Sanando la Tierra

El pastor Evangélico que se hizo capo de la droga en Venezuela

6 agosto, 2014 | adm | Insólito

Aubrey Lee Price

El pastor Evangélico que se hizo capo de la droga en Venezuela es la historia de Aubrey Lee Price que comenzó siendo un devoto pastor entregado a Dios, predicando su palabra, en Georgia, Estados Unidos.

Pero al poco de comenzar su camino ministerial, Aubrey Lee Price entendió que tenía un problema incompatible con su profesión religiosa: le gustaba mucho el dinero.

“La codicia”

Luchó en vano contra esa debilidad. Dejó el servicio a Dios y lo cambió a un trabajo afín a su personalidad: así comenzó su carrera de asesor financiero.

Pero esto tampoco le alcanzó y no era suficiente para sus expectativas y lo que ganaba de acuerdo a las reglas de las finanzas no lo llenaba. Es allí que comenzó su carrera criminal, no resistió la tentación y comenzó a estafar a sus clientes para conseguir dinero fácil.

Cuando salió a la luz que había robado más de 50 millones de dólares, él se dio cuenta que una condena judicial era inminente y urdió un plan para evadir la cárcel: Simuló su muerte.

A mediados del 2002 envió notas hablando que se iba a suicidar a todos sus amigos y embarcó en un ferry desde Key West a Fort Meyers, Florida, dejando a su esposa y sus cuatro hijos.

Su plan tuvo éxito, logrando que lo dieran por muerto a los seis meses.

Oficialmente las autoridades creyeron la hipótesis de que se había tirado al río en medio del viaje, y que su cuerpo se había perdido en el agua.

Pero él se encontraba viajando por el mundo, ocultándose de las autoridades.

¿Cómo podía satisfacer su adicción insaciable al dinero en esas condiciones adversas? Su mejor alternativa: El crimen organizado.

Uno de sus primeros destinos fue Venezuela donde se dedicó al tráfico de cocaína, con un viejo conocido.
Al tiempo, decidió su vuelta a Estados Unidos para hacer negocios en su país.

Allí se dedicó a falsificar identidades y se vinculó al proxenetismo y trata de personas.

El FBI pronto se dio cuenta de que permanecía vivo y comenzó a perseguirlo, él mismo usaba al menos seis identidades distintas. Se hacía llamar entre otros nombres Diesel, Gator, Javier y Jason.

Una vida así realmente no puede durar mucho tiempo.
En diciembre del 2013, a más de un año de su presunta muerte, la policía tenía sospechas del auto que viajaba y lo detuvo.

Hoy tiene 47 años y pasa sus días en la cárcel, cumpliendo una condena de 30 años, padeciendo los efectos la abstinencia de su preferida droga, dinero.

En la entrevista que dio desde el penal de Esquire, le preguntaron si él lamentaba lo que le había ocurrido.
Su respuesta sonó sorprendente. «Sentí una gran decepción cuando me enteré de que la recompensa por encontrarme fue de sólo 20.000 dólares.

¡Estuve en la lista de los diez más buscado del FBI! ¡Vamos, pongan algo de dinero allí! Quería ser el número uno».

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