Sanando la Tierra

Buscando a Alá, hallé a Jesús de Nabeel Qureshi

16 marzo, 2014 / adm / Iglesia y Ministerio

Nabeel Qureshi

Tim Challies nos relata en un blog del nuevo libro Buscando a Alá, hallé a Jesús de Nabeel Qureshi, (llamado en inglés Seeking Allah, Finding Jesus), donde compara su historia con la de Nabeel y nos dice:

“Mi esposa se convirtió en cristiana la primera vez que escuchó el evangelio”.

No pasó mucho años, o incluso meses o semanas de introspección. No le hacía falta hacer una gran peregrinación o un análisis crítico de la honradez o la infalibilidad de la Biblia.

Era una persona muy práctica que se había criado sin referencia a la religión, escuchó el evangelio a la edad de dieciocho años, comprendió que tenía sentido del mundo y de su vida, y respondió con fe. Desde entonces ella no ha considerado seriamente reconsiderar.

Pero el viaje para todo el mundo no es tan simple ni directo.

Todos somos personas diferentes y hechas diferentes. Buscando Alá, hallé a Jesús es la historia de Nabeel Qureshi de cómo se convirtió en un cristiano, y su historia no podría ser más diferente a la de mi esposa.

Qureshi nació como hijo mayor de inmigrantes paquistaníes y se crió en los Estados Unidos y en el Reino Unido, donde la Marina de EE.UU. asignaba a su padre. Sus padres eran musulmanes devotos y por dondequiera que iban, ellos se juntaban a una mezquita y a la comunidad islámica local.

Qureshi creció estudiando, entendiendo y amando el Corán, y realizaba sus oraciones justo como cualquier otro buen musulmán. Su padre era un apologista de aficionados para el Islam, por lo que, el también, se crió con un interés en la defensa de su fe.

Amaba a su religión, tanto en su teología y en su práctica.

Seeking Allah Finding Jesus

Seeking Allah, Finding Jesus

Mientras Qureshi estaba en la universidad conoció a David Wood, un joven cristiano que, como él, estaba estudiando una carrera en medicina. Los dos se hicieron amigos rápidamente, se amaban y respetaban mutuamente a pesar de la adhesión a diferentes religiones.

A medida que su relación continuó, se convirtieron en compañeros de batalla religiosa, cada uno probando y desafiando al otro. Fue a través de estas conversaciones que Qureshi comenzó a lidiar con las afirmaciones del cristianismo que contrarrestaban su fe islámica.

Él luchó con la autoridad y la fiabilidad de la Biblia contra la autoridad y confiabilidad del Corán, él luchó con la salvación por la fe en Jesucristo contra la salvación por acumular buenas obras, él luchó con la deidad de Jesucristo contra las profecías de Mahoma.

Finalmente, a través de años de debates, a través de la interacción con algunos de los apologistas cristianos más importantes, y por medio de profunda introspección, Qureshi empezó a dudar de todo lo que siempre había creído sobre el Islam.

En Buscando a Alá, encontré a Jesús, él esencialmente cuenta dos historias: la fe islámica en ruinas y su fe cristiana recién descubierta. Él llegó a la convicción de que el Islam simplemente no podía soportar un escrutinio cuidadoso…

Al mismo tiempo, se llegó a la convicción de que el cristianismo podía soportar un escrutinio más cuidadoso, porque creía que sus escrituras son totalmente fiables y su figura central no sólo admirable, pero el mismo Hijo de Dios.

Su historia es especialmente interesante e importante en algunas maneras.

En primer lugar, da una perspectiva interna de la mentalidad musulmana. Hay algunos desafíos únicos para alcanzar a los musulmanes, especialmente en su comprensión de la autoridad y de las dificultades que se enfrentan en el rechazo de la fe de sus familias.

Los que tienen la oportunidad de compartir el evangelio con los musulmanes harán bien en leer y considerar estos. También habla de la gran diferencia entre la forma de pensar de los musulmanes inmigrantes de primera generación y sus hijos.

Aunque los hijos suelen ser musulmanes practicantes, también se han occidentalizado y son menos atados a los principios de la fe de los padres.

Por último, se disipa un poco el miedo sobre el Islam radical.

Sus padres eran devotos, pero no radicales. A raíz del 9/11 se enfrentaron a un cierto grado de persecución a pesar de despreciar y desconocer lo que los terroristas habían hecho.

Qureshi retrata a su familia como amorosa, amable y cercana en lugar de fría y dominante. Esto es muy consistente con las familias musulmanas que conozco y admiro hoy.

Si tengo dudas sobre el libro, es en gran parte en el ámbito de los encuentros extra-bíblicos con el Señor. Qureshi describe varios sueños o visiones que jugaron en su conversión y, si bien estos cuentos son muy comunes entre los antiguos musulmanes (los musulmanes, después de todo, consideran los sueños como de especial importancia) sí parece entrar en conflicto con su creencia en la autoridad e incluso la suficiencia de Escritura.

Uno podría leer este libro y casi da por sentado que el Señor puede o tiene que darnos sueños para ayudarnos a convencernos de la verdad, sin embargo, Dios nos promete nada más y nada menos que el Espíritu Santo para iluminar la Biblia.

Cada pocos años, el mundo cristiano recibe otra importante obra apologética.

Lee Strobel nos trajo El Caso de Cristo en la que, como reportero, aplicó sus habilidades de presentación de informes a la fe cristiana y emergió un cristiano. J. Warner Wallace nos trajo “el caso del cristianismo” donde él, como un investigador de la escena del crimen, aplicó sus habilidades de investigación a la fe cristiana y emergió un cristiano.

El libro de Qureshi es similar en el sentido que él es un pensador cuidadoso, lógico, analítico que se encuentra de forma inesperada a sí mismo llegando a la fe cristiana. Con más de mil millones de musulmanes en el mundo de hoy, los cristianos tienen que estar preparados para compartir su fe con aquellos que aman y honran el Islam.

Qureshi nos ha dado una valiosa herramienta para leer y compartir.

blogs.christianpost.com

El libro

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