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El extraño trabajo de Dios salvó a los pandilleros

Una Banda robó la camioneta del ministerio, le prendió fuego, pero el extraño trabajo de Dios salvó a los pandilleros. Dios usa extraños caminos para salvar a las almas. En este, usó a los mismos ladrones y al producto de su robo para ser salvos. Según relata Operation World. (1)

Su nombre es Agustín, y vive en Argentina. La mayoría de todos los hogares de los trabajadores de Every Home for Christ, no posee mucho dinero.

Agustín tampoco, él trabaja muy duro para tener lo que tiene. Pero al igual que todos nosotros, de vez en cuando, Agustín se enfrenta a una elección difícil.

¿Compartir el Evangelio vale la pena? ¿Vale la pena seguir? Después de lo que había pasado, mucha gente tira la toalla. Pero Agustín decidió que no. Al no abandonar su llamado vio el extraño trabajo de Dios en operación.

Debido a esa decisión, fue testigo de cómo Dios puede tejer y revertir los hilos enredados de la devastación. Él los puede transformar en un hermoso tapiz de gracia.

¿Cuándo empezó el extraño trabajo de Dios?

Sucedió a finales del año pasado. Agustín y varios otros trabajadores de EHC fueron a evangelizar a su comunidad infestadas de pandillas afuera de Buenos Aires. Los miembros del equipo eran plenamente conscientes del peligro. Pero ellos se han comprometido a compartir el Evangelio con las pandillas, drogadictos y prostitutas que controlan su vecindario.

Sin embargo, lo que sucedió esa noche causaría que Agustín se preguntara si el riesgo valía la pena la recompensa.

Los dos hombres armados que atacaron el equipo salieron de la nada. El equipo de extensión fue tomado por sorpresa. Pero no estaban tan sorprendidos. Este tipo de cosas es común en el área en que viven. Después de ser asaltados físicamente con armas apuntando hacia ellos, cedieron el poco dinero que tenían. Entregaron también sus teléfonos celulares y las llaves de su camioneta.

Luego se expusieron a la impotencia cuando los ladrones se marcharon, dejándolos varados en una zona extremadamente peligrosa.

Aunque traumatizado y desanimado, Agustín dio gracias a Dios por haber salvado su vida. Oró para que la furgoneta, junto con la Biblia y la literatura evangélica que estaban en ella sean recuperadas. Allí comenzó a vislumbrar el extraño trabajo de Dios.

La camioneta fue encontrada poco tiempo después. La habían incendiado para que no se encontraran huellas digitales. Quedó destartalada.

Pero algo vieron en el suelo junto a la furgoneta que llevó a Agustín y su equipo hasta las lágrimas. Allí, completamente ilesas, estaban las cajas de Biblias y los mensajes del evangelio.

Extraño Trabajo de Dios

En ese momento, Agustín sabía lo que debía seguir haciendo. Dios protegió su vida y las vidas de los miembros de su equipo. También protegió las herramientas del ministerio de las que dependen para llevar las vidas rotas a Cristo.

No importa si no hay furgoneta. Agustín continuaría difundiendo el Evangelio en su comunidad a las almas perdidas y desesperadas.

Mientras tanto, otros trabajadores de Every Home for Christ Argentina, estaban haciendo una gran obra evangelizadora. Evangelizaban a los presos en una cárcel de Buenos Aires.

Cuando Agustín se enteró, se apresuró a subir a bordo. Pasaría el resto de su vida compartiendo el mensaje del perdón y gracia siempre que podía. Ya sea en las calles de Buenos Aires o en las prisiones.

Varios meses más tarde, Agustín estaba en la prisión trabajando con los internos que habían aceptado a Cristo. Allí, compartió la historia de la camioneta robada. Cuando llegó a la parte de la Biblia y la literatura sobreviviente, el interno sabía que tenía que decir algo.

“Fui yo”, confesó a Agustín. “Yo y uno de los otros reclusos de esta prisión fuimos los que te atacaron y robaron tu camioneta”.

Agustín se quedó con la boca abierta, mientras el recuerdo de aquella noche horrible inundó su mente. Ahora – sólo unos meses más tarde – estaba cara a cara con uno de los autores. El preso, con lágrimas en los ojos, pidió que lo perdonara. Él y su cómplice ahora habían aceptado a Cristo y no volverían de su vida de crimen.

En ese momento, Agustín se encontró con otra opción:

¿Podría perdonar a los hombres que lo asaltaron, robaron su camioneta y la destruyeron? Entonces se acordó de la literatura y Biblias que Dios había salvado milagrosamente. Esos mismos mensajes impresos fueron llevados a la prisión y fueron los que transformaron las vidas de los delincuentes que les robaron.
Una vez más, Agustín sabía cuál sería su decisión. Él eligió perdonar.

Muchas veces el extraño trabajo de Dios no nos hace sentido. Pero Dios con su infinita sabiduría conduce todos los caminos hacia Su propósito.

RECURSOS EXTERNOS:
(1) www.operationworld.org


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