Sanando la Tierra

Asaltante: Perdóname. Yo robo para la Iglesia

20 enero, 2016 | adm | Insólito

Asaltante: Perdóname. Yo robo para la Iglesia

La insólita confesión de un asaltante: Yo robo para la Iglesia, colmó el vaso de una mujer. El suceso se registró en Villa Constitución, Santa Fe, Argentina, y fue denunciando por una comerciante local cuando reportó su quinto asalto a su negocio. El que fue el más «bizarro» de todos, agregó.

El pasado viernes, al sur de la provincia de Santa Fe, una comerciante sufrió el insólito atraco, en una agencia de lotería sobre la calle Dorrego al 1900, lugar que fue asaltado reiteradamente.

Pero este, fue el más insólito. El personaje era extraño, primero la amenazó y luego la bendijo, le pidió que lo perdone por robarle y al irse con el dinero el asaltante manifestó: Perdóneme. Yo robo para la Iglesia.

Clara Carrillo le dijo al diario local El Sur que el suceso aconteció el día viernes a las 6 de la tarde cuando estaba armando la cartelera de la quiniela cuando se dio cuenta que había parada una persona en la puerta (tiene portero eléctrico).

Reconoció al muchacho como alguien que siempre se sienta enfrente. Entonces le abrió porque el rostro le resultaba familiar haciendo que confiara en él ya que tampoco su aspecto le hizo dudar. Nunca sospechó que podría ser un asaltante.

Ella pensó que venía a comprar, porque no usaba gorrita, no tenía lentes, nada que le tapara la cara.

Había venido antes a comprar cigarrillos, compraba y después se iba. Dejó un bolso sobre el mostrador freezer (vende refrescos también), se para y le dice tranquilamente: que le de todo porque tiene un arma y que está dispuesto a cualquier cosa, dijo.

Hizo un ademán como si tuviera un arma de fuego en la cintura, pero nunca la mostró. Pero igualmente, el comportamiento de la comerciante era mostrarse dispuesta a entregarle el dinero al ladrón.

Ella nerviosa le mintió diciéndole que estaba embarazada para que no le hiciera nada y le dijo que lo hiciera rápido. Entonces él le dijo, tocándole el abdomen: ‘No mamita, ¿cómo te voy a matar, yo soy también padre?’. ‘Todo muy extraño’, dijo Carrillo. Y a diferencia de otros delincuentes que la asaltaron antes, este llamó su atención por lo tranquilo que se manejaba.

Antes de irse, el asaltante se paró frente a ella y le tocó la panza nuevamente y le dijo: «Que Dios te bendiga». Luego agarró sus manos y le pidió «perdón». Antes de irse se paró, mirando a Carrillo y «confesó»: «Realmente yo robo para la iglesia». Y se fue.

www.infobae.com

¿Qué te parece?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *