propaganda. Para mi esas pizzas eran una garantía. Recuerdo que por años le hable a un amigo que vivía en otra ciudad acerca de las bondades de estas, y cuando este un día vino a visitarme, me dije a mi mismo: ‘Esta es mi oportunidad de quedar bien con mi amigo y comer una de estas pizzas que tanto le hablé’

Fui entonces a comprarlas y nos sentamos en la mesa, yo en todo tiempo me encontraba sin parar de alabar esta pizza. Cuando la serví me di cuenta que algo andaba mal. La pizza que tanto tiempo había alabado estaba quemada. Nunca en 20 años de comerla me había pasado esto. Justo cuando quería lucirme más, quedé avergonzado. Es que solemos pensar que todo lo viejo se repite, que lo que vivimos antes se volverá a vivir de la misma manera. Este mismo error lo aplicamos a la vida spiritual.

Más de una vez alabe un servicio religioso por su música ó por el predicador de turno. Pero cuando volví esperando recibir lo mismo he aquí la música estaba opaca sin vida, y en otros casos el predicador que tanto alabé me aburrió con su mensaje. Es que Dios nos quiere enseñar que la fuente de todo lo bueno es El mismo. Las cosas y personas son solo instrumentos en sus manos. Cuando nosotros ponemos más atención en los instrumentos de Dios y no en Dios mismo quedamos defraudados.

También nos sirve para ver que el Señor no quiere que le demos la gloria a personas ó cosas más que a El mismo. El quiere que entendamos que El siempre es nuevo y que El se recrea a si mismo todo el tiempo. La tendencia del ser humano es descansarse en lo que conoce, esto le da una especie de seguridad en su carne. Confiar en lo siempre nuevo de Dios exige fe y confianza, y no siempre la tenemos. Cuando confiamos en sus promesas también cometemos el mismo error. Por ejemplo el Señor nos ha prometido no dejarnos ni desampararnos y también nos ha prometido suplir todas nuestras necesidades.* Cuando el ha usado para suplir esa necesidad en nuestras vidas a una persona tendemos la tendencia en pensar que para la próxima vez que tengamos una necesidad similar El va a usar la misma persona.

A veces esto ocurre así y a veces no. En una oportunidad por causa del ministerio había contraído algunas deudas. Mi posición siempre ha sido no compartir mis necesidades con los hombres sino solo con Dios. En ese tiempo me llama un hermano y amigo que vive en otro estado. Este me comparte que tenía varios juicios contra unas compañías de seguro y no podía cobrarles lo que ellos le debían así que me pidió que orase por esto. Me dijo también que si lograba recuperar algo de allí me daría una ofrenda para mi ministerio. Yo comencé a orar por él y por esas deudas y para mi sorpresa me llamó un par de semanas después y me dijo que a la semana que hablamos había comenzado a cobrar lo adeudado y más de lo que esperaba. Como respuesta a su promesa me dijo que quería darme una ofrenda pero quería venir a hacerlo personalmente visitándome un tiempo más adelante.

Yo, viendo mi necesidad del momento le dije si podría mandarme el cheque antes porque me urgía pagar unas deudas. Cuando terminé de hablar con él, algo me molestaba interiormente. No había dejado obrar a Dios libremente y estaba confiando más en el dinero de mi amigo que en Dios mismo. Así que decidí hablarle y decirle que estaba bien que haga como había decidido hacerlo antes. Entonces le dije al Señor: ‘Bueno Señor, te vuelvo a tener solo a ti, si tu no solucionas mi problema sí que estoy en dificultades. En esa misma semana otro hermano sintió la guía de Dios para darme una ofrenda importante y para mi asombro a los pocos días recibo un correo de mi amigo con el cheque adentro. El queriéndome dar una sorpresa me había enviado el dinero sin decirme nada.

Es decir que había recibido doble por la gracia de Dios. Confiar en el Señor es mejor que confiar en cualquier persona ó dinero. Pero entendí que para poder avanzar en el camino cristiano, es necesario primero soltar la confianza que ya tenemos ó la que ya hemos experimentado anteriormente y rendirnos a El en cada momento. El Señor generalmente no se repite en su manera de hacer las cosas. El siempre guardará Sus promesas porque El es fiel. Agradezcámosle con amor por todas sus bendiciones del pasado, pero esperemos que El manifieste Su gracia de manera y fresca cada día.

* Hebreos 13: 5
* Filipenses 4: 19

PENSAMIENTOS DESDE EL CORAZÓN DEL PADRE II

Capitulo 4: “Mi dentista, la nueva era y el sobre de levadura”

Cada vez que visito la ciudad donde nací voy a ver a mi dentista. No sé si él es el mejor que existe pero siempre me ha infundido confianza. Se lo ve un hombre honesto y sencillo. La última vez que lo hice fue solo para un chequeo de rutina. Yo descontaba que tuviera que arreglarme algún diente, pero creo que en ese momento le he podido ser más útil a mi dentista que él a mí. El tiene una especie de sed espiritual, pero si bien cree en el Señor Jesús hay algo en lo que él y otros llaman religión que no le conforma.

La dureza del dogma, el materialismo extremo, la insensibilidad que manifiestan algunos grupos cristianos lo alejan de ellos. El me contaba que lo invitaron a un grupo espiritual y desarrollaron algún tipo de ejercicio de meditación al estilo oriental. A él le parecía que era más espiritual que el cristianismo clásico. Yo le hice entender que él participó en un grupo de la nueva era. Que ese grupo como otros no traen nada nuevo, que de donde estas creencias provienen no se pueden ayudar a ellos mismos.

Le conté como nuestra iglesia ayudaba materialmente con necesidades básicas a diferentes personas en sus mismas naciones. Le dije que nuestra civilización judeo cristiana es la que está mejor capacitada para ayudar el desarrollo del hombre en todo su potencial. Le pregunté si él estaría dispuesto a dejar todas sus pertenencias e irse a una playa a vivir de la caza y de la pesca con sus hijos y meditar todo el día, y me dijo por supuesto que no.

La verdadera religión suple completamente las necesidades del ser humano. Somos espíritu, alma y cuerpo y todas sus necesidades deben ser suplidas no solamente una de ellas. También le dije que una de las necesidades básicas del ser humano está en su alma, que es eterna. El alma del hombre está perdida y necesita que alguien la rescate y ese alguien se llama Jesús.

Le dije que es imposible llegar correctamente a Dios si no hay un pago de sangre inocente. También le dije que todo esfuerzo de llegar a Dios de otra manera disocia la personalidad del hombre porque esta está basada en lo que el hombre pueda hacer por sí mismo. Después de una larga charla yo sentí que de alguna manera mi dentista agradecía mis palabras. Los que vi que no estaban muy agradecidos eran los otros pacientes ya que tuvieron que esperar muchísimo, tanto como si yo me hubiese arreglado todas las muelas, no habiéndome en realidad arreglado ninguna.

Me fui del consultorio pensando porqué había encontrado tantas personas como mi dentista que querían creer en el Señor, pero estos sentían que a nuestro cristianismo le faltaba algo. Y llegué a la conclusión que en algunos casos tenemos que apuntar más a mostrar a Cristo, y en otros, nuestro cristianismo tiene que desempacarse de las maletas y ser una fuerza viva y pujante como lo fue en el principio. Nuestra propia vida debe de tener una sal y luz distinta que atrape a las personas a tal punto que digan: ¨ Esto sí es diferente, esto es mucho más de lo que el mundo y sus falsas religiones me pueden ofrecer.’

¿Que es lo que debería atraer del cristianismo? Su verdad, el gozo, la paz, la vida abundante, el perdón incondicional, su justicia, el amor, la paciencia, la gracia a otros, la falta de hipocresía, la bondad y la esperanza bienaventuradas.* Y todos estos se pueden mostrar con actitudes y sin un torrente innecesario de palabras. Recuerdo una persona que trabajaba en un restaurante, el veía siempre una familia cristiana y él notaba que tenían algo diferente. Estos no eran religiosos sino tenían una verdadera vida en ellos. El veía su trato, como el marido trataba a la esposa a los hijos, veía el amor genuino que se profesaban y la dignidad en que se conducían. El solía prestar meticulosamente atención a todo lo que conversaban sin que estos se den cuenta.

El se decía: ‘Estos son diferentes a mí y mi familia’ y deseaba de todo corazón tener lo que ellos tenían. Un día tuvo oportunidad de preguntarles ¿porqué él los veía diferentes? Y cuando ellos le dijeron que era por Cristo, él inmediatamente lo aceptó en su corazón y con los años llegó a ser y tener una familia cristiana como él vio y anheló.

La Palabra de Dios dice que nosotros somos sal y luz, y también dice que somos como la levadura que leuda toda la masa.* Nos acostumbramos a ser levadura escondida en su sobrecito. Y empezamos a decir ¡cuidado de la maza, a ver si nos contamina!, Cuando nosotros tenemos que estar seguros de lo que tenemos y saber que somos nosotros lo que tenemos algo para ofrecer al mundo. Que no hay otra manera si estamos en contacto con la gente que influenciarla con el verdadero evangelio de Dios, que es vivo y siempre fresco. ¡Salgamos con esta vida que tenemos y atraigamos a los perdidos a Cristo!

* 1 Corintios 5:8
* Lucas 13:20

PENSAMIENTOS DESDE EL CORAZÓN DEL PADRE II

Capitulo 5: “Las botas de mi abuela y como lavar el alma”

Mi abuela era una excelente persona pero siempre me pregunté porque tenía una personalidad dura y opaca. Ella mostraba con actitudes de cuidado su amor por los demás. Cuando era pequeño ella me revelaba su afecto en la esmerada elaboración de las comidas que me hacía. Ella sabía ver también las necesidades de algunas personas que nosotros no veíamos. Recuerdo cuando uno de sus nietos tuvo un hijo ilegítimo –cosa que para mi, todos son hijos legítimos- nadie le prestaba atención y en ese tiempo era como que la familia sentía vergüenza de acercársele.

Mi abuela sin embargo siempre le prestó atención y le daba cada vez que lo veía algún poco de dinero para que se comprara algo. No hubo ocasión que este viniera a visitarla y ella no lo recibiera. Ella entendía que el pobre muchachito no era responsable de la conducta de sus padres. Sabiendo ver sus buenas actitudes, yo no podía comprender porqué ella era dura cuando hablaba de otras personas. Era como si fuera dos personas diferentes.

Una la que mostraba a los demás y la otra la que realmente quiso ser. Pasó mucho tiempo, y oré bastante por ella, hasta que un día cuando ella tenía cerca de 90 años descubrí el porqué ella tenía esa personalidad. Hablándome de su niñez, me confesó que cuando tenía 9 añitos se enojó grandemente con su papá. Resultaba que el tío venía de New York a visitarlos y le trajo unas botitas nuevas para mi abuela. A ella no le gustaron lo más mínimo esas botas y no quiso ponérselas. El padre para no desairar al hermano le obligó a la fuerza que se las pusiese.

Ella lo hizo pero se creó un resentimiento enorme hacia su papá, y nunca lo pudo perdonar. ¡Mi abuela creó desde allí una personalidad a la defensiva, una cáscara artificial que llevó toda la vida con ella! Vivió siempre rechazando a los que ella sentía que le podían imponer algo. Gracias al Señor pude ayudarla a orar y perdonar a su papá. ¡Pero esto fue después de más de 80 años! Creo que no hay derecho a que alguien viva esclavizado a un mal sentimiento toda su vida.

El saber lavar nuestras almas a tiempo y todos los días nos puede evitar vivir plasmados a una personalidad que no es la nuestra. Pero ¿Cómo podemos en la práctica hacer esto? Yo les diré como usualmente lo hago:

1. Identifico. Trato de identificar a lo largo del día lo que me ha afectado y sé que no es normal. Los pecados que he cometido, como ser declaraciones de orgullo, actitudes de vanagloria, odios por algo que alguien dijo y me cayó mal. Frustraciones y miedos, quizás venidos por algo que vi ó escuché. Sentimientos de culpa reales por causa de algo que pensé, dije ó hice, ó inducidos por circunstancias ó personas que me hacen sentir así. Situaciones vividas que no son claras y me dejan un mal sabor las trato de revivir bajo la lupa del Señor.

2. Restauro y restituyo. Si sé que afecté a alguien con mi actitud trato lo más rápido posible de pedirle perdón. Si la persona salió dañada material ó espiritualmente trato de restituir lo que se daño de alguna manera equivalente.

3. Borro. Trato de buscar en la Palabra de Dios que el Espíritu Santo me hable. Allí me veo reflejado en situaciones vividas en el día y aplico la misma solución que el Señor me revela. A través de la confesión al Señor borro mis pecados, sabiendo que su sangre derramada tiene poder para hacerlo. Si siento miedo, inseguridad ó algún otro sentimiento erróneo trato de llenarme de fe con la lectura bíblica y adoro al Señor con frases y cantos. Cuando mi corazón se llena de Su Presencia, entonces sé que mi alma se ha limpiado. Y alabo como consecuencia al Señor. El no poder adorarle con toda libertad me muestra que todavía me faltan cosas que solucionar y entonces vuelvo al proceso anterior.*

Uno de los resultados de la limpieza diaria del alma es el gozo y la alegría del Señor, uno puede sentir que las cargas se van y siente paz y esperanza hacia el futuro. Los pensamientos empiezan a ser positivos y como consecuencia nuestras declaraciones también. También he notado que cuando no me siento herido por las actitudes ó declaraciones de los otros soy libre, no estoy a la defensiva y dejo de pensar lo que otros piensen ó no de mí. Mi enfoque está más ajustado hacia el Señor y estoy más abierto a escucharlo. Quiera el Señor recordarnos siempre la necesidad de limpieza en nuestras almas y cuando somos incapaces de ayudarnos a nosotros mismos por haber pasado mucho tiempo sin hacerlo, que El nos envíe sus mensajeros a lavarnos nuestros pies con el agua de Su Palabra. Amén*

* 1Juan 1:8-10
* Juan 13:5

PENSAMIENTOS DESDE EL CORAZÓN DEL PADRE II

Capitulo 6: “El último de los gigantes”

Cuando Israel quiso por primera vez conquistar la tierra prometida, vio los habitantes que en esta vivían y le pareció gigantes a sus ojos, entonces les tuvo miedo y por ende no entró en ella, retrocediendo hacia el desierto.* Esa generación había perdido la oportunidad de vencer los gigantes y conquistar el territorio para ellos y sus descendientes.

Su actitud provocó que vivieran en el desierto toda su vida y parte de la vida de sus hijos. En la vida del ser humano hay muchos gigantes que debemos vencer, Muchos son externos y muchos internos. Los Israelitas tenían el verdadero problema dentro de ellos más que afuera. Su visión interior de Dios era insuficiente para enfrentar el desafío externo.

Dios no creció lo suficiente en su interior de manera que le veían como un enano y a sus enemigos como monstruos gigantes. Para el joven David era diferente. Cuando se enfrentó a un verdadero gigante externo lo confrontó con la imagen del Dios Todopoderoso interno, y este era tan grande que dijo: ‘¿Quién es este para desafiar al Santo de Israel?’ Lo que tenemos adentro determina la victoria que tendremos en vida práctica.

Conocí un siervo de Dios muy bendecido de edad madura en que Dios le dijo: ‘Tienes 7 años para conquistar los gigantes’ Yo me dije entonces a mi mismo: ‘¿No es esto maravilloso? ¿Un hombre de Dios tan bendecido y con tantas batallas y logros ganados que en la madurez de su vida Dios le conceda conquistar lo más grande? Y yo pensaba en grandes movimientos en las naciones, miles de salvaciones, etc., etc.

Pero Dios me sorprendió y me dijo: ‘Tu no entiendes, los gigantes no siempre son exteriores’ y ahí comprendí lo que me quería decir. Para Dios muchos de estos habitan adentro de nosotros. ¿Por qué los llama gigantes? Es porqué son los más difíciles de vencer. He visto como los gigantes de la última hora en las vidas son los que nos cuestan conquistar completamente. Por ejemplo, he visto muchos casos de hombres y mujeres de Dios, consagrados totalmente a Su servicio, que en sus años adultos, tropiezan una y otra vez con la misma piedra.

Ellos pueden hablar de sus logros y conquistas pasadas una y otra vez, y son realmente de gran ayuda y estímulo a muchos. Ellos conocen y pasaron por el camino de la victoria en esas áreas y pueden hablar con autoridad propia de sus experiencias. Pero muchos de ellos como David, pueden hablar del gigante que vencieron en la juventud, pero no del gigante que no tuvieron fuerza de vencer en la adultez.* Algunos de ellos no se han dado cuenta por ejemplo cuando y como pasar la antorcha de su carrera a otros.

David, creo yo, se dio cuenta después del último gigante que tenía que dejárselo a cargo de las nuevas generaciones, que él ya había cumplido dándoles el ejemplo. Es dificilísimo saber cuando dar un paso al costado. Pensamos que perdemos autoridad, influencia ó protagonismo y esto nos limita. Conocí el testimonio de un pastor muy reconocido en su país, él a través de muchísimas conquistas y luchas logró con la ayuda del Señor levantar una iglesia de más de 11.000 miembros. Pero el Señor tenía un desafío en lo postrero de su vida que le costó mucho a él aceptar.

Este ministro del Señor estaba en la cúspide de sus logros, con el amor y el reconocimiento de su pueblo. Y el Señor le pedía que lo dejase todo y comenzara una pequeña obra en medio de la nada. Para él esto no tenía mucho sentido, y a veces se cuestionó de donde vendría este llamado. Pero siendo sincero con él mismo reconocía que era la misma voz que lo había estado guiado todos estos años. El decidió obedecer, realmente el gigante no era la nueva obra sino el devolverle a Dios todo lo que le había dado.

Vi a otros que le entregaron todo al Señor pero había una sola cosa que no le entregaban, muchas veces era un hijo ó el esposo ó esposa.

En otros era algún temor escondido no resuelto. En otros era la incapacidad de humillarse, el miedo a alguna enfermedad, ó a la soledad. Estos son algunos de los postreros gigantes. Las victorias del pasado no sirven para vencerlos. Son nuevos enemigos. En el fin de nuestra carrera terrenal, el Padre celestial esta más interesado en nuestros gigantes internos que externos. Muchas veces estos gigantes inconquistados se abren paso con una fuerza inusitada en el ocaso de nuestras vidas.

La fuerza de nuestro ser conciente disminuye para ahuyentarlos y empiezan a controlarnos cada vez más. Un querido pastor mayor me enseño con su vida este principio. El tenía cierto temor que cuando envejeciera su mente no le respondiera y negara a Dios. Pero él reflexionó que si su mente no le llegaría a responder, si su alma estaba limpia y en paz con Dios, todo lo que diría por más que no se acordase sería lo mismo una y otra vez pero nunca sería ofensivo. Y el tiempo le dio la razón. En un momento de su vida comenzó a perder la lucidez, pero como él mismo había anticipado todas sus palabras y comentarios estaban bajo la luz del Señor y nunca le negó.

No solamente el Señor lo honró con no permitir que este lo deshonre con sus palabras sino que pasado un lapso de tiempo volvió este a tener el uso pleno de sus facultades mentales. Nuestro Dios es bueno, y El anhela que cuando nos toque ir a su encuentro lo hagamos en la plenitud de un alma totalmente limpia y consagrada a El.

* Números 13:1-33
* 2 Samuel 21:16-17

PENSAMIENTOS DESDE EL CORAZÓN DEL PADRE II

Capitulo 7: “Los anteojos y la vista”

Los anteojos son un instrumento que ha inventado el hombre para ver mejor la realidad y las cosas que lo rodean. Cuando están correctamente graduados son una bendición. Dice la Biblia que Moisés tenía vista perfecta hasta la ancianidad*, él no hubiera necesitado anteojos. Si aplicamos esto a lo espiritual podríamos decir que Moisés era una persona que veía con claridad los asuntos espirituales. Vio a Dios cara a cara y no por figuras.

El conocía la diferencia de lo bueno y lo malo y podía juzgar con justicia los asuntos de su pueblo. Muchos de nosotros que tenemos dificultad para ver en lo natural, sabemos la importancia de usar anteojos para corregir nuestra visión defectuosa. Pero muchos, no nos damos cuenta de la necesidad de usar anteojos para corregir nuestra distorsionada manera de ver en lo espiritual. ¿Qué serían estos anteojos? Estos anteojos son los instrumentos que Dios utiliza para corregir algún desarreglo en nuestra percepción de la vida. Por ejemplo mi esposa es como unos anteojos para mí y yo lo soy para ella.

Mi manera de ver la vida se inclina muchas veces a lo esencial, no le presto atención a cosas que por no ser muy importantes son extremadamente necesarias y ella al hacerme ver su manera de ver es como si me pusiera unos anteojos donde mi visión cambia. Lo mismo sucede en manera inversa con ella. Las personas y las situaciones que Dios pone alrededor nuestro son esos anteojos que si nos lo ponemos nos ayudan a ver diferente. Mis hijos también al escucharlos me ayudan a ponerme unos anteojos para percibir la vida desde otro punto de vista más imparcial y de acuerdo a otro mundo que yo no manejo.

En otros he visto que la aflicción ha servido de enfoque a algunas personas que he conocido para que vean y actúen diferente. Uno de ellos ha sido un conocido, persona de mucho arraigo en las cosas del mundo, pero al tener una niña discapacitada logró sacar lo mejor de él. Su cuidado por ella, su dedicación, y la paciencia que le tocó desarrollar, hizo que su enfoque mundano cambiara hacia un enfoque más espiritual e importante de la vida. En otros han sido la influencia positiva de amigos, padres, pastores ó lideres que nos ayudan a ver lo que no veíamos previamente.

En otros casos he visto que esos anteojos han estado fuera de graduación y en vez de ayudar han sido de influencia negativa. Personas que tienen una tendencia a la justicia, por ejemplo, se reúnen con personas de la misma tendencia y potencian su manera de ver en ese sentido y se transforman en defensores de la justicia y se olvidan de ponerse los anteojos de la misericordia que el estar con este tipo de personas misericordiosas le podrían dar.

Me ha pasado que me tocó ver la injusticia cometida por alguien y al acercárseme otra persona que veía de la misma manera me provocaba un incremento de mi demanda por la justicia, pero si la persona que se me acercaba tenía otro tipo de ¨ anteojos ¨ más bondadosos entonces ese mismo suceso lo veía con mayor gracia, de una manera más amable y misericordiosa. Cuando nos ponemos anteojos que nos hacen distorsionar nuestra visión nos damos cuenta.

Así también nos damos cuenta de aquellos que nos hacen ver la realidad con más claridad. El mismo oculista al recetarnos unos anteojos nos pregunta: ¨ ¿Con cuál graduación ve usted mejor? ¨ Asimismo en lo espiritual, si sabemos reconocerlo, hay lentes, ya se llamen estos, circunstancias personas ó influencias, que nos mejoran nuestra percepción de la vida. A estos debemos acercarnos y recibirlos con gratitud, porque nos ayudan en nuestro camino cristiano.

Hermanos, dejémonos ayudar por esos ¨ anteojos ¨ que completan nuestra manera de ver las cosas. Reconozcamos los que nos ayudan a bien y tendremos la visión de Cristo.

* Deuteronomio 34:7

PENSAMIENTOS DESDE EL CORAZÓN DEL PADRE II

Capitulo 8: “ Cuando ser siervos no significa tener un espíritu de servidumbre”

Dios nos llamó a ser libres y a no tener un espíritu de esclavitud. Muchas veces no nos damos cuenta que servimos a Dios no como respuesta de Su amor, sino como respuesta a un sentimiento de obligación. Hacemos muchas cosas que sabemos que debemos hacer pero sin reparar con que espíritu las hacemos.

Cuando era joven mi papá había tenido la oportunidad de tener una florería y un negocio de comidas. Yo era el hijo del dueño, podía mandar a los empleados por serlo, pero mi papá entendía que la autoridad me la daba no solamente serlo sino conociendo y desarrollando todos los estadios del negocio. Yo debería limpiar como el más humilde empleado y trabajar en cada una de las jerarquías del negocio. Debía aprender desde lo más simple hasta llegar al nivel gerencial.

Si bien en las empresas modernas esto no necesariamente se aplica así, tiene su merito y autoridad el haber aprendido a desarrollar todas las tareas de un negocio. Pero quedarse en los estadios menores continuando recibiendo órdenes no mostraría la autoridad que el dueño ó el hijo tienen. Me ha servido infinidad de veces el haber pasado por todos los estadios, he podido reemplazar cantidad de veces a alguna posición cuando era debido. Pero esa posición era momentánea y para el buen funcionamiento del negocio, todos sabíamos que yo era el hijo del dueño.

Como hijo yo no había hecho nada para ganar esa posición, mi papá lo había hecho por mí. Así también el Señor nos dio una posición de hijos y espera que desarrollemos nuestra autoridad en Su nombre, ya que su Nombre es también el nuestro. En hebreo suelen mencionar que alguien es hijo de otro con la expresión ‘Ben’, es decir por ejemplo: el hijo de Judá sería Ben-Judá. Asimismo nosotros somos Ben-Jesús, hijos de nuestro Padre celestial y hermanos de Jesús. Así como hijos de Dios tenemos todos los derechos y obligaciones de los hijos.

Cuenta una historia que había un rey que había tenido su hijo primogénito. Unos miembros de la corte al enterarse de esto decidieron conspirar y tratar de matar al bebé para que no le sucediese en el trono. Con este fin enviaron un vil emisario para que raptase al pequeño príncipe y lo matase. Este emisario logró la tarea de raptar al pequeño pero cuando fue para tratar de matarlo en un lugar desolado un guardia reconoció al hijo del rey y entraron en una feroz batalla.

En esta los dos se hirieron mortalmente quedando el bebe en un canasto abandonado a su suerte. Un humilde campesino lo encontró y fue movido a compasión y sin darse cuenta quien era el pequeño lo adoptó. Pasaron los años y este niño creció y se hizo un joven y fuerte campesino. Por ese tiempo el reino celebrara la fiesta de la cosecha y con ese motivo la reina visitaría a varios campesinos. Cuando llegó donde estaba su hijo le reconoció una marca en el brazo y al preguntarle al padre adoptivo sobre el joven, todo salió a la luz, y con una inmensa alegría todos celebraron por el inesperado hallazgo.

Su padre, el rey decidió entrenar al jóven como príncipe, entonces le dijo: Tú aprendiste a ser un excelente sirviente. Pero yo ahora quiero enseñarte a ser el hijo del rey para que aprendas a gobernar conmigo. Hermanos y hermanas en Cristo, cambiemos la posición de esclavos de la obligación de tener que hacer cosas y aceptemos la posición de hijos. Aprendamos a sentarnos con Cristo en las alturas* para que gobernemos con El. Toda autoridad le ha sido dada a nuestro Señor en el cielo y en la tierra *y El la ha delegado sobre nosotros. Echemos fuera demonios en Su nombre, ordenemos al mar embravecido que cese de rugir. Bendigamos nuestro pan y multipliquémoslo para bien nuestro y de todos los que nos rodean.

Que las circunstancias sean nuestros siervos y no nosotros siervos de la circunstancias. Sigamos las ordenanzas de nuestro Padre celestial para poder reinar y subyugar el reino de las tinieblas. Hagamos todas nuestras obras en respuesta a su amor y no porque debemos hacerlas.

* Efesios 2:6
* Colosenses 1:16