El Carnaval, la Biblia y el cristiano

El Carnaval, la Biblia y el cristiano

3 marzo, 2014 | adm

Una publicación de la Iglesia “Jesús es Rey”, Ednalva Morais, nos habla de El Carnaval, la Biblia y el cristiano, de sus orígenes y de la actitud que deberían tener los cristianos ante estas fiestas.

“Los que son de la carne piensan en las cosas de la carne, pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Romanos 8:5-8, 12-14).


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Estamos llegando en marzo y con él viene el Carnaval, la fiesta, el arrebatando de multitudes a las calles, se promueven desfiles suntuosos, el comer en demasía, excesos en general y demasiada violencia, liberalidad sexual, etc.

Al estudiar el origen del Carnaval, vemos que este era una parte establecida para permitir a la gente darse el gusto con la comida y la fiesta antes del tiempo que venía para la consagración y el ayuno que precede a la Pascua.

Brasil es conocido tradicionalmente como la tierra del carnaval.

Normalmente esta fiesta de la carne, es una celebración pagana que se lleva a cabo en febrero o marzo, según el calendario de cada año.

En todas las ciudades y sobre todo en la capital, miles de personas se preparan para el evento de ensueño.

En algunas áreas están semanas enteras dedicadas a los juerguistas que califican para caminar por las calles principales detrás del sonido del coche ventilando sus emociones y sus pasiones carnales.

El Carnaval de hoy tiene pocas diferencias de las fiestas que lo originaron, sigue habiendo la inmoralidad, la música lasciva, la promiscuidad sexual y la embriaguez. Visitando la ciudad de Bahía, allí encontré la siguiente frase: “Vaya al Carnaval Carnal, juguetón, desgarrador, espiritual y físico”

No todo tipo de diversión es aprobada en la Biblia.

El apóstol Pablo declara que ese tipo de fiestas o celebraciones ruidosas y bulliciosas son una de las “obras de la carne” y que los que la practican “no heredarán el reino de Dios.” (Gálatas 5:19-21) Pablo amonestó a los cristianos a “caminar decentemente, no en orgías”. (Romanos 13:13).

Investigado para saber de dónde venía esta fiesta diabólica, encontré que durante las fiestas griegas en honor a Dioniso, de acuerdo con Durant, multitudes de juerguistas “bebían salvajemente, y se consideraban carentes de juicio, los que no habían perdido la cabeza. Marchaban en procesión tumultuosa, y mientras bebían y bailaban, se entregaron a un frenesí en el que se abandonaban todos los prejuicios”.

Algo muy similar ocurrió en las fiestas romanas en honor a Baco (llamado bacanales), en que las principales diversiones eran la embriaguez, las canciones obscenas y la música, y fue el escenario de “acciones muy depravadas”. No tenemos que ir muy lejos en la Palabra de Dios para saber que el carnaval es una fiesta contraria a su voluntad.

Esta fiesta en la que se libera todo lo que no respeta la voluntad de un Dios que ama a sus siervos y les dice que son el templo de su Espíritu (1 Corintios 3:16).

Nuestro principal punto de mayor impacto durante la celebración de esta fiesta malvada para nuestro país para ser más precisa, es actualmente Río y Bahía. Por otra parte se trata de una fiesta en la que muchas personas cometen adulterio, se emborrachan, participan en orgías, fornicación, drogas, etc.

¿Te imaginas en la fiesta que dio origen al carnaval, participando en la borrachera, la inmoralidad y los bailes desenfrenados a Jesús Cristo y sus apóstoles? Si no, ¿cómo puede una persona ser verdadero seguidor de Cristo y participar en las celebraciones modernas del carnaval?

Considere la admonición bíblica: No os unáis en yugo desigual con los incrédulos.

Porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la que es contra la ley? ¿O qué participación tiene la luz con las tinieblas? Además, ¿qué armonía hay entre Cristo y Belial?

¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Por lo tanto, salgan de en medio de ellos, y apartaos, dice Jehová, y dejen de tocar cosa inmunda’; ‘y yo os haré descansar. 2 Corintios 6:14-17.

Algunos justificaron como estrategia evangelista efectiva la participación en la celebración del carnaval, en el desfile de carrozas y bloques evangélicos, lo que no deja de ser una gran asociación con la profanación.

Uno se pregunta: ¿Hay que asistir a los clubes gay, a las sesiones de espiritismo y a los salones de masaje con el fin de comprender mejor la obra del diablo y atacarlas? ¿O deberíamos sacar mejores estrategias para la evangelización?

Y no estar en la parte superior de los camiones o los grupos de carnaval, para hablar de Cristo.

Como cristianos, no podemos estar de acuerdo, y mucho menos participar en esta celebración, que va en contra de los claros principios de la Palabra de Dios.

En Cristo,
Ednalva Morais

igreja-jesuserei.no.comunidades.net

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