Sanando la Tierra

El secreto plan de Hitler para remover a Franco

4 octubre, 2014 | adm | Insólito

Hitler y Franco

El secreto plan de Hitler para remover a Franco por el comandante de la División Azul para forzar a España que entre en la Segunda Guerra Mundial.

La versión oficial, durante muchos años era que Adolf Hitler y Franco mantenían una relación cordial y estrecha.

Pero, según ha afirmado el autor del blog «Cuaderno de Historias», el trato entre ambos dirigentes llegó a ser muy tormentoso, al punto que Hitler acabó por urdir un plan para derrocar del poder al dictador español.

Todo empezó, cuando Hitler y Franco se reunieron en la estación de tren de la localidad francesa de Hendaya por octubre de 1940.

Allí, Hitler exigió al español una participación activa a su lado en la Segunda Guerra Mundial.
Para el líder Nazi, Franco estaba obligado a a su pretensión, porque Alemania lo había apoyado con acciones como el envío de la Legión Cóndor durante la recién finalizada Guerra Civil.

Pero Franco no estaba dispuesto a pagar ese precio y solo se comprometió a enviar a Alemania una unidad de voluntarios, llamada la División Azul, y apoyar así una invasión a Gibraltar que nunca se produjo y así recuperarla para la soberanía española.

Esta respuesta, que era ambigua, molestó mucho a Hitler, que esperaba un compromiso claro y firme. Por ello, Hitler, comenzó a plantearse seriamente un plan para derrocarlo y sustituirlo por un hombre de su confianza.

Fue escogido Agustín Muñoz Grandes, un falangista que había estado ocupando el cargo de Ministro secretario general del Movimiento y que en ese momento tenía el comando de la División Azul.

En un encuentro en septiembre de 1941, Hitler hurgó la posibilidad de la implicación de Muñoz Grandes con el Tercer Reich y consideró el contar con él para colocarlo al frente de un complot para sustituir al dictador español.

Muñoz, por su parte, no veía el plan con malos ojos, porque consideraba que la implicación española en la guerra debería ser mayor y su relación con el Ministro de Asuntos Exteriores, Ramón Serrano Súñer era mala.

Muñoz Grandes no deseaba derrocar al dictador, ya que consideraba que poseía un gran carisma.
Su intención era que se convierta en un Jefe de Estado de paja y situarse él mismo como Presidente del Gobierno para hacer y deshacer guiado por los alemanes.

Los rumores no tardaron en llegar a oídos de Franco, quien decidió hacerlo regresar a Madrid.

Allí, Muñoz ya lejos de las tentaciones de Berlín, lo ascendió a Teniente General, a la vez que lo designó jefe de su Casa Militar de Franco y le prometió que en pocos años le entregaría una cartera de un ministerio importante.

La maniobra de Franco funcionó mucho mejor que el plan de Hitler y Muñoz Grandes juró lealtad inquebrantable al Caudillo.

Por esta decisión, llegó a ocupar cargos como el de ministro del Ejército o la vicepresidencia del Gobierno.

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